[R-P] [Enrique Lacolla] De jubilaciones y zancadillas (más un puntito sobre Colombia)

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Ago 21 10:37:58 MDT 2010


*De jubilaciones y zancadillas*

/Por Enrique Lacolla/

/Correr al gobierno para el lado que dispara. Esa es la consigna de
quienes se apresuran a votar el 82 % móvil para las jubilaciones,
después haberse especializado durante décadas en rebajarlas./

Uno sabe que la política es un cometido que muchos de quienes se
dedican a ella abordan con un criterio pasatista, frívolo o puramente
especulativo, atendiendo a intereses sobre todo personales. Parece ser
inherente a la naturaleza de las cosas que el cometido quizá más alto
que compete al ser humano sea abordado por figurantes preocupados por
un juego de poder que atiende más que nada a sus propias reglas. Que
consisten a menudo en hacerle la zancadilla al otro para crearle
dificultades. Cuando se está en una etapa de relativa tranquilidad
pública o no se dirimen cuestiones de importancia pues la cuestión
social está resuelta y lo único que cabe es la alternancia en el poder
de fuerzas que en el fondo se identifican en su decisión de mantener
el estatus quo, este juego puede tolerarse con un encogimiento de
hombros. Pero cuando, como ahora en Argentina, existe la necesidad
cierta de profundizar caminos que puedan poner al país en una vía que
lo promueva a un estadio superior de desarrollo, este tipo de
jugarretas es de una mezquindad tan tonta como insoportable.

Yo no tengo los conocimientos específicos para evaluar si el aumento
de las jubilaciones al 82 por ciento móvil, al que Diputados dio media
sanción en la madrugada del jueves, es compatible o no con una
racional administración del presupuesto. Pero de lo que no me cabe
duda es de que la movida opositora no se funda en un interés
filantrópico por los jubilados, sino en el propósito vicioso y
mezquino de crear dificultades al gobierno corriéndolo por el lado que
dispara; es decir, por el de una distribución más equitativa del
ingreso.

Porque, ¿quiénes son los que impulsan la medida y le prestan la
proporción más sustancial de votos en la Cámara? Los mismos que
hambrearon a la población pasiva con jubilaciones congeladas durante
más de una década, y que incluso tuvieron el tupé de rebajarlas en un
13 por ciento, durante la malhadada gestión de De la Rúa. Y, qué
casualidad, en la apremiante votación del proyecto de ley que acaba de
sancionar Diputados, se prescindió del único artículo que preveía de
alguna manera la determinación de las fuentes de financiación de ese
masivo aumento. Una de ellas podría haber procedido de un incremento
de los aportes empresarios al fondo de las jubilaciones y de la
creación de tributos progresivos al capital, tal como lo promovió el
Proyecto Sur. Pero, curiosa paradoja, la supresión de este rubro en el
articulado final de la ley no impidió a una parte de esta agrupación
votar el proyecto amputado. Lo que no habla muy bien del grado de
disciplina que Pino Solanas puede imponer a su nucleamiento, ya que él
no votó el proyecto tal y como se lo sancionó finalmente.

Acá se está jugando con los hechos, pero los hechos tienen una lógica
irrebatible. El tema de las jubilaciones es peliagudo no sólo aquí
sino en el mundo entero, al menos mientras subsista el actual
ordenamiento económico de las cosas. Es decir, mientras subsista el
capitalismo como clave de bóveda del sistema global. Las personas
viven más tiempo, el número de trabajadores en activo que aportan a
las Cajas disminuye, la evasión impositiva de las grandes
concentraciones financieras es desvergonzada, el trabajo informal
crece. En estas condiciones se crea un cuello de botella que
estrangula, gradualmente, la posibilidad de aumentar las asignaciones
a la población pasiva.

Este cuadro no es fácil que se altere en el corto plazo. El marco, sin
embargo, puede y debería al menos dar cabida a reformas que están
dentro de la mecánica capitalista y que, de hecho, se ponen en
práctica en otras partes. Una reforma impositiva de carácter
progresivo ha sido una y otra vez ignorada o pateada hacia delante por
los sucesivos gobiernos argentinos de las últimas décadas. El Poder
Ejecutivo, hoy, bien podría dar vuelta a la movida de la oposición
tornándole la oración por pasiva. Bien podría lanzar un proyecto de
ley con la tan necesaria reforma tributaria. Estamos seguros que tal
iniciativa levantaría una polvareda frente a la cual lo ocurrido con
la ley 125 de retenciones agrarias parecería un poroto. Por esto mismo
aumentar la carga impositiva a los más ricos requiere una voluntad y
una decisión con las que no sabemos si cuenta el gobierno. Tampoco
sabemos si se podría obtener el apoyo social masivo y militante que
semejante paso necesita para poder concretarse

Creo que este es un capítulo insoslayable si se quiere que el intento
de reestructuración nacional se profundice; pero, con la actual
relación de fuerzas en el Parlamento, posiblemente habrá que esperar a
que este se recomponga en las próximas elecciones.

Esto implica quizá una prefiguración optimista para el Frente para la
Victoria en los comicios del 2011, convengo en ello; pero, ante el
espectáculo de oportunismo, fragmentación y vergonzante o vergonzoso
contubernio que ostenta el frente opositor, uno quiere creer que en el
pueblo llamado a elegir sus autoridades primarán la sensatez y el buen
sentido.

/Colombia/

Otro punto destacado -y más positivo- que se dio esta semana fue la
decisión de la Corte Suprema de Colombia en el sentido de declarar
inconstitucional el uso de bases militares colombianas por fuerzas de
los Estados Unidos. Cosa que fuera acordada por el ex presidente Uribe
Vélez con el gobierno de Washington. Desde luego, no hay que
interpretar la decisión judicial como hecho consumado. De lo que se
trató fue que la Corte entendió, con muy buen criterio, que un pacto
de semejante importancia no podía ser fruto de una decisión ejecutiva
y que requería de su refrendo en el Congreso para adquirir validez. De
modo que será el Parlamento el que deberá decir la última palabra
respecto al tema.

Atendiendo a la relación de fuerzas que se da en esa sede, la
ratificación del acuerdo debería producirse, de modo que la
disposición judicial no estaría haciendo otra cosa que postergar la
apertura de las bases. Pero hay imponderables en política que surgen
en el tiempo y que no están sujetos a la matemática de los escaños
disponibles en el Congreso. Si bien no hay demasiado que esperar de
Juan Manuel Santos, un político que fue nada menos que ministro de
Defensa en la gestión de Uribe y que se distinguió en la aplicación de
las normas de mano dura contra las FARC durante ese mandato, también
es verdad que Santos se hizo notar en el pasado por algunas actitudes
conciliadoras hacia la guerrilla y que no parece estar en absoluto
dispuesto a seguir con el rumbo confrontador que el anterior
presidente había asumido respecto de Venezuela.

La dilación, impuesta por la Corte colombiana, en la puesta en
práctica del acuerdo militar con Estados Unidos respecto a las bases,
puede servir entonces para barajar y dar de nuevo en torno de un
asunto que es visto, no sólo por Hugo Chávez sino también por gran
parte de los gobiernos latinoamericanos, como una injerencia
peligrosísima en los asuntos de Suramérica. Veremos qué pasa.

(www.enriquelacolla.com)


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Néstor Gorojovsky
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