[R-P] [Carlos Pagni] Una apuesta a la ilusión de eternidad
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Jue Dic 23 07:04:10 MST 2010
[Pobre Pagni. Es la pluma más inteligente del bloque antinacional, por lejos.
A uno le gustaría verlo en menesteres más interesantes.
En cambio, se ve obligado a sacar de sí lo peor que tiene. La nota que
sigue es un verdadero alarde de maledicencia, pero nada la define
mejor que lo que sigue: "Cabe conjeturar otro incentivo para que la
Presidenta compita por quedarse: tal vez no haya un paliativo más
eficaz para el dolor de la viudez que el abnegado ejercicio de la
máxima magistratura del Estado." O sea: "Mujer al fin, Cristina encara
la vida pública para procesar dramas intimos". A Pagni solo le falta
impugnar el voto femenino...
Lo tiene muy mal un 2010 en el cual el kirchnerismo, a puras medidas
de gobierno y movilizaciones populares espontáneas, barrió de las
calles toda la basura que desparramaron las parlamentarias de medio
mandato.
Sangra por la herida con exhibicionismo impropio del alto papel
político que ha asumido (el de Gran Interpretador Oligárquico): "con
todo el respeto que merezcan las encuestas, el último dato objetivo
sobre la salud electoral del kirchnerismo es que en 2009 perdió una
gran batalla comandado por su jefe"
A decir verdad, a nosotros las encuestas nos merecen poco respeto.
Siempre. Son un datito más que, eso sí, le permiten ganarse la vida a
algunos amigos, y solo con eso nos basta para defender su derecho a la
existencia. Pero es cierto lo que dice Pagni: las encuestas miden,
imperfectamente, algunos aspectos parciales de las preferencias
multitudinarias. Nosotros preferimos lo que nos dicen los actos
políticos de las masas, que es cuando se expresan, realmente, las
clases sociales.
Visto desde ese ángulo, el tema que trata de interpretar Pagni se
convierte en otra cosa. Porque no se trata de confrontar las
elecciones del 28 de Junio con encuestas de base necesariamente frágil
y metodología controvertible (para no hablar de venalidades que, por
supuesto, no existen pero las hay). Se trata de confrontarlas con las
movilizaciones del Bicentenario y de la despedida a Néstor Kirchner.
Pagni no lo ignora, pero sabe que no puede mencionar la soga en la
casa del ahorcado. De allí que la consigna que baja, de hecho, sea la
de impulsar la maledicencia, el chismorreo y la mala fe.
Y, eso sí, también señalar algunos de los problemas reales que tiene
el kirchnerismo en su propio seno. Lo hace, por supuesto, para brindar
alguna materia útil en su tempestad de impropiedades apenas
disimuladas. Pero hay otra cosa. Tomemos esa tendencia de la
conducción kirchnerista a encerrarse en un pequeño grupo de palacio,
que con quirúrgica precisión señala y tantos problemas nos ha traido,
nos trae y nos seguirá trayendo. Ninguno de esos problemas políticos
le preocupan a Pagni, quien por supuesto se alegra con cada uno de
ellos así como nosotros nos alegramos con cada uno de los que tenga
él. Lo que le molesta es que esa práctica tiene un costado positivo. Y
es que lleva a que debido a ella, las decisiones de monta son
impenetrables e imprevisibles para los Pagni (que tienen que
conformarse con chismes de menor nivel cuando en otros tiempos
dialogaban de igual a igual con los estrategas oficiales, y hasta les
escribían los discursos).
Hasta en los defectos del kirchnerismo hay algún grado de fortaleza.
En cambio, hasta en las mejores virtudes de Pagni hay algún grado de
miseria e infamia.
Es que el kirchnerismo trata de apuntar hacia el futuro, mientras que
Pagni y los suyos pretenden empujarnos hacia el pasado.
El resto, léase en lo que sigue:]
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1335908&origen=NLColHoy&utm_source=newsletter&utm_medium=titulares&utm_campaign=NLColHoy
El escenario
Una apuesta a la ilusión de eternidad
Carlos Pagni
La Nación
Jueves 23 de diciembre de 2010
"Lo hacemos por él. El nos estaría diciendo «no aflojen, vayan para
adelante, sigan con todo porque es lo que vinimos a hacer, a cambiar
la Argentina»". Con esa frase -en la que "él" es Néstor Kirchner-, la
Presidenta remató su discurso ante los dirigentes peronistas que,
anteayer, se reunieron para proclamarla la "candidata natural" del
oficialismo para la Casa Rosada. A la postulación temprana de Héctor
Timerman y de Carlos Tomada, se sumaron esa tarde gobernadores como
Jorge Capitanich o José Luis Gioja, y terminó por adherir, hace 24
horas, Julio De Vido.
Si no alcanzara con estos profesionales del poder, en aquel sermón
apareció la anónima y premonitoria joven que, en San Juan, le mostró a
la Presidenta la nomenclatura de su moto: "CFK 011". Así es el
kirchnerismo: el mandato trascendental del fundador puede verse
confirmado en la patente de una chica provinciana. La suerte, da la
impresión, está echada.
