[R-P] [Alberto J. Franzoia] La prepotencia no conquista voluntades.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Sab Dic 18 20:26:05 MST 2010


La prepotencia no conquista voluntades

    Por Alberto J. Franzoia









    Afirmar que las capas medias argentinas, a las que se las suele
llamar “clase media”,  son gorilas, suele ser un lugar común de
discursos producidos por intelectuales del campo nacional y popular.
Sin embargo, la frase que como fuego de artificio es efectiva y
cosecha el rápido aplauso de los compañeros de ruta, poco aporta al
conocimiento del tema y mucho menos a la solución del problema.  Sobre
dicha cuestión, por lo tanto,  me interesa verter algunas
consideraciones que según entiendo pueden resultar pertinentes a la
hora de buscar opciones para profundizar el correcto rumbo iniciado
por la era de los Kirchner.



    1.     Lo primero que se debe señalar es que una verdad a medias
nunca fue el camino más aconsejable para intentar la construcción de
un conocimiento verdadero y alternativo al dominante, el único que
permitirá modificar el statu quo. Capas medias (concepto mucho más
recomendable por su utilidad y precisión que el muy publicitado “clase
media”, que en realidad no da cuenta de ninguna clase social concreta)
intenta expresar desde la abstracción teórica una realidad muy
compleja, cuya característica esencial es la heterogeneidad de aquello
que el concepto en sí designa. Porque una razón fundamental para
sostener que las capas medias no constituyen objetivamente una clase
social es precisamente la diversidad de afluentes (y por lo tanto de
intereses concretos, algunos inclusive antagónicos) que las nutren:
empleados, funcionarios, profesionales independientes, personal
jerárquico de empresas privadas (nacionales y multinacionales),
chacareros, pequeños burgueses del comercio y la industria, más
algunas otras especies de variado pelaje. Ahora bien, qué identidad de
intereses objetivos pueden compartir un funcionario estatal como es el
caso de un maestro y un gerente exitoso de alguna empresa
multinacional, es decir imperialista.  Y si no existen dichos
intereses en común el concepto se construye sólo en base a
subjetividades, criterio que nos conduce a considerar que  si el
maestro de la escuela X y el gerente de la multinacional Y coinciden
en su posición política antiperonista, entonces son (ambos) la misma
cosa: integrantes de la “clase media gorila”. Enorme error que solo
puede gestar derrotas populares, ya que todo abordaje riguroso de la
realidad social debe tener en cuenta tanto lo que la cosa es como lo
que puede llegar a ser. Y un gerente de una multinacional difícilmente
pueda llegar a ser lo que sí puede ser el maestro: un consciente
militante del bloque nacional y popular.

    2.     La composición heterogénea de las capas medias que no sólo
está determinada por la diversa composición social que expresan sino
por las distintas regiones del país en las que actúan, no hace más que
relativizar la verdad de la famosa sentencia: “la clase media es
gorila”. En realidad la visión de mundo o ideología con la que las
capas medias se identifican, así como  la posición política adoptada
por sus integrantes, no es uniforme. Lo máximo que se puede afirmar es
que con demasiada frecuencia (pero no siempre), una fracción muy
significativa de ellas se han manifestado contrarias al campo nacional
y popular, y por lo tanto funcionales al bloque
oligárquico-imperialista. Por otra parte, en la gestación de ese tipo
de manifestaciones no han faltado ciertos errores cometidos por la
propia conducción del bloque nacional en su lucha contra el bloque
oligárquico-imperialista. Como ejemplo cercano recordemos que el muy
valioso  intento del gobierno de Cristina de aplicar la Resolución 125
durante 2008 para favorecer una incipiente democratización de la renta
agraria, chocó con un incorrecto abordaje oficial acerca de cuáles
eran (y son) los verdaderos enemigos que integran el colectivo agrario
(oligarquía terrateniente “autóctona” y capitales imperialistas) y
cuáles sus posibles y necesarios aliados (con mayoritaria presencia de
capas medias). Eran posibles aliados porque buena parte había votado
por Cristina en las elecciones presidenciales de 2007, y eran
necesarios porque sin la incorporación de las capas medias al bloque
nacional no hay ninguna posibilidad de profundizar el rumbo.

