[R-P] [Tito Bardini] FLORENCIO VARELA, LA SEÑORA CARRIÓ Y “LA CHINGADA MADRE QUE LOS PARIÓ”
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Nov 30 05:10:46 MST 2009
[No recuerdo si salió en la lista, pero vale la pena. La Carrió no
hizo sino poner en negro sobre blanco aquello que otros infames
traidores a la Patria no necesitaron hacer, o no se atrevieron a
llevar a cabo. O peor aún: ni siquiera tuvieron que ir a denunciar
nada a ninguna Embajada, porque se gozaban en recibir órdenes de esas
mismas Embajadas. La Carrió es también, en este asunto, Carlos Menem
con polleras.]
FLORENCIO VARELA, LA SEÑORA CARRIÓ Y “LA CHINGADA MADRE QUE LOS PARIÓ”
por Roberto Bardini
En estos días, cuando falta poco para que se cumpla un nuevo
aniversario del combate de la Vuelta de Obligado, recordé al escritor
unitario Florencio Varela, extrañé un poco a México –donde viví 32
años– y pensé en Carmen Lira, directora del diario La Jornada, del
Distrito Federal. Y todo a causa de recientes declaraciones de la ex
diputada Elisa Carrió.
En 1843, como se sabe, Florencio Varela viaja a Londres y París como
representante del Partido Unitario para solicitar la intervención
militar de Gran Bretaña y Francia en el Río de la Plata. El emisario
especial, exiliado en Montevideo, obedece instrucciones de los
enemigos de Juan Manuel de Rosas en Uruguay. Y en el fondo le hace el
juego al almirante John Brett Purvis, comandante en jefe de la flota
británica en América del Sur, y al canciller del Imperio de Brasil,
João Vieira Cansanção, vizconde de Sinimbu.
Dos años después, una poderosa escuadra naval anglo-francesa llega a
las costas suramericanas y declara el bloqueo a Buenos Aires. Y en
medio de esta poco patriótica misión opositora al gobierno de Rosas se
escribe una de las más gloriosas gestas nacionales: la batalla de la
Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845.
A 166 años de aquella gira europea antirrosista, Florencio Varela
tiene una especie de clon femenino en estas latitudes: la señora Elisa
Carrió, lideresa de la Coalición Cívica.
carrioEx Reina de Belleza del Chaco (1971), ex asesora de la Fiscalía
de Estado de esa provincia durante el Proceso de Reorganización
Nacional (1979) y ex juez de Cámara también bajo la dictadura militar
(1980), la señora Elisa Carrió anunció recientemente a los cuatro
puntos cardinales que entregará un documento a varias embajadas
extranjeras para denunciar una inminente “escalada de violencia” por
parte del gobierno.
Según la sistemática opositora, recurre “a los gobiernos de los países
amigos” porque la situación es tan alarmante que “vulnera principios y
normas del derecho internacional, particularmente los del sistema
interamericano”. Y es tan grave el asunto, que está en juego “la
vigencia efectiva de la democracia representativa, que es principio
esencial de la Organización de los Estados Americanos”.
¿No será demasiado? ¿Qué pretende la señora Elisa Carrió, esa especie
de pitonisa chaqueña? ¿Un bloqueo naval a Buenos Aires? ¿Un golpe
“constitucional” al estilo Honduras? ¿La llegada de observadores
internacionales, el desembarco de marines, la intervención de los
cascos azules de la ONU?
Las representaciones destinatarias del informe son Bolivia, Brasil,
Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Perú y
Uruguay. Pero la señora Elisa Carrió, predicadora de catástrofes, no
toma en cuenta que la mayoría de estas sedes dispone de analistas de
primer nivel con acceso a fuentes de información políticas,
diplomáticas, militares y de inteligencia mucho más objetivas y
confiables.
Antes, la señora Elisa Carrió se presenta en varios programas
periodísticos en la televisión –a veces dos en el mismo día, con
diferencia de pocos minutos– para denunciar con vehemencia acopios de
armas, entrenamientos guerrilleros, futuros atentados contra políticos
opositores. Y, como siempre, desenfunda los nombres de Hitler, Stalin
y Ceaucescu, personajes sepultados bajo siete capas geológicas de la
historia. Por el momento, no se atreve a incluir en su gran obra
maestra del terror a Rosas y a Perón.
Y ahora entra en escena la periodista mexicana Carmen Lira, directora
del periódico La Jornada, a quien conocí en 1976 cuando era una
inquieta reportera de la sección internacional del diario Excelsior.
Varias veces estuvimos juntos en los años siguientes, “bajo fuego” y
muertos de miedo, en Nicaragua y El Salvador.
Carmen es una mujer de izquierda, pero como buena mexicana también es
nacionalista. Muchos años atrás me dijo algo así: “Yo soy opositora
desde que tengo uso de razón y no les doy tregua a estos cabrones que
nos gobiernan desde hace décadas. Pero cuando estoy fuera de México no
tolero que nadie hable mal de ningún presidente o funcionario o
político mexicano. Aquí, si pudiera, los meto presos a todos; afuera,
no permito que les falten respeto. Para mí, aquí o afuera, México está
primero”.
Y así piensa la mayoría de mexicanos que conozco, liberales o
conservadores, de izquierda, derecha o centro, militantes o
apolíticos. Para todos ellos –salvo ínfimas excepciones– la Patria
está primero.
Y por cierto: los mexicanos acuñaron un nombre para designar a
personajes como Florencio Varela y la señora Elisa Carrió. Les
denominan “malinchistas” o les aplican el muy extendido “hijos de la
chingada” o el más directo “la chingada madre que los parió”. Son
otros usos, distintas costumbres. Pero ésa es otra historia.
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Néstor Gorojovsky
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