[R-P] "Cuando pueda, vuelvo..."
Dr. Rodolfo E. Parbst
drparbst en arnet.com.ar
Vie Mayo 15 14:51:06 MDT 2009
Imperdible!!!
"Nací para mandar"
Rojo y negro. Roja su campera. Negro su pelo. Roja y negra su corbata. Negro
su pantalón ...
Juan Perón me esperaba, debajo del arco entre su living y su estudio.
Simpático, sonriente, amigo ... Sí, esa es la palabra: uno lo sentía amigo.
Y sin embargo... no sé. ¡Cuántas veces había visto yo esa misma sonrisa,
esos mismos brazos extendidos, esos mismos gestos! ¡Cuántas veces había
escuchado esa misma voz!... La voz de un hombre que lo había tenido todo: el
mejor momento, la mejor oportunidad, el cariño de los humildes, la simpatía
de los esperanzados, la fe de los necesitados!... ¡Mi Dios! ¿Cómo había
podido perder todas esas posibilidades? Tuvo la ocasión única, maravillosa,
casi milagrosa de realizarlo todo. Entonces ... ¿cómo pudo haberse dejado
destruir? ¿Cómo pudo haberse escondido, escapado, huido para siempre en la
cañonera? Aún hoy me parece imposible. Nos parece imposible ... Y nos
preguntamos: ¿cómo?
Aquí está ahora. Tranquilo, sereno como siempre. ¿No tiene sangre en las
venas? ¿Mi presencia de argentina no le trae recuerdos? ¿Cómo? ¿Cómo puede
extenderme los brazos si se ha escapado? ¿Cómo, cómo puede recibirme con
tanta serenidad, hablarme con tanta tranquilidad? Me pregunto si es de
verdad un hombre. Me pregunto si es de verdad un ser humano este señor de
campera roja, de cabello tan negro y de corbata roja y negra. ¿Cómo demonios
puede vivir tan tranquilo? ¿Salir de su garganta una voz tan impávida?
¿Repetir esos gestos cordiales? ¿Estoy frente a un hombre? ¿O estoy frente a
un ser extraño, totalmente privado de sensibilidad?
Lo escucho, señores. Lo escucho para descifrar este misterio. Para saber
quién ha sido y quién es Juan Perón.
Les pido que sean objetivos, que lean con atención cada palabra, que la
piensen, que la analicen. Y recién después, mucho después ... juzguen.
BLANCO Y NEGRO, BUENOS Y MALOS
-"Leí é nata in Italia? Oh, io l'italiano l'ho parlavo abbastante bene...
beh, piuttosto bene. Adesso, non piú tanto. Una volta cuando andava a Roma
mi credevano piamontese. Ah, che bei tempi! Che tempi lontani!" ... ¿Sabe?
Yo pertenezco a una familia de la clase media. Del tipo normal de aquellos
tiempos. Mi padre tenía una estancia en el pueblo de Lobos. Allí, mi
querida, nací yo... En esa época se comenzaba a desarrollar la Patagonia y
había muy poca gente aún. Mi padre, que había sido estudiante de
medicina -mi abuelo médico lo había hecho estudiar, un poco a la fuerza- se
fue al campo cuando mi abuelo murió. A la estancia de Lobos... Luego vendió
todo eso y con las ganancias compró un campo en la Patagonia. En 1905 me
envió allá ...
Y allá estuve. ¡En Río Gallegos! ¡38º bajo cero! De manera que me crié en
ese duro ambiente de la Patagonia. Claro, usted me entiende ... llegó la
edad en que un maestro de allá no me podía enseñar mucho. Entonces fue
cuando me vine a Buenos Aires. ¡Ah, qué soledad en Buenos Aires! Viví
totalmente solo. Estuve en el Colegio Internacional Politécnico... ¡Qué
soledad Era un colegio de internado, ¿sabe? Primero en la Capital y luego en
Olivos. Estuve hasta los quince años, edad en la que entré en el Colegio
Militar. Allí estuve los años que establece el reglamento...
Le pregunto lo que cualquiera de ustedes preguntarían:
-¿Por qué eligió la carrera militar, general?
-¡Bueno ... yo ... Tenía inclinaciones para ser médico, y estaba
preparándome para el ingreso a la Facultad de Medicina ... ¡Me acuerdo
todavía de los tres tomos de anatomía que me querían hacer tragar! Eso me
descorazonó un poco de entrada... Pero estaba en el Internacional
Politécnico cuando varios compañeros míos ingresaron en el Colegio Militar.
