[R-P] [Pereyra Mele / Stiglitz] Prepararse para un largo invierno
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Vie Mayo 29 12:55:23 MDT 2009
Reenvio de Inti, que tiene problemas para acceder a la lista (rebota)
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86 y 99 salen de un pasadizo mientras son perseguidos por un agente de Kaos y Maxwel dice que "llegamos a la máquina del control del clima"... Entonces vemos un enorme ventilador, de esos con jaula de alambre como los de la década del 50, pero alto como un edificio de tres pisos, ubicado justo en el polo norte. Y la cosa era sencilla; que con ese instrumento, Kaos podía enfriar la economía de cualquier lugar y mucho más.
Esas son las imágenes que me vienen a la cabeza cuando un neoliberal, de izquierda, centro o derecha, habla de enfriamientos en la economía.
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Un enfriamiento en la economía es muchas cosas pero la más importante es la falta de ventas y por tanto de demanda de trabajo, por lo que los ricos toman vacaciones, descubren el placer del turismo, los yates, las putas caras y los vinos ricos, mientras los pobres se pudren de hambre.
Claro... porque unos van vendiendo de a poquito cosas que ya tienen y otros ya no tienen nada que vender.
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La guita duerme el sueño de los justos y de los no tanto. Y se arremolona en los bancos y bajo colchones y hasta algunos simplemente no guardan la guita pero de repente se ponen conservadores y todo descansa.
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Me encanta el invernadero económico de hacer líneas de subte en los momentos de crudísimo invierno. Porque muestra la simpleza de vencer la recesión, sin que el estado tenga un solo peso, haciendo que la guita dormida se despierte y hasta llegue a tener cierta hiperkinesis. Pero claro, los neo liberales dicen que el estado no debe hacer cosas, sino solo generar las condiciones para que las cosas se hagan solas. Y el problema es que del subsuelo de cualquier ciudad ninguno es dueño.
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No me gaste, señor consultor, me dice un intendente casi amigo, porque lo voy a tirar al riachuelo pero del lado de capital para que piensen que lo mató un liberal de derecha.
No se enoje intendente... no joda y haga una línea de subte, que necesita plata.
Purrete, me dice el general desde un rincón... ojito con la patota verbal porque vas a merecerte un bife.
Y entonces recuerdo que todo se construye y se destruye tan rápidamente, que no puedo dejar de sonreír... le sirvo al intendente casi amigo una copita de coñac, con un café y una nadita de helado y nos ponemos a charlar con un papel en blanco, un mapa del distrito y uno que otro lápiz de color.
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Entonces nos damos cuenta de que si en el momento de la recesión el gobierno no tiene un mango, seguro que mucha gente tampoco. Por lo que en cualquier momento van a llegar los pobres a pedirnos lo que no tenemos, los medio pelo a pedir que les bajemos los impuestos y los ricos van a convertir varios depósitos de fábricas en parques de quintas. Con lo que va a estar todo peor. Y entonces con el intendente casi amigo pensamos que si hacemos un subte por una zona determinada o una nueva ruta o cloacas o asfalto, el valor de la tierra en esa zona y especialmente toda la zona de la cabecera si el caso es un subte o una autopista, incrementará su valor entre un 25 y un 40% en pocos años, como mínimo. O sea que cuando la gente le vea hecha y la garpe de a poco, va a ser muy feliz.
Además nos damos cuenta de que si hacemos el subte o cualquier cosa parecida, justamente por la crisis y la necesidad de zafar por algún lado, muchos arquitectos van a construir edificios en cuanto lote desocupado o mal ocupado encuentren, porque los arquitectos contemporáneos hacen cualquier cosa con tal de no caer de nuevo al taxi y ya aprendieron a eludir impuestos como para construir algo y ganarse el pan en cualquier contingencia. Y el estado aprendió a no romperle las pelotas a los elusores de impuestos, cuando la necesidad es crear empleo. Y sino miren a los vendedores de chipá a ver si alguno tiene CUIT, o si lo persigue la AFIP.
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Me estás tratando de imbécil... me preguntó el intendente... o soy medio salame y no entiendo?
No compañero, no se angustie, si usted es intendente... y no economista político.
Usted tiene que saber en donde hay que hacer un subte pero no tiene porqué conocer de recetas anticíclicas. Y además usted fue fue en general alumno y el problema con la economía es que lo que le enseñaron está mal. Usted no es ningún gil... esté tranquilo.
A usted le dijeron que para hacer cosas hay que tener guita y la realidad es que la guita aparece en el mismo hacer cosas. Deme un rato y se lo explico.
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El general, como siempre, se reía desde un cuadro y me guiñaba el ojo. Y yo me acordaba de una calesita en un barrio de Praga, en la que como enanos de jardín daban vueltas dos estatuas como enanos de jardín, muy divertidas y con amplias sonrisas. Eran miniaturas de Keynes y Marx
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Don la cosa es así... si usted quiere pagar un subte, un asfalto, una cloaca en un barrio bonito, un bulevar o cualquier cosa linda cuando aumenta cada día la cola de desocupados, seguro que un gil, un izquierdista o un conservador le va a decir que está loco y que antes de hacer algo superfluo entre los que más tienen hay que hacer otra cosa. El gil le va a decir que ahorre y cuide la billetera del municipio como la de su casa, el izquierdista le va a decir que aumente los salarios de todos y al mismo tiempo el seguro de desempleo con lo que usted lo va a seguir despreciando por ser otra variante del gil. Y el conservador, que es otra variante del gil pero con lustre de idioma, en lugar de hablar de billetera del estado le hablará de equilibrio fiscal, que es lo mismo.
