[R-P] GRAN CUÑADO Y CRISTINA //

Roberto Vera robertoverasigloxxi en yahoo.com.ar
Jue Mayo 14 12:17:04 MDT 2009


GRAN CUÑADO Y CRISTINA 
       Por R.V. 

  Me parece bien que se analice el tema Gran cuñado. El envío de  Presman está bueno, es un buen primer paso, pero creo que se olvida, o no se atreve, de comentar cómo presentan la figura de la presidenta Cristina Fernández. 
 Lo hacen con unan falta total de respeto a la figura presidencial, exagerando expresionísticamente la presentación de su persona (encarnado por un hombre...), su supuesto carácter autoritario, la mirada perdida de una psicótica. En fin, la “conchuda” que le han vendido a la clase media. Por eso la risa desmesurada de Tinelli cuando está con el actor que encarna a nuestra Presidenta. 
 Ah, y la deliberada “duda” de Tinelli (personaje que no es nada inocente) de si es presidente o presidenta. ( M. Tinelli no es para nada el tipo inocentón que nos quieren vender).  
 En resumen, el programa de Tinelli aparece justo en el momento preciso, cuando se inicia la campaña para las elecciones del 28 de junio. Los políticos de la oposición, cuando le preguntan qué les pareció el programa y la caracterización de su personaje, se muestran distendidos, como más allá del bien y del mal, aceptando “democráticamente”  las cargadas, porque en realidad lo que les pone feliz es el tratamiento que le dan a  Cristina, Néstor, Moyano y D´Elía.
 La falta de  respeto a la investidura presidencia, etc. etc., es tema que tendría que ser tratado inmediatamente en la justicia, por abogados de nuestra Lista Reconquista popular o por los partidos de signos nacionales. No es poca cosa lo que puede incidir este programa basura sobre la mente del electorado argentino. Y, repito, hacia quienes están apuntando los cañones es hacia el gobierno  nacional de Cristina.  
                                                     Roberto Vera  
                                


