[R-P] [Emir Sader] El Berlusconi chileno.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Mar Ene 19 23:08:52 MST 2010


EL MUNDO › OPINION
El Berlusconi chileno


  	

 Por Emir Sader *

De tanto creerse un país de la OCDE, distanciado de América latina, el
“tigre latinoamericano”, Chile hizo ganador a un Berlusconi. Ese es el
molde de Sebastián Piñera, quien fue electo presidente de Chile
posibilitando la vuelta de la derecha al gobierno –luego de tener
ocupado el poder por la fuerza durante la dictadura militar de 1973 a
1990–.

Después de que la dictadura representara los intereses de la derecha y
de los Estados Unidos en la región, el neoliberalismo proyectó otro
tipo de líder de la derecha: un empresario supuestamente buen sucesor.
Roberto Campos, entre otros, ya decía que el Estado y las empresas
estatales deberían funcionar con el mismo criterio de las privadas: en
busca de una chequera o el criterio de costo-beneficio, de la
competitividad. Las empresas estatales deficitarias deberían ser
cerradas o privatizadas –-junto con las rentables también, ya que no
competiría el Estado en esa función–.

Berlusconi fue electo y reelecto entre otras imágenes por la
siguiente: un empresario rico y supuestamente buen sucesor para
Italia. “Si es bueno para dirigir sus empresas, es bueno para dirigir
el país” conforme a la prescripción liberal. “Va a pasar en limpio al
Estado”, “Va a cortar los gastos inútiles” (esto es, los que no son
rentables económicamente). Si el Estado funciona conforme al
costo-beneficio significa cortar los recursos para las políticas
sociales, el pago a los funcionarios públicos, la inversión en
infraestructura. De ahí a la venta del Estado, a las privatizaciones,
a la mercantilización de las relaciones laborales. El empresario
exitoso en el mercado sería el mejor agente que “pase en limpio” al
Estado.

En Chile, José Piñera, hermano y socio del electo presidente de Chile,
fue quien introdujo las malditas “reformas laborales” en dos ejes:
salarial y de sobreexplotación laboral, como otras forma de
transferencia de los recursos para los grandes empresarios.

El Grupo Piñera se hizo conocido en Chile como el que más hizo por la
introducción de la tarjeta de crédito en ese país, a pesar de que el
grueso de sus esfuerzos estuvieron concentrados en la expansión de Lan
Chile, de la filial Lan Perú y la compra de otras empresas
latinoamericanas de aviación. Para asemejarse más a Berlusconi, Piñera
compró el club Colo Colo sin ser simpatizante, como quien compra una
fábrica de empanadas.

Piñera no esconde sus afinidades con el presidente colombiano Uribe,
con quien tratará de concretar dos objetivos: aislar a Ecuador y
presentar a Chile junto a Perú como polo ortodoxo neoliberal,
intensificando las relaciones de libre comercio con Estados Unidos.
Mal sabe él que los tiempos del auge del neoliberalismo quedaron
atrás, que aventurarse por ese camino es dejar a la economía chilena
más vulnerable ante dos efectos continuos de crisis internacional, aun
para un país que tiene un TLC con EE.UU.

La derrota es mucho más dolorosa para el pueblo chileno. Incluso si no
ubicáramos a los gobiernos de la Concertación en el bloque progresista
en la región –porque privilegiaron un Tratado de Libre Comercio con
Estados Unidos y mantuvieron una política económica ortodoxa– toda la
izquierda salió perdedora. Porque, a pesar de las debilidades de los
gobiernos de la Concertación –reflejadas ahora en el voto mayoritario
a la derecha, que incorporó a amplios sectores populares– la izquierda
no supo construir en las dos décadas de democracia una alternativa
antineoliberal en Chile. El pueblo chileno pagará caro ese error de la
izquierda, que ahora tiene, al menos, la posibilidad de cuestionar el
modelo heredado del pinochetismo.

Los momentos de balance de las derrotas como ésta se prestan para las
divisiones, para los oportunismos, para los radicalismos verbales. La
izquierda chilena puede mirar a América latina para ver distintas
expresiones de gobiernos populares y de bloques sociales y políticos
que llevan a cabo esos gobiernos, como referencia, para que Chile
vuelva a asumir ese lugar en el proceso de integración regional y de
construcción de alternativas efectivamente de izquierda, en las arenas
de Allende, Neruda y Miguel Enríquez.

* Secretario ejecutivo de Clacso.


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