Y a mí la carrera militar no me disgustaba ... Claro que me interesaba más
la medicina ... Pero vi a esos muchachos que salían a pasear de uniforme y
que estaban encantados con su carrera ... Bueno, rendí examen de ingreso y
entré en el Colegio Militar. No, mi querida ... mi dedicación a la carrera
militar no era excesiva. Porque, sabe usted ... yo soy un hombre
polifacético. Me gustan muchas cosas, pero no me canalizo en una sola. De lo
contrario, hubiera sido un militar como todos los demás ... Y yo he tenido
otras inclinaciones ... Me ha gustado mucho estudiar, viajar con los ojos
bien abiertos. No he ido a Italia para ver la Torre inclinada de Pisa ...
sino otras cosas mucho más importantes que había en esa época en Europa ...
Pero como todas las cosas, mi vida ha tenido un principio. Ese principio ha
sido mi madre. Ella descendía de españoles: Toledo Sosa. Eran argentinos de
cuarta generación. Me contaba mi abuela -aún lo recuerdo vividamente-, que
cuando Lobos era apenas un fortín ellos ya estaban ahí. Cuando la vieja
solía relatar que había sido cautiva de los indios, yo le
preguntaba: -"Entonces, abuela ... ¿yo tengo sangre india?". Me gustaba la
idea, ¿sabe? Y creo que en realidad tengo algo de sangre india ... Míreme:
pómulos salientes, cabello abundante ... En fin, poseo el tipo indio.
Y me siento orgulloso de mi origen indio, porque yo creo que lo mejor del
mundo está en los humildes. No creo en los evolucionados. El mundo tiene
solamente hombres buenos y hombres malos. Son las únicas categorías que
acepto. El hombre más evolucionado puede llegar a ser más perverso que el
humilde, porque cuanto más inteligencia tiene el ser humano, cuantos más
medios económicos y culturales disfruta ... más peligro puede traer a sus
semejantes. Ahora bien, usted se preguntará acerca de mi padre. Mi padre no
era humilde. Mi abuelo paterno era un médico de la oligarquía argentina, fue
famoso. Diputado, senador, presidente del Consejo Nacional de Higiene,
Practicante Mayor de Ejército del Paraguay... Fue un hombre de excelente
posición económica ... Contrastaba con mi madre, cuya única fortuna
consistía en su carnicería de Lobos. Mi abuelo fue respetable. Fue un
estanciero, y mi padre también ... Le repito: para mí lo mejor que tienen
los países son los pueblos. Todo lo demás, mi querida, se divide en dos
categorías: buenos y malos.
Hagamos una pausa. Juan Perón nos ha proporcionado algunos datos
importantes. Nos ha dicho que se enorgullece de su origen indio - que por
otra parte es bastante incierto-. Nos ha destacado la humildad de su madre.
Y rodeó a la historia de su abuela cautiva de los indios con una aureola
romántica... Nos ha especificado que es hijo de un médico fracasado. Nos ha
dicho claramente que es el fruto de la unión de un varón oligarca con una
mujer humilde. Nosotros sabemos que esto, dentro de nuestra estructura
social habitual, es un hecho insólito y propicio a consecuencias
conflictuales. Conflictuales para el matrimonio en sí y conflictuales para
los hijos de ese matrimonio, que, como en el caso de Juan Perón, pueden
llegar a ver el mundo en dos colores: blanco y negro; o dividido en dos
categorías: buenos y malos. Ricos y pobres. Cultos e incultos. Para Juan
Perón no existieron, no existen ni existirán jamás el gris, los hombres
capaces de actuar bien y mal al mismo tiempo, los de la clase media, los de
mediana cultura ... Todo lo compara inconscientemente con lo que observó
desde el primer momento en que abrió sus ojos al mundo: los padres. Y sus
padres no eran grises. Eran blanco y negro. Su padre rico, su madre pobre.