    3.     Esta última cuestión resulta esencial para la batalla que
se libra, con aciertos y flaquezas, contra el bloque
oligárquico-imperialista. La presencia de los trabajadores (o para ser
más preciso de la clase obrera) en el bloque nacional es una constante
de nuestra historia (independientemente de algunas dirigencias
sindicales que intentaron conducir a sus huestes al abismo, como
durante el menemato), sin embargo esa presencia fundamental no fue
suficiente para consolidar la revolución nacional ni siquiera en los
momentos de mayor fortaleza de dicha clase, como ocurrió en 1955. De
lo sucedido, entonces, se infiere que sólo una sólida alianza de los
obreros con las capas medias puede ser garante de la profundización
del cambio al que aspiramos. Porque, como lo acredita la historia
latinoamericana, sin alianza plebeya la revolución nacional tarde o
temprano se desmorona o es vaciada de contenido. Claro que en los
tiempos que corren dicha alianza tampoco puede prescindir de los
trabajadores precarios, no sindicalizados o directamente desocupados.
De allí que la organización sindical de los trabajadores registrados
en la actualidad se complementa con la organización social de los
trabajadores precarios y  desocupados.

    4.     Finalmente, y aquí retomamos el punto de partida de este
breve análisis, esa alianza es impensable sin un sólido trabajo
cultural que apunte a conquistar muchas voluntades despistadas por la
efectiva predica del discurso dominante. Buena parte de las
heterogéneas capas medias pertenecen por sus intereses concretos al
bloque nacional y popular, porque no podrán tener acceso a un mayor
desarrollo humano concreto sin enfrentarse con los intereses de las
clases dominantes. El gran problema es que esa realidad objetiva aún
no integra el terreno de la conciencia de sectores importantes de
dichas capas. Ellos no han desarrollado aún su conciencia posible. El
debate que en más de una oportunidad he planteado es cómo lograrlo.
Desde la perspectiva expuesta, todo discurso surgido del bloque
nacional y popular que se oriente hacia a la descalificación o
agresión de los integrantes aún no conquistados de esas capas medias
es un error monumental que puede  pagarse muy caro. En la batalla
cultural, como en el amor,  no se logra consumar el deseo golpeando
sino seduciendo, claro que para eso hace falta tener seguridad en lo
que se hace, en qué se dice y en cómo se lo dice. Nadie es más
nacional y popular porque hostigue permanentemente a las capas medias.
 En realidad dado el caso estaremos en presencia sólo de nacionales
piantavotos, los cuales lamentablemente no nos faltan. Aquí se trata
de persuadir al despistado de su error. La tarea no es sencilla, no se
resuelve en un abrir y cerrar de ojos. Para ello se necesita
capacitarse para la militancia (porque no alcanza con tener un
discurso alternativo sino también métodos de trabajo alternativos) y
muchísima constancia. Hay ideas que deben ser reiteradas
sistemáticamente para que logren instalarse porque el discurso
dominante está siempre presente y no será remplazado con apariciones
esporádicas y agresivas de nuestra parte. En definitiva la alianza
plebeya entre las clases y grupos sociales más significativos del
campo nacional y popular sólo puede ser producto de un trabajo
cultural de largo alcance.  Pero reiteremos una vez más, y todas las
veces que sea necesario,  dicho trabajo debe priorizar la persuasión
del aliado posible y necesario, porque, como alguna vez expresó el
maestro Jorge Enea Spilimbergo (1):“la prepotencia no conquista
voluntades”.



    La Plata, diciembre de 2’010





    (1)Jorge Enea Spilimbergo es uno de los máximos referentes de la
Izquierda Nacional de Argentina. Se puede consultar su biografía en
Cuaderno de la Izquierda Nacional (sección Nuestros Maestros):
http://www.elortiba.org/in_maestros.htm




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