[R-P] Goro dice que no lo mandé

carola chavez tongorocho en gmail.com
Dom Jul 4 15:08:51 MDT 2010


Yo creo que sí lo hice, pero ahí va por si las moscas...


La felicidad entrecomillada de Elián.
Carola Chávez



Elián González, el niño balsero cubano, está "feliz" en la isla.
-Diario 20 minutos, España-


Elián González, a diez años de su regreso a Cuba y a la casa de su
papá, declaró que es feliz. Claro que eso no puede ser porque siempre
nos han dicho de Cuba que la felicidad se exilió en Miami apenas llegó
la revolución. Por eso hoy leemos sin asombro titulares de prensa que
entrecomillan la felicidad de Elián, como para recordarnos que, por
más que lo diga el mismísimo Balserito, no podemos creerle ya que de
felicidad y de Cuba los cubanos de la isla no saben ni un pepino.

La felicidad de Elián se quedó en la casita de Hialeah donde
permaneció secuestrado durante siete meses, en su patio delantero
atiborrado de juguetes carísimos donados por empresarios ávidos de
publicidad, y que eran pisoteados por reporteros ansiosos de un
tubazo, vecinos curiosos, políticos locales con vistas en el
Capitolio, senadores y congresistas marcando su terreno, Gloria y
Emilio Estefan, Cristina Saralegui y otras estrellas menos rutilantes
pero igualmente pavosas, viejas beatas que creyeron que aquello era un
milagro -porque los Estefan y esa gente importante nunca iban por esos
lados- y descubrieron en Marisleisys, una pava prima de Elián, a una
elegida y juraron ante las cámaras haberla visto levitar.

Marisleisys, por su parte, apenas se enteró en el noticiero de las
cinco que era una santa levitante se sintió bañada por la luz
celestial que emanaba la voluntad de Dios: Ella era la nueva,
repentina y precoz madre del Balserito, Amén.

Amén, decían las beatas entre letanías y mueras a Fidel. Amén y muera,
repetían en Univisión. Amén decía la Fundación Cubano Americana
mientras se relamía los colmillos. Amén decían los Hermanos al Rescate
calentando los motores de su avionetas para salvar a otros niños de
los padres irresponsables que pretendían criarlos en Cuba. Entretanto
la corte de apelaciones, parientes exigiendo derechos que nunca
tuvieron, dos abuelas que regresan a Cuba con las manos vacías, un
video en el que un adulto sopla a Elián las palabras que él no pensaba
decir: “No quiero regresar.”

 ¡Amén! Que el niño no quiere volver y nos cagamos en su padre
comunista que, desde aquí, se le nota a noventa millas que no tiene
derechos. Y en el Malecón cientos de miles de cubanos exigían su
derecho de a ser los padres de sus hijos, cosa elemental para
cualquiera menos para la mente retorcida del exilio retorcido.
Mientras, de la mano de los payasos de aquel circo vergonzoso del que
tuvo que ser rescatado a punta de pistola, Elián visitaba Disney
World.

Y todavía, diez años después y siempre, habrá un cínico capaz de
entrecomillar la felicidad de Elián.





carolachavez.blogspot.com




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