[R-P] Acuerdos con el FMI y el peligro del Gran Boludo Atómico
Facundo Cano
dnifacundo en yahoo.com.ar
Vie Mayo 1 16:01:50 MDT 2009
El miércoles 29/04 en la sección de Opinión de Clarín se publicó un
artículo de Carlos Zaffore, presidente del MID. En él se suma a las voces de
la Coalición Cívica que reclaman que la Argentina vuelva a endeudarse con el
Fondo Monetario Internacional. A los argumentos de Elisa Carrió y Alfonso
Prat-Gay (que con ello se conseguiría quitar las retenciones sin afectar el
equilibrio fiscal, que es más barato que endeudarse con Hugo Chávez, que
cómo puede ser que México ya haya "conseguido" X volumen de deuda nueva con
el Fondo y nosotros todavía no, etc, etc.) Zaffore aporta ahora el aval
desde el más allá de la figura señera de su agrupación.
Dice Zaffore: "Acudo a Arturo Frondizi para aportar un ejemplo de cómo
deberíamos actuar: su gobierno firmó el primer acuerdo stand by con el
organismo". Sí, en efecto: el primero. Porque la afiliación había corrido
por cuenta y orden de la Fusiladora, luego de que Perón se negara
tozudamente durante diez años a integrar el organismo. Abunda Zaffore, ahora
acerca del momento actual: "Negarse a tratar con él [el FMI] es porque no se
puede o porque se tiene una perspectiva estrecha de la defensa de los
intereses nacionales (...) ¿Qué le conviene al país? ¿Podremos obtener
recursos en momentos en que la situación fiscal está comprometida? ¿Nos
conviene el actual aislamiento del crédito internacional? ¿Un acuerdo con el
Fondo es relevante o no para romper ese aislamiento? ¿Vale la pena el
intento de aprovechar su disponibilidad de recursos? ¿Transparentar el
sistema estadístico [transfiriendo en consecuencia una suma enorme de dinero
al exterior en reconocimiento a la "inflación real" que da base a los bonos
atados a esa variable, F.C.] es bueno para el país o es una exigencia
'ideológica'? Las respuestas son obvias, y aunque la Argentina no califique
de inmediato para la nueva Línea de Crédito Flexible, que estos días
aprovechó México con un préstamo de 47.000 millones de dólares, debe
replantearse la relación con el Fondo".
Parecía bastante claro para el común de la población que los
condicionamientos del Fondo eran nocivos para el país, y que había sido
bueno o muy bueno alejarse de tales monitoreos. Pero la seguridad con que,
no digo el MID en particular, pero sí agrupaciones con posibilidades de
sacar muchos votos (como la Coalición Cívica) proclaman a voz en cuello que
hay que endeudarse otra vez con el FMI, dicha seguridad, digo, habla de que
han hecho los correspondientes sondeos de opinión y han advertido que ello
no les restará sufragios. Tal vez el FMI, luego de décadas de opresión sobre
el país, no sea tan antipático para la sociedad como pensábamos desde el
campo nacional y popular. He aquí un problema. Pero es la señal de otro
problema mucho mayor.
Lo que corresponde hacer es denunciar a estos voceros del endeudamiento
como lo que son: auténticos enemigos del país. En realidad, han dejado la
mejilla expuesta para que les caigamos con toda la artillería anti-Fondo que
hemos acumulado durante muchos años: recordar cómo eran esas recomendaciones
y exigencias, cómo los periodistas obsecuentes interrumpían a los
funcionarios del FMI en las asambleas anuales conjuntas con el Banco Mundial
y les pedían por favor que abrieran opinión sobre los asuntos internos de la
Argentina (la corresponsal Ana Barón, de Clarín, tiene una trayectoria
inimitablemente rastrera en este sentido), para que éstos recordaran una y
otra vez que en nuestro país había una "exacerbación del consumo" y que era
preciso disminuir salarios, despedir empleados públicos y privados, aumentar
el nivel de pobreza para que quedaran más saldos de producción exportables,
etc. O tan sólo reseñar las infinitas familias que padecieron suicidios,
divorcios, delincuencia juvenil y muchos otros males a partir del despido
del jefe de la familia a raíz de una sola de estas declaraciones de
funcionarios del Fondo.
