[R-P] [Tsilli Goldenberg] Yo los acuso a ustedes!
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Jue Jul 22 14:48:36 MDT 2010
Fernando Cassia escribió:
> 2010/7/22 Néstor Gorojovsky <nmgoro en gmail.com>
>> Sigue un escrito de un judío, no solo judío sino además israelí, y no
>> solo israelí sino residente de Jerusalem, ciudadela del chauvinismo
>> antiárabe del Estado sionista
>
> el fin de semana hubo un informe muy interesante en la BBC.
>
> Mostraba a un grupo en Jerusalem que quiere lograr la retirada de
> todos los no-judios de Jerusalem, o en sus palabras "hacer mas judía a
> Jerusalem". Le llegaron a ofrecer $1M de dólares a una familia para
> que deje su lugar, y, heroicamente, ellos se negaron. Después
> intentaron echarlos por la fuerza, la familia resistió.
>
> También cuando pueden les hacen la vida imposible haciendo eventos
> religiosos por las calles, donde la policia acordona el area y no deja
> pasar a esta gente a sus casas hasta que no termine.
>
Hay un libro muy autobiográfico de una judía inglesa, Susan Nathan, que
se llama "El otro lado de Israel".
La historia de la Nathan es extraordinaria. Ella no lo pensaba así,
hasta que un periodista de no me acuerdo qué medio se lo hizo notar y le
ayudó a escribirla.
De joven, ella se había criado en Londres. Su familia estaba muy bien
económicamente, eran profesionales progresistas. Tenía una rama también
en Sudáfrica, que es adonde terminaron mudándose sus padres.
Susan, en la secundaria, tuvo muy clara noción del antisemitismo
profundo de las clases altas de Inglaterra, y eso, sumado a la
concepción familiar sionista en general hizo de ella una sionista
socialista.
La tipa era (perdón, es, porque todavía vive y lo más interesante es
dónde vive) una muchacha de armas llevar. Una vez visitó a su familia en
Ciudad del Cabo. Los tipos eran muy sionistas y muy progres, pero nada
de joder con el apartheid. Tenían mucha plata y tantos servidores negros
como dinero. Asqueada con el racismo y las leyes raciales sudafricanas,
la Susanita esta (bastante distinta de la de Mafalda) decidió en un
momento unir lo útil con lo agradable, y quebrar las leyes racistas. Vio
un sirviente negro particularmente pintón en la casa de sus tíos, y
decidió transárselo, cosa que hizo con tantas ganas como miedo: si la
descubrían, iba en cana por más que fuera extranjera e inglesa, y vaya
uno a saber qué harían sus familiares. El negro se jugaba cosas mucho
peores, pero lo que importa en este relato es el coraje de la piba y su
voluntad de quebrar una ley racista en la escasa medida de sus
posibilidades.
Cuando llegó a la madurez, decidió irse a vivir a Israel, como creía que
era el deber de todo judío sionista de izquierdas. A medida que fue
viviendo allí descubrió que a los árabes de Israel se los trataba, de un
modo no menos cruel por hipócrita, del mismo modo que a los negros de
Sudáfrica. Aclaro bien: no estoy hablando de los territorios ocupados.
La Nathan deja todo esto muy clarito, no se trata de la población bajo
régimen militar israelí sino de los CIUDADANOS ÁRABES DE ISRAEL.
Un buen día, con la misma decisión con que se transó al negro en
Sudáfrica, cruzó la frontera con "el otro lado de Israel", y ahora vive
en una localidad árabe de Galilea, un lugar al que ningún israelí se
anima a entrar.
Entre otras cosas que cuenta en su libro formidable, la Nathan relata
que había en Jerusalem una casa de dos pisos. En el segundo piso vivían
unos árabes. En el primero se había metido, usurpando el lugar, una
familia de judíos religiosos sionistas ultraortodoxos. Estaban
dispuestos a hacerle la vida imposible a sus vecinos de arriba. Entre
otras cosas, solían orinar y defecar en la escalera que llevaba al piso
superior...
Quizás ustedes se pregunten porqué digo "árabes" y no "palestinos".
Pues porque eran árabes. Ahora son palestinos, pero entonces eran árabes.
La nacionalidad palestina ha sido un subproducto de la creación del
Estado de Israel. En la lucha contra el régimen sionista, una fracción
de la nación árabe, que hasta ese momento no tenía "palestinos" sino en
todo caso àrabes sirios de la Gran Siria (que abarcaba lo que hoy es
Siria, Líbano y Palestina), se diferenció del resto en el combate mortal
por su derecho a la tierra en la que habían vivido desde hacía siglos,
milenios quizás.
La distinción entre iraquíes, jordanos, sirios, libaneses, etc., es un
producto de la acción colonialista europea en lo que antes fueron los
territorios árabes del Imperio Otomano. Son países novísimos, una
especie de Panamás o Uruguays (el Líbano, por ejemplo) surgidos de una
desgracia árabe y no de un combate por la autodeterminación. De hecho,
el nacionalismo árabe no surge como nacionalismo palestino, pese a que
su foco y su cuna fue, justamente, el territorio palestino.
El argumento de los líderes sionistas era, desde el principio de la
existencia del Estado de Israel, que los árabes tienen muchísimo
territorio y los israelíes muy poquito. Que por lo tanto los árabes que
viven en el territorio israelí bien podrían dejarse de joder e irse a
vivir con sus hermanos de otros países, y allí se acabaría el problema.
Es por eso que esos colonos de los que habla el artículo no dicen
"palestinos". Es por eso que Golda Meir decía (y en cierto modo tenía
razón... pero ella era la razón misma de la existencia de aquello que
negaba) que no había un "pueblo palestino" o una "nación palestina".
El pueblo árabe parió la nacionalidad palestina como respuesta a la
creación del Estado de Israel. Los palestinos son un fragmento de la
nación árabe, así como los uruguayos lo son de la nación latinoamericana.
Bueno, basta por hoy.
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular