[R-P] [Aurelio Argañaraz] Los dilemas del kirchnerismo con vistas a 2011.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Lun Ago 23 08:58:01 MDT 2010
Coherencia y cálculo: Los dilemas del kirchnerismo con vistas a 2011.
Por Aurelio Argañaraz
Publicado en el diario “Comercio y Justicia” el 23 Agosto 2010
Hace unos días, una mujer comprometida con el proceso que encabezan
Néstor y Cristina, ante la posibilidad de que el kirchnerismo quiera
mejorar su performance en 2011 por medio de un pacto con De la Sota y
Cía., me decía: “Es preferible perder con dignidad”.
Inversamente, aquellos que defienden la posición pactista (exceptuando
aisladas defensas a De la Sota, hechas en nombre del rechazo a un
eventual triunfo de Aguad) alegan, como “realistas”, que lo importante
es triunfar… en el orden nacional. La postulación “principista”
ignoraría, para esos pragmáticos, las consecuencias terribles de una
eventual victoria de la oposición conservadora; algo que será fatal
para el país y se proyectará a Latinoamérica, con grave retroceso de
la causa continental. Una afirmación, esta última, que compartimos
todos, pero cuyo dramatismo, por justificado que sea, no debería
paralizar toda reflexión, incluida aquella es necesaria para ponderar
la consistencia de un cálculo electoral, con la serenidad que exigen
las grandes batallas.
A nuestro juicio, si se atiende a los hechos (la única verdad es la
realidad, nos recuerdan los peronistas, cuando reflexionamos
“demasiado”), la posición “realista” peca de ingenua. Da por sentado
lo que debe probar: 1) la disposición de De la Sota a establecer ese
pacto, en términos aceptables y beneficiosos para Kirchner; 2) su
capacidad efectiva para hacer que su clientela, fundamentalmente
antikirchnerista, vote por el candidato presidencial del oponente,
contrariando la orientación de los sectores que apoyan al ex
gobernador, que transformó bajo su influjo el PJ local en un núcleo
conservador que obtiene sus votos en el interior sojero y ha destruido
su aptitud para expresar al electorado obrero y popular de nuestra
provincia. Sus bases de apoyo más firmes, su aparato y sus
funcionarios odian a los K y De la Sota es consciente de esa
situación, que lo reafirma en su orientación conocida y consecuente de
figura de la derecha, que lo ha caracterizado en toda su trayectoria.
Estamos aludiendo a la ideología del personaje, a una conducta
coherente en sus apreciaciones e inclinaciones (“Las madres de los
desaparecidos debieron cuidar a sus hijos”, es un ejemplo
paradigmático) y a circunstancias que proveen un marco de referencia
que cualquier político debe atender, para no perder el pan y la torta.
Observaciones, éstas, completamente ignoradas por los pretendidos
“realistas”, que por subestimar la coherencia y el sistema de
fidelidades que determinan al liderazgo, por más fuerte que éste sea,
no deberían incapacitarse para analizar seriamente, como auténticos
hombres prácticos, la experiencia desastrosa de los acuerdos
electorales que se ensayaron anteriormente, de 2003 en adelante,
desechando la tentación de manejarse con ilusiones. No existen motivos
para dar por comprobado lo que es improbable, también en este caso: la
reciprocidad delasotista, su disposición a votar a Kirchner en las
nacionales a cambio del apoyo a sus candidatos en Córdoba; todo bajo
el paraguas de una aclamada y mentirosa “unidad del peronismo”.
El rechazo genérico a “los pactos con el enemigo” suele distinguir a
las posturas ultristas y va acompañado de cierta incapacidad para
resolver situaciones de relativa debilidad. No se puede desconocer
que, en ciertos casos, para salvar lo principal es obligatorio no
combatir en todos los frentes al mismo tiempo, hacer concesiones y
tragarse un sapo. Sin embargo, nadie, salvo que la desesperación lo
induzca al error o la impericia lo lleve a cometer una torpeza, ha de
buscar acuerdos o hacer concesiones difíciles de explicar a la
militancia y al pueblo sin alguna garantía de no acabar timado, por
creerse un vivo.
Hechos, contra los números de una fantasía
Es importante señalar que, hasta el momento, lo que va del partido lo
gana por goleada el ex gobernador. Mientras el kirchnerismo hipoteca
todo su prestigio ante un amplio público nacional y progresista -que
no aceptará un pacto contra natura- y frena el impulso de sus avances
recientes en los sectores medios, De la Sota conserva la sangre fría y
nada arriesga a favor del arreglo, logrando que los costos los pague
el otro. No sólo eso. Para animar a sus amigos y sacarse de encima los
reproches del antikirchnerismo, concurrió a la cita del inefable
Bergoglio y se dejó fotografiar con Chiche Duhalde.
