[R-P] [Jorge Devincenzi] Cobos, en rumbo de colisión

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Abr 18 09:09:29 MDT 2010


[Muy aguda visión del papel de Cobos, y del papel de Menem: Durante la
votación trucha de la reforma a la Ley del Cheque "(l)a abstención
resultó funcional a la oposición, porque generaliza la sospecha, y de
inmediato Clarín lo entendió así, adjudicando el triunfo del gobierno
a una maniobra oficialista. El riojano se prestó gustoso"]

Fuente: http://www.mendozaopina.com/columna/cobos-en-rumbo-de-colision-6376


/La reforma a la ley del cheque en el Senado terminará tarde o
temprano en el veto presidencial por violar de modo manifiesto el
artículo 75 de la Constitución Nacional. Si Diputados insiste en el
trámite irregular, se estaría llevando al país a una crítica situación
institucional./

Cobos, en rumbo de colisión
Por Jorge Devincenzi

Sería hasta cierto punto comprensible con un país sumido en algún tipo
de caos económico o social. Pero aún reconociendo el problema real de
la inflación, todo indica lo contrario. Quizás el tema de fondo no sea
otro que la puja distributiva.

El poder real es consciente de que la votación atropella la
constitución, pero los medios insisten en una idea simple: “La mayoría
del Senado aprobó la reforma, el Gobierno dice que es ilegal”. No es
la primera irregularidad mientras revive cada tanto el reclamo de una
“seguridad jurídica” avasallada por sus propios defensores: una jueza
de primera instancia, y luego la Cámara que debería haber revisado un
acto ilegítimo, suspenden la aplicación de una ley de orden público;
los abogados de Ernestina Herrera de Noble no respetan el trámite
judicial más elemental. Los sucesivos fallos contra la ley de Medios
producen un vacío jurídico en el que no rige ni esa ni la derogada.
Los ejemplos podrían llenar una enciclopedia. En este esquema, el
vicepresidente juega un papel central.

Si la ausencia de Cristina, de viaje por EEUU, hubiera prolongado la
estadía provisoria de Cobos en la Casa Rosada, quizás habría resultado
más fácil para Pichetto lograr mayoría en el Senado con el voto
previsible del médico Pampuro en caso de empate.

Pero ese triunfo habría servido para colocar inmediatamente al vice
como víctima y campeón moral ante el impreciso sector de la opinión
pública que le es favorable. Tal situación hipotética era ideal como
para ponerlo en la línea de largada de su carrera presidencial con
apenas un gesto, ya de modo abierto y desembozado. Otra vez será.

Cobos se considera una víctima propiciatoria del kirchnerismo desde la
sospecha (suya y de su entorno) de que Néstor Kirchner, quien habría
ponderado uno a uno los votos senatoriales durante la discusión de la
125, lo empujó al no positivo para romper la Concertación, volver al
PJ, y desarmar de paso al rejunte reunido en Palermo durante esos días
–cuya columna vertebral era parte de ese PJ– y que incluía desde la
guerrilla callejera de Castells hasta las legiones perfumadas de la
Sociedad Rural.

Este imprevisto (incluso para el propio protagonista) lo convirtió,
nunca lo hubiera imaginado el ex-rector de la UTN, en una de las
esperanzas blancas del Grupo Clarín, vocero y verdadero conductor de
la oposición, cuyo objetivo es construir un recambio que de marcha
atrás con medidas que el poder concentrado considera inadmisibles,
comenzando por la propia ley de Medios.

Pero en ese rol, su figura es ambivalente incluso para los sectores
sociales que lo ven con cierta benevolencia: desde la debilidad
evidente de su construcción política podría tomarse como valiente su
enfrentamiento con el que considera un omnímodo poder presidencial,
pero eso no alcanza para tapar esa manifiesta duplicidad que el
kirchnerismo califica exageradamente como traición (un pecado
reservado para los iguales) aunque entra cómoda en el típico doble
discurso o la esquizofrenia. Las encuestas que encargó lo imaginan
acompañando a Duhalde en Buenos Aires, a Binner en Santa Fe y a Macri
en Buenos Aires, lo que pauta esa inconsistencia.

Porque fue elegido en la fórmula del Frente para la Victoria
acompañando a la Presidente, y no en alguna de las varias alternativas
opositoras. Y como tal, si considera que ese sector político en el
poder no lo representa porque ya no es aquello que fue, tiene la
obligación de dar un paso al costado. Salvo que pretenda que, al
revés, fuera la Presidente quien debiera darlo, lo que nos pondría en
el terreno del delirio.

Cabe preguntarse si acaso, en ese rol que le sirvieron en bandeja los
medios concentrados, no termina siendo funcional al propio Kirchner,
quien ha encontrado en el mendocino a un enemigo ideal que se va
destruyendo a sí mismo.

Alejandro Gómez se alejó de Frondizi cuando consideró que este había
cambiado su política petrolera, y desapareció de la política. Chacho
Álvarez, luego de las coimas senatoriales, sin que esto incluyera una
crítica a la ley exigida por el FMI para desarmar casi del todo las
últimas conquistas sociales que quedaban en pie, y luego se recicló en
la burocracia internacional.

Al dar por aprobada las reformas a la llamada “ley del cheque” en el
Senado, Cobos parece haber entrado en una recta final, aunque por pura
obcecación quizás insista en seguir disfrutando por un tiempo,
incombustible, de la visibilidad mediática que le da su cargo.

Aunque muchos no atinen a verlo así, la oposición trabaja
exclusivamente para escribir las tapas de los diarios. Menem no escapa
a esa lógica. Quienes suponen que Kirchner le envió algún mensaje de
benignidad judicial respecto de las causas en su contra, deben
preguntarse si el gobierno controla al Poder Judicial. Con la
evidencia palpable de lo contrario, Menem está suficientemente
implicado en todas ellas como para que su inocencia entre en el
terreno de lo onírico. La abstención resultó funcional a la oposición,
porque generaliza la sospecha, y de inmediato Clarín lo entendió así,
adjudicando el triunfo del gobierno a una maniobra oficialista. El
riojano se prestó gustoso, sin ahorrarse un chiste a costa de Cobos,
quien perdió otra oportunidad de jugar el rol de fiscal de la
república perdida.


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Néstor Gorojovsky
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