[R-P] [Eduardo Rosa] A la Plaza siempre se vuelve

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Mayo 11 07:23:54 MDT 2009


[En efecto, una de las presencias que más me alegraron en la 
movilización de D´Elía fue la de Eduardo Rosa.]

A LA PLAZA SIEMPRE SE VUELVE.
Por Eduardo Rosa

Ayer, una vez más volví a la Plaza. No me pregunten que plaza porque es 
una redundancia. Soy Peronista de toda la vida, aunque no siempre haya 
estado de acuerdo con Perón. Nunca pude entender una lealtad que solo 
iba en una dirección; lealtad de abajo hacia arriba solamente. Pero en 
casi todos los casos, mi rebeldía se callaba ante la historia. El viejo 
volvía a tener razón y no yo. – casi todas las veces –.

Mientras viajaba en el San Martín desde Bella Vista pensé en la Plaza- 
¿Hace cuanto que iba allí? ¿Para qué iba?

Antes de 1951 no hubiese podido ser. No porque no hubiese tenido ganas. 
Por entonces estaba pupilo en un colegio.

Solo recuerdo algo que me marcó: Para el verano de 1945 la política se 
dirimía en la calle. Sabiendo mi madre de mi carácter vehemente, pese a 
mis ocho años, decidió mandarme a pasar unos días en la casa de un tío 
en el Tigre. Me puso en un taxi para ir a Retiro. El taxi pasó por 
Callao y Corrientes, y allí vi una manifestación de simpatizantes de la 
Unión Democrática. Un joven pronunciaba encendidas palabras desde la 
garita del vigilante (a los demasiado jóvenes no les voy a explicar que 
era una garita; pregúntenle a su abuelo). Había profusión de banderas 
pero pocas o ninguna Argentina. Banderas Rusas, Norteamericanas Inglesas 
y Francesas era lo que se veía por doquier. Seguimos el trayecto y 
pasamos por Plaza San Martín. Allí en la oscuridad, se veían flamear 
trepando al monumento a Libertador solo banderas Argentinas.

El taxista explicaba: Estos son los nacionalistas. Son peronistas y solo 
tiene banderas Argentinas.. Desde ese momento me hice peronista.

Al volver del Tigre compré en Retiro un corazoncito de madera que servía 
de marco a una foto gris, recorte de diario, donde estaba el coronel. Mi 
militancia se reducía por entonces a escribir con tizón las paredes del 
barrio.

Pero ya en el 52, pocos días antes de cumplir los 15 fui por primera vez 
a la Plaza de Mayo.

… Fue el 1º de mayo de ese año. No quiero ni pensarlo ¡Hace 57 años!.

El tren volvía a llevarme. Ya más viejo, pero con la misma mística de la 
militancia que tan tempranamente había nacido.

Iba a llevarle mi solidaridad personal y seguramente inadvertida a Luís 
D’Elia.

Era solo para estar yo conforme conmigo mismo. Mi presencia no le iba a 
agregar ni quitar nada al acto. Pero, como todas las otras veces yo iba 
a MANIFESTARME. A acompañar una milésima y a poner mi granito de arena.

Luís era el MILITANTE; algo utópico y un poco poeta en el que yo me 
reconocía.

Puede que su defecto mayor fueran sus exabruptos, pero de alguna manera 
una parte profunda de mi espíritu combativo se sentía alegre con esas 
cosas. Sobre todo al ver la escandalizada gritería de los medios, eco y 
motor de esa bienpensante soberbia de los se dicentes impolutos.

El tren continuaba hilvanando estaciones y mi cabeza seguía hilvanando 
recuerdos.

Estuve en la plaza el 15 de abril del 53, cuando cuatro o cinco bombas 
estallaron. El piso tembló un poco con una de ellas. Yo estaba en 
Bolívar y Diagonal Sur y llevaba una bandera. Nadie se movió, no hubo 
pánico y cuando la multitud cayó en la cuenta que había sido víctima de 
un atentado destinado a sembrar pánico y en su fantasía a provocar una 
estampida, (Ya que el concepto “Contreras” era el mismo que el hoy 
concepto “gorila”, o es decir, que todos iban porque los obligaban, 
porque pasaban lista o porque les pagaban), una gritería visceral partió 
de todas las gargantas; y cuando se armonizó fue un rugido: ¡LA VIDA POR 
PERÓN!. Yo revoleaba la bandera en círculos, ebrio de coraje adolescente.

Luego de eso pocas veces falté a la plaza. Y cuando lo hice fue porque 
no quise que mi presencia se sumara a algo que no entendía. Como los 
meses del conflicto con la iglesia o las plazas donde el dilema parecía 
ser López Rega o una juventud que estaba aprendiendo peronismo, con 
conceptos auténticos pero teñidos con las fantasías “progres” y 
estrategias descabelladas de los Montoneros..

Hoy vuelvo pensando que hay que contener el empuje liberal-sojero y hay 
que apuntalar a nuestra patria para continuar en el camino de la unidad 
Latinoamericana. Unidad que es torpedeada mediáticamente en una forma 
tan impúdica que se les ven las patas a los dólares.

Y me encontré nuevamente con el alegre pueblo, esa mezcla milagrosa de 
hombres, mujeres y niños que saben que ellos también son PATRIA. Mucho 
menos soberbiamente que el concepto de los “productores” que se creen la 
patria misma.

Y volví a escuchar aquella vieja consigna PATRIA SI, COLONIA NO, que 
emocionara tanto a la generación anterior a la mía. ESE PUEBLO ES 
MARAVILLOSO Y CONTRA EL NO SIRVEN LOS DÓLARES

Podrán desorientar y confundir a unos pocos, PERO ELLOS ,COMO YO, 
VOLVEMOS A LA PLAZA.

Eduardo Rosa – Mayo del 2009




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