[R-P] [Raúl Isman] Crisis con el Banco Central.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Ene 10 21:45:28 MST 2010
Crisis con el Banco Central:
Amenaza y oportunidad
Por Raúl Isman
Docente. Escritor.
Columnista del Noticiero televisivo
Señal de Noticias.
Colaborador habitual del
periódico Socialista “el Ideal”
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
raulisman en yahoo.com.ar
“Les pido muy humildemente, sin ningún tipo de
aprehensión ni de rencor, que si no supieron gobernar por
lo menos nos dejen gobernar ahora y no sigan poniendo
palos en la rueda. Los que durante dos veces en la corta historia
de la democracia rifaron las reservas del país
y nos dejaron al borde de la disolución nacional, hoy se han erigido
en los defensores de las reservas”.
Presidente Cristina Fernández de Kirchner,
refiriéndose a la U.C.R.
Sería imperdonable que el P.J. y el
progresismo permitieran la restauración conservadora.
La oposición “Son los que trabajan para desestabilizar al gobierno.
Lo que ocurre es que no nos estamos rindiendo al sistema.
Llegamos para transformarlo”. Frases de Néstor Kirchner.
Introducción
Rara vez los veranos en la Argentina resultan apacibles. El del 2010-
acunado por el golpismo posmoderno que apareciera sensiblemente el 25
de marzo de 2008- no será la excepción. Pasadas las fiestas
findeañeras, en las cuales no fue verificada la amenaza de saqueos
prohijados por fuerzas de los arrabales del P.J, la asonada continúa
por medio del armado de una crisis en relación con el Banco Central.
Mientras la población retoza en las playas, se prepara para
desplazarse o simplemente sueño con el paraíso atlántico se reactivo
la aviesa campaña golpista cuyo objetivo ya no es in siquiera oculto;
que la presidente Cristina Fernández no concluya su mandato. Inclusive
lo ha dicho con todas las palabras un legislador radical, la caída
antes de tiempo de la mandataria equipararía antiguas limitaciones
casi atávicas de la U.C.R con las resultaren equivalente en el P.J.
Por si algún desprevenido no lo tiene claro, las fuerzas de la
reacción lo han blanqueado en un sinfín de oportunidades.
Digamos a modo de encuadre general un concepto que guía decisivamente
el análisis que desplegaremos: la causa fundamental de los infortunios
populares es la existencia de un poder económico que somete a los
sectores subalternos a explotación, marginación, opresión y más
flagelos. Las diversas fuerzas políticas son funcionales o resisten
semejante “imperium”. Al matrimonio K se le achaca claramente la
dificultad que halla la derecha para licuar su iniciativa política. Es
recordado como, en diversas circunstancias históricas, los radicales y
otros retoños de la misma familla política entregaron a la derecha
ministerios decisivos frente al mínimo revés político. Es que el
“pecado” que cometió la mandataria es no someterse a las presiones del
poder económico: En efecto, aún en la derrota electoral los K
mantuvieron el rumbo consistente en intentar construir un estado con
capacidad de intervenir en la economía, alentar la distribución del
ingreso, democratizar el acceso a los medios de difusión y continuar
la larga lucha contra la impunidad de los crímenes dictatoriales. La
oposición, por el contrario, cifra todo su crecimiento en
invisibilizar al poder real al cual sirve sin prisa, pero sin pausa.
De hecho están parapetados detrás de la muralla de los monopolios
mediáticos. Lo dicho no es una cuestión menor. En caso de que las
fuerzas opositoras llegaren al gobierno. ¿Pueden hacer algo por el
pueblo habida cuenta de su absoluta dependencia con respecto al
referido poder real?
Los hechos son por demás conocidos. Un anodino funcionario neoliberal
del Banco Central (súbitamente) se convirtió en un resistente por obra
y gracia de la tramoya opositora, en realidad los autores del plan.
Digamos que Martín Redrado ha sido militante de la dictadura genocida
y menemista. Tal vez el error primitivo fuera creer que pudiera servir
a una causa opuesta. De Néstor Kirchner puede decirse cualquier cosa;
pero no que sea muy eficiente en la búsqueda de aliados. Aún
contabilizando la derrota electoral del 28 de junio, mantendría las
mayorías parlamentarias si no hubiera sufrido el drenaje de
legisladores ingresados por el Frente Para La Victoria. Lo que está
sucediendo con el Banco Central puede leerse en los diarios y revistas
de los días previos. Para un buen repaso de lo ocurrido pueden
consultarse los medios aludidos y recomendamos ver el siguiente video:
http://www.youtube.com/watch?v=gzRvbX-gtOg
Es sabido que la derecha jamás dice cuales son sus verdaderos propósitos.