Su padre culto, su madre inculta. Su padre severo, su madre buena. "El
hombre más evolucionado puede llegar a ser más perverso que el humilde,
porque cuanto más inteligencia tiene el ser humano, cuanto más medios
económicos y culturales disfruta... más peligro puede traer a sus
semejantes". Evidentemente... Juan Perón temía a su padre. El admite haber
padecido esa triste enfermedad llamada soledad. Y la soledad
ha influido en la elección de su profesión. La medicina -es evidente-
significaba largas horas de estudio, de aislamiento. Significaba seguir la
línea paterna -que él, en el fondo, despreciaba-. Mientras que seguir la
carrera militar significaba entrar en una institución bien estructurada,
adquirir padres nuevos, una especie de familia en la cual él se sentiría
amparado, protegido. El uniforme mismo lo identificaba con otros muchachos,
integrándolo a un grupo familiar. Y así Juan Perón, el niño cuyos ojos veían
sólo dos tonalidades, logró en el Colegio Militar reemplazar la figura
paterna por otras autoridades, adiestradas en el mando... Con ellas se quiso
identificar.
LOS HOMBRES SIRVEN O NO SIRVEN
-Yo soy igual que Alejandro el Grande, un profesional de la
conducción -dice-, y eso es lo que me ha llevado a toda mi actividad.
Siempre estuve en mi oficio: conducir. Conducir pueblos, conducir ejércitos,
conducir gente... En mi concepto, no hay hombres que sirvan para una sola
cosa. Los hombres sirven o no sirven (nuevamente observamos la total
carencia de términos medios). Si sirven, sirven para todo... Y si no sirven
... no sirven para nada. Yo he tratado de ser un hombre que sirviera para
todo. Sí, sirvo para todo ...
De pronto Juan Perón recuerda la existencia de su hermano. Me habla de él
con cierta ternura y al mismo tiempo con cierto desapego, con cierta actitud
desdeñosa:
-... se enfermó de una pleuresía, el pobre, y tuvo que irse al campo. Desde
entonces permaneció allá. Cuando yo llegué al gobierno, él regresó a Buenos
Aires y entonces fue cuando le dije: -"Aquí van a trabajar todos, y vos que
sos mi hermano no te vas a quedar sin trabajar". Y él me contestó: -"Bueno
... pero ¿qué es lo que puedo hacer yo?". Elegí -le contesté-, elegí alguna
cosa que quieras hacer para trabajar con nosotros". Y él, que era un hombre
un poco introvertido, como lo son todos los hombres de la Patagonia, un
hombre tranquilo, con gran prudencia, me contestó: "Mira, lo único que yo
puedo pedir para trabajar -y no me interesa ni sueldo ni nada, porque no
tengo necesidad-, el único lugar en el cual sé que voy a andar bien ... es
el Jardín Zoológico. Porque con los únicos con los que me he podido arreglar
en esta vida, son los animales ... ". Así fue como nombré a mi hermano
director del Zoológico.
Aquí, en este punto, aprovecho para preguntar a Juan Perón si él en cambio
se llevaba bien con la gente, si cree haber actuado siempre bien con sus
semejantes, si cree haber procedido bien, si cree haber cometido mayor
número de aciertos que de desaciertos ...
LOCOS Y CUERDOS
-El éxito -me dijo-, no está compuesto solamente de aciertos. El éxito se
construye con aciertos y desaciertos. Cuando los desaciertos son más
numerosos que los aciertos, uno ha fracasado. Yo siempre he tratado de
acertar en la mayor medida posible, pero aún así reconozco que he cometido
algunos errores... ¡Por supuesto que los he cometido!
Le pregunto entonces -como le preguntaría cualquiera de ustedes- cuál ha
sido, según él, el más grande, el más inmenso, el más colosal error que ha
cometido. Y Juan Perón me responde:
-El de haber creído que se puede hacer una revolución incruenta. El de haber
pensado que se puede hacer una revolución sin matar a nadie. La experiencia
me ha demostrado ahora que eso es imposible. Ese fue el motivo por el cual
me fui del gobierno. Me fui porque soy un hombre que piensa mucho en las
consecuencias, y las consecuencias de una acción cruenta en la República
Argentina hubieran sido la muerte de un millón de ciudadanos. Yo no quería
cargar sobre mi conciencia con la muerte de un millón ...
Y Juan Perón, setenta y dos años de edad, residente en Madrid (España),
exiliado... cambia de voz. Asume un tono retórico. Sorpresivamente se
produce en él una especie de amnesia. Un olvido total. No, él no ha temido
por su propia vida. Según él, sólo ha temido por la vida de un millón de
argentinos.
-Me fui porque no quise que se derramara más sangre -dice.
Y yo le pregunto lo que le hubieran preguntado ustedes:
-Pero usted, general... usted que afirma conocer tanto al ser humano ...
¿usted no sabía que tarde o temprano eso es lo que iba a suceder?
-Yo no he hecho otra cosa en la vida que mandar hombres, es cierto. Piense
usted que a los 18 años era subteniente y que desde entonces hasta ahora no
he hecho otra cosa que mandar hombres... Como decía Alfonso el Sabio: "El
que ha de mandar hombres, lo primero que ha de conocer es el hombre". Pero a
veces el ser humano es imprevisible. No, no sabía lo que iba a suceder. Y
creo conocer al hombre en la medida en que el hombre es cognoscible. Porque
cada individuo tiene sus particularidades que no se pueden encuadrar dentro
de reglas o de principios... ¡Y fíjese si yo conoceré a los hombres!
Comencé a mandar a los 20 años, luego estuve de profesor en la Escuela
Superior de Guerra muchos años y he alcanzado el más alto grado que se puede
alcanzar en la institución. Además de todo eso he sido presidente dé la
República. O sea que he sido Comandante en Jefe de todas las fuerzas y he
gobernado a todos los argentinos. Han pasado delante de mí miles y miles de
hombres con quienes he tratado, con quienes he conversado ... Eso le da a
uno cierta capacidad para la interpretación del individuo, ¿no le parece?
Por eso le puedo asegurar que de cien individuos que se reciben, cincuenta
están atravesando cierto grado de demencia -son medio locos-, mientras que
los otros cincuenta son centrados y ponderables (nuevamente se observan los
dos extremos: locos y cuerdos).
Perón prosigue:
-Hay que saber distinguir. Hay que hacer caso a los cuerdos y no hacer caso
a los locos. Yo hablo diez minutos con un individuo y le voy a decir si es
loco y en qué dirección lo conduce su locura, o si es cuerdo hasta dónde
llega su capacidad y su preparación.
-General: usted, con su capacidad para interpretar a los hombres, ¿aún cree
que los individuos se demuestran tales como son? ¿Que es tan sencillo, tan
fácil detectar la locura?
-Para un hombre con una gran experiencia como la que yo poseo, para un
hombre que ha tratado con miles y miles de personas... no es difícil. No es
difícil ya que uno los tiene colocados en casilleros, en series ... Porque,
aunque no existan dos hombres iguales, existe una cantidad de hombres que
obedecen a una ponderación propia, y que se pueden encolumnar dentro de un
margen que permite un cálculo de probabilidades. Es decir: la interpretación
de un ser humano no es tan difícil cuando uno procede ordenada y
metódicamente. Los hombres se conocen y se interpretan.
LOS FICHEROS
-Fíjese usted -continúa Juan Perón-. Cuando yo estaba en el gobierno me
venían a ver y a consultar miles y miles de hombres ... Por lo tanto mi
memoria no podía retener todos los diálogos de todas las entrevistas. Para
solucionarlo yo tenía un fichero. Cada persona que hablaba conmigo tenía su
ficha con el día de la entrevista, el tema que había tratado... y con mi
juicio sobre ese individuo. Yo estudiaba las fichas detenidamente y cuando
un hombre venía a verme por cuarta vez (generalmente el que venía una vez
venía veinte veces), yo me daba cuenta de su inclinación estudiando las
fichas anteriores. Gracias
a ellas sabía por dónde andaba y por qué andaba. Cuando el hombre, después
de haber venido diez veces, aparecía por la Casa de Gobierno, yo ya lo
conocía perfectamente. Y además causaba una excelente impresión puesto que
yo le repetía las frases dichas durante la última entrevista ... Todo es
cuestión de organización. Yo nunca actúo por impulsos. Los griegos decían:
"El hombre debe tener cuidado para que nunca su impulso venza a su razón,
para que nunca la improvisación reemplace al raciocinio y para que nunca la
lengua se adelante al pensamiento". Yo creo haber puesto en práctica la
enseñanza de los griegos. Es la única manera de no arrepentirse jamás de las
acciones cometidas.
-Y usted ... ¿no está arrepentido de ninguna de sus acciones?
-No tengo ningún arrepentimiento. Y si tuviera que volver a vivir mi vida,
la volvería a vivir exactamente de la misma manera como la he vivido. No se
olvide, mi querida, de que yo soy un hombre racional. Todo lo planifico muy
bien. Por eso es difícil, muy difícil que cometa grandes errores. La
planificación, el estudio profundo de cada acción evitan errores.
-Usted teme algo ¿ha tenido miedo alguna vez?
-El miedo es un sentimiento que invade a todos los hombres. La vergüenza
también, y ser cobarde es una vergüenza.
-¿Qué es lo que usted ha temido o teme, general?
-Yo no temo nada.
-Y sin embargo, general, usted acaba de decir que el miedo es un sentimiento
que invade a todos los hombres...
-Bueno, hubo momentos en los cuales he sentido miedo. Pero no ha sido nunca
el miedo de equivocarme, o el temor de enfrentarme con una situación
difícil. Además... eso ni siquiera puede llamarse miedo: eso se llama
prudencia. Lo que he sentido en alguna oportunidad de mi vida ha sido el
miedo físico, el miedo que se puede sentir frente a algún enemigo de
combate. Eso, siendo oficial, lo he vivido alguna vez ... Los demás temores
nunca los he experimentado. Hay gente, por ejemplo, que es tímida. Yo creo
que la timidez es un defecto y que hay que vencerla. El hombre es un animal
de hábitos y de costumbres, de manera que yo me he acostumbrado a mandar y a
superar cualquiera de estos defectos...
-¡Caramba, general! ¡Qué actitud más coriácea! ¿Cómo se pueden considerar
"defectos" a las debilidades humanas?
-Si, sí... La timidez, como el miedo o como cualquier otra cosa de las que
hoy se llaman "complejos", son abominables. Hay que mantener cierto
equilibrio. Yo soy de Libra. Dicen que una de las características de la
gente de Libra es el equilibrio. Nunca, nunca, se lo puedo asegurar, he sido
víctima de una depresión. Soy una suerte de faquir, yo ... He pasado por
tantas y tantas cosas que yo me acuesto en la cama de clavos y duermo
perfectamente bien. Siendo muchacho practiqué la filosofía yoga e hice
educación física yoguista. Eso fue para mí una escuela extraordinaria . ..
Soy un convencido de que nosotros, los occidentales, somos fuertes en los
valores materiales, mientras que los orientales son fuertes en los valores
espirituales. Cuando comencé a practicar los ejercicios del método yoga, me
sentí otro hombre. Hay un proceso de educación y autodominio sobre el
individuo que uno debe practicar...
Aquí Juan Domingo Perón comenzó a enseñarme el sistema de relajación yoga,
explicándome que lo que más perturba el sueño es la imaginación, enseñándome
cómo se hace para poner la mente en blanco, para relajar los músculos, para
adormecer a todos los miembros comenzando desde la punta de los dedos de las
manos a la punta de los dedos de los pies ...
-Y ya no hay más tacto, y ya no hay más olfato, y ya no hay más imaginación.
Todo está anulado... Todo está muerto . . .
NIÑOS Y NIÑAS
-Sí, mi querida, yo soy una suerte de faquir... Yo hago todas estas cosas y
las hago también en el orden espiritual. Ya nada me puede entusiasmar, ya
nada me puede entristecer. Es maravilloso dominarse totalmente. Nunca me
hago mala sangre . . . Nunca ...
-¡No puedo creerlo! Perdóneme, general, pero no puedo creer que usted jamás
se hizo mala sangre, que nunca jamás se disgustó o se entristeció, o que no
sufrió por la opinión desfavorable de algunos ...
-Yo tengo una conciencia ante la cual respondo y nunca me interesó la
opinión de los demás. ¿Qué es lo que podía haberme molestado? ¿Qué crítica
podía haberme molestado?
-¡Oh, tantas! Las de sus opositores ... Pero para darle un ejemplo
específico, general: lo podrían haber molestado las críticas que se le
hicieron en un terreno... un tanto delicado. Me refiero a las críticas en
cuanto a la creación de la U.E.S. de muchachas, en la quinta de Olivos ...
-La U.E.S. fue una organización creada para salvar la juventud. En el país
sucedía lo siguiente: la población era de cuatro millones de muchachos. De
esos cuatro millones, setecientos a ochocientos mil iban a los colegios
nacionales... De manera que quedaban tres millones doscientos mil que iban a
los potreros. Y las chicas iban al Babilonia o a otros lugares peores ...
