[R-P] GARABÍ PANAMBÍ
Carlos Andrés Ortiz
cpn.caortiz en gmail.com
Mie Dic 29 06:34:38 MST 2010
Reenvío un trabajo interesante.
C A O
GARABÍ PANAMBÍ
Hasta ahora, para los proyectos de aprovechamiento del Rio Uruguay
para la producción hidroenergética se ha realizado la actualización
del Inventario. O sea, estudios preliminares para conocer el terreno;
de probables represas al rio y alternativas de generación,
relevamientos estadísticos de población, cuestiones sociales y
ambientales; evaluación de costos y generación etc. Estos estudios
están disponibles en el link de Electrobras
http://www.eletrobras.com/elb/main.asp?ViewID={39833F64-5D0E-472A-8BFD-5F3FF333BA0D}¶ms=itemID={72DD84FA-B7B5-4EDD-A4DB-35B60BC1B559};&UIPartUID={D90F22DB-05D4-4644-A8F2-FAD4803C8898}Pese
a que aún faltan definiciones y el proyecto de las obras, algunas
personas con apetencias políticas han tomado la iniciativa de hacerse
notar y expresan, en asambleas y en los medios de difusión, posiciones
contrarias a la construcción y promueven plebiscitos antes de disponer
la mínima información sobre los proyectos hidroeléctricos en Misiones
y Corrientes.
Para evitar que la población tome partido sin el debido conocimiento,
es necesario un proceso de difusión de información y discusión seria,
que permita comprender que existe una necesidad, que se sepa que se
quiere hacer, cuales son las inversiones necesarias, que cosas se
involucran en el proyecto y los beneficios esperados.
Sería éste un proceso positivo para los habitantes de Misiones, no la
siembra de discordias para conseguir adeptos valiéndose de artilugios
de instigación, instauración de miedos y fomentando discriminaciones.
La generación hidroeléctrica en la provincia de Misiones mediante las
posibles instalaciones de Usinas en Garabí, Panambí, Corpus y algunas
menores en las cuencas de arroyos con caudales suficientes, únicamente
puede ser comparable con los cambios producidos en la zona por la
colonización, solo que en una escala de tiempo menor.
Para la colonización en Misiones el estado nacional encontró necesario
ocupar tierras fiscales y poblar el área, dispuso recursos y
esfuerzos para lograrlo. A poco más de un siglo de esta decisión, la
Provincia de Misiones, con muchos altibajos, alcanza a desarrollar su
demografía y su economía en un tejido de intercambios internos y
externos que hoy permite a albergar a más de un millón de personas.
Básicamente para este crecimiento se valió de sus bienes naturales,
para convertir las tierras en cultivables y desarrollar industrias
afines.
En este proceso se llega a la tala de la selva paranaense para proveer
maderas a extrazonas e implantar especies exóticas de mayor
rendimiento, yerba mate, té, tung, pinos, citrus, etc por un lado, y
por otro la ocupación de áreas por conglomerados urbanos con
consecuentes impactos generados por urbanizaciones, industrialización
e infraestructuras y equipamientos que esto implica.
Durante décadas se convirtió a la biomasa en cenizas para producir el
calor necesario en el proceso de secado de la yerba mate y el té,
llegándose a la tala rasa e incineración de la biomasa para la
implantación de pinos en estos últimos tiempos. Si bien este impacto
fue en algún momento observado, no se han evaluado ni se han
cuantificado pérdidas ni beneficios y bajo este espectro nunca se ha
hablado de “afectados”.
Mientras en los poblados, las urbanizaciones producen graves
modificaciones al ambiente por contaminación con vertidos de aguas
servidas a cursos de agua, miles de vehículos que aportan gases de
combustión mientras esperan semáforos dessincronizados, animales
portadores de enfermedades mortales proliferan en casas y calles, en
las zonas rurales se incorporan enormes cantidades de tóxicos al aire
y al suelo con la consecuente degradación y aparición de enfermedades
y deformaciones en humanos. Sin embargo para estas cuestiones apenas
si se organizan en silencio algunas reuniones con inaudibles
pronunciamientos políticos, religiosos o técnicos.
Los medios de difusión reprodujeron ponencias vertidas por un
sacerdote sobre que en Rusia existen turbinas que no necesitan
represas…que se “conectan” al rio…y con un costo menor a alguna
propuesta de generación en la zona…. Ante tales desacertadas
expresiones, resulta difícil entender la necesidad de algunos miembros
de la iglesia católica de exponerse doblemente al ridículo, una:
siendo cura opinando sobre temas técnicos, otra: por el
desconocimiento total de leyes físicas elementales de energía.
También se han hecho referencias a la generación de energía en Israel,
ejemplificando que teniendo solo el rio Jordán resolvió la cuestión
energética con paneles solares. Resulta un absurdo el comentario al
pretender comparar climas diametralmente opuestos, sin explicar que la
mayor parte de la energía de Israel se genera quemando combustibles
fósiles importados, ayudando con ello al cambio climático mundial.
Algún religioso hizo comentarios que recomendó al actual gobierno
provincial a que consulte a los especialistas, a los que saben, para
evitar que se tomen decisiones políticas que signifiquen grandes
negocios para algunos y mucho daño a la población. Ateniéndose a su
recomendación, y en respeto a su investidura y su condición no debiera
opinar de la manera que hace sin ser especialista, menos aún sembrar
temor sobre daños en el plano ecológico y social que él y los que lo
acompañan en reuniones antirepresas ignoran.
Un senador representante político del PJ asegura que van a
instrumentar todo lo que esté a su alcance para ayudar a organizar,
para acompañar a los grupos ecologistas que vienen trabajando desde
hace muchos años, a ayudar a los pueblos a organizarse porque cree
que la organización les dará el rédito suficiente de lograr el
objetivo para parar la represa de Garabí. Loable determinación de
dudosa representatividad partidaria, ya que se desconoce si el PJ
debatió lo suficiente para fijar esa posición.
Sin evaluar la situación socioeconómica y sanitaria de los ex
ocupantes de tierras inundables de la costa del Paraná, comparando con
la línea de base relevada antes de los traslados, siendo objetivo y
desprendiendo del análisis las circunstancias políticas generadas por
los sucesivos gobiernos afines del PJ en la provincia de Misiones, se
manifiesta que la población de Posadas sufre el mayor impacto
ambiental negativo de Yacyretá y no se toma la mínima molestia en
reconocer que después de décadas esta ciudad dispone de espacios para
esparcimientos.
Los políticos debieran ser honestos en sus expresiones, no deben
confundir al pueblo poniendo en duda si son o no políticas las
decisiones de llevar a cabo semejantes emprendimientos como los de
Garabí y Panambí. Los que hoy ocupan cargos públicos favorecidos por
la política, no pueden desconocer que fueron decisiones políticas las
que llevaron a la firma de los acuerdos bilaterales para estudiar las
posibilidades de construir obras destinadas a generar energía
eléctrica para la región, en un marco de desarrollo regional.
Al opinar sobre los recursos humanos que se ocupan en la construcción
de grandes obras, que sin dudas insumen grandes cantidades, debe
evitarse ser tendencioso o expresar incoherencias que solo cumplen con
la finalidad de confundir más a la población. Si bien es esperable
hacer uso de la mayor cantidad de mano de obra local, ésta no alcanza
a cubrir una demanda altísima y es necesario importarla temporalmente,
y al concluirse las obras los obreros extrazona, como es lógico,
vuelven a sus lugares de origen. Sucede lo mismo cuando se termina la
construcción de una vivienda, los albañiles, electricistas,
sanitaristas y pintores no se quedan a vivir en la obra. Por eso,
llevar el discurso al campo del absurdo blandiendo el fantasma de la
desocupación, probablemente sea un artilugio político, pero en nada
aporta al conocimiento de la población para decidir certeramente.
En un mirada superficial de lo que significará el cambio que pueden
generar la instalación de ambas represas y sus subestructuras de
generación de energía eléctrica en el rio Uruguay, probablemente no se
avizore la eventualidad de que el agro será beneficiado en una escala
difícil de cuantificar, en vez plantarse en una férrea oposición, los
grupos agrarios deberían intentar al menos investigar factibles
desarrollos del agro con energía y riego, lo que permitirá sacar al
tarefero y al tabacalero de su situación de esclavitud, pobreza y
enfermedades.
Debe evaluarse la enorme oportunidad para el colono y su prole de
acceder a nuevas tecnologías con el financiamiento de centros de
investigación, solventados con los beneficios de la venta de energía
producida en la provincia, que se oriente a nuevas producciones
agrarias e investigaciones para recobrar el suelo degradado por
extensas plantaciones de pino que día a día acidifican el suelo de
Misiones.
Quizás después, los hoy “colonos” desplazados de sus tierras para
crear los desiertos verdes con alta densidad de pinos, las recuperen y
vuelvan a minifundios donde sean considerados verdaderos agricultores,
con alternativas rentables y oportunidades de mantener sus familias
con futuros asegurados para sus hijos en vez de mendigar y prestarse a
manifestaciones para apoyar lo que ni siquiera comprenden.
Entiéndase que el desarrollo de cualquier comunidad se basa en la
exportación de excedentes de producción, o en todo caso de la
manufactura o industrialización de materia prima. Estos eventos
necesitan y alumbran la administración de bienes o dineros para
especializarse en economía. El perfeccionamiento de métodos
productivos se ajusta con políticas de acorde a los intereses de la
población, con la finalidad de asegurar el mejor desarrollo con la
distribución de las riquezas.
Esta es una fórmula probada por milenios en la evolución humana,
entonces debe entenderse que todo emprendimiento de magnitud involucra
intereses económicos y políticos en la búsqueda de beneficios a la
población y no de afectarlos. Tomar partido en contra de la
construcción de instalaciones de generación hidroeléctrica como
afectado, en nada condice con la búsqueda de beneficios ni de
desarrollo de la población.
