[R-P] CATOLICOS Y DARWIN
maría Sola
mariadelsola en gmail.com
Dom Mayo 3 08:20:45 MDT 2009
Reenvío esta respuesta a Manzolillo y Franco respecto a Darwin y el
catolicismo porque tenía un título que nada que ver con el tema.:
Gran parte de razón tenés Manzolillo .Esto está para un debate muy en
profundidad y debo tomar tu texto con cuidado porque no todo está
bien.De todos modos en el texto del biólogo español Sandín que pegué ayer
en la lista se aclara.Es cierto que bastante jodido era Don
Charles y algo de responsabilidad tiene en el darwinismo social,
encima parece que no era tan original ni revolucionario en ideas.
Ahora , el tema de religión y ciencia va un poco más allá del
oportunismo vaticano .
Para construir una idea hay que usar alfileres como las modistas. Uno
toma de aquí pero cuando levanta el brazo la siza tira y entonces hay
que soltarla y seguro que hay que subir el ruedo...jajaja. Muchos
alfileres. Es decir uno pone hipótesis provisorias no verdades absolutas.
Tu odio al catolicismo te hace perder el dato, no menor, de que el
primer movimiento social que fundamentó contra la discriminación
hacia los pobres , los débiles, los ciegos, los discapacitados e
incluso las mujeres en el mundo antiguo fue el cristianismo.No olvides
que los débiles y los extranjeros eran considerados impuros por los
rabinos y no les permitían entrar al templo¡¡¡ .Este joven rabino los
desafió paseandose a la vista de todos con la "peor ralea" de Israel,
rodeado no sólo de miserables sino también de ciegos y rengos y
ladrones y prostitutas y encima fundó un movimiento "ecuménico" es
decir "católico" que quiere decir que es para todos los hombres de todas
las razas y de todas las naciones. Importante querido¡¡.Muy
importante para los que estamos en esto.Es decir que dijo que si
hay Dios es para todos. Posiblemente estaba bajo la influencia del
pensamiento grequizante " alejandrino " que había revuelto ya los
cimientos del mundo antiguo tres siglos antes.
Pensar es para gente paciente pero sobre todo es para gente que ama
más a la verdad que a si mismo y que es capáz de distinguir un
prejuicio de una idea. Si el haber conocido a algún cura hijo de puta
( hay muchos ,tantos, también hay de los otros)...te impide ver una
cosa tan gruesa en el cristianismo ,...estamos en problemas.Es en
este tema y no en el de la creación en donde el catolicismo se da de
patadas con el Si en vez de alfileres usamos broches fijos
definitivamente no se puede pensar. Claro que siempre hay un punto
fijo.Pero que sean `pocos.Por ejemplo un punto fijo es que queremos un
mundo más justo y más equitativo y es una de las pocas cosas que
siempre debe estar bien cosida.
Bueno sigamos con alfileres. Hubo muchos científicos religiosos que
no encontraron contradicciones entre ciencia y religión.De todos modos
no es mi intención entrar en explicaciones racionalistas de la fe ,
cosa innecesaria y vana. El que tiene una visión religiosa lo sabe .
La religión verdadera trata de una percepción no racional del sentido
profundo del universo que entiende la "religiosidad literal" como una
metáfora de las cosas y es una experiencia intransferible y no jode ni
se mete con lo que la razón descubre.
De todas formas cuando hablé de que los papas eran cultos me refiero
a que habrían leido a Teilhard y no iban a cometer el viejo error de
torturar a Galileo. Pego algo de este científico jesuita en un modesto
robo de Wikipedia.
Pierre Teilhard de Chardin
Biografía
Nace en Sarcenat (Auvernia, Francia) en 1881 y muere en 1955 en Nueva
York. Es el cuarto hijo de una familia numerosa. Su padre, naturalista
aficionado, influye decisivamente en su vocación profesional; y la
religiosidad de su madre en su formación espiritual.
