[R-P] [Jorge Rachid] El eje del mal

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Feb 26 02:55:12 MST 2010


“El eje del mal”
Jorge Rachid

Desde que el ex presidente de EE.UU. declarase que existía un conjunto
de países llamados el eje del mal, desde una apreciación mística,
emparentada con la fe religiosa y evocando a las imágenes del Dante en
la “Divina Comedia”, condenándolos al fuego eterno del infierno,
comenzó en esta nueva etapa imperial posterior al atentado del 2001,
una nueva masacre de pueblos, en nombre del dios supremo del occidente
cristiano llamado mercado.

Así sucesivamente ocurrieron las invasiones de Afganistán e Irak en
nombre de las democracias occidentales –como nuevas cruzadas del siglo
XXI– que esconden los intereses económicos petroleros y del complejo
militar industrial, necesitado de guerras impulsadas por los países
centrales. No les ha ido bien. Los pueblos se resisten a ser
dominados, invadidos o violados en nombre de supuestas culturas
superiores que se arrogan los derechos universales de admisión en el
mundo de los “buenos”.

Hemos asistido a testimonios inobjetables de violaciones a los
derechos humanos en los territorios ocupados, matanzas de civiles
presentadas como efectos “no deseados”, destrucción de patrimonios de
la humanidad bombardeados, ciudades destrozadas y por supuesto los
recursos naturales –entre ellos el petróleo– explotados por los
invasores. El resto del mundo observa y algunos participan para no
quedar fuera del festín caranchero del nuevo colonialismo.

La lista de los países participantes de este llamativo club son
casualmente aquellos países que se han atrevido a explorar caminos
propios de autodeterminación y soberanía política. La mayoría de ellos
lo hacen a través de elecciones democráticas y con amplia
participación popular. Pese a ello se los amenaza por los medios, con
declaraciones altisonantes, se los intenta condicionar a través de
organismos internacionales, se les intenta prohibir el acceso a
determinadas tecnologías, se les cuestiona el manejo del espacio
audiovisual, se les condicionan hasta sus relaciones exteriores, se
los somete a bloqueos, se los bombardea preventivamente, se acusa a
los partidos de organizaciones terroristas aunque tengan diputados y
ministros. Todo sucede en la marea mediática globalizada tratando de
influir sobre las conductas sociales del conjunto de la comunidad
internacional.

Lo hicieron con el tratado de Yalta en la posguerra mundial del 45.
Condenaron a nuestro país, a los países árabes, se repartieron el
mundo en áreas de influencia y determinaron quién era quien en el
mundo bipolar que crearon. Ahora en un mundo supuestamente unipolar,
los bloques se van uniendo: Latinoamérica es testimonio de ello, la
UNASUR es un hecho. La unión con los países del Caribe es otro hecho.
La reivindicación de Malvinas es inédita, frente al fracaso de los
organismos manejados por los dueños del poder como la OEA o la OTAN o
la UE o las Naciones Unidas, en donde conservan un vergonzoso poder de
veto que ignora las mayorías asamblearias.

Los llamados analistas políticos de los grandes medios nacionales, al
servicio del Virrey, llámese “la embajada”, catalogan las relaciones
institucionales del país en función de esa óptica. Venezuela, Bolivia,
Ecuador, Franja de Gaza y Palestina en su conjunto con Cisjordania,
Irán, Libia, Nicaragua, Yemen, Siria, Cuba –entre muchos otros– son el
largo listado de países indeseables, aquellos que no pueden decidir su
destino ni planificar su desarrollo al margen de la cultura dominante
del mercado. Otros presidentes de otros países amigos como Brasil o
Francia, no se privan de desarrollar su comercio internacional con
estos Estados ni de recibir a sus presidentes ni intercambiar
tecnología. Los argentinos –en cambio– somos etiquetados si lo hacemos
en un mecanismo de permanente denigración de nuestra actitud soberana
de explorar caminos, establecer relaciones, estrechar vínculos y
acrecentar nuestro propio comercio exterior.

No existen países probos ni otros demoníaco;, sólo existen procesos
políticos soberanos, con identidades nacionales diferentes y procesos
alternativos a los que pretenden marcar lo “políticamente correcto”,
que llevó a la Argentina en su momento a los mayores dolores de muerte
de compatriotas y destrucción del patrimonio nacional de su historia,
pese a lo cual hemos podido salir recuperando la democracia y
consolidando la justicia junto a las instituciones de la Nación.

Debemos abandonar la autoflagelación y la denigración como ejercicios
permanentes del devenir político para poder construir un destino
común, nacional y popular –transformador y revolucionario– que nos
permita mirar de frente a nuestros compatriotas en el marco de un
modelo social solidario con justicia social. Si lo hacemos, será sin
dudas el eje del bien argentino, más allá de los detractores y
cipayos.


JORGE RACHID
CABA 25-2-2010

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Néstor Gorojovsky
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