[R-P] DARWIN Y MARX

maría Sola mariadelsola en gmail.com
Mie Mayo 6 13:54:54 MDT 2009


..."Para finalizar (por el momento), pasemos a su otra gran
aportación, a la de “situar al Hombre en su lugar en la naturaleza”:
  “Llegará un día, por cierto, no muy distante, que de aquí allá se
cuenten por miles los años en que las razas humanas civilizadas habrán
exterminado y reemplazado a todas las salvajes por el mundo esparcidas
/ ... / y entonces la laguna será aún más considerable, porque no
existirán eslabones intermedios entre la raza humana que prepondera en
civilización, a saber: la raza caucásica y una especie de mono
inferior, por ejemplo, el papión; en tanto que en la actualidad la
laguna sólo existe entre el negro y el gorila”.CH .D.



Parece que en esta lista algunos creen que sería un alto honor para
Marx probar una amistad con Darwin. Repito que el clima general de
importancia de las teorías evolutivas que habrá sido de gran utilidad
a Marx y a todos y como bien se ha dicho hay varios científicos que ya
lo habían planteado antes que Darwin.Estras teorías no necesariamente
son  usadas  con el mismo contenido por Darwin y menos que menos con
los fundadores del Darwinismo social.
Para que no parezca un duelo de opiniones he glosado este texto porque
posee más citas literales de Darwin que opiniones. Es un fragmento del
trabajo del  español Máximo Sandín acerca de las ideas sociales de
Darwin.Lo siento no soy especialista .Es lo que tengo a mano pero es
bastante expresivo.

....."De hecho, he podido comprobar directamente que artículos y
conferencias sobre “la revolución darvinista” de los más prestigiosos
especialistas en el tema son una especie de traducción del inglés de
la introducción convencional de un libro de evolución. Pero la
habitual condición del autor de “Archiprócer del esplendor” o
similares le dota de una autoridad indiscutible. Sin embargo, los que
no tenemos la ventaja de que la autoridad nos conceda un crédito
incuestionable, no tenemos más remedio que apoyar nuestros argumentos
de alguna forma. Y en este caso, consiste en una estrategia tan
inconcebible como revolucionaria: ¡Leer los libros de Darwin! . Porque
los encendidos elogios sobre su obra sólo pueden explicarse por el
absurdo de que hablen de ella sin haberla leído. Hay otra alternativa.
Pero es peor. La historia oficial que se narra para resaltar el “ansia
de justicia” de Darwin es la, mil veces repetida anécdota, de su pesar
al contemplar el maltrato a un esclavo en Brasil durante su viaje del
Beagle. Sin embargo, parece una base un tanto limitada para elaborar,
a partir de ella, toda una saga. Acerquémonos, pues, a los
pensamientos de Darwin mediante un método que parece más fiable: leer
los que él mismo plasma en su segunda gran obra, “The Descent of Man,
and Selection in Relation to Sex” traducida como “El origen del
hombre”. No creo necesario analizar o glosar los textos que siguen
porque supongo al lector capacitado para valorarlos por sí mismo.

“La presencia de un cuerpo de hombres bien instruidos que no necesitan
trabajar materialmente para ganar el pan de cada día, es de un grado
de importancia que no puede fácilmente apreciarse, por llevar ellos
sobre sí todo el trabajo intelectual superior del que depende
principalmente todo progreso positivo, sin hacer mención de otras no
menos ventajas. Entre éstas, hay algunas no despreciables: Los ricos
por derecho de primogenitura pueden, de generación en generación,
elegir las mujeres más hermosas, las más encantadoras, dotadas por lo
general de bienes materiales y de espíritu superior”. Pero, este
“espíritu superior” hay que considerarlo en proporción al nivel de las
mujeres, ya que, “Está generalmente admitido que en la mujer las
facultades de intuición, de rápida percepción y quizá también las de
imitación, son mucho más vivas que en el hombre; mas algunas de estas
facultades, al menos, son propias y características de las razas
inferiores, y por tanto corresponden a un estado de cultura pasado y
más bajo. /…/ Por consiguiente podemos inferir de la ley de la
desviación de los tipos medios – tan bien expuesta por Galton en su
obra sobre “El Genio hereditario” – que si los hombres están en
decidida superioridad sobre las mujeres en muchos aspectos, el término
medio de las facultades mentales del hombre estará por encima del de
la mujer”.

