[R-P] Joaquín Morales Solá se desgañita clamando por las libertades amenazadas...

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Oct 19 07:05:28 MDT 2009


[¿No lo extrañaban un poquitito?
Morales Solá, presa de angustia incontenible, solloza y se desgarra al
final de estas notas: “¿Cuánto falta para que la libertad se haya
convertido en una nostalgia?”
Si los virus se quejan por la creciente limitación de sus libertades,
es porque la salud pública progresa.
Habría que responderle que “falta, más o menos, el tiempo que tengan
´La Nación´, sus escribas y secuaces, para hacer lo que más les gusta:
interrumpir el curso normal de la vida democrática con un golpe de
Estado proimperialista”.]

http://www.lanacion.com.ar/no ta.asp?nota_id=1187691
Kirchner ordenó la radicalización del Gobierno
Por Joaquín Morales Solá
Domingo 18 de octubre de 2009
Un intenso proceso de radicalización del oficialismo está en marcha.
Néstor Kirchner es el ideólogo, el promotor y el líder. Es raro que un
fundamentalismo de esa naturaleza suceda después de una derrota y, por
eso, existen ya serios interrogantes sobre cómo serán los dos años
finales del gobierno de su esposa.

Persecución personal de sus adversarios, sean estos políticos,
empresarios, periodistas o medios de comunicación. La meta consiste en
la devastación de todos ellos. Presión sobre el Congreso para
arrancarle leyes lesivas de la Constitución y del sistema político.
Cooptación o compra de legisladores que inicialmente formaban parte de
la oposición. Coerción para interpretar las leyes y los reglamentos de
acuerdo con los escasos tiempos políticos del Gobierno.

Los Kirchner han perdido elecciones, pero también han sido abandonados
por la simpatía o la comprensión de una vasta mayoría social. Según
tres prestigiosas encuestas recientes, los Kirchner oscilan entre el
70 y el 80 por ciento de imagen negativa entre los consultados; cerca
del 70 por ciento desaprueba la gestión de Cristina Kirchner y, de
acuerdo con una de esas mediciones, el 66 por ciento de los argentinos
es pesimista sobre el futuro próximo del país. Abandonados en la
práctica y en teoría por la sociedad, los Kirchner actúan como si ya
no tuvieran nada que perder.

Esta última constatación explicaría un enigma: ¿por qué Kirchner, aun
entre sus permanentes extravagancias, fue más moderado y racional
durante su mandato que en el de su esposa? Funcionarios que acceden al
ex presidente suelen explicar también que él cree que Cristina
Kirchner no puede darse el lujo de la moderación. Yo no necesitaba
demostrar que era fuerte, pero ella puede parecer débil , suele
explicar en las restringidas tertulias de Olivos. Durezas sin
concesiones, entonces.

Pero quizá se trata solamente del sinceramiento de una manera de ser y
de gobernar, de la reproducción de la vieja fotografía de Santa Cruz.
Tal vez el Kirchner escasamente moderado de otros tiempos era sólo un
político que todavía aspiraba a seducir a los moderados y mayoritarios
sectores medios de la sociedad. Prometía todo sin comprometerse a
nada. Actuaba, en fin, lo que no era.

Ahora es al revés: quiere forzar otra vez al Congreso para sacarle una
reforma política, hecha para que él pueda aspirar a quedarse con la
estructura del peronismo. Kirchner se aferra a las estructuras
institucionales y políticas cuando se ha quedado sin seguidores. Cree,
y probablemente no esté equivocado, que la atomización del peronismo
empujará a sus brazos a los intendentes del conurbano bonaerense, en
cuyo predicamento confía con una fe propia de las religiones. Los
intendentes también lo dejan solo, a veces. Planifica, además, un
sistema de cooperativas de trabajo en la provincia de Buenos Aires,
que la oposición (incluida la izquierda) ha calificado de sistema de
acopio de seguidores.

Según estimaciones de políticos bonaerenses, esas cooperativas de
trabajo podrían absorber entre 300 y 400.000 personas. La reforma
política kirchnerista persigue la instauración inmediata de internas
abiertas en los partidos políticos para elegir candidatos. Aquel
número de eventuales votantes lo haría imbatible a Kirchner , asegura
un intendente. Eso podría ser así si el resto de los candidatos le
aceptara sus particulares reglas del juego. Los otros candidatos irán
por fuera del partido , retrucó un viejo político del peronismo.