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Y entonces?
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Mire intendente, lo de que "no hay guita" es medio una salamería, como eso de que "se fumó la guita".
Nunca, "no hay guita" y nunca o casi nunca se la "fuman".
Si se dice que se fuma es porque se hace alusión a mal gastarla y cuando se dice no hay, es que no cambia de manos. Porque en realidad la guita, a grandes razgos es siempre la misma. Que anda cambiando de manos rápido o despacio. Y que se queda en el banco dormidita o que se pide prestada y ahí aparece de nuevo y se replica un poco a si misma.
Pero que "No hay guita"...
Eso...
Eso es de tarados....
Guita hay siempre y cuando duerme hay que hacerle sonar algún despertador.
La bocina de un tren es buen ejemplo... por ejemplo.
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El intendente eligió los barrios en donde el paso de un subte generaba el mayor proceso de valorización territorial y se dio cuenta de que una mejora en la infraestructura era un multiplicador sobre el total de la riqueza privada, por lo que si el subte le parecía muy caro cuando lo pensaba desde su billetera, le parecía hasta barato cuando se dio cuenta que lo que costaba era muchísimo menos que lo que generaba.
...
Entonces aprovechando que la guita estaba dormida, conseguimos un montón con muy bajo interés, (Casi Inflación más cero) porque en definitiva la garantía de la devolución no era el presupuesto municipal sino el plus que el territorio pagaría proporcionalmente al beneficio que cada uno obtuviera, o sea en base al metraje, la ubicación y el uso de cada propiedad, y cuando la mejora estuviera hecha y ya se haya valorizado; por lo que el banco se dio cuenta de que la garantía, o sea la totalidad de las propiedades de la zona afectada, valían tanto más que el costo de la mejora, que la platita apareció al toque y hasta vino a curiosear un banco de Luxemburgo a ver si podíamos utilizar también la de ellos.
Y entonces en las zonas recontra pobladas de avenidas atestadas hicimos subtes, en las menos pobladas mono rieles y en otros lugares puentes, rutas, asfaltos, bulevares y hasta compramos campitos a 15 mil dólares la hectárea e hicimos casi un millón de lotes, porque los intendentes del palo son varios y porque como de una hectárea sacás como 30, cada lote no pasaba, en costo por la tierra de 500 dólares, o sea que con 2000 ya tenían agua, luz, cloacas y esas cosas que le ponen dignidad a un pueblo y en definitiva se vendieron todos.
...
En ese momento apareció en la oficina de la municipalidad el superagente 86 y nos contó que cuando pensaban en la máquina del control del clima, el guionista de la serie, no quería hacer un ventilador gigante que tirara frio desde el polo Norte y en manos de KAOS sino un regulador gigante, una palanca, que podía aumentar o reducir la intensidad del sol y que no lo tendrían los malos sino ellos (los buenos) ...
Pero que los productores sintieron temor de que algún gil creyera que se creían dioses. Y entonces ganó el frío y el mal.
De: Nestor Gorojovsky <nmgoro en gmail.com>
Para: Inti <intialpert en yahoo.com.ar>
CC: Lucha de masas para recuperar la Argentina <reconquista-popular en lists.econ.utah.edu>
Enviado: viernes 29 de mayo de 2009, 11:52:56
Asunto: [R-P] [Pereyra Mele / Stiglitz] Prepararse para un largo invierno
La primavera de los zombies
May-25-09 - por Joseph E. Stiglitz*
Nueva York - A medida que la primavera llega a los Estados Unidos, los
optimistas comienzan a ver "brotes de hojas nuevas" de recuperación de
la crisis financiera y la recesión. El mundo ha cambiado mucho desde la
primavera pasada, cuando la administración Bush decía una vez más que
veía "luz al final del túnel". Las metáforas y los gobiernos han
cambiado, pero -al parecer- el optimismo sigue inmutable.
La buena noticia es que puede que estemos al final de la caída en
picada. El ritmo de la desaceleración económica se ha reducido. Puede
que estemos ya cerca de tocar fondo, quizás para fines de año, pero eso
no significa que la economía global esté en condiciones de recuperarse
sólidamente en el futuro inmediato. Tocar fondo no es razón para
abandonar las drásticas medidas adoptadas para resucitarla.
Esta recesión es compleja: una crisis económica combinada con una crisis
financiera. Antes de ella, los consumidores estadounidenses, cargados de
deudas, eran el motor del crecimiento global. Ese modelo se ha roto y no
será sustituido muy pronto: incluso si los bancos estadounidenses
estuvieran en buena forma, la riqueza de los hogares de este país se ha
visto devastada, pues los estadounidenses se endeudaron y consumieron en
el supuesto de que los precios de las viviendas no dejarían de aumentar.