En cuanto a los trabajadores y los pobres, que él denominaba “las
clases entregadas a la destemplanza, al libertinaje y al crimen” su
concepción “científica” era la siguiente: “Con respecto a las
cualidades morales, aun los pueblos más civilizados progresan siempre
eliminando algunas de las disposiciones malévolas de sus individuos.
Veamos, si no, cómo la transmisión libre de las perversas cualidades
de los malhechores se impide o ejecutándolos o reduciéndolos a la
cárcel por mucho tiempo”. Porque, como señala a continuación: “En la
cría de animales domésticos es elemento muy importante de buenos
resultados la eliminación de aquellos individuos que, aunque sea en
corto número, presenten cualidades inferiores. /…/ Mas en estos casos
parecen ser igualmente hereditarios la aptitud mental y la
conformación corporal. Se asegura que las manos de los menestrales
ingleses son ya al nacer mayores que las de la gente elevada”. Aquí me
voy a permitir interrumpir estas apasionantes “aportaciones
científicas” para señalar que Darwin acrecentó sus considerables
rentas de origen paterno y las de su prima y esposa, con la que se
casó tras un meticuloso cálculo de las rentas que le correspondía, con
la actividad de prestamista para los pobres. Una actividad que, según
los historiadores que han cometido el pequeño desliz de documentarla,
era “muy común” entre los victorianos acomodados, lo que quiere decir
que no era “general”, porque posiblemente, entre ellos habría personas
“decentes” que tuvieran escrúpulos sobre la práctica de semejante
vileza, y más, teniendo en cuenta la situación de los pobres de la
época.

Para finalizar (por el momento), pasemos a su otra gran aportación, a
la de “situar al Hombre en su lugar en la naturaleza”: “Llegará un
día, por cierto, no muy distante, que de aquí allá se cuenten por
miles los años en que las razas humanas civilizadas habrán exterminado
y reemplazado a todas las salvajes por el mundo esparcidas / ... / y
entonces la laguna será aún más considerable, porque no existirán
eslabones intermedios entre la raza humana que prepondera en
civilización, a saber: la raza caucásica y una especie de mono
inferior, por ejemplo, el papión; en tanto que en la actualidad la
laguna sólo existe entre el negro y el gorila”.

Sería necesario un largo tratado para glosar “el rigor intelectual” de
este libro (y merecerá la pena volver sobre él), lo que resulta
divertido es cuando se mencionan aportaciones como éstas a alguno de
los devotos: la respuesta suele ser “que era la forma de pensar de la
época”, lo que es otra falacia, porque en esa época había personas que
pensaban de una forma muy diferente. Pero teniendo en cuenta la
condición de “hombre providencial que trajo La Verdad” a que se ha
elevado a Darwin, no perece muy fructífero enfrascarse en un debate
con sus creyentes. Lo que me permitiría recomendar al lector (y, con
el debido respeto, a las autoridades que nos aleccionan) es que se
tomaran la molestia de leer sus libros.


FUENTE: Darwin, Ch.R. (1871): “The Descent of Man, and Selection in
Relation to Sex”. Versión española: “El Origen del Hombre”. Ediciones
Petronio. Barcelona. 1973.

Nota:

La quinta entrega de esta serie puede leerse aquí; la cuarta aquí; la
tercera aquí; la segunda aquí y la primera aquí.
-ZC

Publicado por Zetetic_chick en 9:56
Etiquetas: biología, ciencia, Máximo Sandín, sociedad




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