[R-P] Ignorantes o malintencionados (1)

hugopresman en yahoo.com.ar hugopresman en yahoo.com.ar
Mar Mayo 19 08:01:28 MDT 2009


Queremos tanto a Tato

 Por Sandra Russo
El humor político televisivo funciona siempre y funciona mucho en todas 
partes, en cualquier época. El humor político es uno de los síntomas más 
fuertes de libertad de expresión. Las dictaduras no toleran el humor 
político. No se quejan de él. No lo refutan. Lo prohíben. En estos días se 
pudieron ver, como parte del operativo de prensa montado alrededor de Gran 
Cuñado, imágenes de archivo de muchos de los imitadores que en los últimos 
años tomaron rasgos físicos y muletillas de presidentes o ministros. Cuando 
esas caricaturas audiovisuales superaron en visibilidad a quienes las habían 
inspirado, después el hombre o las mujeres reales parecían a su vez 
imitadores de su propia imitación.
La imitación ha sido tomada durante estas últimas décadas, genéricamente, 
como humor político. Pero en el territorio fundante del humor político 
televisivo sigue reinando Tato Bores, cuya herramienta nunca fue la 
imitación, sino el lenguaje. Sus monólogos eran radiografías caricaturescas 
de la realidad que los espectadores palpaban en la realidad. El talento de 
Tato radicaba en correr de registro la realidad, en leerla en modo oblicuo. 
El humor brotaba en las contradicciones, en los remates descolocados, en la 
incertidumbre del monologuista, en las complicidades con el público.
Estamos muy lejos de encontrar otro Tato Bores. Estamos lejos, también, de 
que la televisión de hoy le dé cabida a un talento como fue Tato Bores, si 
es que asomara. Hoy el rasgo principal del humor político consiste en 
simplificar el género, que siempre funciona tanto, con caricaturas vivientes 
que emiten muletillas y son festejadas cuando el público "reconoce" al 
personaje real.
La televisión de hoy no permitiría un emergente, si lo hubiera, del humor 
político que cultivó Tato Bores, cuando todavía la televisión no había 
desarrollado y puesto en marcha todos sus atributos de manipulación 
política. Las nominaciones y sentencias de un presunto "voto telefónico" no 
fueron tales, porque el programa fue grabado. Pero el "Cristina, estás 
sentenciada" quedó vibrando como un veredicto, cuando fue nada más que un 
gag de producción, un remate del guión.
¿Cuánta libertad de prensa habrá en los canales de televisión ahora? ¿Cuánta 
mutiplicidad de ideas, que es lo que supone la libertad de prensa, se estará 
convirtiendo en una sola voz continua que ve las cosas de un solo punto de 
vista? ¿Hasta qué punto en América alguien puede ser crítico con Francisco 
de Narváez y en Canal 13 con Reutemann o un gran ruralista? La televisión, 
como gran parte de las emisoras de radio, se han convertido en dispositivos 
de disciplinamiento de la opinión pública. No hay voces discordantes ni 
periodistas molestos para el discurso hegemónico de los grandes y pequeños 
grupos.
La operación de Tinelli, esta vez, cruza del 13 a América, todos los días, 
sin falta, con Jorge Rial midiendo el minuto a minuto de Gran Cuñado y dando 
los resultados como si fuesen los electorales. Así, la televisión es 
nuevamente su propia caja de resonancia, más potente que cualquier spot, más 
impune que cualquier spot, más perversa que cualquier spot. El discurso que 
no tienen los personajes de Gran Cuñado se lo ponen las decenas de 
conductores y presentadores que al día siguiente comentan Gran Cuñado.
El vertiginoso, consistente monólogo de Tato se ha convertido en una masa 
informe de comentarios sobre el programa de Tinelli que se incrusta en el 
aire que respiramos todos, los que elegimos ver o no ver ese programa. La 
masa de comentarios es una nube discursiva de la alta densidad de boludeces 
y prejuicios. Ese es el texto del humor político de Gran Cuñado. La resaca 
de comentarios gomazos que distraen la atención del público de los discursos 
reales de los protagonistas.
Tato Bores nunca se alejaba de los discursos reales de los protagonistas. 
Precisamente a la inversa, su disparador era la palabra que había quedado 
flotando, la interpretación de un conflicto, los temas que eran de máximo 
interés en cada época. Tato Bores hacía un humor político que partía del 
respeto íntimo del actor a la política y un testimonio de su fe democrática. 
Lo de Tinelli es más Tinelli, una vuelta de página más del universo gomazo 
en el que todo y todos son lo mismo, materia prima de minuto a minuto, pasto 
para el chiste que circula como si quien lo emite fuera un desodorante de 
ambiente colectivo. Pero el problema es que Tinelli es parte de la polución.
//



__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas 
de virus 4084 (20090518) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

http://www.eset.com 

__________________________________________________
Correo Yahoo!
Espacio para todos tus mensajes, antivirus y antispam ¡gratis! 
¡Abrí tu cuenta ya! - http://correo.yahoo.com.ar





Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular