[R-P] [Tito Bardini] Malvinas, un corsario norteamericano y su amante chilena
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mar Mar 31 06:46:04 MDT 2009
[Una extraordinaria historia. En lo que hace a nuestra América, resalta
nuevamente el tema Carrera, que sigue siendo al menos para mí un asunto
que requiere mucha reflexión.]
MALVINAS, UN CORSARIO NORTEAMERICANO Y SU AMANTE CHILENA
Roberto Bardini
jewettUn corsario norteamericano al servicio de las Provincias Unidas
del Río de la Plata es el primero que toma posesión de las Islas
Malvinas en nombre del gobierno de Buenos Aires. El 6 de noviembre de
1820, el lobo de mar desembarca en Puerto Soledad, ordena izar la
bandera argentina y disparar una salva de 21 cañonazos ante 50 barcos
pesqueros de diversas nacionalidades, la mayoría británicos y
estadounidenses.
Se trata el coronel de marina David Jewett, de 48 años, comandante de la
fragata Heroína. Tres días después, el militar envía una comunicación en
inglés y en castellano a los capitanes de embarcaciones extranjeras,
informándoles que está prohibido pescar en aguas jurisdiccionales o
desembarcar para apoderarse del ganado. El mensaje, fechado el 9 de
noviembre, está redactado en términos cordiales pero firmes:
“Señor, tengo el honor de informarlo que he llegado a este puerto
comisionado por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Sud
América para tomar posesión de las islas en nombre del país a que éstas
pertenecen por la Ley Natural.
“Al desempeñar esta misión deseo proceder con la mayor corrección y
cortesía para con todas las naciones amigas; uno de los objetos de mi
cometido es evitar la destrucción de las fuentes de recursos necesarios
para los buques de paso, que, en recalada forzosa, arriban a las islas,
y hacer de modo que puedan aprovisionarse con los mínimos gastos y
molestias.
“Dado que los propósitos de Usted no están en pugna y en competencia con
estas instituciones y en la creencia de que una entrevista personal
resultaría de provecho para ambos, invito a Usted a visitarme a bordo de
mi barco, donde me será grato brindarle acomodo mientras le plazca; he
de agradecerle –asimismo– que tenga a bien, en lo que esté a su alcance,
hacer extensiva mi invitación a cualquier otro súbdito británico que se
hallare en estas inmediaciones; tengo el honor de suscribirme, señor, su
más atento y seguro servidor”.
El navegante inglés James Weddell –explorador de la zona que lleva su
nombre en el mar antártico– se encontraba ese día entre los extranjeros
presentes en las Malvinas. Es él quien divulga la carta de Jewett, que
se publica en diarios ingleses y españoles.
La toma de posesión del coronel se describe en El Redactor, de Cádiz
(España), en agosto de 1821, a través de informes obtenidos en
Gibraltar. También a mediados de ese año se publica la noticia en La
Gaceta de Salem, en Estados Unidos, por relatos de pescadores de ese
país que presenciaron la ceremonia.
David Jewett, nacido el 17 de junio de 1772 en North Parish
(Connecticut), estudió leyes y a los 19 años ingresó a la marina de
guerra de Estados Unidos. Participó en la lucha de independencia de su
país contra Gran Bretaña, fue comandante en jefe de la escuadra naval
chilena en 1814 y ese mismo año ofreció sus servicios a las autoridades
de las Provincias Unidas. El 22 de junio de 1815 se le otorga, en
acuerdo secreto del gobierno, la patente de corso. Durante dos años está
al frente del bergantín Invencible en el océano Atlántico y captura
cuatro naves brasileras.
javiera
En enero de 1820, el marino recibe el mando de una fragata mercante
francesa equipada con 30 cañones y la bautiza Heroína. Lo hace–según el
historiador chileno Armando Moreno Martín– en honor a su amante chilena
Javiera Carrera, a quien ha conocido en Buenos Aires en 1814 y considera
una “heroína de América”. La embarcación ya no es una nave corsaria,
sino un buque de Estado.
De familia aristocrática, casada dos veces y madre de siete hijos, la
hermosa Javiera se hizo famosa por bordar en 1812 la primera bandera
nacional de su país, un escudo de armas con la sentencia “Por la razón o
por la espada” y una escarapela que fue de uso obligatorio. La mujer es
hermana mayor del patriota José Miguel Carrera, quien luego de servir
como oficial en España y combatir contra las fuerzas invasoras de
Napoleón, regresó a Chile, participó en la guerra de independencia, fue
jefe de gobierno y primer comandante en jefe del ejército.
En 1814, cuando España reconquista Chile, Javiera y sus hermanos cruzan
la Cordillera de los Andes en un viaje de doce días. Viven un tiempo en
Mendoza y luego, por instrucciones del general José de San Martín, se
trasladan a Buenos Aires. Sin dinero, la mujer se gana la vida vendiendo
comida chilena y fabricando cigarros de hoja. “No tengo ni para comer,
menos para pensar en viajes”, le escribe a su segundo marido, un abogado
asturiano que se quedó en Santiago. En 1819 las autoridades argentinas
la detienen, la destierran primero a Luján y después a San José de
Flores y finalmente la recluyen en un convento de la capital.
Jewett la rescata y la sube a un barco portugués que parte hacia
Montevideo. “Vuestra amable hermana está al mando de la Heroína de las
Provincias Unidas y espera con impaciencia el momento de abrazarlo a
usted”, le escribe en 1820 a José Miguel Carrera. Pero ese momento no
llegará nunca: un año después, Carrera, “el húsar desdichado”, es
fusilado en Mendoza por orden de Bernardo de O’Higgins.
Después de su intervención en las Malvinas, Jewett renuncia a la marina
argentina. Entra al servicio de la armada brasileña y más tarde,
paradójicamente, combate contra las Provincias Unidas del Río de la
Plata. Muere el 26 de julio de 1842, a los 70 años, en Río de Janeiro.
Tras diez años de ausencia, Javier Carrera regresa a Chile en 1824.
Fallece en su hacienda de San Miguel, cerca de Santiago, en agosto de
1862, a los 81 años.
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