[R-P] [Luis Britto García] ¿Condenarán a Venezuela leyes y jueces extranjeros?
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Dom Mayo 3 11:45:51 MDT 2009
[" A Cipriano Castro lo bloquearon con acorazados: más letales son las
demandas y los jueces indignos. Cipriano Castro supo resistir, y
seguimos libres e independientes ¿Puede un juez condenar a Venezuela a
no tener soberanía? Desde el 19 de abril de 1810, la totalidad de
venezolanos pensamos diferente. Los jueces pasan, Venezuela queda.
Hoy, como hace un año, detrás de la intentona de hacer condenar y
embargar a Venezuela por leyes foráneas y jueces extranjeros está el
viejo plan del Golpe Judicial. El CIADI prácticamente nunca ha
decidido a favor de nuestro país. Un diluvio de demandas de las
transnacionales, a ser ventiladas ante infinidad de juzgados y
árbitros del exterior, ante los cuales no podremos ejercer nuestra
defensa, será el instrumento para descuartizar económicamente a
Venezuela y transferir sus bienes a potencias ávidas de hidrocarburos
y recursos naturales en un mundo signado por la desesperación de la
crisis. Así como condenarán a Venezuela, condenarán a su Presidente,
en nombre de cierta doctrina que atribuye a los tratados sobre
Derechos Humanos carácter supraconstitucional . El Golpe avisa.
Ciudadano Presidente: éste es el primer aldabonazo."
La pregunta del título (y el texto del artículo) remiten a una
cuestión fundamental. En particular la referencia a los traslados
sobre Derechos Humanos y su -supuesto- carácter supraconstitucional.
Otro de los "méritos" de la Constitruchión de 1994. Éste, para colmo,
disfrazado de articulado "progresista".
Muchos sectores de la vida política argentina han agradecido al juez
Garzón, por ejemplo, su intervención en defensa de los "DDHH" en
nuestro país.
La verdad, tal como la veo yo, es que a la búsqueda de una solución a
su indiscutiblemente justo reclamo ante cortes locales ciegas, sordas,
mudas y reaccionarias, esos sectores han dejado de lado la defensa de
la soberanía nacional.
La jurisdicción de Garzón se extiende, al parecer, por toda América
Latina, donde suele presentárselo como un implacable cazador de
violadores de los DDHH. Lo que no se sabe es que esa jurisdicción NO
INCLUYE, para los fines a los que se dedica en Nuestra América, el
propio territorio español, donde a partir de la Guerra Civil se
cometieron múltiples crímenes idénticos a los que sufrimos nosotros,
en particular la apropiación de niños.
Es, en otros términos, un juez extraterritorial. Su aceptación como
juez de asuntos ocurridos entre nosotros equivale, en el terreno del
derecho penal y de gentes, así como en la cuestión de los DDHH, a la
aceptación de tribunales comerciales extraterritoriales en asuntos de
soberanía económica. De allí la importancia de este artículo de Luis
Britto. Lo que vale para Venezuela vale para la Argentina.
Sé que decir esto puede ser bastante "políticamente incorrecto". Pero
es lo que pienso. Y es, ciertamente, lo que no han visto aquellos
compatriotas que, en la desesperación provocada por una "democracia
sin liberación nacional", no han sabido encontrar otra salida que la
de arrojarse a brazos de un juez imperialista en vez de exigir que los
asuntos argentinos se traten en Argentina con un poder judicial
saneado de cómplices con el Proceso, la Revolución Argentina y la
Libertadora...]
Gentileza de Maria Isabel Murphy
Luis Britto García
¿CONDENARÁN A VENEZUELA LEYES Y JUECES EXTRANJEROS?
1
La pregunta anterior también podría formularse como: ³¿Serán
eliminados el Poder Legislativo y el Poder Judicial venezolanos?²
También tiene respuesta: el año pasado, la Exxon Mobil, empresa con
sede en nuestro país y contratos de interés nacional con el Estado
venezolano, decidió que las leyes venezolanas no existen porque no le
da la gana de sujetarse a ellas, y resolvió asimismo que las
sentencias de los tribunales venezolanos no la obligan. Lo asombroso
no es que una transnacional muestre tal prepotencia. Lo asombroso es
que un juez venezolano esté de acuerdo con ella. Siga leyendo.
2
Sí, en enero de 2008 la transnacional Exxon Mobil decidió que ni leyes
ni tribunales venezolanos tienen ningún poder de regulación ni de
decisión sobre contratos celebrados con la República, ejecutados en
Venezuela y que afectan el interés nacional de todos y cada uno de los
venezolanos. Para imponerlo, Exxon Mobil introdujo una petición de
arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Disputas
Relativas a Inversiones (CIADI) y logró además que una corte
extranjera ordenara un embargo en contra de bienes de Petróleos de
Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA). Ahora puede revelarse: la inocente
reducción a la nada de los poderes Legislativo y Judicial venezolanos
tenía por objeto aniquilar el corazón económico de Venezuela con un
intento adicional de embargo de las reservas internacionales, especie
de 11 de abril financiero que hubiera inhabilitado al país para
movilizar recursos y cumplir compromisos. Y un juez venezolano está de
acuerdo con eso. Siga leyendo.