Cuando dicen calidad institucional, en realidad debe leerse
subordinación neocolonial. Cuando dicen consenso, debe interpretarse
subordinación de los sectores populares. De modo que trataremos en
estas notas de desentrañar lo que sustantivamente se juega en el
presente conflicto y alejarnos de lecturas formales y vacías.
Lo que está
en debate y en juego
Existen dos ejes centrales para debatir, además del necesario repudio
a las maniobras golpistas, Frente a tales contenidos la mayor parte de
las fuerzas opositoras hacen gala de una petrofacialidad que excede
toda capacidad de asombro. Ellos son:
a) Deuda externa. Y
b) Autonomía del Banco Central.
La oposición de la Unión Cívica Radical (U.C.R.) y el PRO al decreto
presidencial que prescribe destinar una parte de las reservas a un
fondo de garantías para el pago de la deuda externa mueve a risa. En
efecto, el Pro no es más que una fuerza articulada en íntima relación
con la gran internacional del poder globalizado. Para que el país
abone su deuda externa son capaces de volverla eterna y comprometer en
ello; no sólo las reservas del Banco Central, si no el conjunto de los
recursos productivos nacionales más la virginidad de todas las
argentinas y el upite de todos los varones pertenecientes a los
sectores populares. De modo que en su oposición no los mueve otra cosa
que esmerilar al gobierno. Y la U.C.R es la fuerza que, desde el
primer gobierno de la actual etapa democrática, saboteó toda
investigación seria de la deuda externa; cuando aún era tiempo para
tal necesario debate. En efecto, durante en los primeros tiempos de la
gestión del doctor Raúl Alfonsín, el diputado y economista radical
Raúl Baglini (hoy operador y asesor del vicepresidente golpista Cleto
Cobos) abogó de modo militante por el pago de la deuda desde su
púlpito en el Congreso Nacional. Repitamos, era en los tiempos en que,
dada la cercanía con la dictadura, aún podía discutirse la legitimidad
de la pesada carga. Con posteridad, la nueva deuda tomada y
agigantada de modo criminal y exponencial durante el Menemato y el De
La Ruato (radical, no hay que olvidarlo) volvió, tal vez, imposible la
diferenciación entre legitimidad e ilegitimidad de los compromisos
externos. El actual gobierno nacional es el primero que bajó el
endeudamiento, tomando la totalidad de la actual etapa democrática. En
números simples y también en relación al P.B.I. No hay dudas que esta
es una de las causas del odio que recibe por parte de tantos abogados,
gestores, brujos disfrazados de economistas o simples alcahuetes al
servicio de los usureros mundiales que hacen política desde las
fuerzas mencionadas. El desendeudamiento no es una medida aislada. Es
parte de un modelo económico que busca la reindustrialización del
país, la autonomía nacional y revertir la marginación y exclusión de
vastos sectores populares. En tal contexto, un país menos sometido a
la presión de los organismos de crédito mundiales puede desarrollar
más opciones favorables el crecimiento de opciones productivas
diversificadas y para el beneficio de nuestro pueblo. Tal vez no han
quedado debidamente impresas en la memoria popular las inspecciones
coloniales protagonizadas por los funcionarios del F.M.I. durante el
gobierno de De La Rua. En tal sentido se vislumbra que la Argentina
contemporánea se halla sometida a un clivaje (contradicción)
inocultable: aumentar la deuda externa -volviendo al país más
vulnerable con respecto a los capitales globalizados- o disminuirla
para aumentar la autonomía nacional y poder profundizar el modelo
económico industrialista.
