[R-P] LA VIGA EN EL PROPIO OJO

maría Sola mariadelsola en gmail.com
Mie Mayo 20 20:50:08 MDT 2009


Reenvío nota de un periodista local que anda circulando en estos días.

Actualidad Viernes 8 de mayo de 2009 - Por Héctor Alí
Todo está guardado en la memoria
El Peronismo Federal de Romero

Romero, Puertas, Solá “Esto es chavismo sin plata…chavismo
patagónico”. El ex gobernador y actual senador nacional, Juan Carlos
Romero, encontró esa frase y la viene repitiendo en cuanta oportunidad
se le presenta, desde que anunciara su renuncia al bloque oficialista
en la cámara Alta.

Romero durante sus doce años de mandato en Salta, gobernó con mayoría
agravada en ambas cámaras.Y pretende de esa manera, según su visión,
desacreditar al gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner,
descontando que “chavismo” es de por sí, un apelativo descalificador.
Probablemente, el presidente venezolano Hugo Chávez, no se haya
preocupado demasiado por esta aseveración, ocupado como está en
recomponer sus relaciones con Estados Unidos y tratando de consolidar
su programa socialista en la republica boliviariana, con el respaldo
electoral de mas del 50 por ciento del pueblo de su paìs. Pero Romero,
no sólo repite esa frase, creyendo ser ocurrente, sino que además
insiste con otro mote, que imagina mas picante, atribuyéndole a la
actual administración ribetes de “stanilismo”.

En suma, el ex gobernador y gestor del llamado Peronismo Federal, en
el que pretenden aglutinar a figuras rutilantes de la derecha como
Mauricio Macri y Federico de Narváez y los ex presidentes “por un
día”, Rodríguez Saa y Ramón Puertas, acusa de “autoritario” y hasta
“totalitario” al kirchnerismo. Tanto él como otros de los integrantes
de ese nuevo espacio conservador, le endilgan al Ejecutivo, haberse
apropiado del Congreso Nacional, vulnerando la “division de poderes” y
condicionar a los medios de prensa, como actitudes violatorias del
sistema democrático. A ello hay que agregar que desde las páginas
editoriales del diario de su familia, el pensamiento romeriano se
escandaliza por las apocalípticas advertencias de Néstor Kirchner,
cuando vaticina para las inminentes elecciones legislativas, que si
Cristina no obtiene mayoría “el país explota”.

En el mismo texto, defiende con enjundia el interés de las “minorías”
y sus derechos de acceder a los escaños legislativos para ser
“mayoría” y refuta la necesidad de “mantener el modelo”, que enarbola
Kirchner, porque según se asombra, la CTA informa que en el país hay
6,3 millones de pobres y que 3,1 “pasan hambre”.

Estas críticas al modelo kirchnerista podrían ser atendibles en el
libre juego de las ideas que facilita la democracia, que según la
visión libertaria de El Tribuno “tanto nos costó conseguir”. Pero
viniendo de quien viene, tales afirmaciones quedan sometidas al
inevitable repaso de la memoria y el archivo y su sola enunciación
causan por los menos, asombro y escozor. Durante sus doce años de
mandato, Romero gobernó con mayoría agravada en ambas cámaras.

Cualquier proyecto enviado desde el Ejecutivo Provincial, tenía apenas
un trámite formal puesto que tanto diputados y senadores
justicialistas avalaron sin chistar todas y cada una de las
iniciativas oficialistas. Los gritos y quejas de la oposición
resultaron vanos, frente a la aplastante mayoría que a pesar de haber
sido obtenida legítimamente en cada elección, contaba con la ventaja
de una ley electoral cuyo sistema proporcional de reparto de bancas,
sigue siendo cuestionada.

En el reciente encuentro del peronismo disidente convocado por Romero
en el Centro de Convenciones, uno de los asistentes aludió a la
disciplina legislativa del oficialismo kirchneristas aseverando que el
Congreso “es una escribanía”. Un somero repaso por las iniciativas
enviadas a la Legislatura y aprobada por la mayoría romerista podría
al menos sonrojar al autor de aquella frase en su comparación con un
registro notarial: reforma del Estado, privatizaciones de empresas
púbicas, empréstitos obtenidos con la garantía de las regalías
hidrocarburíferas, aumentos de tarifas de servicios públicos,
transferencias de partidas, enajenación del territorio (Salta
Forestal), eliminación de reservas naturales (General Pizarro), entre
otros, tuvieron su colorario con los pliegos que Romero envió en los
últimos estertores de su gestión, para integrar la Corte de Justicia.
Gustavo Ferrari y Guillermo Catalano, sobre todo el primero, llegaron
al máximo tribunal con el repudio inédito y generalizado del foro
local y un rechazo explícito a la amanuencia legislativa para aprobar
su nominación.