Cursa los estudios de ciencias y letras en el colegio jesuita de
Mongré (Villefranche-sur-Saône).
En 1899, a los 18 años de edad, ingresa en el noviciado jesuita de
Aix-en-Provence. Allí, y más tarde, en 1908, en el colegio jesuita de
Hastings (cerca de Piltdown, Gran Bretaña), cursa estudios de
teología, tras los cuales es ordenado sacerdote.
Es en esa época, durante su estancia en Gran Bretaña, en 1909, cuando
conoce al naturalista Charles Dawson con quien compartirá la afición
por la paleontología. Y es en 1912 cuando Chardín se ve envuelto en el
escándalo del Hombre de Piltdown. Le une a este escándalo el hecho de
ser uno de los primeros en conocer el descubrimiento de su amigo. El
descubridor del supuesto hombre de Pitdown fue Charles Dawson, y
Dawson junto a Smith Woodward, paleontólogo del Museo Británico de
Londres fueron quienes lo presentaron a la Sociedad Geológica de
Londres. No obstante, han sido muchos los intentos (después de que
Teilhard adquiriera relevancia, no antes) de, con mayor o menor
sutileza, unir su figura a aquél fraude, en unas ocasiones insinuando
su participación, en otras, el conocimiento del mismo.
En 1912 entra a trabajar en el Museo de Historia Natural de París,
trabajando junto a Marcellin Boule, paleontólogo quien había exhumado
el primer esqueleto completo de un neandertal. En el Instituto de
Paleontología Humana entabla amistad con Henri Breuil y participa con
él (en 1913) en excavaciones en la, entonces recientemente descubierta
(1903), Cueva de El Castillo de Puente Viesgo (Cantabria, España).
Entre 1914 y 1919, permanece movilizado en el frente como camillero
recibiendo la Medalla al Merito Militar y Legión de honor.
En 1916 y 1919, publica sus primeros trabajos : La vida cósmica y El
potencial espiritual de la materia. En ellos ya se transluce lo que
será el núcleo de su pensamiento.
De 1922 a 1926, obtiene en La Sorbona tres licenciaturas de ciencias
naturales: geología, botánica y zoología, y alcanza el doctorado con
su tesis Mamíferos del Eoceno inferior francés y sus yacimientos.
En 1923 realiza su primer viaje a China por encargo del Museo de
París. Otra vez en París, imparte clases como profesor en el Instituto
Católico. Un artículo suyo sobre el pecado original es la causa de sus
primeros enfrentamientos con la Ciudad del Vaticano. Se ve obligado a
abandonar la enseñanza y regresa a China donde participa junto a Henri
Breuil en el descubrimiento del Sinanthropus u hombre de Pekín
—actualmente Homo erectus pekinensis—, el pariente más cercano del
Pithecanthropus u Hombre de Java —actualmente Homo erectus erectus—.
En 1931 participa en el Crucero amarillo recorriendo el Asia Central,
una peligrosa aventura científico-deportiva organizada por André
Citroën para promocionar sus vehículos. Hasta 1951, que se establece
en Nueva York, prosigue una intensa actividad científica marcada por
numerosos viajes de estudios: Etiopía (1928), los Estados Unidos
(1930), la India (1935), Java (1936), Birmania (1937), Pekín (1939 a
1946), Sudáfrica (1951 y 1953).
En 1951 ingresa en la Academia de las Ciencias de Francia.
Muere en Nueva York, el 10 de abril de 1955, el día de Pascua. Un año
antes, durante una cena en el consulado de Francia de esa misma
ciudad, confió a sus amigos: “Mi deseo sería morir el Día de La
Resurrección”.
Gran parte de su obra fue publicada con carácter póstumo por Jeanne
Mortier, a la que nombró su albacea para temas editoriales. Esta obra
ocupa trece volúmenes.