                 GRAN CUÑADO
                         Por Hugo Presman
El sindicalista Germán Abdala sostenía que los obreros,  los sectores más 
humildes eran los que más necesitaban de la política. Decía textualmente: 
"Hay que volver a hacer creer que la política sirve, porque este es tal vez 
el triunfo más alto de ellos, o sea de los poderosos, de los que no 
necesitan la política para manejar el poder, porque tienen el dinero, tienen 
las armas, tienen todo eso. El pueblo necesita la política para ponerle 
reglas de juego a ellos."
En cualquier sociedad y especialmente en las nuestras, el poder real siempre 
está en manos del poder económico. El poder político, cuando lo ejercen 
gobiernos populistas, a través del Estado y las movilizaciones populares 
pueden establecer un equilibrio inestable. Hace varias décadas el Estado 
Nacional, como en Francia o Alemania actualmente, contribuía en el 50% del 
producto nacional. Hoy a duras penas alcanza a la mitad en nuestro país. A 
su vez la concentración económica de las principales 500 empresas avanza 
raudamente hacia el 50% del PBI. La desigualdad de fuerzas es enorme. Se 
debilitó el Estado, se concentró e incrementó el poder económico.
Por eso, los periodistas que se autodefinen de independientes, tomando 
distancia de los gobiernos, lo que es correcto, omiten sibilinamente que son 
dependientes del poder real, el económico. Se proclaman independientes del 
poder político gubernamental y esconden sigilosa e hipócritamente ser 
funcionales y voceros del poder real. Así Nelson Castro  pertenece a la 
escudería Clarín, Joaquín Morales Solá responde a los intereses económicos 
de La Nación, o Magdalena Ruiz Guiñazú a los del Grupo español Prisa. Eso no 
impide que se presenten como asépticos, objetivos e independientes.
LA  TINELLIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
A menos de dos meses de las elecciones, Marcelo Tinelli volvió con su humor 
escatológico, su "Bailando por un sueño", ahora en versión infantil, y con 
el Gran Cuñado, en una nueva edición, tomando la configuración del producto 
holandés Gran Hermano, tributario lejano de 1984, la novela de Georges 
Orwell.
Tinelli también asume el mismo argumento del periodismo independiente. Posa 
de "valiente" e independiente. Más allá de muchas conductas indeseables de 
los políticos, funcionales a los poderosos, junto con la caricaturización 
acertada de muchos de ellos, se arroja a la basura la política como 
instrumento transformador.
Pero Tinelli es un actor de reparto en esta mezcla de comedia y drama. Lo 
que debe ser sujeto de estudio es una sociedad que lleva a que cuatro de 
cada diez televisores estén encendidos en Video Match, con picos cercanos al 
50%. La misma que convierte a Julio César Cleto Cobos en una figura popular 
por haber votado, con voz temblequeante, de la misma manera que se hace en 
Gran Cuñado: en forma no positiva. En contra del gobierno del que formaba 
parte y es defendido con entusiasmo digno de mejor causa por aquellos que 
predican un discurso vacío, lleno de republicanismo y democratísmo. La misma 
que convierte a Raúl Alfonsín en un prócer a su muerte, cuando debía ser 
escondido en los actos políticos de los últimos años de su partido, porque 
era piantavotos después del Pacto de Olivos, del apoyo reticente a De la 
Rúa, de la huída de este, la reducción del partido más antiguo a una secta 
que llegó a obtener el 2% de los votos,  hasta llevar en el 2007 un 
candidato presidencial extrapartidario por carencia de presentables con 
posibilidades. La muerte de Alfonsín, y su conversión en héroe de Billiken, 
produjo un fenómeno casi religioso de resurrección de un partido y 
potenciación de uno de sus hijos de notable parecido y obviamente portación 
de apellido.
Es la misma sociedad, en sus sectores medios, que convierte a un escritor 
superficial y mediocre, columnista de La Nación, como Marcos Aguinis, en el 
de mayor venta en el rubro ensayo y novela. El ensayo, cuyo único acierto es 
autodenominarse panfleto, lleva por título "Pobre Patria mía". La novela 
llamada ¡ Ay Carmela! transita por un nivel similar. Más de doscientos mil 
ejemplares lleva vendido el libro del periodista radial Ari Paluch con su 
sugestivo título de "El combustible espiritual", un trabajo que se desplaza 
de la autoayuda a la autosuperación aplicando "el camino de la sabiduría a 
la vida cotidiana.
Todo esto más allá de las trampas de comercialización y "prestigio" que 
revela Orlando Barone en la Revista Debate del 1° de Mayo:  "Me cuentan que 
en la Feria del Libro algunos de los escritores exitosos que presentan sus 
obras a sala llena y figuran como los más consultados, no actúan por cuenta 
propia. Les ponen el público para que la sala desborde y, además, tienen un 
plantel de aliados, que en las computadoras de la Feria ponen el nombre del 
escritor o de su novela y aprietan "enter" decenas de veces. Y así aumenta 
el rating del elegido. Aunque a veces ni hace falta: hay periodistas 
cautivos del marketing cultural instigados a escribir loas a un 
ornitorrinco, y hay páginas de cultura prósperamente contratadas para no 
desairar la fama de "nadies" ni el mecanismo del mercado"
Hay un punto donde se mezcla Tinelli, la "popularidad" de Covos, los 
altibajos y glorificación de Alfonsín, los éxitos comerciales de Aguinis y 
Paluch. Es en las figuras que se proyectan como presidenciables de la 
Argentina para el 2011, las que se caracterizan por ser una mezcla de los 
perfiles de Tinelli, Cobos, Aguinis y Paluch. Variantes del establishment, 
como Mauricio Macri, Carlos Reutemann,  Francisco De Narváez, Felipe Solá, 
versiones light como Hermes Binner o acomodaticias con escaso basamento 
ideológico como Daniel Scioli.
EL GRAN CUÑADO IMPOSIBLE
Marcelo Tinelli, como el periodismo independiente, puede burlarse de los 
políticos pero nunca del poder real del que son parte como integrante de 
reparto ( Tinelli) o voceros como los segundos. Por eso es impensable un 
gran cuñado donde entren a la casa los integrantes del poder económico. ¿ 
Alguien puede imaginarse que los protagonistas de gran cuñado sean Gustavo 
Grobocopatel, Paolo Rocca, Luís Pagani, Cristiano Ratazzi, Julio Werthein, 
Enrique Eskenazi, Eduardo Eurnekian, Jorge Brito, Héctor Méndez, Eduardo 
Elztain, Carlos Pedro Blaquier; Amelita de Fortabat, entre otros?
O un gran cuñado mediático, en el que convivieran Ernestina Herrera de 
Noble, Julio Cesar Saguier, Matilde Ana María Noble Mitre de Saguier, 
Alejandro Luís Saguier, Jorge Fontevecchia, Héctor Magnetto, Gerardo 
Ferreyra, Osvaldo Acosta, José Luís Manzano, Daniel Vila, Antonio Mata, con 
sus periodistas estrellas como Joaquín Morales Solá, Mariano Grondona, 
Ricardo Kirschbaum, Eduardo Van Der Koy, Ricardo Roa, Nelson Castro, José 
Pepe Eliaschev, Jorge Lanata, Ernesto Tenembaum, o columnistas como Marcos 
Aguinis, Beatriz Sarlo, Santiago Kovadloff, Magdalena Ruiz Guiñazú, Jorge 
Lanata.
No se haga ilusiones. Esto es imposible. Sería intentar violar la ley de 
gravedad económica. En términos vulgares: con el poder económico y el 
mediático no se jode.
GRAN CUÑADO
La estudiantina de Tinelli proseguirá, con su humor apuntando siempre a 
alguien tomado como punto, con pasajes escatológicos, con gritos 
destemplados, transmitido por Canal 13 del grupo Clarín, con libretos de 
Nik, el humorista de La Nación. Con rating record. Con la misma densidad 
mínima de los libros de Aguinis. Equivalente a "la verborragia" de 
Reutenmann. Con la expresividad de Binner. Y con la idea publicitaria de la 
eficiencia ejecutiva sin ideología de los empresarios Macri y De Narváez. 
Con las visiones apocalípticas de Elisa Carrió.
Por eso, a dieciséis años de su muerte, a los 38 años, las palabras de 
Germán Abdala resuenan con más fuerza: "Hay que volver a hacer creer que la 
política sirve, porque este es tal vez el triunfo más alto de ellos, o sea 
de los poderosos, de los que no necesitan la política para manejar el poder, 
porque tienen el dinero, tienen las armas, tienen todo eso. El pueblo 
necesita la política para ponerle reglas de juego a ellos."
14-05-2009 
 


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