Hay varios motivos que vuelven la apuesta razonable. El más importante
es que la señora de Kirchner necesita hablar de otro mandato para
terminar el actual. La ilusión de eternidad es un insumo indispensable
del poder. Es muy difícil imaginar, sin su candidatura, cómo se
disciplinarían hasta diciembre de 2011 las distintas facciones que
rodean al Gobierno. Además, antes de retirarse, la Presidenta necesita
corregir la última performance electoral del grupo: con todo el
respeto que merezcan las encuestas, el último dato objetivo sobre la
salud electoral del kirchnerismo es que en 2009 perdió una gran
batalla comandado por su jefe. Cabe conjeturar otro incentivo para que
la Presidenta compita por quedarse: tal vez no haya un paliativo más
eficaz para el dolor de la viudez que el abnegado ejercicio de la
máxima magistratura del Estado.
Mientras la incógnita mayor se va despejando, aparecen otras en la
escena. Una de ellas es el repliegue de la señora de Kirchner sobre el
personal santacruceño. La selección de Angelina Abbona para reemplazar
a Joaquín Da Rocha en la Procuración del Tesoro sigue un criterio que
ya había aparecido con la designación de Arturo Puricelli en Defensa,
de Enrique Capdevila en la Policía Federal o de Alejandro Julián
Alvarez en la Secretaría de Justicia.
El caso de Puricelli es notorio: su lugar de nacimiento pesó más que
el antecedente de haber entregado, en los malditos 90, el Correo
Argentino a Franco Macri, a través de un decreto de necesidad y
urgencia. Abbona proviene de Santa Cruz. El cordobés Capdevila fue
apadrinado por su comprovinciano Carlos Zannini. Alvarez salió de La
Cámpora, es decir, del núcleo de jóvenes que, sea por afinidades
ideológicas, sea para sacar ventaja, rodea a Máximo Kirchner. La
predilección por "la gente como yo, cuadros técnico-universitarios del
peronismo", como suele decir la Presidenta, impidió advertir que
Alvarez todavía no cumplió 30 años y, por lo tanto, no puede sentarse
en la banca que corresponde a su dependencia en el Consejo de la
Magistratura. Habrá que encontrar un sustituto y rehacer los decretos.
El beneficiado
La vocación por encerrarse en la "pingüinera" beneficia a Zannini,
quien hoy aparece como un sigiloso poder detrás del trono. Es el
depositario de las informaciones más escabrosas del poder, ésas que
antes fluían hacia Kirchner, por aquello de que "no hay que llevarle
problemas a Cristina".
Sólo De Vido ocupa una jerarquía equiparable después de la muerte del
jefe. A De Vido se lo ve más distendido. Hasta se permite -era hora-
pensar en su vida personal. Por ejemplo: después de mucho darle largas
al asunto, hoy se casará con Alessandra Minniceli. Felicidades.
En la nueva geometría hay otro enigma: ¿por qué la Presidenta sigue
demoliendo a Aníbal Fernández sin pedirle la renuncia? ¿Supondrá que
él está dispuesto a evitarle ese mal trago? Expulsado del área de
Justicia y Seguridad, el reino del jefe de Gabinete se redujo al
programa "Fútbol para Todos". La última amputación se produjo ayer con
la exoneración de Da Rocha, amigo de Fernández, y también de Daniel
Scioli. Aunque en Da Rocha la señora de Kirchner castigó a Da Rocha,
sospechado de arrastrar los pies en el avance sobre Papel Prensa. La
caída estuvo determinada por el párrafo del fallo judicial que, para
furia de la Presidencia, comparó los métodos de Guillermo Moreno en
esa empresa con los que aplicaba el nazismo en sus intervenciones
económicas.
Hay más interrogantes: ¿por qué Cristina Kirchner sigue hostigando a
Scioli? ¿Será porque él no despertó todavía de su sueño presidencial?
¿Hará falta que también Scioli postule a la Presidenta para la
reelección? Tal vez el asesor norteamericano del gobernador recomiende
esperar.
Lo cierto es que anteayer la anfitriona de Olivos se regodeó
confesando el desprecio que le merece la idea de "partido" y de
"justicialismo". ¿Habrá advertido que, muerto Kirchner, es Scioli el
que conduce esa institución vituperada? Más desdeñoso fue haber
enviado 6000 gendarmes, en una especie de intervención parcial a la
provincia, sin consultar al gobernador. Scioli intentó aplacar a la
indignada policía bonaerense aclarando que sigue siendo la encargada
de combatir el delito.
Para el final, el mayor de los arcanos: ¿quién puede estar tan
fastidiado con Amado Boudou como para obligarlo a presentar su
candidatura porteña de la mano de Hugo Moyano, la figura con peor
imagen del distrito? Por si faltaba algo, el día que la Presidenta
pidió a los peronistas abrir espacios a "quienes no son de nuestro
movimiento, pero comparten el proyecto nacional y popular", Moyano
tranquilizó a su audiencia asegurando que "Boudou no es de izquierda".
Desde que falleció Néstor Kirchner se especula con que su viuda podría
designar en Economía a un técnico con más densidad profesional que
Boudou. Circulan los nombres de Miguel Peirano, Mario Blejer, Miguel
Bein. Todo es posible. Y hasta razonable. Aun así, ¿por qué el
ministro merece, además del eventual alejamiento, una pena adicional?
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Néstor Gorojovsky
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