[R-P] [Luis Britto García] Arte y crimen
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Mayo 13 10:48:43 MDT 2009
[Despojada de cierto tono moralizante (proudhoniano, como es obvio), la
siguiente nota posee méritos que la hacen muy recomendable.]
Gentileza de la lista Redial Simón Bolívar
<Copiado del diario Últimas Noticias, para todos Uds., del 10.05.2009
por Mónica Chalbaud.>
Arte y crimen
Luis Britto García
Diario Últimas Noticias / 10.05.2009
1 Proclamó Honorato de Balzac que en el comienzo de una gran fortuna hay
un crimen. También en el inicio de toda estética. Pillos y camorristas
han sido los sujetos por excelencia de las artes. Mientras más prójimos
despachaban Sansón y Aquiles, más bonitos quedaban en las estatuas. Las
mitologías son un prontuario de todos los delitos que se podían cometer
con las armas de la Edad de Bronce. No hablo de los Libros Sagrados,
porque superan el promedio de hecho punible por página. La única manera
de que los asesinos no traten al arte como un delito es elevar el delito
a la categoría de arte.
2 Mientras mayor el genocidio, más conmovedor el arte que lo celebra. En
materia de crimen, mayor es calidad. Mediante el derroche proclama el
rufián que no le ha costado trabajo lo que dilapida. Las pirámides, la
Muralla China, son exposiciones perpetuas de trabajo robado. La argamasa
de las grandes arquitecturas es la sangre de quienes las erigieron. Para
recordarle se hacían con tanta frecuencia en ellas sacrificios humanos.
Concluido el Taj Majal, al arquitecto le arrancaron los ojos para que no
pudiera crear obra equiparable Más de cinco millones de indígenas
perecieron en los socavones del Potosí para costear el esplendor de
Europa. Ni siquiera la utilidad dispensa de la hecatombe. El Canal de
Suez es sepultura de cientos de miles de siervos; el de Panamá de
millones de peones y de coolíes. Los grandes Museos exhiben por lo
regular botines pillados a otras culturas.
3 Pedos filosofantes, alcahueta de mandriles, llamó Alous Huxley a la
Razón. La mala estética siempre adula al Poder. Prueba de ello la
glorificación del forajido como conquistador en La Araucana, la
eufemización del pirata como pícaro en La Isla del Tesoro, y como bufón
en Peter Pan. En tiempos de las bárbaras naciones acostumbraba el pillo
echarse todo el botín encima, por si tenía que salir corriendo. De allí
la sobrecarga decorativa de las indumentarias de linajes y noblezas. La
quincalla de los trajes de las oligarquías apenas claudicó ante la
detestable sobriedad a mediados del siglo XIX, cuando ante el pillaje
generalizado resultó prudente esconder los activos en el Banco, de donde
no tardaban en desaparecer en manos del más peligroso rufián conocido,
el banquero.
4 Postuló Proudhon que la propiedad es el robo. Toda irresistible
ascensión económica es sospechosa. Ni el dinero ni el pus aparecen
solos: ambos brotan de la infección. Por tanto el pandillero pasa a ser
el héroe de una sociedad de salteadores. Las supuestas hazañas de Jesse
James, Billy The Kid, Doc Holliday, Billy Wild Hickock y Pat Garret son
celebradas por la misma prensa que exalta el saqueo de la mitad del
territorio mexicano, la invasión de Cuba, la anexión de Puerto Rico y
las Filipinas y la ocupación de Panamá y Colombia. Scott Fitzgerald
sublima en El Gran Gatsby la tragedia del gángster que después de
arrancar el dinero a los infelices es interrumpido por un balazo
mientras trata de usarlo para comprar status. Este sueño literario se
hace realidad con la consagración del glamour Kennedy, cuando el
pistolerismo asalta públicamente la Casa Blanca y la ocupa hasta que los
certeros balazos de uno o más colegas imponen el orden del disimulo. El
viejo Joe Kennedy, padrino de la pandilla, fue un notorio gángster
enriquecido por el contrabando de licor, honorable industria cuyos
réditos libres de impuestos lavó en la segunda industria menos honorable
del mundo, el negociado cinematográfico, e invirtió en la compra de un
cargo de embajador en Inglaterra, desde donde promover con mayor
libertad su ideología fascista y la carrera política de su hijo John.
5 La campaña electoral de John Kennedy es motorizada por el Rat Pack:
Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr. y Jerry Lewis, pandilla de
protegidos de Las Vegas ( la Disney Landia del mafioso) que coronan el
golpe de reducir una contienda electoral a la ideología del night club.
Ya en el poder Jack rompe récords en el pandillerismo a gran escala
intentando asaltar Cuba con un gang de mercenarios y rufianes a sueldo.
Derrotados éstos bajo la pedagogía casinera de Las Vegas se juega la
aniquilación de la humanidad en la llamada Crisis de los Cohetes.
Derrotado también en ella, como legado imperecedero al país que lo
toleró le deja la Guerra de Vietnam, en la cual no sale derrotado él
sino Estados Unidos. Esta historia de amor y dolor queda previsiblemente
interrumpida cuando un certero balazo acaba con el protagonista y otro
más certero todavía disparado por el mafioso Jack Ruby sella los labios
del testigo clave: drama representativo de un país donde los pandilleros
ponen y quitan presidentes y estilos estéticos.
6 Pues así como David Rockefeller promovió el expresionismo abstracto
por su falta de ideología, los más notorios malhechores de Estados
Unidos elevan el Las Vegas Look a razón de Estado. Así como el cowboy de
utilería Reagan negocia drogas para atacar Irán y Nicaragua, Clinton
convierte la Casa Blanca en gimnasio del sexual harassment y Bush padre
e hijo en guarida de banqueros salteadores de países. Ni el amor ni la
delincuencia pueden ocultarse. Así como el enamorado clama por comunicar
su dicha, perece el amigo de lo ajeno por restregarle a todos en la cara
su botín. El Estilo Casino, el deslumbramiento por los Cadillacs negros,
las lentejuelas, la mostacilla, los anuncios luminosos, el cromo, el
desayuno y las rubias platinadas enviadas a la habitación, los casinos
manejados como Bolsas de Valores y las Bolsas de Valores manejadas como
garitos, los centros comerciales, los gobiernos comerciales, el
sicariato chic, el falso mármol, los falsos positivos, paramilitares,
parapolíticos, ciudades con más casinos que universidades, gobiernos
convertidos en garitos y garitos elevados a gobierno son el mostrador
evidente de la dictadura del crimen organizado. Es esto lo que debe
destruir una Revolución y un Arte Revolucionario. Contra la estética del
Poder, el poder de la Estética.
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