[R-P] [Hernán Patiño Meyer] Ellecciones en Argentina, saber de qué se trata.

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Mayo 15 12:11:00 MDT 2009


Publicado en "La República" de Montevideo, el jueves 11 del corriente.

Elecciones en Argentina, saber de qué se trata

Por Hernán Patiño Mayer Embajador de la República Argentina

Hace dos domingos en su programa "Hora Clave", Mariano Grondona y el 
presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcatti, especulaban 
socarronamente con la posibilidad de que según fuera el resultado de las 
próximas elecciones, el vicepresidente Julio Cobos se hiciera cargo del 
gobierno. La Sociedad Rural ha sido tradicional aliada de todos los 
golpes militares y sus consecuentes dictaduras, ocurridas en mi país 
desde 1930. Una notable fidelidad con la perversión. Otro tanto se puede 
decir del profesor Mariano Grondona. Este habitual columnista del diario 
"El País" ha sido desde 1955 el vocero y mentor de las minorías 
blindadas que azotaron la Argentina. En su empeño didáctico, llegó al 
paroxismo de justificar no sólo a López Rega ­fundador de la Triple A­ 
sino también al terrorismo de Estado implantado con crueldad inédita, a 
partir de la muerte del general Perón. Del vicepresidente Julio Cobos, 
que intentó desmarcarse del diálogo destituyente, pocos entienden que 
mientras permanece en su cargo, al que accedió junto a la presidenta y 
en base al programa del gobierno, se dedique a armar listas opositoras 
para las próximas elecciones.

Pero volviendo a Grondona y a Biolcatti, digamos que estos personajes y 
los intereses que representan, no cejan, ni cejarán, en su intento por 
recuperar el escenario perdido que, no nos equivoquemos, no es ni el de 
la República y sus instituciones, ni el consenso social, ni el diálogo 
plural, sino el control del poder económico que ven amenazado.

El episodio descrito no hace más que poner en blanco y negro lo que se 
juega en la Argentina en las próximas elecciones. No se trata de una 
simple elección legislativa más, aunque formalmente así lo sea. Se trata 
de detener o no un proceso que, ya insinuado a partir de 2002, se 
consolidó y profundizó durante la gestión de Néstor Kirchner y el casi 
año y medio de gobierno de Cristina Fernández. Este proceso en lo 
sustancial y para no aburrir con cifras y estadísticas, consiste en el 
más formidable intento de transferencia de poder ensayado desde 1973 
hasta la fecha. A partir del golpe del 55 con algunas breves 
interrupciones y muy especialmente a partir de 1976 con la masacre más 
brutal de nuestra historia, se intentó con éxito destruir la Argentina 
peronista y reinstalar en el poder real a las minorías que la gobernaron 
­con excepción del interregno irigoyenista­ entre 1852 y 1946. El 
gobierno de Kirchner y el actual de la presidenta han osado desafiar, 
desnudar y en algunos casos arrebatarles poder a los dueños ocultos de 
la "torta argentina" amasada y horneada sobre la postergación de los 
trabajadores y la marginación de millones de compatriotas.

No es entonces una disputa electoral más, donde se debaten estilos o 
modales republicanos. No estamos invitados a una cena donde lo que se 
discute es la mejor o peor educación de los comensales, su manera de 
vestir, de sentarse, de comer o de beber. Lo que se discute en esta cena 
es la distribución de la comida que pretenden decidir unos pocos 
mientras llenan o vacían los platos a su gusto, en el ámbito siempre 
oculto y recoleto de la "cocina". Entre tanto, los inquilinos legítimos 
de la casa, intentan ­con aciertos y errores, avances y retrocesos­ que 
a la mesa se sienten todos, que todos coman según su necesidad y 
disfruten de lo que en verdadera justicia les pertenece, poniendo fin a 
la gula de los menos saciada con el hambre de los más. No estamos 
optando entre el gobierno y el arcángel San Gabriel, como alguna vez 
dicen que dijo, Raúl Scalabrini Ortiz.(*)

Se trata nada más, pero tampoco nada menos que del esfuerzo por 
continuar en la recuperación del poder que las minorías expropiaron por 
la fuerza a las mayorías argentinas. Pero también se trata de que una 
vez contados los votos, seamos capaces de volcar todos los esfuerzos en 
el fortalecimiento de las organizaciones que expresan al movimiento 
popular. Porque no hay victoria que pueda defenderse ni traspié que 
pueda superarse sin la más amplia participación de las organizaciones 
libres del pueblo.

Perón decía que "Sólo la organización vence al tiempo" y podemos agregar 
nosotros: y garantiza la victoria de los pueblos. En la tarea de 
restituirnos el control de nuestro propio destino, no hay procesos 
químicamente puros. Existen los éxitos y los fracasos, los claros y los 
oscuros, las grandezas y las agachadas. Los únicos que no puede faltar y 
flaquear son los principios, los compromisos y la voluntad de 
contribuir, aunque más no sea modestamente, a escribir una historia de 
justicia y esperanza.

(*) Intelectual y escritor argentino (1898-1959). Fundador de Forja y 
autor entre otros de "El hombre que está solo y espera".




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