[R-P] Los platos voladores y el polo
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mar Oct 27 14:53:12 MDT 2009
Fernando Cassia escribió:
> 2009/10/27 Nestor Gorojovsky <nmgoro en gmail.com>:
>>
>
> Espero con ansias ver la revolución socialista, donde aparte de la
> reforma agraria, cada argentino tenga su caballo de polo... incluso
> aquellos que viven en un monoambiente.
>
> (sarcasmo, perdón, no me pude resistir).
> FC
No hay porqué pedir perdón alguno, el sarcasmo es válido.
Obviamente, el polo difícilmente sea mayoritario.
Evidentemente, a vos, Fernando C., te parece que no podrá existir cuando
se liquide el orden capitalista. Algo así como los torneos medievales.
Puede ser, no lo sabemos. Pero ojo que nuestro negocio aquí es liquidar
el orden semicolonial concreto, no el orden capitalista abstracto. La
pregunta, entonces, es si una vez superada la condición semicolonial
pueden subsistir, por un tiempo al menos, deportes y actividades de tipo
minoritario y hasta elitistas. No vamos a ser tan hipócritas como la
burocracia stalinista, que organizó el fútbol soviético con métodos no
tan distintos a los de Grondona, pero decían que era un "deporte
socialista".
Hoy en día hay muchos izquierdistas estadounidenses que, guiados por el
New York Times, le enrostran a la República del Viet Nam la construcción
de canchas de golf, que parece que están haciendo roncha por allí, y
alegan que debido a eso la República ya no es más socialista. Llegan a
preguntarse si "es para esto que murió Ho Chih Minh". Parece que no
toleran la risa ajena, un poco como Borges (véase la genial intuición de
Umberto Eco en "El nombre de la Rosa").
La verdad es que Ho Chih Minh lideraba un Frente de Liberación Nacional.
Entendía que solo con métodos socialistas se podía ganar la guerra
contra el imperialismo estadounidense y sus aliados locales. Pero eso no
implicaba la eliminación por decreto de formas burguesas de producción
en un país que tenía que elevarse a pasos forzados por encima del hambre
secular. Y esto significa que tras la liberación del yugo colonial,
habría que ver qué dosis de empresariado contendrán nuestros países. En
el fondo, es una pregunta que en este momento se están haciendo los
cubanos. Quizás durante un largo período tengamos que hacer con el
empresariado como hizo la burguesía inglesa con los residuos del mundo
feudal: convivir con ellos en sorda pugna hasta que finalmente se
sometan, sin perder sus tradiciones, al nuevo orden (esto es lo que
sucedió allí entre 1648 y 1688). No lo sabemos. La historia y la vida dirán.
Entonces: si los empresarios del Viet Nam independiente y libre pueden
tener campos de golf nada impide que los empresarios de una América
Latina independiente y libre, contratando instructores de familia
oligárquica argentina, se dediquen al polo. Sería en el fondo una
divertida forma de la justicia histórica, un Harriet con el copete
bajado enseñándole a un Mamani subido a sus millones cómo se pega un
backhand al galope mientras se lo pecha al contrario.
No pienso en el empresariado actual, tal y como es ahora. Pienso en otra
cosa.
Pero esto ya se parece demasiado a la teoría de los platos voladores
socialistas. Basta de divague.
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