[R-P] [Gabriel Fernández] Hablemos de Gimnasia
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mar Feb 9 16:58:35 MST 2010
[Sé que esta nota no cuadra, estrictamente, con los objetivos de nuestra
lista de discusión. Pero qué quieren que les diga, que un hincha de
Gimnasia y Esgrima de La Plata, que en tantos problemas se encuentra
para mantenerse en primera división, tenga el coraje de exigir buen
juego para evitar el descenso, es admirable.
Es de guapos pedir macramé cuando todos están clamando por la arpillera.
Y esa guapeza es más brava cuando uno sabe, que si a uno le hacen caso y
las cosas salen mal, hasta los mejores amigos le van a caer con el hachazo.
Así que a los que les gusta el fútbol, el buen fútbol, el fútbol jugado
como se debe, disfruten lo que van a leer. No importa aquí si lo escribe
un hincha de Gimnasia o de cualquier otro club. En esta nota late el
fútbol, no otra cosa.
Y los que no les guste, sepan disculpar y pasen de largo.]
La Señal Radio escribió:
*Para la polémica*
Hablemos de Gimnasia
Por *Gabriel Fernández*
*La situación de Gimnasia es, sin duda, grave: necesitamos una avalancha
de puntos, es decir, de victorias, que sólo llegan con buen
funcionamiento y capacidad de concreción.
Hablemos de Gimnasia entonces, que nos gusta; y por ahí, alguna idea
sirva y llegue a los oídos adecuados.
En primer lugar, aunque empecemos al vesre, algunos apuntes sobre el
gol, sobre la capacidad para convertir.
Ojalá las consideraciones sean innecesarias y el camino abierto
en el clásico no se cierre, más allá del traspié ante Vélez.. Hay dos
puestos en el fútbol en los cuales la serenidad, el tiempo interno, la
mirada para llegar justo, res ultan imprescindibles: el arquero y el
centrodelantero. En este último caso puede extenderse a toda la línea de
ataque al pisar el área.
Es posible que el apremio, el nerviosismo y la urgencia transmuten
jugadores que han sido goleadores en inferiores y en otros clubes, en
troncos apresurados que se comen situaciones claras. Los delanteros de
Gimnasia no necesitan más "dientes apretados", más "huevos", más "dale
con todo". Eso es lo que se precisa en el mediojuego: eso es,
felizmente, Rinaudo.
Los delanteros de Gimnasia necesitan, básicamente, la serenidad que
caracteriza a un goleador. Aunque podríamos mentar variados ejemplos,
tomamos uno propio, quizás el mejor posible: Delio Onnis.
Quien repasa la trayectoria del Tano -aun hoy el mayor goleador
argentino en Europa- observará que su caracter en el área no se
modificaba por nada del mundo, que ningún remate lo realizaba sin mirar
y sin tomarse el tiempo (aún apareado) para ubicar el balón en e l lugar
justo.
Los delanteros del Lobo, hoy, cargan sobre sus hombros urgencias que les
impiden convertir con precisión y los llevan a tremendos zapatazos a dos
metros del arco que terminan en las nubes. La falta de serenidad
pretende ser relevada con potencia. Y en verdad la segunda sólo tiene
sentido si está amparada por la primera.
Esto se habla. De la definición es preciso que el cuerpo técnico charle,
largo y tendido, con los delanteros durante la semana.
Esta situación está ligada a la pretemporada. El triple turno muy
exigente sirve para que los preparadores físicos llenen planillas, la
gente diga "con lo que cobran, que corran" y los jugadores se conviertan
en atletas.
Gimnasia arrancó /duro/: la lesión de Vizcarra es un resultado de eso, y
también la falta de plasticidad de algunos jugadores con buena ténica.
En cuanto al Gato Sessa, ya parece un fisicoculturista, cuando el
arquero debe ser delgado, rápido y flexible.
En todo el proceso que venimos comentando se observa una /compulsión/,
un nerviosismo que nos atormenta (nos involucra a todos) y puede
arrastrar al propio Diego Cocca a lo peor: perder la línea de juego, eso
que hay que instaurar, de una vez y para siempre, en Gimnasia.
La otra pregunta que se hace el hincha, abrumado por las derrotas, es
/"¿tenemos con qué?"/
Esto es: ¿hay elementos técnicos para desplegar esa línea de juego,
asentada en el buen trato del balón?
