[R-P] [Julio Bárbaro] Dos notas sobre el 17 de octubre

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Oct 17 11:16:02 MDT 2009


[La del 2005 fue reenviada, como "Una nota del pasado", por vía correo
electrónico. La del 2009 se publicó en el "Clarín" de hoy.]

(1)
17 DE OCTUBRE

Hay fechas que definen pueblos.
Algunas simbolizan tanto que dejaron el almanaque para entrar en los
recovecos del alma humana.
No se las puede pronunciar en vano, nunca formarán parte del tiempo perdido.
Hay fechas que son banderas de lucha, gritos de guerra, símbolos de
alegría, pero nunca un día más.
Hay fechas donde nacen hombres, pero también hay días donde nacen pueblos.
Y el 17 de octubre fue tan solo para devolverle la dignidad a los humildes.
Ese día surgió el grito de un coro sin solistas, el alarido que los
hizo libres cuando los hizo uno.
Los puentes se levantaron para que pudieran llegar como héroes.
La fuente lavó sus pies como Cristo a sus discípulos.
No seguían otra ideología que la que inventaron ellos, no hablaban
otra lengua que la de todos.
Los unificaba el uniforme brilloso del torso desnudo.
Alguno pensó que venía un aluvión zoológico, porque le tenía miedo a
los que sufren.
Otro al amarlos los definió como el subsuelo de la Patria sublevada.
Hay momentos donde los pueblos salen y entonces los días se vuelven grandes.
Luego vendrían los intelectuales a explicarlos, a intentar que la
tinta fuera más importante que el sudor.
Les trazaron todos los caminos de Europa, los ricos los temieron
marxistas mientras las izquierdas los acusaban de fascistas y los
afrancesados rememoraban el bonapartismo.
Les decían “cabecitas negras” para diferenciarlos de los blancos
educados, y fueron muchos los que al verlos pensaron en el voto
calificado.
La izquierda no logró entenderlos porque no se sentía su vanguardia.
La derecha los rechazaba porque no soportaba que la historia la
conduzcan los humildes.
Pero ellos, que habían sufrido demasiado, aprendieron a perdonar desde el dolor.
Como todo sueño, mantenía su cuota de imposible; y ese día no murió la
injusticia.
Como todo imposible, quiso convertirse en realidad y si no pudo
terminar con el hambre de los pobres al menos ese día les devolvió la
dignidad, porque ya ningún humilde debería volver a bajar la vista.
Como todo recuerdo, se conserva con una imagen distinta en el corazón
de cada protagonista; como todo hecho histórico, no conoce el olvido.
Y después de semejante grito ya nada volvería a ser igual.


Julio Bárbaro 2005

(2)
Memoria de aquel 17 de Octubre

Es ya un recuerdo borroso, que sólo es conciencia en la memoria
colectiva. Antes de esa fecha, el proyecto nacional no incluía a los
sobrevivientes de los desiertos conquistados ni a los que llegaron en
los barcos de inmigrantes. Hasta ese día, la idea del futuro no
abarcaba a la totalidad de los habitantes. Y fue entonces cuando ese
universo disperso y complejo forjó un jefe y marcó el nacimiento de la
patria con todos.
Tuvo aciertos, como desplegar la sociedad más integrada del
continente; tuvo errores, como todo fruto de la injusticia. Lo
derrocaron en nombre de la democracia los que impondrían la verdadera
dictadura.
También hubo un retorno y un gobierno popular que nos ilusionó con un
reencuentro definitivo. Si en su origen integró a los marginados,
luego en su matriz popular probaron suerte las corrientes de moda. La
violencia de los setenta logró mayor trascendencia cuando pudo
expresarse en su nombre; el liberalismo de los noventa sólo fue
posible diluido en sus votos. Y ambos ensayos coyunturales perdieron
vigencia al ser expulsados de su seno.
Hoy es una memoria de pasados felices y un instrumento de burocracias
sin mística.
El General murió en su patria y en el gobierno, ahí se completa una
sociedad con todos en su seno. Ya no somos excusa para buscar
enemigos, solo necesidad de acercar adversarios.
Esa memoria ya no es un partido ni una fuerza que imponga candidatos,
es el fiel testimonio de que la sociedad de todos es la única digna de
ser vivida.
No alberga ni odios ni resentimientos, ni vencedores ni vencidos, es
tan solo el recuerdo de una decisión de los humildes de ingresar en la
historia, un paso tan doloroso como imprescindible que darían luego
todos y cada uno de los pueblos hermanos.
No es que sus seguidores se encuentren divididos, es sólo que su
aporte no soporta fronteras partidarias.
El 17 es un recuerdo distante, pero nadie puede invocarlo para
justificar rencores. Un recuerdo tan lejano como la urgencia de un
mañana común. Y recordarlo sólo tiene sentido para eso, para recuperar
el mañana.

Julio Bárbaro 2009


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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