Ese era un verdadero problema que tenía Buenos Aires ... Y que tenían
también muchas provincias. Los potreros son escuela de delincuencia. Si
usted no quiere tener delincuencia infantil, tiene que buscar una manera de
sacar a la gente de los potreros y de llevarla a estudiar, y divertirla ...
El joven necesita una válvula de escape, necesita divertirse ... Muy bien,
las diversiones se dividen en dos (nuevamente los extremos): pecaminosas o
provechosas. Ahora bien: esos tres millones doscientos mil muchachos que
quedaban sin destino, que iban a los potreros o a los baldíos, tenían que
ser encaminados. Y nosotros los encaminamos. Primero con escuelas de
orientación profesional y luego organizando a toda la juventud en clubes.
Hicimos clubes de barrio en Buenos Aires, en los cuales se practica toda
clase de deportes (notar que el ex presidente del pasado se refiere al
presente), porque la educación del hombre tiene tres aspectos inseparables
que son: la formación intelectual, la formación moral y la formación física.
No hay mejor cosa que encauzar a esos muchachos en una actividad deportiva.
La U.E.S. de varones, que funciona en Núñez, tiene su pileta de agua
caliente, su teatrito, sus once canchas de fútbol, su velódromo y su
autódromo ... Allí están afiliados unos cincuenta mil muchachos que pasan
todos sus ratos desocupados haciendo deportes. Las chicas, en cambio, tienen
la quinta de Olivos, que es lo mejor que se puede pedir. Allí tienen su club
formado ... unas veinte mil chicas de las escuelas profesionales ... Ahora,
volviendo a su pregunta: yo no encuentro en eso nada de criticable, y si me
critican a mí... ¡qué me puede importar! Yo estaba (regresa al pasado)
cumpliendo una tarea de gobierno, y para mí esa era una cuestión de
gobierno. ¡A mí qué me importaba que hayan dicho o que no hayan dicho, que
digan o que no digan! Yo no soy un santo, pero no me iba a ir a meter con
las chiquillas de la U.E.S.! Nosotros tratamos, en todos los órdenes, de
civilizar ... Y civilizar no puede ser nunca negativo... A la gente hay que
civilizarla, hay que acostumbrarla a vivir bien ... Esa no es negativo,
repito. Claro que es un trabajo que no se puede hacer de la noche a la
mañana. Es un trabajo de generaciones. Los países evolucionados no han
evolucinado en seis meses, ni en un ario, ni en cinco .. Europa, ¿por qué es
Europa? Porque tiene cuatro mil años. La cultura de un pueblo no se
desarrolla en una generación, ni en dos, ni en tres... Es el producto de la
sedimentación civilizadora de siglos ... ¿Por qué en Europa, hoy, se ha
pasado de un sistema capitalista crudo a un sistema socialista sin que se
haya hecho otra cosa que conversar, mientras en otras partes ha sido
necesario matar millones de hombres para lograr el mismo propósito? ¿Por
qué? Porque son cuatro mil años de cultura ... Las cosas hay que ir
haciéndolas de a poco ... En nuestro país la delincuencia juvenil comenzaba
a ser bastante alarmante, como consecuencia de los potreros ... Cuando
sacamos a los chicos de los potreros y los llevamos a los clubes, donde
estaban cuidados y vigilados, donde hacían una vida deportiva, sana y
divertida, la delincuencia infantil disminuyó (nuevamente el pasado). Ahora
no sé ... porque han destruido todos los escapes que nosotros habíamos
creado. Son doce años de desidia durante los cuales nadie se ha ocupado de
los jóvenes. El que no tiene buena cabeza para preveer... tiene que tener
buenas espaldas para aguantar... Y si hoy tienen delincuencia infantil y
juvenil, se lo deben a no haber seguido el sistema implantado por nosotros
...
HOMBRES Y MUJERES
Le pregunto si el voto a la mujer lo otorgó por especulación política. Y me
responde:
-¿Yo? ¿Por especulación política? ¿Para qué querría yo especulaciones
políticas de ese orden? Yo no necesitaba votos; con los que tenía me
sobraba... De manera que le dimos el voto a la mujer, hicimos nuestra
legislación, porque nuestro país estaba completamente atrasado en ese
sentido. La mujer estaba anulada. Era un ente, un mueble más en la casa ...