3
El intento de asesinato financiero de Venezuela fue conjurado de
milagro. Consignamos ante las autoridades competentes las normas
internacionales que impiden el embargo de activos públicos de los
Estados en el exterior, y nuestras reservas quedaron incólumes.
Advertimos que desde hace siglo y medio, de acuerdo con las doctrinas
Calvo y Drago, acogidas de manera constante en la constituciones
latinoamericanas y en la nuestra, los Estados latinoamericanos debemos
decidir las controversias con extranjeros con nuestros tribunales y
según nuestras leyes. Alegamos asimismo que de acuerdo con la Carta de
Derechos y Deberes Económicos de los Estados adoptada por la Asamblea
General de la ONU el 12 de diciembre de 1974 ³2.- Todo Estado tiene el
derecho de: a) Reglamentar y ejercer autoridad sobre las inversiones
extranjeras dentro de su jurisdicción nacional, con arreglo a sus
leyes y reglamentos y de conformidad con sus objetivos y prioridades
nacionales. Ningún Estado deberá ser obligado a otorgar un tratamiento
preferencial a la inversión extranjera; b) Reglamentar y supervisar
las actividades de empresas transnacionales que operen dentro de su
jurisdicción nacional, y adoptar medidas para asegurarse de que esas
actividades se ajusten a sus leyes, reglamentos y disposiciones y
estén de acuerdo con sus políticas económicas y sociales². Alegamos
asimismo que, según el artículo 35 del llamado ³Protocolo de Cartagena
de Indias², que reforma la Carta de la OEA, ³Las empresas
transnacionales y la inversión privada extranjera están sometidas a la
legislación y a la jurisdicción de los tribunales nacionales
competentes de los países receptores y a los tratados y convenios
internacionales en los cuales éstos sean Parte y, además, deben
ajustarse a la política de desarrollo de los países receptores². Pero
la transnacional Exxon se considera por encima de las constituciones
latinoamericanas y de la OEA y de la ONU. Y un juez venezolano está de
acuerdo con ella. Siga leyendo.
4
Fermín Toro Jiménez y yo demandamos en marzo de 2009 ante el Tribunal
Supremo de Justicia que reconociera que, según el artículo 1 de la
Constitución, ³son derechos irrenunciables de la Nación la
independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad
territorial y la autodeterminació n², entendiéndose por inmunidad el
no sometimiento a leyes ni tribunales extranjeros. La Sala
Constitucional opinó que ³estima insuficiente el interés procesal de
los accionantes y, por tanto, la presente demanda resulta inadmisible
al carecer los accionantes de la legitimación requerida para
intentarla². No se lo pierdan: una transnacional puede aniquilar la
soberanía legislativa y jurisdiccional de Venezuela, pero los
venezolanos no tendríamos interés ni legitimación para pedir que se
restablezca. Y un juez venezolano está de acuerdo con eso. Siga
leyendo.
5
La salomónica decisión pretende además que basta el consentimiento de
un burócrata para que Venezuela sea juzgada y condenada por árbitros o
tribunales extranjeros de acuerdo con leyes foráneas. Tal fallo no
tiene valor, pues un juez que renuncia a juzgar tampoco quiere
judicatura. Si su sentencia tuviera algún valor, su primer efecto
debería ser su dimisión, la renuncia al jugoso bono que se
autoadjudicó en contra del mandato presidencial de reducción de
sueldos, y la partida a a buscar trabajo como árbitro en el exterior.
Si consentimos que un juez venezolano dictamine que no tiene potestad
soberana para decidir las controversias sobre contratos de interés
público suscritos por la República, ha dejado de existir el Poder
Judicial. Si aceptamos que las leyes venezolanas de orden público no
son aplicables en Venezuela, ha llegado el momento también de cerrar
la Asamblea Nacional. Si toleramos que un burócrata anule la soberanía
de Venezuela por contrato, o la Administració n o la soberanía han
pasado a mejor vida. Y un juez venezolano está de acuerdo con eso.
Siga leyendo.
6
Pilatos se lavó las manos. Un océano no bastaría para limpiar ciertas
cochambres. A Cipriano Castro lo bloquearon con acorazados: más
letales son las demandas y los jueces indignos. Cipriano Castro supo
resistir, y seguimos libres e independientes ¿Puede un juez condenar a
Venezuela a no tener soberanía? Desde el 19 de abril de 1810, la
totalidad de venezolanos pensamos diferente. Los jueces pasan,
Venezuela queda. Hoy, como hace un año, detrás de la intentona de
hacer condenar y embargar a Venezuela por leyes foráneas y jueces
extranjeros está el viejo plan del Golpe Judicial. El CIADI
prácticamente nunca ha decidido a favor de nuestro país. Un diluvio de
demandas de las transnacionales, a ser ventiladas ante infinidad de
juzgados y árbitros del exterior, ante los cuales no podremos ejercer
nuestra defensa, será el instrumento para descuartizar económicamente
a Venezuela y transferir sus bienes a potencias ávidas de
hidrocarburos y recursos naturales en un mundo signado por la
desesperación de la crisis. Así como condenarán a Venezuela,
condenarán a su Presidente, en nombre de cierta doctrina que atribuye
a los tratados sobre Derechos Humanos carácter supraconstitucional .
El Golpe avisa. Ciudadano Presidente: éste es el primer aldabonazo.
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Néstor Gorojovsky
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