La cantinela de la autonomía del Banco Central y el lloriqueo de las
instituciones avasalladas por el “pérfido kirchberuismo” merece un
breve análisis. Primero lo institucional ¿No es mancillar las
instituciones que el vicepresidente electo sea oponente constante a la
presidente que el acompañó en la formula? Sin dudas, lo es. Pero los
custodios de la virginidad institucional nada dicen. Y es más, le
piden al émulo de Judas Iscariote que no abandone el lugar que usurpa
para sacar ventajas en hipotéticos nuevos desempates. ¿Llegará a
competir por la presidencia en el 2011 mientras es el vice de un
gobierno al que combate? La calidad institucional La U.C.R, el PRO y
el peronismo derechoso se la pasan por las asentaderas. Igual que en
el caso de la visita del funcionario de los EE.UU. Arturo Valenzuela,
quién realizó una presión indefendible. La oposición en pleno… se
calló la boca de modo vergonzoso. Lo mismo cuando Cristina fue
amenazada durante un viaje. ¿La investidura presidencial no ameritaba
un pronunciamiento del conjunto de las fuerzas políticas? La oposición
nada dijo porqué fue, de hecho, cómplice. Sus referentes políticos y
votantes, sin duda, comparten el insultante apelativo de “yegua”
proferido por la voz que oírse dejo en el helicóptero presidencial. La
presencia de connotados procesistas y golpistas en las listas
legislativas y elencos de funcionarios nos exime de argumentar más
para demostrar la íntima ligazón existente entre gran parte de los
conglomerados políticos enemigos del proyecto nacional y las fuerzas
económicas, sociales y culturales más reaccionarias históricamente
colocadas en la vereda de enfrente de la nación y de su pueblo. Las
doctora Elisa Carrió declaró que "Se está destrozando la
institucionalidad de la República Argentina y convocó para que la
oposición logre "evitar un conflicto de poderes generalizado que sólo
podría dañar aún más a la ya herida Argentina". "(En el diario
oligárquico La Nación, versión digital del 9 de enero del 2010) En
realidad, pedir que la oposición salve al país de un escenario (el
conflicto de poderes) tal como fue buscado por las fuerzas de marras
es como pedirles al Bambino Veira y al padre Grassi que custodien un
jardín de infantes. Por otra parte, las instituciones democráticas
están a salvo; aún en caso de lanzar una andanada Carrió con su
coprodispersor luego de indigestarse con porotos. Es muy difícil
diferenciar si la citada dirigente dispara por vía oral o anal. No
hablemos del Pro cuyo concepto de calidad institucional significa
transformar al ministerio de educación porteño en agencia de
espionaje. De modo que las instituciones y su calidad le importan un
bledo al aquelarre opositor. Su único interés es desgastar hasta
voltear al gobierno popular. En ocasión de sobreseer el juez a cargo a
matrimonio presidencial en la causa por enriquecimiento ilícito, la
oposición vociferó la necesidad de hacerle juicio político. El
análisis del expediente demandó más de un mes. Cuando la jueza María
José Sarmiento le dio lugar a los dos amparos impulsados por la jauría
opositora… en menos de 6 horas nadie salió a cuestionarla ni a
amenazar con la destitución. La magistrada de marras está emparentada
con represores de la dictadura. Otra “casualidad” que no es menor y
van…
Por otra parte, la cacareada autonomía del Banco Central no es más que
una imposición neocolonial. La Carta Orgánica del organismo fue
pensada - y tal vez redactada- durante la orgía privatista de los ’90
por un conocido esbirro de la banca usuraria globalizada: Domingo
Felipe Cavallo, dos veces ministro de economía, una vez presidente de
la institución en crisis. Y nos limitamos a lo reciente. No queremos
desarrollar lo referente a la fundación de la institución durante la
(infame) década de los ’30.
De modo que salir a rasgarse las vestiduras por la mancillada
independencia del B.C. no es más que apostar por un país cercenado en
sus posibilidades económicas y sometido a presiones de los poderes
globalizados. Una autoridad monetaria no puede estar por encima de los
gobiernos electos democráticamente y su aptitud técnica debe estar
puesta al servicio de un modelo de crecimiento con inclusión social.
Embusteros sin remedio, como el Senador Gerardo Morales, salieron a
decir que el gobierno desea manotear las reservas porque se queda sin
caja y la función de la oposición es defender las citadas reservas,
para proteger el nivel de vida de los trabajadores. Confundidos
pensábamos que era un homónimo del legislador de marras el que se
desempeñara como viceministro de desarrollo social durante el
tristemente recordado bienio delaruista (radical). Pero no, es el
mismo sujeto. De modo que cuando dice que no deben usarse las
reservas, debe leerse que no deben ser utilizadas para otro cometido
que la fuga del ahorro nacional en beneficio de los modernos piratas
convertidos en usureros internacionales. De ser conectado a un
detector de mentiras, Gerardo los rompería todos. La única
posibilidad de que diga la verdad es que se halle soñando.
