[R-P] [Fernando Solanas] Menemismo...

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Ene 1 22:32:38 MST 2010


  " El reciente veto de la Presidenta a la Ley de los Glaciares que
impulsara la Barrick Gold con los hermanos Gioja es un ejemplo de la
irresponsable sumisión de la Nación al dictamen de las
transnacionales."

Está bien, tiene razón Pino con respecto a la minería.Y de la soja,
con cosecha récord y precios insólitos,¿dirá algo?¿Estará a favor de
restablecer las retenciones móviles?
O pensará como chacarero enriquecido que es, que la Pampa Húmeda le
pertenece a los pooles de siembra, y la minería y el petróleo a la
"Nación"...


PÁGINA 12.
SOCIEDAD › OPINION
Menemismo: megaminería y contaminación

	
  	

 Por Fernando “Pino” Solanas *

Las denuncias sobre la megaminería y la Barrick Gold que expone mi
película Tierra sublevada/Oro impuro desataron la ira del gobernador
de San Juan que, ante cada presentación del film en las provincias,
mandó sus camionetas con sus involucrados intentando ensuciar los
estrenos, pero siempre recibieron el repudio de los asistentes. José
Luis Gioja me retó a un debate público en televisión, pero dos veces
faltó a la cita y envió a su hermano –el senador César Gioja– que, con
abierta desfachatez y cinismo, negó mis denuncias sobre la devastación
ambiental y el saqueo que está produciendo la explotación que ellos
defienden. Desde sus medios sanjuaninos, el gobernador minero lanzó
una campaña queriendo demostrar que yo estaba contra la minería y,
siendo diputado en los años ’90, había votado las leyes mineras que él
impulsara. Pero fui un consecuente opositor a todas ellas, con la
única excepción de haber aprobado en la Comisión de Recursos Naturales
el anteproyecto de Protección Ambiental Minera (Nº 24.585/95 e
introducida al Código de Minería). Ninguno imaginaba los estragos que
produciría la megaminería y no se había puesto en marcha ninguno de
sus yacimientos. Meses después, me opuse y no lo voté en el recinto
cuando se lo convirtió en ley.

Vale la pena recordar las trayectorias: al comienzo de los ’90, los
hermanos Gioja eran operadores de Menem y agentes de la Barrick Gold,
con la misión de facilitar el desembarco de la megaminería en la
Argentina y poder asociarse comercialmente a ella. Eran los tiempos en
que yo denunciaba a Menem como jefe de una banda de delincuentes que
estaba rematando el patrimonio, Y.P.F. y los recursos, mientras sus
“compañeros” me perseguían con juicios y amenazas y me agredían con
seis tiros en mis piernas. Se vivía la derrota y el festín de las
privatizaciones: “el país está de rodillas” –justificaba el ministro
Dromi, “robo para la Corona”, advertía J. L. Manzano–, mientras se oía
decir en el Congreso que los portafolios con dólares se distribuían en
los despachos. El proyecto minero era financiado por el Banco Mundial
como en otros 70 países con grandes reservas metalíferas. El entonces
diputado José Luis Gioja era uno de los más leales levantamanos de
Menem, que votó todas las leyes privatizadoras del modelo y lo instaló
en la presidencia de la Comisión de Minería de Diputados para impulsar
el paquete de leyes que le dictaban las corporaciones. César Gioja fue
la cabeza visible de Santa Gema Bentonita, la empresa familiar que
fundaron para abastecer a la Barrick Gold.