Falta menos de dos meses para el 10 de diciembre. Sin embargo, no es
seguro que el ecosistema político vaya a cambiar para entonces. Los
Kirchner acaban de conseguir la mejor aprobación de un presupuesto que
tuvieron desde que están en el gobierno; el presupuesto es tramposo,
saltarín y embustero. Con todo, el oficialismo logró votos de dos
diputados de Pro (Julio Ledesma, actual y electo para el próximo
período, y Patricia Gardella, con mandato hasta 2011); de diputados
que responden a los gobernadores radicales Brizuela del Moral, de
Catamarca, y Colombi, de Corrientes, y hasta de uno que llegó a la
Cámara de Diputados de la mano del furiosamente antikirchnerista Luis
Patti.

¿Cómo lo hizo? Todas las conjeturas son posibles. Los votos cambian,
se deslizan, se travisten. Una parte de la política y de la sociedad
ha perdido la sensibilidad moral. El enorme escándalo por los sobornos
en el Senado, hace casi diez años, podría reproducirse una vez por
semana en los tiempos que corren. No pasa nada.

También es cierto que la oposición peca de ingenua con frecuencia.
Imagina un futuro institucional con grandes planes de limitaciones
para el kirchnerismo, sin tener en cuenta que está frente a un
gobierno en funciones y en acciones, y que el kirchnerismo no vacila
ante la frontera que separa lo correcto de lo incorrecto.

El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, se topó con la sorpresa
de que Kirchner le había desarmado un almuerzo, convocado por él, con
cinco gobernadores peronistas. Urtubey quería explorar la posibilidad
de una corriente de gobernadores independiente de Kirchner y de
Duhalde. No pudo.

¿Es correcto que el Boletín Oficial publique una fe de erratas sobre
el texto de una ley sancionada por el Congreso y promulgada por la
Presidenta? No, sin duda. La única fe de erratas que puede publicar el
Boletín Oficial debería referirse a un error propio de impresión, pero
no puede enmendar un texto aprobado por el Congreso. Sin embargo, el
Boletín Oficial se encargó de arreglar en su edición los zafarranchos
de la ley de medios audiovisuales.

Ya se abundó lo suficiente sobre los errores de contenido de esa ley.
El problema de ahora son los errores de forma, producto de los
irracionales apuros parlamentarios del oficialismo para conseguir la
aprobación de su proyecto. La Cámara de Diputados llegó a violar el
reglamento interno del cuerpo para despachar decenas de cambios y
aprobarlos en el curso de pocas horas. El Senado tenía vedada
cualquier revisión, porque hubiera alargado el trámite. Lo que salió
como ley es el desprolijo borrador de un jardín de infantes.

La radicalización del Gobierno es contagiosa. Testigos y víctimas de
esa epidemia, que no carece de una dura violencia física, fueron el
titular del radicalismo, Gerardo Morales, en su propia provincia,
Jujuy, y la flamante embajadora norteamericana, Vilma Martínez, en
Mendoza. La diplomática se salvó por centímetros de recibir en la cara
un tomate transformado en proyectil. Actuaron fuerzas de choque afines
al Gobierno. Nadie evitó nada en ningún lado.

Elisa Carrió tiene la virtud de la claridad cuando habla. Anunció que
el Gobierno, en su guerra contra el periodismo, ya la emprendió contra
Clarín y ahora seguirá contra LA NACION. Tiene razón. Está haciendo
aprobar en el Congreso, a todo trapo, un proyecto de ley dirigido
contra los hijos de Ernestina Herrera de Noble. Autoriza la extracción
compulsiva de "pequeñas dosis de sangre" para conseguir el ADN de las
personas en casos en los que se quiere averiguar la identidad
biológica de las personas.

Dos pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia señalan que los
jueces deben buscar "procedimientos alternativos" a la violencia
física. Esto es: nadie puede ser obligado a poner su cuerpo como
prueba. Carrió denunció que la venganza oficial había desbordado a los
padres y ahora se ensañaba con los hijos. El método contiene una dosis
increíble de inhumana frialdad.

Un columnista de LA NACION fue víctima también, por esas mismas horas,
de una aberrante operación difundida por Canal 7. La televisión
pública pasó del oficialismo a la propaganda y de la propaganda a la
difamación. ¿Cuánto falta para que pase de la difamación a la
obscenidad política? ¿Cuánto falta para que la libertad se haya
convertido en una nostalgia?


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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