Otro campeón mundial del dislate es el diputado nacional de la
Coalición Cínica Fernando Iglesias. Por la cadena nacional de medios
privatizados al servicio de la infamia- únicos espacios donde puede
hablar, ya que nadie le puede refutar su supina ignorancia- llegó a
decir que la autonomía del B.C. no se discute en ningún lugar serio
del mundo. El mundo para el chantapuffi Iglesias es la casa de Carrió
porque muchos países, Brasil por ejemplo, no tienen entre sus
estatutos la citada autonomía. Por no hablar de Corea, China o Japón.
Y Estados Unidos, madre patria de gran parte de la oposición y país
donde se acuñó la idea que estamos glosando, metiose la tan mentada
autonomía del B.C. (llamado allí F.E.D) en el quinto forro de las
esféricas cuando la crisis económica arreciaba. De modo que hemos
demostrado cuales fueron las verdaderas intenciones de la oposición.
Veamos algunas dificultades del proyecto nacional y porqué esta crisis
es a la vez amenaza y oportunidad.
Lo que debe debatirse
y algunas limitaciones del gobierno
El gobierno nacional viene resistiendo la doble pinza de la crisis
financiera global y el acoso de la derecha, de la cual las fuerzas
políticas no son más que un pálido instrumento. La apuesta de los
partidos mencionados por forzar una situación que se salga de madre
obedece a que- en el marco de la creciente recuperación económica- las
posibilidades del Kirchnerismo crecen hacia el 2011. De hecho ya lo
marcan diversas encuestas: Néstor y Cristina vienen revirtiendo los
bajos índices de aceptación a que habían llegado hacia mediados del
año pasado golpeados por el despiadado fuego mediático. De modo que la
opción de la oposición no se halla muy alejada de lo que ya decíamos
hacia las elecciones del 2007: sus posibilidades de éxito electoral
necesitan imperiosamente que crezca el infortunio popular, hasta
hacerse lo más doloroso posible.
En tiempos de su máximo potencial político, entre el 2005 y el 2007,
le faltó al gobierno la iniciativa para modificar el cepo legal
ofrendado por el cavallismo, la carta orgánica del Banco Central. Un
nuevo modelo productivo necesita también cambios legales e
institucionales; entre ellos una autoridad monetaria capaz de
estimular financieramente los desarrollos económicos y la inclusión
social, más que resguardar la fría estabilidad monetaria. Hay que
recordar que períodos de expansión del bienestar popular- las tres
presidencias del general Juan Domingo Perón, la de Néstor Kirchner-
fueron etapas inflacionarias. Y cuando predominó la estabilidad del
peso, básicamente durante el menemato o el delaruato, se achicó el
mercado interno, aumentó de modo exponencial la desocupación, creció
la desintegración social y nacional, entre otras aberraciones. De modo
que lo ideal es que la economía se desarrolle sin inflación. Pero si
la opción es entre el cementerio recesivo de la estabilidad monetaria
y el crecimiento que incluye mejoría del bienestar popular con
inflación, la opción por la segunda alternativa es clara. Que muchos
ciudadanos opten por la primera no es más que uno de los tantos
triunfos culturales del neoliberalismo. Por cierto aquí tenemos una
magnífica oportunidad para desplegar el debate ideológico cultural. Si
lo hacemos logramos dos objetivos. Aportar a que el pueblo avance en
conciencia y pegamos con cemento mucho más al conjunto de la oposición
con el núcleo selecto del capital globalizado. Por otra parte, no se
trata precisamente de un acierto del ejecutivo la presentación de la
candidatura del no menos neoliberal que Redrado Mario Blejer, para
suceder al Golden boy menemista en el B.C. La confrontación dura
contra la derecha mediática y globalizada es más factible si los
pueblos pueden avizorar cambios sustanciales modificaciones. Echar a
Redrado para poner a Blejer es como sacarse a Hitler de encima optando
por Pinochet. Lo cual implica una mirada acerca de las diferencias
entre ambos economistas y no una opinión acerca de los valores
democráticos de Blejer.
