[R-P] "La Nación" y sus escribas sangran por la herida por las nacionalizaciones de Chávez.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Sab Mayo 23 09:24:58 MDT 2009
[En Venezuela se está jugando el destino de la revolución
latinoamericana.Esto lo ven bien las clases dominantes del
continente.Los timoratos piden "moderación"."La Nación" y su escriba
Pagni, como siempre, dando en el clavo: si Chávez avanza, las horas de
las oligarquías latinoamericanas están contadas.]
Carlos Pagni
El análisis
Un espejo que refleja la próxima fase del "modelo".
Carlos Pagni
LA NACION
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Sábado 23 de mayo de 2009 | Publicado en edición impresa
Un espejo que refleja la próxima fase del "modelo", por Carlos Pagni.
Hugo Chávez y Cristina Kirchner, hace una semana, en El Calafate.
Por tercera vez Hugo Chávez estatizó empresas del principal grupo
industrial de la Argentina, Techint. Por enésima vez Hugo Chávez
nacionalizó compañías privadas. Pero, por primera vez, el empresariado
argentino repudió, por unanimidad, las disposiciones del caudillo
bolivariano y solicitó a Cristina Kirchner que interviniera ante él
para evitarlas.
La novedad es relevante: la socialización de la economía venezolana se
ha convertido en un contenido de la política local. No sólo porque los
Kirchner se niegan a desmentir su complicidad con la embestida de su
principal socio internacional contra la mayor empresa argentina.
También porque el soliloquio oficialista sobre "el modelo" se
transformó ayer en una discusión instalada en la campaña electoral.
El avance oficial sobre la esfera privada ha sido en los últimos meses
tan sistemático, que los principales empresarios del país miran hoy a
la expropiación chavista como el espejo que podría adelantar la
radicalización del estatismo local para después del 28 de junio.
Siempre y cuando el Gobierno conserve fuerzas para encarar ese
proceso, claro.
Nadie como Chávez para alentar leyendas urbanas. Su visita de la
semana pasada inspiró versiones delirantes. Que con él vinieron
aviones cargados de armas para abastecer milicias populares; que trajo
valijas rebosantes de dólares para el proselitismo de sus anfitriones,
en una versión mayorista del escandaloso Antonini Wilson; que encabezó
una comitiva de expertos en populismo autoritario para asesorar a los
Kirchner -lo que supone que ellos necesitan tomar clases-. También
animaron la imaginación otros detalles: por ejemplo, el reciente
ingreso en el país, con pasaporte venezolano, del misterioso productor
cinematográfico argentino Fernando Sulichin, quien ya había viajado en
el avión de Chávez para la asunción de la Presidenta y que, hace pocas
semanas, fue sugerido a varios banqueros como un eficiente lobbista
ante la administración nacional.
Hubo hipótesis menos afiebradas. La más común, que Pdvsa podría
comprar a los Eskenazi la deuda que contrajeron para adquirir su
participación en YPF, presume que esa familia kirchnerista quiere
alejarse del negocio petrolero, según aseguran algunos empresarios
españoles.
Secuencia
La secuencia de estas horas fue una confirmación gozosa para quienes
querían ver en aquel viaje alguna combinación bolivariana: el 16 de
mayo, estadía de las familias Chávez y Kirchner en El Calafate; el 21
de mayo, anuncio de la estatización de tres empresas de Techint.
El silencio del Gobierno justifica las suspicacias. La Presidenta,
otra vez, no abrió la boca. La Cancillería dejó trascender que era "un
problema de una empresa privada". Julio De Vido, otrora componedor
invisible entre la familia Rocca y el chavismo, desapareció de la
escena.
Esas abstenciones contrastan con las proclamas empresariales de ayer.
La UIA, la AEA, la Adeba, la Cámara de Exportadores, la Bolsa de
Comercio, la Cámara Empresaria de Medios de la Comunicación
Independientes, entre otras organizaciones, repudiaron la
nacionalización y pidieron al Gobierno una mediación.
Sin embargo, lo más importante de esas declaraciones es que, con la
excusa del caso venezolano, los empresarios se pronunciaron, por
primera vez desde 2003, en defensa de la inversión privada y del
mercado, y en contra del intervencionismo estatal. Ni con la
estatización de las AFJP hubo una advertencia tan extendida y
explícita. Los hombres de negocios que, sin esperar a que desde
Techint se lo pidieran, se expresaron de esa manera, no le hablaron a
Chávez, le hablaron a Kirchner.
En la socialización venezolana se está condenando la eventual
socialización argentina. Porque el silencio del Gobierno y su posible
connivencia con aquella operación son episodios de una tendencia
local.
Los amigos que ofrecieron su casa a Chávez para que meditara frente al
glaciar su próxima jugada estatizadora son los mismos que convirtieron
en empresas mixtas a las principales compañías privadas argentinas,
apropiándose de sus activos por la vía de la Anses. Y los empresarios
que ayer, tarde pero seguro, predicaron las bondades del capitalismo,
debieron abrir sus directorios a delegados del Gobierno.
El anfitrión
El líder del "Socialismo del Siglo XXI" fue el huésped de un candidato
que propone la "profundización del modelo", mientras se solaza en la
recuperación para el Estado de empresas privatizadas: el Correo, AySA,
Aerolíneas, Area Material Córdoba... Es el representante del Gobierno
que intervino en TGN, de Techint. Es el candidato que, antes de
postularse, puso sobre la mesa la pistola de una ley de intervención
sobre los medios y que ahora amenaza a los bancos. Es el referente de
una pingüino-burguesía que prepara su próximo desembarco en Telecom.
Para que los empresarios se manifestaran como lo hicieron ayer, no
alcanzó con la convicción. Fue necesaria una emergencia.
No hace falta que ponga plata. Chávez ya prestó un servicio
inestimable. Otorgó densidad a lo que en el discurso oficial era mera
retórica. Gracias a este Mussolini tropical, el jefe del PJ encontró
un contradictor con el cual discutir "el modelo". Es el empresariado.
¿Lo será la oposición? Quienes enfrentan al Gobierno en las urnas
compartían ayer su silencio. Si en el seno de la clase política
argentina existiera, como quieren los Kirchner, una contradicción
ideológica, hasta anoche el matrimonio iba ganando esa batalla.
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