[editar] El pensamiento de Teilhard
El biólogo Francisco J. Ayala realiza una síntesis sobre el
pensamiento de Teilhard de Chardin y lo reduce a cuatro puntos
básicos:[1]
[editar] El tiempo: la cuarta dimensión
Antes de la aparición de la teoría de la evolución, predominaba la
imagen de un universo estático, formado totalmente desde sus lejanos
comienzos. Por el contrario, con la evolución aparece la dimensión
“tiempo”, como un actor principal, ya que el cambio es lo esencial y
lo estático es lo inexistente.
[editar] La evolución universal
Para Teilhard, no sólo la vida, sino la materia y el pensamiento están
también involucrados en el proceso de la evolución. De ahí que es
necesario atribuirle a dicho proceso un sentido.
[editar] Principio de complejidad-conciencia
El sentido de la evolución, que involucra tanto la materia, como la
vida y el pensamiento (o el espíritu), está comprendido en un
principio descriptivo de la mayor generalidad: la tendencia hacia el
logro de mayores niveles de complejidad y, simultáneamente, al logro
de mayores niveles de conciencia.
[editar] Omega: la meta de la evolución
A partir de la tendencia del universo, guiado por la Ley de
complejidad-conciencia, Teilhard vislumbra el Punto Omega, que lo
define como “…una colectividad armonizada de conciencias, que equivale
a una especie de superconciencia. La Tierra cubriéndose no sólo de
granos de pensamiento, contándose por miríadas, sino envolviéndose de
una sola envoltura pensante hasta no formar precisamente más que un
solo y amplio grano de pensamiento, a escala sideral. La pluralidad de
las reflexiones individuales agrupándose y reforzándose en el acto de
una sola reflexión unánime”.[2]
[editar] Obras principales
El Fenómeno Humano (1955)
La Aparición del Hombre (1956)
Cartas de un viajero (1956)
El grupo zoológico humano (1956)
La Visión del Pasado (1957)
El Medio Divino (1957)
El Futuro del Hombre (1959)
La Energía Humana (1962)
La Activación de la Energía (1963)
El Lugar del Hombre en la Naturaleza (1965)
Ciencia y Cristo (1965)
Cómo yo creo (1969)
Las Direcciones del Futuro (1973)
Escritos del Tiempo de la Guerra (1975)
El Corazón de la Materia (1976)
[editar] Referencias
[editar] Notas
↑ Ayala, Francisco J. (1989) La naturaleza inacabada. Salvat Editores
SA. Biblioteca científica Salvat, 93. 278 págs. Barcelona ISBN
84-345-8454-9
↑ Teilhard de Chardin, Pierre (1955). El fenómeno humano. Taurus
Ediciones, S.A. Ensayistas, 32. 383 págs. Madrid, 1986 ISBN
84-306-1032-4
[editar] Bibliografía
Pérez de Laborda, Alfonso (2001). La Filosofía de Pierre Teilhard de
Chardin. Encuentro Ediciones, S.A. 478 págs.. ISBN 978-84-7490-612-7.
Teilhard de Chardin, Pierre (2008). El Medio divino. Ensayo de vida
interior. traducción de Francisco Pérez Gutiérrez. Colección:
Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. ISBN
978-84-8164-976-5.
— (2005). Lo que yo creo. colección: Estructuras y Procesos. Religión.
Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-805-8.
— (2004). Himno del Universo. colección: Estructuras y Procesos.
Religión. tercera edición. Madrid: Editorial Trotta. ISBN
978-84-8164-127-1.
Wolgensinger, Jacques (1970). L’épopée de La Croisière Jaune. Ed.
Robert Laffont. 238 págs. Paris [La epopeya del Crucero amarillo. Ed.
Mensajero. 245 págs. Bilbao, 1972]
[editar] Véase también
Ley de complejidad-conciencia
Hubert Reeves
Punto Omega
[editar] Enlaces externos
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