Por otra parte, es inocultable que el gobierno tiene en su máxima
virtud, también la fuente de su debilidad. Se trata de su indomable
voluntad política, que lo conduce a no doblegarse frente al poder
real, ni aún en la derrota. Hasta ha logrado que no se verificase lo
que parecía una ley histórica en el peronismo, donde es costumbre
rodear de soledad al perdedor. Pero la contratara lo revela la
condición de elite del Kirchnerismo, sin vasos comunicantes con gran
parte de la sociedad. En efecto, se trata de un verdadero foco
pacifista que interpela a los sectores populares como beneficiarios
pasivos de los inocultables logros conseguidos o como simples
votantes; pero nunca como sujetos activos en la transformación social
y política. Siendo de tal modo las cosas, los sectores que podrían ser
proclives al gobierno observan lo que ocurre con la crisis del Banco
Central; “como malevaje extraño que mira sin comprender” por decirlo
en palabras tangueras. Las fuerzas sociales hostiles al proyecto
nacional lo analizan con el estrecho lente de su crispación originada
en su tradicional gorilismo. Pero carecen de posibilidades de influir
en las calles mediante cacerolazos. En efecto, en los countries las
cacerolas solo hacen ruidos al cocinar y al estar atravesando nuestra
sociedad la temporada estival la posibilidad de sumar manadas de
gorilas en protestas callejeras disminuye sensiblemente.
La crisis desatada en el Banco Central no es un conflicto “sin
necesidad” en el cual se embarcó el gobierno, como dicen los
embusteros esbirros del grupo Clarín. El desempeño actoral de muchos
de los protagonistas, por ejemplo la jueza Sarmiento, Redrado (que
venía desde cierto tiempo saboteando la política económica ralentando
la baja de las tasas de interés, entre otras iniciativas), Cobos,
Morales, Sanz parece demostrar un tiempo previo de planificación y
ensayos, incluyendo el guión previo aportado por el “gran diario
argentino”. El sábado 9 de enero, la magistrada semejaba una buena
estudiante de arte dramático, mientras denunciaba supuestas presiones
del ejecutivo y recitaba la justificación de su impresentable conducta
para los medios clarinezcos. Redrado se presentó el viernes como si
fuera un partisano en lucha contra la ocupación nazi y Cobos- ataviado
como es habitual con su mejor cara de yo no fui,- distribuyó un
comunicado en el cual afirmaba que se encuentra política e
ideológicamente hablando en las mismas posiciones que lo llevaron a
integrar la formula presidencial. Entonces. ¿Por qué la traicionó y se
halla tan a gusto en todo armado opositor? ¿Todos los protagonistas
buscan los mismos fines en política o unos benefician al pueblo y
otros lo perjudican? Detrás de la cháchara consensuística del vice- y
del institucionalismo del conjunto de la oposición- se encuentra la
intención de esmerilar al gobierno; en la expectativa de mínima. Y en
su hipótesis de máxima provocar el cambio de la titularidad en el
ejecutivo. De lograr este último objetivo no sólo se burlaría la
voluntad popular. También se encontrarían con un B.C. con casi medio
centenar de miles de millones de dólares en reservas para hacerlas
desaparecer en PRO de la dependencia.
Algunas conclusiones
Las reflexiones desarrolladas han sido quizás demasiado extensas; pero
no estarían completas de no subrayar los ejes decisivos en forma de
conclusiones.
1) La crisis desatada en el Banco Central sólo es comprensible en
el contexto del golpe desplegado por la derecha desde el 25 de marzo
del 2008. Luego de las incontables “confesiones” del mismo negarlo
sólo puede ser parte de la complicidad con las fuerzas reaccionarias.
2) Las autoridades monetarias deben estar subordinadas a
gobernantes democráticos y a un proyecto económico industrializador y
de inclusión social. Si se avanza en este debate, habremos
aprovechado la oportunidad.
3) La lucha política debe desarrollarse en el marco de batallas
ideológico-culturales como la influencia del neoliberalismo implícita
en la autonomía del Banco Central. Para que el esfuerzo desplegado
pudiera ser más eficiente es preciso no cambiar sólo figuritas.
También es necesario que los cambios de funcionarios se realicen
colocando figuras consustanciadas con el proyecto nacional y popular.
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