[R-P] [Diego Rubinzal] Las deficiencias estructurales de la actividad ganadera

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Feb 22 04:03:19 MST 2010


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4189-2010-02-22.html

Domingo, 21 de febrero de 2010

LAS DEFICIENCIAS ESTRUCTURALES DE LA ACTIVIDAD GANADERA
La tentación de la carne

El retroceso ganadero viene de larga data. El año pasado, la cantidad
de cabezas se redujo en algo más de tres millones, dejando el rodeo en
54,4 millones. La sequía 2009 provocó un crecimiento de la faena.

 Por Diego Rubinzal

Desde diciembre del año pasado, el kilo vivo de novillo se incrementó
casi 50 por ciento. Mientras que la presidenta Cristina Fernández
sostuvo que esa suba se debía a la retención de hacienda practicada
por los ganaderos, la dirigencia agropecuaria responsabilizó a las
políticas gubernamentales. Según esa visión, la política de precios
oficiales fue determinante para que la cantidad de cabezas de ganado
se redujera en algo más de tres millones, entre 2008 y 2009, dejando
el rodeo en 54,4 millones. Resulta peculiar atribuir esa merma a las
políticas oficiales sin tomar en cuenta los efectos de la sequía de
2009, que provocó menores nacimientos, alta mortandad y el crecimiento
de la faena en un 40 por ciento. Por otra parte, el estancamiento
productivo ganadero excede largamente al gobierno de la administración
kirchnerista.

La mayor liquidación de stock de la historia argentina se produjo
durante un gobierno que gozó del pleno apoyo de la Sociedad Rural y
las Confederaciones Rurales Argentinas. La liquidación de rodeos
durante la última dictadura militar alcanzó niveles históricos. Así,
el stock ganadero pasó de 61,1 a 47,1 millones de cabezas entre 1977 y
1988. Si bien el rodeo se recompuso durante los años posteriores, el
promedio de la década del noventa fue de 51 millones; nunca llegó a
los valores de 1977.

Hasta la dictadura militar, el uso del suelo pampeano estuvo
determinado por la evolución de las rentabilidades relativas de la
agricultura y la ganadería. Cuando mejoraban los precios de los
cultivos se producía un incremento del área sembrada y una caída de la
actividad ganadera, y viceversa. Pero esa lógica se rompió a partir de
la instauración de un modelo económico centrado en la valorización
financiera. En su trabajo “Acerca de la especialización agrícola y el
surgimiento de los farmers locales a partir de la dictadura militar
(1977-1994)”, Eduardo Basualdo y Nicolás Arceo sostienen que la
reforma financiera de 1977 marcó un punto de inflexión en el sector
agropecuario pampeano, ya que la evolución productiva pasó a definirse
en función de tres rentabilidades distintas: la financiera, la
agrícola y la ganadera.

Como la valorización financiera era más rentable que las opciones
productivas, la mayor liquidación de ganado vacuno no fue acompañada
por un incremento del área sembrada. Basualdo y Arceo explican que “a
partir de la dictadura militar, el sector agropecuario pampeano se
articuló plenamente, como siempre ocurrió, al nuevo patrón de
acumulación de capital, privilegiando la valorización financiera en
desmedro de la producción sectorial porque fuera del sector se
encontraban las tasas de rentabilidad más elevadas de la economía
nacional. De allí que la inédita liquidación ganadera fuera acompañada
por una reducción del área sembrada durante 17 años, permaneciendo
ociosas millones de hectáreas a pesar de que durante esos años se
expandió la frontera agropecuaria”.

El retroceso ganadero viene de larga data. Pero las escasas
iniciativas oficiales del actual gobierno (el programa “más terneros”,
los incentivos para la producción de novillos pesados, entre otros) no
produjeron los resultados deseados. La especialista Gabriela Martínez
Dougnac sostiene que, en términos relativos, la ganadería argentina
exhibe bajos rendimientos de kilogramos por hectárea, insuficientes
índices de preñez y extracción y baja incorporación de prácticas de
manejo más modernas (suplementar alimentación, diagnóstico de preñez,
estacionamiento de servicios, inseminación artificial). Las políticas
públicas deberían lograr que la aplicación de tecnologías tendientes a
aumentar la productividad no se reduzca al universo de los ganaderos
más poderosos. Martínez Dougnac precisó que “el problema de la carne
no es sólo el de la oferta sino también el de cómo se forman los
precios en la cadena, cómo impactan en el consumo las políticas de
salarios bajos, cómo se mantiene el nivel de empleo, cómo se
distribuye y redistribuye la renta del sector. Ninguno puede pasarse
por alto pensando en las soluciones necesarias”

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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