[R-P] [Jorge Rachid] LA BATALLA IDEOLÓGICA

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Mayo 15 09:38:28 MDT 2009


LA BATALLA IDEOLÓGICA
Un artículo de Jorge Rachid


Los procesos electorales suelen ser los principales responsables de 
desviar los ejes políticos que necesariamente debe transitar la Nación. 
Nada de lo que hoy se discute transcurre en carriles que alimenten el 
pensamiento, abonen los proyectos en marcha ni ofrezcan alternativas, 
sino que por el contrario la frivolización en algún caso y la 
judicialización en otros tiñen el mapa electoral, acompañados por la 
descalificación y la falta de respeto al prójimo, adversario o no.

Miles de argentinos se están preguntando: ¿a quien voto?, cuando la 
pregunta que deberíamos hacernos es que quiero para mi, para mis hijos, 
para mi país, para mis compatriotas. Sin embargo, la artillería 
marketinera cotidiana y repetitiva nos ofrece opciones de personajes 
cuya principal virtud reside en la acumulación de dinero, en haber 
invertido en imagen, en ser propietario del futuro en paz y en armonía 
sin tener pasado, construyendo alianzas empresariales al calor de la 
lucha política y relaciones internacionales de clara identificación 
ideológica, que después niegan en nuestro país.

Por otro lado algunos, adheridos al mesianismo apocalíptico estimulado 
por los medios, acumulando temores contenidos ante cada información, 
construyendo alianzas de signo anti, antes que consolidaciones de 
pensamiento crítico y propuestas estratégicas, promueven debates tipo 
talk show televisivos de cruces misilísticos, de picaresca criolla y 
denostación del adversario, en la promoción del famoso y rentable rating 
mediático que entusiasma a los productores, paladean los 
comercializadores y transforman a nuestros compatriotas en televidentes 
pasivos en vez de electores activos, al pueblo en "gente" y a los 
ciudadanos en público o clientes. La política, bien, gracias y lejos.

Los desafíos del país en el marco de una crisis internacional inédita no 
existen en campaña. Eso lo discutimos luego en las Cámaras cuando el 
pueblo se exprese, siempre y cuando lo haga sin presiones ni prebendas 
ni mucho menos con fraudes, que ocurren cuando pierden los 
"políticamente correctos", en un ejercicio discriminador sobre la 
pobreza y la humildad rayano al racismo. Si es pobre y vota oficialismo 
es porque está comprado, no es porque el ser humano y su familia hoy 
están mejor con trabajo en blanco y los hijos pudieron estudiar en estos 
años. Vota oficialismo porque entre otras calamidades, no entiende lo 
que pasa, ni conoce las presiones a la prensa, o las alianzas con 
"dictadores" como Chavez, no sufre no tener crédito externo, convalida 
la apropiación de las AFJP. Ellos nunca van a entender semejante 
situación. Los trabajadores y los pobres son para ellos una subcultura 
que descalifica su decisión.

La Patria sumergida en estos avatares pierde los ejes de construcción 
política y posterga las políticas de Estado. Se intenta impedir la 
consolidación nacional en un momento político internacional único, donde 
Argentina está en las mejores condiciones de afrontar los desafíos 
futuros por las previsiones hechas en los años anteriores. Sin embargo 
todo se niega, se tergiversa y debe ser destruido en aras de un 
imaginario futuro donde la "armonía" reemplace la crispación, donde los 
argentinos vivamos en paz sin tocar ningún interés que pueda alterar los 
ánimos de los poderosos dueños del país, donde la Justicia dócil y los 
políticos vencidos en sus utopías renueven sus votos de alineamiento 
internacional, con visión eurocentrista en algunos casos o proimperiales 
en otros, para que nuestro país deje de ser noticia por sus supuestos 
fracasos, como haber abonado al FMI para impedir controles virreynales 
con pretensiones coloniales, o intentar que las empresas monopólicas 
entregadas en la segunda década infame cumplan sus compromisos de 
inversión y paguen sus impuestos, o promover que Bush sea sometido al 
Tribunal Internacional de La Haya por el genocidio contra el pueblo iraquí.