Sin demasiada estridencia, con bajo perfil, para no desatar la ira de
Kirchner y mantener en la gatera al kirchnerismo de Córdoba, que no lo
ataca, no ha dudado en ratificar cuáles son los actores y socios
verdaderos, para salvar su prestigio de conservador y enemigo del
actual gobierno. Como es obvio, no hará, mientras pueda, ninguna
declaración o ningún gesto que contradiga definitivamente las
expectativas pactistas que benefician su juego y logran paralizar, por
el momento, al contrario.
El liderazgo K, por su parte, es víctima de una visión que ignora la
magnitud del electorado independiente y cree que los partidos, tal
como era antes de 2001, siguen teniendo “la vaca atada”. Esa falta de
conciencia sobre un dato trascendental de la realidad del país le ha
costado al kirchnerismo serios reveses. Más realista en cuanto al
vínculo con sus huestes, sin hacer ola, De la Sota dio un mensaje
tranquilizador: “No se preocupen, amigos, el gallego, aunque no haga
ruido, está en lo de siempre”.
La piedra fundamental del cálculo delasotista es, sin embargo, el
manejo del almanaque. Veamos: las internas abiertas, en el ámbito
nacional, están previstas para el mes de agosto y las elecciones
nacionales para octubre. Con el puñal escondido De la Sota quiere, en
Córdoba, elecciones internas (pretende lograr que Accastello concurra,
convalidándolas) para el mes de marzo y culminar en julio con las
elecciones provinciales (algo que Schiaretti ha puesto en duda el
jueves pasado). ¿No es suficiente para advertir que se libera de toda
reciprocidad y que una vez realizadas las elecciones cordobesas podrá
hacer públicas sus verdaderas preferencias, en agosto y en octubre de
2011?
Recordemos las elecciones de 2007, para no tropezar con la misma
piedra. Planificadas hasta en el detalle para burlar a todo el mundo,
las maniobras delasotistas burlaron a Juez pero también al
kirchnerismo: cuando Schiaretti ya era gobernador electo, De la Sota
salió a ventilar por los diarios sus críticas a Kirchner y su política
económica (las retenciones a la soja, etcétera). Un mes más tarde,
complicado el kirchnerismo por las verosímiles denuncias de fraude en
Córdoba, que movilizaron a multitudes en la capital provincial, la
candidatura de Cristina pagaba caro el precio de la complacencia hacia
el “aliado”. ¿O nos olvidamos ya de que concluyó así la famosa táctica
de “las dos canastas”, que preveía acumular los votos de Juez y De la
Sota en las nacionales para llegar a un fantástico 65 por ciento?
No mejoró las cosas el frente con Ruitort, el año pasado. La “aliada”
hizo por separado “su campaña”, destiló veneno contra el Gobierno
nacional, no aportó un voto y generó muchas dudas en algunos sectores
próximos al gobierno. Personalmente, me sentí obligado a dar una
respuesta que salvara la situación, tratando de persuadirlos de que se
“taparan la nariz” ante esos candidatos y dieran de todos modos su
voto al kirchnerismo, en una asamblea de Carta Abierta.
Como táctico, desde 2003 hasta hoy, es lamentable reconocerlo, pero
más lo sería que vuelva a ocurrir, De la Sota ha sido más astuto que
Kirchner, en la pelea por extraer todas las ventajas y entregar a
cambio trofeos de hojalata y promesas incumplidas. Esta vez, hasta
ahora, mantiene vivas las esperanzas de su enemigo. El liderazgo
provincial y el activo del kirchnerismo no pueden aprovechar, bajo ese
marco, el franco resurgimiento de un apoyo social que busca expresarse
y que no será arreado a un pacto tramposo, que desmoviliza al conjunto
de una militancia potencial, afín a fenómenos como 678 y Carta
Abierta; gente que se reúne en las plazas y en los pueblos, que
desconfía y rechaza los arreglos oscuros y quiere que reconozcamos de
una buena vez que el desarrollo propio, más posible que nunca, será
obra de nuestra claridad, de la movilización de la militancia y del
alimento que brindemos a una juventud dispuesta a trabajar en el
espacio, para defender el curso que sigue el país y profundizar las
realizaciones iniciadas en 2003, jugándose con toda energía para
integrar a Córdoba en el proyecto nacional.
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