Vamos a esbozar una respuesta polémica a esta altura: /Si/, claramente.
El plantel que armó Sanguinetti es de alto nivel y contiene valores que,
bien orientados, pueden llevar a Gimnasia a dar batalla arriba.
¿Porqué no ha ocurrido? En cierta medida por lo apuntado antes.
Hasta para cambiar de ritmo y acelerar hay que tener lucidez. Esto se
observa en la falta de precisión en las entregas en cualquier zona del
terreno.
E inclusive en el entorno: cuando un jugador capacitado intenta un lujo
o una gambeta, es recriminado ("no estamos para estas cosas") mientras
han sido aplaudidos rechazos cósmicos innecesarios que sólo reponen el
balón al adversario.
Es hora de enterarse: más allá de un partido azaroso, las grandes
campañas son realizadas por quienes hacen diferencia técnica y a esa
virtud le añaden vigor. Quien cree que a los pelotazos se construyen
campeones, se está equivocando. Y no nos engañemos: Gimnasia necesita
salir campeón, o poco menos, para permanecer en primera división. La
elección de Cocca puede ser, entonces, una buena decisión, en tanto el
hombre haga de Cocca, y no se transforme torpemente en el entrenador
televisivo de Atlas, que cree que todos los partidos -hasta los más
complejos tácticamente- se resuelven con puñetazos en la mesa y alaridos
en el vestuario.
Acá vamos a hacer un alto para indicar que tener diseños tácticos no
implica retrasar al equipo; más bien todo lo contrario. Tres partidos en
este ciclo marcaron nítidamente qué movimientos NO hay que hacer si se
desea vencer. El clásico en aquella cancha, cuando en el mejor momento
de Gimnasia el Topo saca un delantero y mete línea de cinco. El partido
ante los tucumanos cuando el Moncho hace lo propio. El debut reciente
ante los mendocinos, donde Cocca recala en el mismo error. Cuando un
equipo está bien plantado en tres cuartos de cancha rival no tiene
sentido romper el dominio y retrasarlo diez metros para salvaguardar un
eampate que igual no nos sirve, y que probablemente derive en derrota.
Si lo que se desea es pelear la punta, y obviamente no perder, el camino
es instalar el partido lejos del arco propio. A veces cuesta porque el
rival presiona, como Vélez en el primer tiempo; nadie puede cuestionar a
Gimnasia porque los otros jueguen bien.
Pero cuando el control de la pelota está de nuestro lado, es una locura
entregarla y retroceder. Nadie sabe qué va a pasar, claro: Uno tampoco.
Los que vivimos
el partido ante Rafaela y el reciente clásico, sabemos que en el fútbol
todo es posible. Estos apuntes están destinados a entender que a la
posibilidad hay que ayudarla, así no llegamos al último minuto con el
agua al cuello.
Antes de cerrar, un puñado de menciones individuales.
Maldonado demostró que se puede adaptar a otro esquema de juego y que,
además de potrillo, es un zaguero inteligente. Rinaudo sigue siendo
excepcional, pero a sus costados no ha tenido la compañía adecuada.
Marco Pérez es el hallazgo, el acierto. Straqualursi necesita un equipo
que juegue arriba: ¿cuánto tiempo se puede aguantar la pelota entre
cuatro rivales? Finalmente: está visto que salir del bosque y resignar
la localía es una locura con impulsos suicidas. Todos los triperos vamos
por la vida pensando la melodía "...en el Bosque no, pincharrata, en el
bosque no..."
Al Lobo lo hace grande su gente. Es impor tante seguir adelante, dejar
de preguntarse qué hace Gimnasia por uno y reflexionar qué hacemos
nosotros por Gimnasia. Ningún esfuerzo será en vano y el éxito final
redimirá todas las frustraciones.
Ver la camiseta de Gimnasia en el rectángulo verde, sentir el aullido de
nuestras tribunas, hacer flamear la bandera azul y blanca, son algunos
de los placeres más intensos de la vida. ¿Porqué negarnos a ellos si los
tenemos al alcance de la mano?
Un abrazo tripero y nos vemos en el Bosque*
/*La Señal Medios*/
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*/ /*
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