¿Qué ocurría, por ejemplo, con una mujer que tenía un hijo ilegítimo? Muy
simple: ese hijo no tenía padre y la ley argentina prohibía hasta investigar
la paternidad. En cambio, castigaba el adulterio. Y ese hijo era el hijo
adúltero. El padre no era adúltero. Y al hijo se le negaba toda posibilidad
para el futuro. ¿Eso es justo? Nosotros hicimos una ley que daba a ese hijo
natural los mismos derechos que al hijo legítimo. Mientras las mujeres no
intervengan en la legislación ... las leyes estarán hechas siempre por
adúlteros! El voto de la mujer, que puede ser electora y puede ser elegida,
es una cuestión de justicia. A nosotros nos pareció que había llegado el
momento de hacer justicia y la hicimos. La hicimos para defender el bien
público, que es lo que un gobierno tiene obligación de defender. En la
República Argentina no debe vivir ninguna persona que esté fuera de la ley
argentina. Para eso la gente debe cumplir la ley, pero la ley debe ser
adaptable a las circunstancias humanas que se presentan dentro de la vida.
Hay leyes superiores a las que establecen los legisladores: son las leyes
naturales. La libertad no significa solamente poder decir lo que uno quiere,
sino también estar sometido a las cosas justas ...
Regresamos, entonces, al terreno personal. Y le pregunto si él, como lo ha
demostrado, prefiere a las mujeres fuertes, de personalidad bien definida,
de mente ágil y despierta. Me contesta:
-La mujer útil es la mejor mujer. La inútil es la peor. Yo, como todo hombre
acostumbrado durante toda su vida a educar, a formar y a dirigir, también
tengo tendencias en mi matrimonio a formar, educar y dirigir a mi mujer. He
influido en la medida de mis posibilidades para que las mujeres que han
debido compartir mi vida y estar cerca de mí, hayan aprendido algo de lo que
yo he aprendido. Me resultó fácil enseñarles, aprendieron sin mayores
esfuerzos ... porque las mujeres que yo he tenido han sido mujeres que se
han distinguido en algún sentido... y yo las he impulsado también. El hombre
puede frenar, inhibir y anular a la mujer. Yo no, yo siempre he tratado de
estimularlas ... Claro que he tenido cuidado en la elección: a mí las
mujeres no me gustan sólo porque son bonitas, o porque se visten bien ... Me
gustan las mujeres por lo que tienen dentro de la cabeza.
Le pregunto si Eva Perón ha tenido un papel importante en el gobierno porque
él, Juan Domingo Perón, la ayudó.
-¡Naturalmente! ¡Claro! Si ella era una mujer útil... ¿cómo no la iba a
ayudar? Comencemos por el hecho de que era una mujer con una base
intelectual suficiente. Había estudiado. Y no se había conformado con
estudiar lo habitual, sino que se proporcionó una formación artística que
desarrolló enormemente su sensibilidad, capacitándola para el
desenvolvimiento en la vida. Es decir que yo recibí un material ya bastante
hecho y con un grado intelectual suficiente como para comprender, y con una
evolución también suficiente como para proceder. Igual que la señora actual
... La señora actual ha sido maestra, profesora de piano, en fin ... es una
mujer con cultura suficiente ... Entonces, claro, yo le puedo enseñar
cualquier cosa con la certeza de que la va a hacer bien. Soy un firme
convencido de que no hay que casarse con la mujer que gusta físicamente,
sino con la que tenga todas las demás condiciones. Cumplo con lo que dijo
Platón: "Todo en su medida y armoniosamente". Esto hay que tenerlo muy en
cuenta en el amor. Porque la belleza física es para un tiempo, después viene
la belleza espiritual que se prolonga, y la intelectual que se prolonga más
todavía. El hombre que no piensa en esto ... ¡tiene mujer para poco tiempo!
SINCEROS Y ADULONES
Juan Domingo Perón se ríe. Aprovechando su buen humor le formulo una
pregunta delicada:
-¿Usted otorgó su autorización para designar con su nombre, y con el de Eva
Perón, a provincias, ciudades, calles, etcétera? Y si no lo ordenó ... ¿por
qué lo admitió? ¿No lo considera usted, general, una especie de
autohomenaje?