Por ello la construcción de Panambí y Garabí es de interés para los
misioneros, negarlo es absurdo, como absurdo es aseverar que de nada
le sirve la energía.
Los hombres que participan en las decisiones políticas de la
provincia, deben consultar a los técnicos de sus partidos políticos,
los que sin dudas podrán ilustrarlos para que no yerren en sus
expresiones. Así se podrá elevar el nivel de participación y
comprensión de los problemas de sus agrupaciones, evitando plegarse a
expresiones de molde sin sustento.
Algún sacerdote autonominado “cura popular”, refiriéndose a la
construcción de hidroeléctricas, haciendo caso omiso a la misión
cristiana de procurar la paz entre los hermanos, pide al pueblo sin
aparentes motivos que se retobe y a no dejarse avasallar. En el afán
de congraciarse con la popularidad resulta peligroso incitar a la
población a movilizaciones que no tienen fundamentos ciertos, más aún
cuando la acción se promueve por miembros de la iglesia.
Uno de los más visibles técnicos que propaga acciones negativas a
Panambí y Garabí, ingeniero y especialista en energías alternativas,
insiste en imponer microturbinas y la quema de biomasa para generación
de energía eléctrica. Éste tuvo la oportunidad de probar las
microturbinas con un rotundo fracaso en Misiones. En tres saltos que
podían brindar energía y beneficios al turismo, descansan los restos
de sus fracasos sin embargo continúa bregando para hacer lo mismo en
cientos de cascadas interviniendo con hormigón y tubos de acero las
bellezas naturales.
Aborda el tratamiento de alternativas eólicas comparando Misiones con
otras partes del mundo, quizás olvidándose que esas estructuras se
instalan en zonas de vientos permanentes, cosa que en Misiones no
sucede. No obstante acierta en muchas otras cosas que pueden
proporcionar mejor calidad de vida a las gentes y deben promoverse,
como por ejemplo a) el desarrollar las cuencas internas de Misiones,
b) crear una Dirección de Recursos Hídricos o una Dirección de
Energía, c) capacitar a ingenieros, electricistas, civiles, mecánicos
d) desarrollar proyectos hidráulicos para agua potable, turismo,
energía, piscicultura, etc.
Misiones no es un país independiente con sus necesidades de energía
eléctrica satisfechas importando energía desde Argentina utilizando el
sistema eléctrico de ese país a través de su sistema de transmisión de
500 KV financiado por los contribuyentes de Argentina, tiene por qué
comprometerse con la Argentina a promover su crecimiento colaborando
con aprovechamientos energéticos en su territorio.
La provincia de Misiones no puede desconocer que junto a la provincia
de Corrientes es parte de la Argentina y debe evitar un conflicto
interprovincial encontrando el equilibrio de beneficios, respetando la
decisión de Corrientes, que asiente en llevar adelante en su
territorio el emprendimiento binacional de generación de energía
hidroeléctrica.
Una novedad que no puede pasar desapercibida es la participación de
docentes y jóvenes de las escuelas secundarias en trabajos prácticos
abordando el tema de represas en el rio Uruguay. Hecho meritorio, más
aún por la trascendencia de haberse presentado en el Parlamento en la
Escuela 2010 en la Cámara de Diputados de la Nación. Pero se trata de
una tarea que versa sobre impactos que generaría la futura
construcción de la represa de Garabí, basado en datos probabilísticos
y tendenciosos, y no son estudios objetivos llevados a cabo por
profesionales con experiencia en cuestiones técnicas y
socioambientales.
En el ámbito docente sirve enseñar metodologías para investigar, y ese
debe entenderse como objetivo. Así se puede comprender que no hay
profundidad en la investigación si se compara un embalse con agua
estancada y además relacionándolas con enfermedades. Es sabido que las
aguas estancadas con aportes de materia orgánica puede ser campo
fértil para la proliferación de vectores de enfermedades hídricas,
pero no debe evitarse exponer que el aporte de materia orgánica es
producto de los desechos del humano, quien tiene la inteligencia y los
medios para evitarlo.
Muchas veces se hacen referencias al medio ambiente, el ser humano y
el futuro, cuestiones filosóficas que tienen tanta antigüedad como la
evolución humana. Pero debe recordarse que la vida humana actual
reclama energía eléctrica para su desarrollo y confort, potenciándose
aún más a futuro. En su actual estadio, después de consumir y degradar
su espacio de vida, el humano ha tomado conciencia de la preservación
del medio donde se desarrolla y como consecuencia de ello busca
incansablemente llegar a un equilibrio entre sus inventos (que
consumen cada vez más energía) y su ambiente.
No se concibe sin energías la continuidad del hombre en el actual
mundo, salvo que se impulse una involución.
Arq. Miguel Juan Brys.
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