[R-P] (Orlando Barones) Sátira campestre sobre Hugo Biolcatti y otras notas
hugopresman en yahoo.com.ar
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Dom Mayo 17 13:15:53 MDT 2009
Sátira campestre sobre Hugo Biolcatti.
Para mi que Hugo Biolcatti no es peronista. Y no solo no es peronista sino
que es antiperonista y recontra antiperonista. Y es seguro que cree que el
himno nacional solo se debería cantar en los actos de la Mesa de Enlace y de
sus aliados con woks de teflón. Si por él fuera, las retenciones que se le
cobran al campo se las cobraría a los trabajadores, esos que se agremian
para sacarle tajada a los patrones.El ADN del gorila es simil humano. Hasta
ahora se conocían el gorila occidental y el oriental, el de las tierras
altas y el de las tierras bajas: y ahora se conoce la subespecie troglodytes
gorilla de las pampas.Un sorprendente fenómeno antropológico y
político.Biolcatti acaba de decir que "Evita no puede asumir porque está
muerta. Y cuando la quieran hacer asumir se van a dar cuenta- dijo- que es
Nacha Guevara disfrazada". ¡Bravo! parece que se robó un guión de Nik que
nadie se atrevía a decir en Gran Cuñado. El dirigente de la Sociedad Rural,
que hace unos días ante Mariano Grondona insinuó oblicuamente que la
presidenta podía cesar antes de tiempo, estuvo en Córdoba.Y ahí, en San
Francisco, en la exposición Mercoláctea encontró el lugar ideal para mostrar
la mala leche. "Las candidaturas testimoniales son una trampa" advirtió a la
sociedad, espantado por el destino actual de la Argentina. Siente nostalgias
de aquel país que él y La Rural celebraban jubilosos cuando las dictaduras
militares lo mantenían campestre, sangriento y ordenado. Ahora se sabe por
qué Biolcatti no entró a la Casa de Gran Cuñado. Porque la caricatura de una
caricatura es una redundancia. Decir que Evita no puede asumir porque está
muerta desnuda su ignorancia: Evita debe de ser uno de los pocos espíritus
de La Recoleta que no está adentro de la bóveda sino afuera, en millones de
corazones y de lugares. Y Nacha Guevara no se disfraza de Evita; Nacha
encarna el gran personaje. Son otros los que usurpan al gaucho y al
labriego.Thomas Savage, el descubridor de los primates en Liberia, descubrió
que eran hervíboros y que a veces, cada tanto, incorporaban a su dieta algún
bichito o abejorro. Savage no llegó a la Argentina. Aquí hubiera descubierto
gorilas angurrientos que quieren comérselo todo. La tierra, sus frutos y el
Estado. Y si hay derrame, también el derrame. Esta especie de gorila es
insaciable.
Carta abierta leída el 15 de Mayo en Radio del Plata por Orlando Barone.
Publicado por Orlando Barone en 7:59 1 comentarios
jueves 14 de mayo de 2009
Psicología y rating de la risa argentina
Se dice y se sabe que la risa es sana. La historia del humor argentino sobra
en protagonistas y creadores extraordinarios y sublimes. Y transita el
género en distintas variantes y soportes ejercitado por diferentes estilos.
Hay chistes fáciles y chistes difíciles. De salón y de prostíbulo; de
reunión familiar y de borrachería. El peor chiste es aquel en el que es uno
el objeto del chiste. El mejor suele ser aquel en el que el destinatario es
alguien que nos es antipático o que es nuestro enemigo. Nos gusta reírnos de
los políticos famosos. El rating de la televisión lo demuestra. El gusto de
ver a esos políticos representados desde la caricatura y luciendo ridículos
no deja de ser contradictorio. Ya que esos políticos son los que la sociedad
o los ciudadanos eligen.A los argentinos nos gusta reírnos a costa del
político: sobre todo del que no votamos. En cualquier clase estudiantil o en
cualquier oficina lo que más hace reír es que alguien imite y deje con el
trasero al aire al profesor o al gerente. El que manda. Es el desquite
psicológico hacia aquel que nos ordena y al que culpamos por ignorar
nuestros méritos.Hacer humor con el poderoso es más virtuoso que hacerse el
gracioso tomando como motivo a una persona débil o vulnerable. De este tipo
de sobradas hemos visto muchas: se hace mofa de una persona mayor a la que
un pícaro tonto le hace pisar el palito. Y nos reímos en casa porque el
burlado no es nuestro abuelito. El humor en la democracia, en escala pública
y como espectáculo, es tan poderoso como el poderoso al que se
caricaturiza.Y a veces el poderoso queda tan humillado que uno siente piedad
por él como nos pasó no hace mucho con un ex presidente desorientado por un
telón de fondo. Lo que sí se nota es que casi nunca el humorismo se
concentra en las personas o protagonistas del poder financiero ni económico.
Salvo si ejercen como políticos. Se caricaturiza y hacen chistes hasta con
dioses- desde Jesús a Mahoma- pero no se hacen caricaturas ominosas ni
ofensivas de los famosos multimillonarios que están en la lista de Forbes.
La caricatura es más cruel cuando el caricaturizado sirve como estereotipo
de la burla burguesa. Chávez resulta más apetecible como hasmerreir que
Uribe; Fidel Castro, que Obama. Por eso los chistes sobre el poderoso
Berlusconi se basan en sus picardías y machismo. Cuando lo que cuenta es su
xenofobia: que propone deportar a los inmigrantes y que no quiere una Italia
multiétnica llena de gitanos. Es sano reírse con el humor que observa y
critica. Pero hay que estar atento a las intenciones del guión. En el caso
de show match el guionista es Nik de notoria oposición al gobierno y a los
gobiernos populares. Es un destacado humorista de derecha. La elección de él
a lo mejor tiene ese sentido. Todavía no se sabe. Habrá que prestar atención
a las caricaturas políticas: cuáles son ridiculizadas fisonómicamente,
cuáles gestualmente y cuáles ideológicamente. No hay prueba que determine si
un ridiculizado pierde votos o si uno intencionadamente favorecido los gana.
