[R-P] "No es lo mismo judaísmo que sionismo"

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Mayo 28 09:34:21 MDT 2009


Gentileza Redial Simón BolívarPertenecen a la colectividad judía pero 
rechazan la política del Estado de Israel y que en nombre de la 
“identidad, se justifiquen crímenes aberrantes”. Admiten que generan 
incomodidad y cuestionan a las autoridades de las organizaciones 
comunitarias.
Federico Sierra
25.05.2009

Debate. Ariel Feldman, Ángel Kohan y Héctor Crauchuk proponen un espacio 
de reflexión y debate.

El grupo “No en nuestro nombre” se formó al calor del ataque israelí a 
Gaza. “Buscamos hablar desde lo judaico para negar la identificación que 
yuxtapone judaísmo y sionismo. Trabajamos para desarmar un discurso muy 
armado, y eso requiere un intenso trabajo de estudio que repase los 
vínculos entre judaísmo y sionismo”, explican los referentes en Buenos 
Aires Ariel Feldman, Ángel Kohan y Héctor Crauchuk. Además de rechazar 
la violencia “oportunista, provocadora y funcional a las agencias 
israelíes” que ocurrió durante la conmemoración de los 61 años del 
Estado de Israel, apuntan al INADI por redactar “un informe técnico a la 
medida de la DAIA”.

–¿Se definen a sí mismos como antisionistas?

AF: –Lo que ocurre es que, en el momento actual, la discusión sobre el 
asunto está muy embarrada. Nos parece mucho más interesante discutir la 
problemática real del sionismo y sus implicancias antes que discutir un 
rótulo.

HC: –La definición antisionista proviene del rechazo a los preceptos 
exclusivistas del Estado de Israel. Nuestro cuestionamiento va directo a 
la amalgama entre sionismo y judaísmo como si fueran parte de lo mismo; 
entendemos que la identidad judía es una cosa y el proyecto político del 
sionismo es otra.

–¿Existe una crisis en la unidad de la colectividad judía?

HC: –No es casual que, este año, al acto por el aniversario de la 
creación del Estado de Israel no se haya podido convocar de modo masivo 
en el Luna Park como el año pasado. Eso habla de un quiebre: la 
colectividad judía se está cuestionando por qué debe defender a 
rajatabla el proyecto sionista.

AF: –Entendemos que un grupo como el nuestro es la expresión de una 
incomodidad de muchos que no quieren que se utilice su identidad judía 
para justificar crímenes aberrantes.

–¿Cómo repercute la política israelí en la colectividad judía argentina?

AF: –Una derechización de la política israelí va a repercutir a través 
de sus agencias, como la OSA, la embajada y la DAIA, que buscan 
abroquelar a la colectividad. Nuestro grupo es un espacio de reflexión y 
contención para los cuestionamientos que estaban ocurriendo en un plano 
individual.

–¿Qué le dirían a la gente de la colectividad que está orgullosa de su 
judaísmo y rechaza la violencia israelí?

HC: –Que busque separar el proyecto político de la identidad dada. Ése 
es el debate que debe darse dentro de la colectividad. Ser judío es una 
identidad dada, el sionismo es una cuestión de elección política. ¿Por 
qué quieren que creamos que son lo mismo? Yo no puedo ni quiero cambiar 
mi identidad judía, pero no tengo por qué aceptar el sionismo. Es mi 
identidad, yo no avalo que hagan esto en mi nombre. La amalgama de ambos 
términos alimenta lo que dice que quiere combatir, la yuxtaposición de 
ambos términos es funcional al odio antisemita.

–¿Hay diálogo con representantes de las organizaciones AMIA y DAIA?

AF: –La mayoría de las actividades de DAIA, en la actualidad, implica 
hacer lobby por Israel antes que trabajar por las comunidades judías. Si 
defendieran a las comunidades, tratarían de separar la identidad judía 
de los intereses israelíes para no generar confusión. La identificación 
de antisionismo y antisemitismo que pregonan entidades como la DAIA no 
hace más que incentivar el odio.

–¿No se sienten representados por sus dirigentes?

AF: –Ellos son portavoces del Estado de Israel, no de la colectividad de 
judíos argentinos. Hay un abismo entre la dirigencia y la colectividad 
que se expresa de distintas formas. No digo que toda la colectividad 
judía piense como nosotros, lo que creo que es que los líderes 
comunitarios no tiene tanto poder de movilización y representación como 
se arrogan, y esta brecha se agudizará con el aumento de la violencia 
israelí.

–¿Cómo analizan ustedes el informe técnico del INADI?

AK: –En su análisis califica el ataque a Gaza como un conflicto, como si 
fuera una mera disputa entre vecinos que no da derecho a reaccionar. No 
da cuenta de que se trató de una masacre, y hace un sesgo arbitrario de 
la situación. Es un trabajo arduo diferenciar ambas cuestiones, pero lo 
tenemos que hacer. La lucha contra los actos criminales del sionismo no 
significa que no debamos denunciar hechos antisemitas: pedimos poder 
pensar las diferencias entre ambos.

Las cosas por su nombre

Antisemita. Enemigo de la raza hebrea, de su cultura o de su influencia.

Sionismo. Movimiento internacional de los judíos para lograr la 
aspiración de recobrar Palestina como patria.
Los dos términos quedaron asociados al debate luego de que el domingo 17 
de mayo, en un acto convocado por la Embajada de Israel y la 
Organización Sionista Argentina (OSA), un grupo de 20 manifestantes 
identificados como FAR irrumpió armado con palos y carteles que decíam 
“Sionismo = racismo” y “El sionismo no es judaísmo, es nazismo”. El 
equipo de seguridad a cargo de la organización buscó detenerlos y en el 
choque hubo tres personas heridas y varios detenidos.

El INADI se ocupó del tema en enero

El informe técnico número 001/ 09 del INADI analizó las manifestaciones 
que se produjeron en Buenos Aires el 6 de enero en repudio al ataque 
israelí a Gaza. Y allí advirtió que “se recurrió, por parte de algunas 
personas que asistían, al recurso de equiparar la estrella de David con 
la cruz esvástica, el símbolo nazi por excelencia”. El informe señala 
que “este Instituto cree que cualesquiera que fueran las acciones 
reprobables del gobierno o del Estado de Israel o de uno algunos 
israelitas o de uno o algún judío, la homologación con el nazismo es en 
sí misma un gravísimo hecho antisemita”.

Y menciona que “igualmente cuestionable desde el INADI es la sustitución 
del término “judío” por ‘sionista’ si el segundo va acompañado de 
términos peyorativos antisemitas o si se presenta como expresión de una 
nueva forma de antisemitismo”. A pesar de las críticas de grupos 
pacifistas, propalestinos y antisionistas, el organismo consideró que 
“no hay menoscabo en la potencia crítica de cualquier discurso contrario 
a la acción bélica del Estado de Israel”.



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