En el mismo encuentro del “peronismo opositor” no se ahorraron
críticas a la supuesta “manipulación” al sistema democrático encarnada
por los Kirchner. Es válido recordar, por ejemplo, que Romero forzó su
segunda reelección tras haberse fugado de ballotage dejando a la
inmensa mayoría de los ciudadanos sin la ocasión de ratificar su
mayoritario rechazo a la fórmula presidencial que integraba junto a
Carlos Menem.

Y en cuanto a ese tercer mandato, no hay que olvidarse que lo obtuvo
luego de que por imperio de su mayoría legislativa se convocara a una
Convención Constituyente con elección incluida, sólo para reformar un
artículo de la Constitución que le permitiría presentarse nuevamente.
El "SI" a la reforma ganó la elección, pero en la sumatoria, la
oposición que participó en forma fragmentada, obtuvo la mayoría. Pese
a tener la mayor parte del electorado en contra, Romero tuvo su
Convención.


Romero, De Narvaes, Solá En aquella oportunidad, la oposición se
retiró del recinto y dejó a la bancada oficialista expuesta a
justificar que “dos es igual a tres” y que Romero era algo así como
ser enviado por la providencia para conducir el destino de los
salteños.

Romero acusa a los Kirchner de ser “autoritarios”. Las represiones
sufridas por quienes se atrevieron a enfrentar su modelo y la carga de
víctimas fatales y heridos, que se registraron en aquellos violentos
desalojos de rutas, calles y plazas, parecen desautorizarlo para
proferir esa aseveración.

La represión a las maestras, el 1 de abril de 2005; la muerte de
Aníbal Veron, en General Mosconi; los desalojos de San Expedito y
Divino Niño, son apenas una muestra de la “autoridad” por la fuerza
impuesta por Romero, en algunos casos, desoyendo resoluciones
judiciales.

El actual senador nacional, sorprende también cuando le imputa la
kirchnerismo el condicionamiento y cooptación de los medios de prensa.
Hasta el propio Bernardo Ravinovich, antes de caer en desgracia, firmó
una columna cuestionando a los “medios oficialistas”. Ante tales
afirmaciones, resultaría ocioso mencionar la política de medios
llevada a cabo por la administración romerista. Una estrategia de
mordaza, fundamentada principalmente en el cepo publicitario y la
andanada de causas judiciales abiertas contra periodistas
independientes, como la encarada por Romero contra el fallecido Sergio
Poma.

Lo mas reciente, son las críticas lanzadas contra las boletas
testimoniales y los anuncios “catastróficos” de Nestor Kirchner, ante
una eventual derrota del oficialismo. Romero tal vez no recuerda que
fue compañero de fórmula de Menem, el mismo que en el 2005 extorsionó
a los votantes con el cataclismo del “nosotros o el caos”. Y fue el
mismo Romero, quien ante al anuncio de la candidatura de Juan Manuel
Urtubey por afuera del peronismo, también vaticinó el final de los
tiempos, ante una eventual victoria del entonces joven legislador,
como finalmente ocurrió.

En cuanto a las eventuales “candidaturas testimoniales”, Romero olvida
que hace una década, el oficialismo llevó como primer candidato a
diputado nacional a Armando Caro Figueroa, quien entre otras cosas
venía, de vivir varios años en España, y no tenía domicilio fijo en
Salta, algo que se le imputa a Kircnher por su aventura bonaerense.
Caro Figueroa nunca asumió y terminó como ministro de Trabajo de
Menem.

Las comparaciones suelen ser odiosas, sobre todo para quienes miran la
paja en el ojo ajeno. La persistencia de la pobreza y la indigencia en
la Argentina, es un mal crónico que a los diferentes gobiernos le ha
resultado imposible resolver. Para quien gobernó 12 años y no pudo
cambiar ni un ápice los indices de marginalidad en la provincia,
debería al menos imponerse un silencio vergonzante y no salir a
ladrarle a la actual administración nacional por las mismas culpas.

Tal vez, el ex gobernador Juan Carlos Romero, elaboró su discurso
opositor, pensando en el electorado porteño y bonaerense, donde es
prácticamente un desconocido. Y no pensó, que por estos lares sus
afirmaciones podrían llamar a risa, por hipócritas y atrevidas. Pero
afortunadamente, como canta León Gieco, “todo está guardado en la
memoria, arma de la vida y de la historia”…

Por Héctor Alí
hectorali en nuevodiariodesalta.com.ar
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