El humor tiene sus riesgos: a veces nos reímos tontamente de quienes en
realidad se ríen de nosotros.
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lunes 11 de mayo de 2009
En las listas de candidatos estamos nosotros- Orlando Barone
Ya está. Estos candidatos son todos los que son y los que están para elegir.
El ejercicio de la política en democracia no es otra cosa que la
representación del promedio colectivo. No hay nada para quitar ni para
agregar. Frívolos o profundos ahí están y ahí estamos. Están los candidatos
que se oponen y los candidatos que apoyan al gobierno. También están los
ciudadanos que se excluyen porque no les importa.
Y seguramente han quedado fuera de las listas algunos candidatos de mayor
idoneidad que quienes les ganaron el lugar. ¿ Y qué? Nada que no confirme lo
que pasa en todas las cuestiones de la vida. No hay candidatos unánimes,
absolutos: los hay unos con más y otros con menos votos. Si Dios se
presentara a elecciones también tendría opositores. Por eso ningún candidato
puede atraer a todos y ninguno puede ser rechazado por todos. Porque hasta
el aspirante en apariencia más execrable recibe algún voto de quienes no lo
consideran execrable. Y en este juego de la democracia bastaría un solo voto
para justificarlo. Por eso en las listas hay sapos que para unos son medusas
y hay cóndores que para otros son alimañas. De lo que se trata ahora es de
cómo los diferentes partidos y alianzas que se postulan a legislar terminan
de encantar o desencantar a la sociedad de la cual son parte. El voto no es
aséptico sino que viene manchado, como cada uno de nosotros.
Manchado de pasado - pasado o de pasado reciente, de anclajes y utopías. A
veces manchado de "nada" , porque la nada mancha todavía más que equivocarse
. Manchados como estamos todos, cada uno cree que las peores son las manchas
del otro. Estos son los candidatos que moverán entusiasmos o aumentarán
desganos. Ninguno de los que será elegido será para tanto. A solas ninguno
tiene el poder de hacernos más eternamente felices ni más eternamente
desgraciados. Es el conjunto el que garantiza o define el resultado. Y
además, en esta elección no se juega aquella letal convertibilidad del todo
o nada , ni la amenaza de los acreedores internacionales. No se juega la
persecución política, ni la censura ni la libertad de prensa, ni una suprema
corte subordinada. Ni la persecución a ninguna minoría. Tampoco se juega
condenar a la hambruna a los pequeñísimos productores de soja cara, o votar
por la flexibilización laboral o rebajar las jubilaciones. No se juega a ver
quien corre más rápido a ver si se salva primero. Hoy se entra a los bancos
caminando y charlando con el vecino de la fila. Eso es lo raro. Lo
democráticamente seguros que vamos a votar. A pesar del griterío mediático,
que es parte del espectáculo y no asusta a nadie de tanto repetirse. El voto
que viene es un voto país, no un voto colapso. Sería un progreso cívico que
no venga manchado de olvido.
Carta abierta leída el 11 de Mayo en Radio del Plata.
Publicado por Orlando Barone en 8:52 0 comentarios
viernes 8 de mayo de 2009
Caos, caos y caos: el juego verbal más torcido - Orlando Barone
Cálmense medios: no es para tanto. No se trata de que una marcha de
piqueteros mantengan a la ciudad "sitiada" y la conviertan en un caos.
Ustedes saben muy bien qué quiere decir esa palabra. Lo sabe cualquier
director de noticiero y hasta el movilero de menor calificación en el examen
de lengua. Caos es algo bíblico, planetario. Basta imaginar aquel caos
original cuando el huevo del universo estallaba en trozos. Y todavía no
había televisión y D'Elía aún no se había graduado de bestia negra. Y en
nombre de él no se describía una marcha militante como si fuera una
ocupación armada.
Pero esta anécdota urbana de calles cortadas y vehículos desviados de
recorrido no da para tanto. No. Caos pudo justificarse cuando Bagdad fue
atacada por veinte mil bombas y la gente echaba a correr despavorida entre
los escombros. O cuando una población asolada por un terremoto o un tsunami
huye aterrorizada a los empujones. Usar esa palabra por un problema de
tránsito circunstancial es un abuso. Una intencionalidad incendiaria.
No costaría nada decir desorden, atasco, trastorno, demora, confusión, y
hasta anomalía . E incluso quilombo o despelote. Pero estas palabras no
compiten con "caos" en la fuerza condenatoria que tiene para sentenciar a
sus causantes.
Sean piqueteros o huelguistas, y étnicamente morochos. Pero los medios
deberían ser más fieles a la situación sin inflamarla y sin producir en el
ánimo social la forzada sensación de suplicio. De ya no se puede vivir en el
caos.
De tanto malgastarla y enanizarla esa palabra va a terminar insuficiente y
desvaída, y entonces va a hacer falta emplear alguna otra más potente. Pero
no hay. "Caos" es la máxima. Porque quedaría ridículo si en lugar de "caos",
se empezara a decir "caosaso".
Esto que se está haciendo es vaciamento mediático del lenguaje. Torcimiento
del relato. Los medios no relatan a D´ Elía, con la misma prudencia y
simpatía con la que relatan a D´Angeli, ni a los bloqueos de la Mesa de
Enlace.
Carta Abierta leída el 8 de Mayo en Radio del Plata.
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