El colapso del crédito empeoró las cosas, y las firmas -enfrentadas a
los altos costos de los préstamos y unos mercados en declive-
respondieron con celeridad reduciendo sus inventarios. Los pedidos
cayeron abruptamente -en una proporción mucho mayor a la baja del PGB- y
los más golpeados fueron los países que dependían de bienes durables y
de inversión (es decir, gastos que era posible posponer).
Es probable que veamos una recuperación en algunas de estas áreas, desde
las profundidades vividas a fines de 2008 y comienzos de este año. Sin
embargo examinemos los indicadores fundamentales: en Estados Unidos, los
precios de los bienes inmuebles siguen cayendo, millones de viviendas
están "bajo el agua", es decir, el valor de sus hipotecas supera el de
sus precios de mercado, y el desempleo va en aumento, con cientos de
miles de personas que ya se acercan al fin de sus 39 semanas de seguro
de desempleo. Los estados se ven obligados a despedir trabajadores a
medida que sus ingresos por impuestos se desploman.
No se ha hecho más que someter a prueba al sistema bancario para ver si
está adecuadamente capitalizado (una "prueba de esfuerzo" que no
significó estrés alguno), y algunos no pudieron pasar el examen. No
obstante, en lugar de dar la bienvenida a la oportunidad de
recapitalizarse, quizás con ayuda del gobierno, los bancos prefieren una
respuesta al estilo japonés: nos abriremos camino por el lodo.
Los bancos "zombie" -muertos que siguen caminando entre los vivos-
están, en las palabras inmortales de Ed Kane, "apostando a la
resurrección". Repitiendo la debacle de los bancos de Ahorro y Préstamo
de los años 80, están utilizando malas prácticas contables (por ejemplo
se les permitió mantener activos dañados en sus libros sin tener que
quitarlos, bajo la ficción de que se los puede tener hasta que venzan y
entonces, de alguna manera, se los podría cobrar). Peor aún, se les está
permitiendo tomar préstamos baratos de la Reserva Federal de los Estados
Unidos, con garantías deficientes, y adoptar al mismo tiempo posiciones
riesgosas.
El gobierno estadounidense también está apostando a abrirse camino: las
medidas de la Fed y las garantías gubernamentales implican que los
bancos tienen acceso a fondos de bajo coste, y que los tipos de interés
son altos. Si nada realmente feo ocurre -pérdidas sobre las hipotecas,
bienes inmuebles comerciales, préstamos a empresas y tarjetas de
crédito- puede que los bancos se las ingenien para abrirse camino sin
caer en otra crisis. En unos cuantos años se recapitalizarán y la
economía volverá a la normalidad. Ese es el escenario color de rosa.
Sin embargo, las experiencias en el resto del mundo sugieren que se
trata de una perspectiva arriesgada. Incluso si los bancos estuvieran en
buena forma, el proceso de desapalancamiento y la pérdida de riqueza
asociada significan que es probable que la economía no estará en muy
buen pie. Y una economía débil probablemente significa más pérdidas para
los bancos.
Los problemas no se limitan a los Estados Unidos. Otros países (como
España) tienen sus propias crisis inmobiliarias. Europa del Este tiene
sus tribulaciones, que probablemente afecten a los bancos de Europa
Occidental, altamente apalancados. En un mundo globalizado, los
problemas de una parte del sistema rápidamente resuenan en el resto.
En crisis anteriores, como en el Este asiático hace una década, la
recuperación fue rápida porque los países afectados pudieron retomar su
prosperidad gracias a las exportaciones. Sin embargo, la recesión global
de hoy ocurre en todos lados al mismo tiempo. Estados Unidos y Europa no
pueden recurrir a las exportaciones para salir del agujero.
Corregir el sistema financiero es necesario, pero no suficiente, para la
recuperación. La estrategia de Estados Unidos de corregir su sistema
financiero es costosa e injusta, ya que premia a la gente que causó el
lío económico. Pero hay una alternativa que, en lo fundamental,
significa jugar según las reglas de una economía de mercado normal:
capitalizar la deuda.
Con una conversión así, se podría restituir la confianza en el sistema
financiero, y se podría reactivar el mercado crediticio con poco o
ningún coste para el contribuyente. No es ni particularmente complicado
ni novedoso. Obviamente, no les agrada a los tenedores de bonos, que
preferirían recibir regalos del gobierno, pero hay usos mucho mejores
para el dinero público, como otra ronda de estímulo.
Toda caída llega a su fin. La pregunta es cuán larga y profunda será la
actual. A pesar de algunos brotes de hojas nuevas, deberíamos
prepararnos para otro oscuro invierno: es el momento de poner en marcha
un Plan B para la reestructuración bancaria y beber otra dosis de
medicina keynesiana.
*El autor es Premio Nobel de Economía y Profesor de la Universidad de
Columbia. Copyright: Project Syndicate, 2009. www.project-syndicate.org
- Artículo publicado en el semanario CONFIDENCIAL de Nicaragua
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