[R-P] Alimentando la euforia

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Mar 27 10:34:36 MDT 2009


["Las dudas en el camino hacia una coalición más amplia no son menores. 
Hay quienes creen, por ejemplo, que concurriendo separados a los 
comicios las dos fuerzas políticas (la alianza Macri-De Narváez-Solá, 
por un lado, y la de los radicales con la Coalición Cívica, por otro) 
obtendrían más bancas de diputado nacional que yendo juntos.

Pero también están los que consideran que, incluso así, nadie les podrá 
quitar el encanto de haber vencido a una lista liderada por Néstor 
Kirchner."

La pregunta es bastante simple: ¿bastará o no bastará la campaña 
mediática y el tema de la inseguridad para mantener unida y hegemonizada 
por un eje gorila a todas las clases medias? Hay que encontrar 
mecanismos para partir esa coalición espuria. Es la tarea número uno del 
campo nacional con vistas a las elecciones.

Y no se trata, justamente, de dejarse llevar por las encuestas, que a lo 
sumo reflejan el estado dado de la conciencia, sino de incidir en la 
conciencia existente para llevar a las capas más empobrecidas y 
golpeadas por los regímenes posteriores al 76 al nivel máximo de 
conciencia "progresista" posible.

Para eso no alcanza con el tema de los DDHH.

Hace falta una posición de izquierda nacional que no satanice a la 
pequeño burguesía, especialmente a la asalariada.]

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1112590

Opositores: ¿juntos o separados?
Por Fernando Laborda

Viernes 27 de marzo de 2009

Aunque la ingeniería electoral dista de ser una ciencia exacta, 
analistas y dirigentes políticos coinciden en que si los principales 
sectores en que se divide la oposición se unieran en el distrito 
bonaerense, el kirchnerismo sufriría su primera gran derrota electoral 
desde que llegó al poder, en 2003.

La cuestión ha sido abordada en reiteradas ocasiones por dirigentes de 
la convergencia entre macristas y peronistas disidentes, encabezada por 
Francisco de Narváez y Felipe Solá, y de la Coalición Cívica, como 
Margarita Stolbizer, sin llegar hasta ahora a avances importantes.

Las dudas en el camino hacia una coalición más amplia no son menores. 
Hay quienes creen, por ejemplo, que concurriendo separados a los 
comicios las dos fuerzas políticas (la alianza Macri-De Narváez-Solá, 
por un lado, y la de los radicales con la Coalición Cívica, por otro) 
obtendrían más bancas de diputado nacional que yendo juntos.

Pero también están los que consideran que, incluso así, nadie les podrá 
quitar el encanto de haber vencido a una lista liderada por Néstor Kirchner.

Seguidores de De Narváez se entusiasman con el crecimiento que exhibe en 
las encuestas. Todas lo muestran mejorando ostensiblemente su última 
performance electoral, en la que alcanzó alrededor del 15% de los votos 
como postulante a la banca de diputado que hoy ocupa. Hasta algunos de 
sus adláteres imaginan que, sin la ayuda de radicales y de Elisa Carrió, 
aunque con el respaldo de la estructura peronista no kirchnerista de la 
provincia y una fuerte inyección publicitaria, De Narváez se las 
ingeniaría para vencer a Kirchner.

Suponen que la polarización terminará dándose entre ellos y el 
kirchnerismo, y relegando a la lista que encabezaría Margarita Stolbizer.

Hay, sin embargo, un dato que no debería ser minimizado a la hora de 
tejer esa conjetura. La UCR cuenta con 40 intendentes en toda la 
provincia, una estructura no desdeñable de la que carece el peronismo no 
kirchnerista, a menos que muchos jefes comunales de extracción 
kirchnerista acuerden llevar candidatos a cargos locales en listas de 
uno y otro sector del justicialismo para asegurarse la gobernabilidad en 
sus concejos deliberantes.

En la Capital, el panorama no es menos complejo, aunque en este caso la 
oposición tendría la victoria casi asegurada. Con la renuncia de Elisa 
Carrió a ser candidata, todo indica que una lista de diputados 
nacionales de Pro encabezada por Gabriela Michetti podría imponerse con 
cierta comodidad. Aquí, el kirchnerismo tendría que sacar un candidato 
de la galera para hacer pie; hasta ahora, con el aval de Alberto 
Fernández, sólo asoma la probable postulación de Aníbal Ibarra.

¿Podría haber una lista común entre el macrismo y el sector amadrinado 
por Elisa Carrió que postularía a Alfonso Prat-Gay? No parece fácil.

¿Qué se puede esperar, entonces, de una oposición que, luego del 10 de 
diciembre, podría arrebatarle el quórum propio al kirchnerismo en la 
Cámara de Diputados? Hoy, la expectativa de máxima es una agenda 
legislativa compartida, una suerte de programa común que le garantice al 
electorado que unos y otros bregarán por imponer determinados proyectos 
en el Congreso. Podrá parecer mezquino, pero tal vez no sea tan poco 
para dos líderes de la oposición que, como Macri y Elisa Carrió, no son, 
por ahora, siquiera capaces de tomar un café juntos.




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