Sin dudas se juegan dos estrategias de campaña electoral que, aunque 
corta, es sustantiva para el futuro del país. Por un lado quienes 
pretenden minimizar el discurso a través del individualismo propuesto 
como ícono de la democracia. "Se vota candidato" es la consigna, no se 
vota un camino, una propuesta o un modelo de construcción social. No se 
vota por las leyes laborales ni por políticas sociales, sólo se ofrece 
el salario para la niñez al mismo tiempo que se quieren eliminar las 
retenciones a la soja. Un disparate y un insulto a la inteligencia de 
nuestro pueblo. Se pretende volver al FMI y rechazar el swaps con China 
por 10000 millones de dólares, y los 1500 millones de Brasil, ambos 
ofrecidos sin costo ni imposición de compra y de libre disponibilidad. 
Se estigmatiza la reunión del G-20 por la invitación argentina como si 
fuese un agravio al país haber participado y proponer frente a los 
poderosos del mundo la eliminación de los paraísos fiscales y la 
inversión en producción y trabajo antes que el apuntalamiento al sector 
financiero responsables de la crisis internacional.

Las elecciones, como cualquier evento político, constituyen una batalla 
ideológica que solamente no aceptan aquellos que decretaron "el fin de 
la historia" en los 90 y acordaron el discurso único del neoliberalismo 
hasta que estalló. La ideología no sólo existe sino que es el motor de 
la política que deberá ser reivindicada como la herramienta de 
transformación de los pueblos por construir sociedades mas justas. 
Volver a la política es el gran desafío de la batalla electoral, sin que 
nadie se asuste por el término guerrero, ya que la guerra es la 
continuación de la política por otros medios, pero siempre termina en el 
mismo lugar que es la mesa de negociaciones. No mesa de imposiciones y 
de ninguneos de sectores sociales que ven disminuir sus ingresos y 
apuntalando actitudes egoístas y neoliberales pretenden hacerse dueños 
de la patria y de sus símbolos, como la bandera y el himno. Quizás lo 
hayan sido en otras épocas, pero el mundo y la Argentina cambiaron, 
llegó la hora de reconstruir el Estado de Bienestar después de la noche 
financiera para lo cual falta un largo camino, pero es el camino, 
sabiendo de la hipoteca social pendiente y del modelo de construcción 
social solidario en lo estratégico.

No estamos eligiendo hombres y mujeres mas o menos presentables y 
millonarios. Debemos preguntarnos si son mas o menos comprometidos con 
los humildes y desprotegidos, y si su historia personal corrobora la 
idea que nos formamos de ellos. No son individualmente los candidatos 
quienes nos representen, sino las políticas que llevarán adelante, desde 
una conducción política como en cualquier país del mundo. Por esa razón 
todas las elecciones son plebiscitarias. Porque nos pueden hacer 
abandonar el UNASUR y sus iniciativas como el Banco del Sur y el sistema 
de Defensa continental, nos pueden hacer volver a las AFJP y su saqueo, 
derogar las leyes del trabajo para flexibilizar a los trabajadores ante 
la crisis, eliminar el rol del Estado que hoy alienta políticas pro 
activas de consolidación de empresas y empleo, dejar las rutas áreas, la 
aduana y el personal embarcado en manos extranjeras, bajar la movilidad 
jubilatoria, terminar con las Obras Sociales, firmar el ALCA con EEUU y 
tantas cuestiones que sería largo analizar, pero funesto el solo pensarlas.

Si el camino es el correcto, aún con errores de gestión y de conducción, 
debemos apuntalarlo para profundizarlo en ese sentido, porque solo así 
se aventarán los temores ideológicos. En ese sentido duele la crítica 
por "izquierda" de sectores del campo nacional y popular que llevados 
por un formalismo complejo en su interpretación, terminan emparentando 
el camino recorrido con los procesos neoliberales y dictatoriales, 
aumentando la masa crítica de los sectores de la reacción. Sin dudas 
todos tenemos propuestas y senderos que transitar aún insatisfechos 
desde el punto de vista de las utopías, pero no todo debe ser a 
cualquier precio y menos en un acto electoral. Los peronistas sabemos 
cual es el aporte al movimiento nacional junto al justicialismo, al 
movimiento obrero organizado, las organizaciones de base de los 
movimientos populares, los intelectuales de Carta Abierta, los aliados 
al proceso de reconstrucción nacional vengan de donde vengan  siempre y 
cuando expresen lo genuino de la lucha por la recuperación de la 
identidad nacional y la soberanía política con justicia social.

JORGE RACHID
Publicado en el diario BAE el 15-5-09





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