[R-P] Hay un gallego en la luna.
Pablo Román Malizzia
malizzia en speedy.com.ar
Lun Mayo 18 22:02:14 MDT 2009
La inteligencia argentina, al servicio de Néstor Kirchner
(El Mundo, España)
Había gente encaramada en las estatuas y muchos más seguían llegando al acto
que el candidato Francisco de Narváez había convocado en un barrio de las
afueras de Buenos Aires. Dichoso por la concurrencia obtenida en una
localidad fuertemente identificada con el oficialismo, el candidato del PRO
no había reparado en la presencia de unos sujetos que, pese a no llevar la
acreditación periodística, deambulaban por allí tomando fotos de los
asistentes. Un ex jefe de la Secretaría de Inteligencia (la antigua SIDE),
Miguel Ángel Toma, advirtió al candidato de que la plaza "estaba siendo
infiltrada" y para convencerlo, saludó por su nombre a uno de sus antiguos
subalternos.
Sorprendido con las manos en la masa, el aludido y sus compañeros se
esfumaron del lugar, ante la mirada incrédula de De Narváez. Sólo un novato
en la política, como el rubio empresario, podía no estar enterado de que la
SIDE obedece las órdenes de Néstor Kirchner y que su principal función en
estos días es la de espiar y acosar a sus oponentes y si hace falta, a sus
propios camaradas dentro del Partido Justicialista.
Cuando queda poco más de un mes para las elecciones legislativas, las
encuestas muestran un panorama incierto para el esposo de la presidenta
Cristina Fernández. Y éste no quiere que la elección se le escape de las
manos por obra de un advenedizo como De Narváez, cuya popularidad aumenta
según se aproxima el 28 de junio.
Exceptuando los medios de información consustanciados con el proyecto
hegemónico del matrimonio presidencial, los otros dan cuenta de una
situación parecida a la que se vivía en Perú en la década de los 90, cuando
el ex presidente Alberto Fujimori y su testaferro Vladimiro Montesinos
controlaban los organismos de espionaje.
En Argentina, el actual jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga, acompaña a
Kirchner en los actos públicos —el ex presidente encabeza la lista de
candidatos a diputado en la provincia de Buenos— y presta asesoramiento a
los políticos afines a su causa. José Francisco "Paco" Larcher, el número
dos de la SIDE, es un visitante asiduo de la residencia de Olivos, donde
comparte con Kirchner la información obtenida mediante el pinchazo de los
celulares del "enemigo" u otros métodos de espionaje.
Los presuntos responsables de hacer el trabajo son Jaime Stiusso,
especialista en escuchas telefónicas y Fernando Pocino, director de
Inteligencia Interior de la SIDE.
Indicios contra Kirchner
El 14 de marzo de 2007, poco antes de que Cristina sucediera a Néstor en la
Casa Rosada, la Policía Federal intervino una centralita clandestina de la
SIDE, inserta en el edificio de la empresa de comunicaciones Telecom. Se
comprobó que los operadores tenían intervenidos entre 15.000 y 20.000
teléfonos. Había pruebas más que suficientes para enjuiciar a Kirchner, pero
la causa quedó en manos del juez Faggionatto Márquez y nunca más se volvió a
hablar del asunto.
Aún no se ha podido determinar el origen de la avería que dejo sin
suministro de agua potable a Mar del Plata, cuando miles de turistas
visitaban el balneario, aprovechando un fin de semana largo. La revista
'Noticias' la atribuye a un acto de sabotaje contra el alcalde Gustavo
Pulti, por negarse a formar parte de la lista del oficialismo.
Horas antes de que se produjera el desperfecto, Pulti recibió una llamada
anónima: o se incorporaba a la fórmula kirchnerista, o tendría que atenerse
a las consecuencias. Cuando el alcalde depuso su rebeldía, la misma voz en
sordina le aconsejó que en lo sucesivo "respetara las reglas".
Los políticos que se mueven en la esfera oficialista saben a quién deben
recurrir cuando Néstor Kirchner no puede atenderlos. Luis D'Elía, uno de los
operadores que reclutan gente para hacer número en los actos del gobierno,
fue directamente al cuartel de la SIDE, en la calle Billinghurst, a exigir
mayor representación para sus hombres en la nómina de candidatos
oficialistas. D'Elía salió del recinto —donde en tiempos de la dictadura se
torturaba a los disidentes— con una amplia sonrisa. Requerido por la prensa,
el activista no negó que los agentes habían atendido a sus reclamos.
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