Pero, pese a la aparente torpeza con que Carrió y los otros han dejado
la mejilla expuesta, nadie en el campo nacional sale a rebatirlos. ¿Por qué?
Porque si un simpatizante del Gobierno sindica como traidor a la Patria
(según corresponde) a quien promueva un nuevo compromiso con el FMI, y
dentro de unos meses el propio Gobierno nacional firma un acuerdo con el
Fondo, el tal militante, dirigente o agrupación partidaria pasará a la
Historia y a los corrillos políticos como el Gran Boludo Atómico por los
siglos de los siglos. Dicho partido o dirigente será el hazmerreír de todo
el tinglado político y su ejemplo negativo se estudiará en el futuro hasta
en las escuelas.
Es ÉSTE el gran problema de esta elección. Es el problema dentro del
campo nacional ante el cual se subordinan absolutamente todas las otras
cuestiones. Es más: es el problema que echa una oscurísima pero reveladora
luz sobre algunas de éstas. Por ejemplo, acabamos de leer en el foro
Reconquista Popular las declaraciones de Luis D'Elía en el programa radial
de Leo Cofré, en las cuales protesta -con toda justicia- contra el olvido en
que lo ha dejado el kirchnerismo en comparación con las huestes del Frente
Transversal, siendo D'Elía un tremendo peleador en los medios contra lo más
rasposo y vocinglero del cipayaje mediático antikirchnerista. Es cierto sin
embargo que también Edgardo Depetri discute muy bien en los medios, dado que
a ambos se los invita directamente para putearlos o para hacerlos putear por
parte de otros entrevistados, cosa que no se hace con Elisa Carrió,
Francisco De Narváez o Mauricio Macri, quienes sólo son reporteados a solas
y con un entrevistador complaciente que jamás repregunta. Pero,
suponiendo -¡Dios no lo permita!- que el Gobierno firmara dentro de un
tiempo un nuevo endeudamiento con el Fondo, sabemos que D'Elía va a salir a
criticar esta actitud como corresponde, sin la menor contemplación,
puntualizando que una cosa es acompañar frente al cipayaje a un gobierno de
clara orientación nacional, y otra muy distinta disimular una medida
entreguista del peor calibre. Luis D'Elía, insisto, es una garantía en ese
sentido. ¿Y Depetri..?
El propio Gobierno no hace mucho para sacarnos a sus simpatizantes de
este enredo: no desmiente con claridad las versiones de la prensa canalla
que hablan de un nuevo acuerdo con el Fondo para después de los comicios, y
cuando algún alto funcionario ha sido sometido a una pregunta directa en
este sentido (Jorge Capitanich, Florencio Randazzo) responde diciendo que
nunca se debieron firmar acuerdos con ESE Fondo que sólo otorgaba créditos
para alimentar la especulación en vez de la producción, y que el Gobierno
está abogando para que el FMI cambie su orientación; y luego el comentario
se desgrana en toda una retahila acerca de la incapacidad histórica del
Fondo para prever las crisis mundiales, etc., etc., tirando la pregunta a la
tribuna. Por lo demás, es tan cierto que Néstor Kirchner recuerda
constantemente en la enumeración de sus logros, en sus discursos de la
actual campaña, que "Le dijimos chau al Fondo", como que Cristina le ha
pedido expresamente a Barack Obama en Trinidad y Tobago que aporte más
dinero al FMI para que éste a continuación pueda prestarlo a las economías
emergentes... ¿Por ejemplo A CUÁL?, nos preguntamos temblando.
En suma: los que apoyamos al Gobierno estamos atados de salva sea la
parte para criticar a los que hacen ostentosa obsecuencia respecto del
Fondo. Estamos calladitos y amilanados. Y esto no se debe a cobardía. Se
debe a que el peligro del Gran Boludo Atómico no nos afecta únicamente en
tanto personas o agrupaciones, sino que de concretarse sería letal para el
futuro de todo el campo nacional.
Facundo Cano
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