-Le voy a decir... El que está en el gobierno necesita desenvolverse entre
una legión de hombres buenos, capaces, desinteresados y honestos ... Pero
ocurre con mucha frecuencia que uno se encuentra rodeado por una legión de
alcahuetes que son todo lo contrario, y otra legión más de adulones a los
cuales es necesario tolerar porque en política hace falta universalizar
todas las cosas, ya que la sectarización es un proceso de debilitación y la
debilidad política perjudica. Así que usted los necesita a todos: los buenos
y los malos. De lo contrario se queda solamente con los buenos, que son muy
poquitos... ¡Y en política con poquitos no se hace nada! Cuando se hicieron
todas esas designaciones ... bueno, a mí personalmente no me interesaban.
Pero: ¿cómo iba a negárselo a toda esa gente? Tendría usted que pelearse con
un montón de hombres y mujeres, con medio mundo ... Y yo no soy amigo de
pelearme ni dada de eso... Y al final ni me interesa que hayan puesto
nombres o que los hayan borrado. Lo que interesa es lo que dejé. Que digan,
que no digan de mí... le repito que no me interesa. Yo estoy aquí,
tranquilo, sabiendo que el único negocio que realmente hice en mi vida ha
sido la compra de esta casa. Fue hace siete años. En ese entonces yo pagaba
veinte mil pesetas mensuales por un departamento en el centro de Madrid ...
Tengo un amigo coronel, ¿sabe? Era presidente de una inmobiliaria, y
entonces me dijo el coronel: "Hombre, está tirando plata a la calle; usted
se puede hacer su casa con eso". "Bueno -le respondí-- si nos arreglamos ..
. ¡encantado!". El me dijo: "Si usted tiene un millón, yo le hago la casa, y
con los veinte mil que usted está pagando por el departamento, pagamos la
tierra que adquiere". "Bueno -respondí-, el millón lo tengo". Y así fue cómo
compré una hectárea. Pasaron siete años, y esta casa que me costó un millón
hoy vale 16.000 pesetas el metro cubierto. Hice un buen negocio ... ¿o no?
Le formulo la pregunta que le harían todos ustedes:
-¿Piensa volver algún día a la Argentina? La respuesta es inmediata; "Cuando
pueda, vuelvo".
GRIS
Y luego Juan Domingo Perón habló de su cabello -que no se tiñe.
-No me cuido el cabello. Lo único que cuido es que lo que está dentro de mi
cabeza no se marchite y que lo que está dentro de mi pecho no se intimide.
Es decir - aclara-, que a mí me interesa más el continente que el contenido
... Perdón, el contenido que el continente ...
Se ríe. Me habla de los callos a la madrileña, de la preocupante presión
baja de Isabelita.
-Hay que tonificar un poco el vago -explica. Luego habla de sus árboles, me
relata la historia de su pozo de agua, que pertenecía a Carlos III. Es un
hombre como tantos. Gris. ¡Qué extraño! El que tanto detesta el gris se está
convirtiendo en un personaje opaco, apático y gris. Ya nada lo conmueve,
nada lo emociona, nada lo entusiasma o alegra profundamente. Él, que tanto
desprecia la mediocridad, se está transformando en un burgués que se
conforma con revivir el pasado, confundiéndolo a veces con el presente,
acumulando recuerdos, magnificando su audacia, su valentía. Porque ahora más
que nunca Juan Domingo Perón necesita acentuar obstinadamente su
infalibilidad. En su mente ha creado -por autodefensa, para no destruirse-
un Juan Perón perfecto, equilibrado, invencible, un Juan Perón totalmente
privado de cualquier debilidad humana, que desconoce el miedo... Un Juan
Perón nacido para conducir, nacido para vencer, incapaz de flaquear ni de
titubear... Un personaje muy parecido a Alejandro Magno. Sí, eso es... Él,
lejos de su país, solo, necesita identificarse con ese Juan Domingo Perón
que ha creado quién sabe cuándo, y vivir intensamente las glorias de su
pasado ... Ignora los fracasos. El es Juan Domingo Perón, un militar fuerte,
gran deportista, sano física y mentalmente, que ha sido "Comandante en Jefe
de todas las fuerzas y gobernado a todos los argentinos". Y fue bondadoso,
correcto, justo ... El hombre que durante todo el transcurso de su vida
aceptó sólo la existencia de dos colores, dos categorías; ignorando todos
los infinitos matices que posee la vida ... ahora tiene una pálida tonalidad
gris... Y no es ni malo ni bueno, ni loco ni cuerdo, ni justo ni injusto. Es
un hombre
Revista siete días ilustrados
5/12/1967
Gentileza Mágicas Ruinas
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular