[R-P] Los bancos centrales como problema / Por Vicenç Navarro Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.
ezequielbeer en hotmail.com
ezequielbeer en hotmail.com
Vie Ene 15 16:55:01 MST 2010
Los bancos centrales como problema
> Vicenç Navarro
> Sistema Digital
> www.rebelion.org
> 13/1/10
>
>
>
>
> Uno de los problemas mayores que existe con los Bancos Centrales en Europa
> (tanto los nacionales como el Banco Central Europeo, BCE) es que, por lo
> general, se ven a sí mismos como defensores del sistema bancario, el cual
> ejerce una excesiva influencia sobre ellos. Creer que tales Bancos
> centrales están gobernados por profesionales apolíticos motivados por el
> bien común es de una ingenuidad muy costosa para la economía productiva y
> para el bienestar de la población. La gran mayoría de sus directores
> tienen los intereses del sistema bancario como su preocupación esencial.
> Tanto la experiencia del Banco de España, como la del Banco Central
> Europeo así lo confirman.
> De ahí que haya sido un error haberles dado plena independencia, sin
> responsabilidad frente al poder político. Tal medida se justificó con el
> argumento de que los gobernadores de los Bancos centrales tenían que ser
> conscientes de que no sufrirían sanciones al tomar medidas impopulares.
> Era, en realidad, una manera de proteger a los sistemas bancarios, pues
> cuando tomaban decisiones que dañaban a amplios sectores productivos y a
> la población que trabajaba en ellos, los bancos centrales quedaban (y
> continúan quedando) impunes. De nuevo, la experiencia del Banco de
> España, como la del Banco Central, muestran la veracidad de esta
> observación.
> Esta independencia de instituciones públicas (como son los bancos
> centrales), no es sólo un insulto al carácter democrático de nuestras
> sociedades, sino también es una medida muy equivocada, pues los intereses
> del sistema bancario no siempre coinciden con los intereses generales. Son
> muchas las veces en que tales intereses no son convergentes. Tales bancos
> centrales debieran estar supervisados por representantes elegidos por la
> población (es decir, miembros de los Parlamentos), a los cuales deberían
> rendir cuentas, y cuyos directores debieran poder ser destituidos según el
> deseo popular. Una de las grandes paradojas es que el gobierno federal de
> EE.UU., el cual se percibe en Europa como un gobierno liberal, tiene un
> Banco Central, el Federal Reserve Board, cuyos gobernadores son nombrados
> por el gobierno federal (con la aprobación del Congreso de EE.UU.), al
> cual rinden cuentas. Tal Banco Central tiene en su mandato el objetivo de
> “conducir la
> política monetaria del país, a través de influenciar las condiciones
> crediticias y monetarias de la economía, con el objetivo de alcanzar el
> máximo empleo posible, además de mantener precios estables”. El mandato
> incluye, de manera preferente, alcanzar el pleno empleo, además de
> controlar la inflación, un orden de prioridades inverso al que tienen los
> Bancos Centrales en Europa, incluyendo el Banco Central Europeo. Es
> precisamente en la Unión Europea donde se ha enfatizado más la
> independencia de los Bancos, siendo tal independencia una condición de
> pertenencia a la Unión Europea. Su máxima expresión se ha alcanzado con
> el Banco Central Europeo. Tal independencia es un indicador del enorme
> poder del capital financiero en la Unión Europea. Y ello ha significado un
> coste elevado, pues han predominado los intereses del sistema bancario
> sobre las necesidades del sistema económico productivo, del crecimiento
> económico y de la creación de
> empleo. El hecho de que la Unión Europea haya tenido en los últimos
> treinta años un crecimiento económico y una tasa de creación de empleo
> menor que EE.UU. se debe precisamente a este hecho. El Banco Central
> Europeo ha liderado las políticas favorables al sistema bancario,
> promoviendo como principal objetivo conseguir una estabilidad de precios a
> la baja (es decir, una inflación –el mayor enemigo del sistema bancario-
> lo más baja posible), a costa de un menor crecimiento económico y de una
> baja creación de empleo. Esto lo ha conseguido mediante el encarecimiento
> del dinero y del crédito (con elevados intereses bancarios, mucho más
> elevados que en EE.UU.) y a base de dificultar la expansión del gasto
> público, siguiendo los criterios de Maastrich, según los cuales los
> estados miembros de la UE tienen que tener un déficit del estado igual o
> menor al 3% del PIB, condición que hubiera excluido a EE.UU. de poder ser
> aceptado en la UE, pues
> los déficits del gobierno federal de EE.UU. han sido durante el periodo
> 1980-2007 superiores al permitido en la UE.
> Si al mundo empresarial y a la ciudadanía se les dificulta conseguir
> prestamos y dinero para invertir y consumir y al sector público se le
> obstaculiza poder aumentar el gasto público y con ello estimular la
> economía, es lógico y predecible que el crecimiento de la economía, y la
> creación de empleo será menor que si al mismo país y al mismo continente
> (en este caso la UE) se les hubiera permitido tener políticas crediticias
> más favorables e intereses bancarios más bajos, y sus estados pudieran
> haber tenido un mayor déficit y un mayor gasto público. Esto es fácil de
> entender y es lo que ha estado pasando. De ahí que querer mantener estos
> criterios en estos momentos de gran recesión es enormemente erróneo y
> debiera denunciarse, pues las políticas impuestas por organismos como los
> Bancos Centrales (incluyendo el BCE) son enormemente costosas y están
> haciendo un gran daño a la mayoría de la población. Las izquierdas
> debieran denunciar
> este enorme dominio del capital financiero en los países de la UE, que se
> basa en la independencia por parte de los bancos centrales que debiera
> interrumpirse, permitiendo un mayor control de tales bancos (todos ellos
> entes público) por parte de los representantes de la población.
> Dos últimas observaciones. Como es predecible, el sistema bancario y sus
> Bancos Centrales (incluyendo el BCE) niegan ninguna responsabilidad en la
> destrucción del empleo, atribuyéndolo a las supuestas rigideces del
> mercado de trabajo y a lo que consideran excesiva permisividad pública
> hacia los déficits públicos. Y a través de sus agencias evaluadoras de
> los bonos e instrumentos bancarios penalizan a aquellos estados que
> consideran excesivamente tolerantes hacia su déficit público. El caso
> más reciente es la evaluación de los bonos del estado español, por parte
> de la agencia Standard & Poor’s, penalizándolo por lo que consideran ser
> déficits excesivos. Es absurdo (y no hay otra manera de decirlo)
> considerar –como lo considera la Banca y sus apologistas como Sala i
> Martín- (ver Sala i Martín, Enterrar a Keynes, La Vanguardia, 17.12.09)
> tales agencias como independientes de la Banca. Tales agencia están, en la
> práctica, pagadas por la
> Banca y están al servicio de la banca. Fallaron estrepitosamente en su
> supuesta evaluación del valor de los productos bancarios, definiéndolos
> como excelentes justo una semana antes de que colapsaran. Su credibilidad
> es nula y son instrumentos de los intereses bancarios. Considerarlos
> independientes es un ejemplo más de la impermeabilidad del dogma liberal a
> los datos que les rodean. Lo que estamos viendo hoy es una enorme
> agresividad del capital financiero hacia los Estados que, conscientes de la
> gran responsabilidad que los bancos han tenido en causar la crisis actual,
> están acentuando su intervencionismo, que aún cuando ha sido hasta ahora
> extraordinariamente limitado, está causando una gran preocupación en los
> sistemas bancarios. En EE.UU., incluso el que fue en su día Gobernador del
> Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) Alan Greenspan,
> admitió en una entrevista al Finantial Times que “la nacionalización de
> la Banca
> puede ser la menos mala de todas las opciones”. Y tanto el The New York
> Times como el Washington Post han publicado artículos pidiendo la
> nacionalización de la banca. Es en este clima intelectual que parece
> irresponsable que se quieran mantener los Bancos Centrales que supervisan
> la banca como agentes independientes, sometidos primordialmente a la
> influencia de la banca. Que no se esté considerando la pérdida de tal
> independencia es un indicador más de la excesiva influencia del capital
> financiero sobre el poder político.
> Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor
> de Public Policy. The Johns Hopkins University.
>
>
>
_________________________________________________________________
Us Messenger en todas partes! Sumate a Somos Messenger Siempre y chate desde tu celu
http://www.somosmessengersiempre.com/?ocid=TWLH
Ms informacin sobre la lista de distribucin Reconquista-Popular