Yo ingresé a la Cámara de Diputados el 10/12/93 y ejercí mi mandato
hasta el 10/12/97. Desde la Comisión de Energía encabecé el movimiento
que impidió la privatización de Yacyretá, Salto Grande y la CNEA; en
la Comisión de Recursos Naturales detuvimos la privatización de los
parques nacionales que impulsaba María Julia Alsogaray; en la
Constituyente de Santa Fe fui vicepresidente de la Comisión de Nuevos
Derechos que redactó el artículo 41 de protección ambiental, pero no
juré la Constitución: legitimaba el modelo neoliberal y establecía la
provincialización de los recursos del subsuelo (art 124). Las primeras
leyes mineras se votaron en 1993, antes de que yo asumiera como
diputado. La más importante fue la de Inversiones Mineras Nº
24.196/93, que fijó el marco general de las demás y sigue siendo uno
de los mayores ejemplos de la voluntad antinacional de Menem y José
Luis Gioja: las mineras gozan de estabilidad fiscal por 30 años; están
exentas del pago de cualquier tipo de impuesto nacional, provincial y
municipal, al cheque y al gasoil; deducen de ganancias todas sus
inversiones e importan libremente insumos y bienes de capital. Como la
tasa de ingresos no les resultaba suficiente, Jose Luis Gioja impulsó
la ley Nº 25.161/99, a fin de deducir del 3 por ciento de regalías
todos los costos operativos a partir de la boca de mina: molienda,
refinación, transporte y seguro hasta puerto de destino y así las
provincias comenzaron a recibir un mísero 1 al 1,5 por ciento.

Sin control público alguno y a simple declaración jurada, los
megayacimientos exportan sumas millonarias: Alumbrera produce al año
700.000 onzas de oro y 190.000 toneladas de cobre que a valores de hoy
son u$s 2000 millones aproximadamente; el complejo Veladero-Pascua
Lama producirá aún más. Lo que les cuesta contestar a los Gioja es
¿por qué con tanta riqueza las provincias mineras –igual que las
petroleras– siguen en la pobreza y están con déficit fiscales que las
obligan a endeudarse? Recordemos que la minería es el único sector de
la producción que exporta sin obligación de ingresar al país las
divisas de sus ventas y son premiadas con reintegros del Estado que
van del 2,5 al 7,5 por ciento de sus exportaciones. El método es más
eficaz que el viejo colonialismo de Potosí porque ahora les pagamos
para que se lleven todo. ¿Hasta cuándo los argentinos vamos a tolerar
tanto despojo?

A tres décadas de la dictadura y a una del gobierno Menem, muchas de
sus leyes siguen vigentes:, la de Entidades Financieras (Martínez de
Hoz, Nº 21.526/77), la Reforma del Estado (Nº 23.696/89);
Provincialización y Privatización de los Hidrocarburos (Nº 24.145/91);
Leyes Mineras de Gioja y tratado de Complementación Minera
Argentino-Chileno (29/12/97). Este último es un caso inédito en la
historia contemporánea: crea un tercer territorio a lo largo de la
cordillera de los Andes y en la zona fronteriza de 100 km de ancho,
donde las corporaciones gozan de soberanía, aduana y aeropuertos
propios. Es allí donde está una de las mayores reservas de agua
potable del continente amenazada por la acción de la megaminería. El
reciente veto de la Presidenta a la Ley de los Glaciares que impulsara
la Barrick Gold con los hermanos Gioja es un ejemplo de la
irresponsable sumisión de la Nación al dictamen de las
transnacionales. Es imperioso acabar con el modelo de saqueo y
corrupción que nos dejaron. Los legisladores debemos asumir el
compromiso patriótico –como acto de reparación al pueblo– de impulsar
desde el Congreso varias medidas: prohibir la minería a cielo abierto
con sustancias tóxicas, investigar la contaminación que produce la
megaminería y exigir la denuncia del Tratado Minero Argentino-Chileno.

Bajo el lema “el agua vale más que el oro”, la histórica movilización
de las poblaciones y asambleas ciudadanas de siete provincias abrió el
camino al lograr que sus legislaturas prohibieran la minería a cielo
abierto con sustancias tóxicas. El dominio impune de la Barrick, Bajo
de la Alumbrera, junto al de los Gioja, Beder Herrera y Brizuela del
Moral comenzó su cuenta regresiva.

* Diputado por la Capital. Proyecto Sur.


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