[R-P] El Yacyretá porteño del salvaje Macri
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Oct 21 09:55:32 MDT 2009
[El documento completo, cuya segunda parte presentamos a continuación,
se inicia con una larga argumentación que “demuestra” la existencia de
un acuerdo entre Macri y Télerman para deshacerse del probo Ibarra en el
gobierno de la ciudad, aprovechando la tragedia de Cromagnon.
La hipótesis, parecida en cierto modo a la del “acuerdo
sindical-militar” de Alfonsín, carece de otro sustento que la
mortificación típica del moribundo ibarrismo, tan capaz de ver briznas
en ojo ajeno como de ignorar las vigas en los propios.
La verdad es que en el incendio de Cromañón se hizo cenizas un sistema
de gobierno que ya no se podía sostener más. Télerman, en todo caso, se
las arregló para impedir que la estupidez progre llevara a Macri al
poder en 48 horas. Y eso es cuanto puede decirse de él en este tema.
Pero salvados esos forunculitos tristes, que hemos decidido ahorrarle a
nuestros lectores pese a que incluyen algún que otro datito interesante,
hay que decir que lo que sigue, referido a la transformación de Buenos
Aires en cantera de negocios a costa de sus habitantes, es indiscutible.
El ibarrismo demuestra, nuevamente, que solo sirve para fiscalizar. Que
en eso quede, y nos ayudará a todos.]
ARROYO MALDONADO: Haciendo (negocios con) Buenos Aires.
[fragmento]]
La Ciudad de Buenos Aires tiene dos frentes de inversión en obras de
envergadura estructural: subtes e inundaciones. De las obras para
mitigar el efecto de las lluvias, la más importante es hoy la del arroyo
Maldonado.
La gestión de Mauricio Macri se ha caracterizado en este último año y
medio por la transferencia de recursos públicos al sector privado a
través del pago de sobreprecios, adelantos financieros y
redeterminaciones de precios. La obra del arroyo Maldonado no sólo es
parte de este esquema, sino que muestra directamente cómo el Jefe de
Gobierno hace negocios con el dinero de todos los ciudadanos.
[…]
La obra del Maldonado, Yaciretá porteño: el pozo de los cien millones de
pesos
El 14 de febrero de 2008 el Jefe de Gobierno firma el decreto 121/08 que
adjudica a la firma Ghella el contrato para las obras de los túneles
aliviadores del arroyo Maldonado, por un monto total de $ 279.353.720,73
más u$s 56.874.225, que al cambio del momento en que se hizo la oferta
rondaba los u$s 150 millones. La empresa, de origen italiano, había
competido con los consorcios de empresas Odebrecht-Supercemento y
SELI-Dycasa, que habían ofertado montos muy superiores, de u$s 280
millones y u$s 202 millones, respectivamente.
Para ese entonces no sólo había una enorme disparidad entre las ofertas:
la empresa Ghella ya no actuaba sola. Se había fusionado con Iecsa
[empresa familiar de los Macri, N.G.], según anunció Calcaterra en
noviembre de 2007, y había formado ODS. A pesar de que tanto Ghella como
Iecsa informaron al diario Clarín (nota del 8 de marzo de 2008) que
Iecsa no tenía nada que ver con la obra del Maldonado, el gerenciamiento
de ODS quedó en manos de Calcaterra.
Es decir, no sólo se asoció una empresa familiar de los Macri con la
empresa italiana a cargo de la obra del Maldonado. Al frente del
consorcio que tiene a su cargo la obra de infraestructura más importante
que está llevando a cabo la Ciudad en este momento (en parte debido a la
paralización de las obras del Subte), está el primo del Jefe de Gobierno.
Por otra parte, el Decreto 542/08, del 13 de mayo de ese año, aprueba la
Licitación de servicios de consultoría para la inspección y control de
las obras, al consorcio integrado por las firmas Geodata y CADIA.
Geodata, empresa con sede en Torino, ha supervisado obras de su
compatriota Ghella en Italia y otras partes del mundo, integran el
directorio de la Sociedad Italiana de Tunelería y se han asociado para
participar en licitaciones en forma conjunta.
Difícil que se controlen demasiado, pero para esto el Gobierno de la
Ciudad designó a través de la Disposición N° 4 - DGOING/08 como Director
de Obra en representación del Gobierno de la Ciudad al Ingeniero Eduardo
Cohen. La Disposición fue firmada por el Director General de Obras de
Ingeniería Roberto Walter Klix.
El contrato con la UTE Geodata-Cadia se paga por horas trabajadas, así
sea en Buenos Aires o en Torino, algo también difícil de controlar.
Paralelamente, y al poco tiempo de firmarse un contrato que incluía más
de 600 especificaciones técnicas (entre las especificaciones técnicas se
encontraban las que daban los detalles de los 3 pozos de ataque, las que
fueron plenamente aceptadas por Ghella. Además, todo el proyecto de obra
–incluyendo estos 3 pozos- fue realizado por un consorcio internacional
líder en estas obras de ingeniería y su óptimo funcionamiento fue
chequeado a través de un modelo físico a escala que construyó y operó el
Laboratorio de Hidráulica de la Universidad Nacional de La Plata), desde
el Gobierno de la Ciudad se solicitó a la contratista que “se evaluaran
alternativas para acelerar los pasos de ejecución.”
Tan solo un mes después, la empresa presenta un proyecto de modificación
por el que en lugar de los tres pozos circulares de 14,40 metros de
diámetro y 3 metros de profundidad (unidos en triángulo por paredes
comunes), propuso la construcción de un único pozo circular de
aproximadamente 40 metros de diámetro y 35 de profundidad.
Entre las condiciones para el otorgamiento del crédito se encuentra la
contratación de Expertos Internacionales en la materia, que se
manifestaron en contra de las modificaciones realizadas al contrato por
tratarse de una mala solución desde el punto de vista técnico y, además,
más cara.
La modificación haría ganar supuestamente a la obra 5 meses de tiempo.
Nos permitimos poner en duda la “autoría” del pedido de modificación. Lo
cierto es que las modificaciones, sugeridas por quien sea, implican un
costo adicional de las obras de entre $ 50 millones y $ 100 millones,
que por supuesto no tienen nada que ver con la licitación de la que
participaron otras empresas
Adelantos financieros, modificaciones de los contratos, funcionarios de
un Jefe de Gobierno que han sido empleados de las empresas que tienen a
su cargo la obra y que el día de mañana pueden volver a ser de su dueño
original (algunos dicen que los Calcaterra son “calcaterros” de Macri),
modificaciones presupuestarias para generar con la tierra una península
que pueda originar, como Puerto Madero, negocios para Creaurban y
Caputo, consultoras encargadas de controlar a una empresa del mismo país
de origen, redeterminaciones de precios de por medio. Probablemente la
obra del Arroyo Maldonado supere en términos de costos y de negociados
lo que nuestra imaginación puede alcanzar. Como si Yaciretá, monumento
nacional a la corrupción, estuviera siendo construida en la puerta de
nuestras casas.
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