[R-P] "La Nación" pita un panorama sombrío para el gobierno de Kirchner

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Mar 26 10:59:30 MDT 2009


[En realidad, el kirchnerismo cuenta con fuerte apoyo en los sectores 
más humildes y en especial en el Gran Buenos Aires. Pero LN está en 
guerra con el gobierno, y la verdad es, como se sabe, la primera víctima 
de todas las guerras.]

El escenario
La vieja solución de la que ya se habla: cambio de gabinete
Carlos Pagni
Para LA NACION

Jueves 26 de marzo de 2009

Por primera vez en mucho tiempo, Daniel Scioli expuso ante Néstor 
Kirchner un panorama tan sombrío que cabe pensar en una crisis política 
en plena campaña electoral. Fue el jueves, antes de que la Presidenta 
anunciara la creación de un fondo federal con recursos provenientes de 
las retenciones al comercio de granos.

Las palabras de Scioli fueron parecidas a éstas: "Estamos haciendo agua 
en materia de seguridad y eso nos va a obligar a llamar a la 
Gendarmería; el problema con el campo lo estás manejando vos y no parece 
tener solución inmediata; dame la posibilidad de ofrecer un aumento a 
los docentes para cerrar por lo menos un frente".

El gobernador no pedía una transferencia de dinero. Más allá de las 
explicaciones oficiales, la provincia enfrenta un rojo que ronda los 
12.000 millones de pesos y depende del Tesoro nacional para restablecer 
las prestaciones educativas. Kirchner escuchó sin responder. A las pocas 
horas se conoció el resultado de sus cavilaciones: Scioli anunció que no 
había una moneda más para los maestros.

Los argumentos de Scioli no fueron administrativos, sino electorales. 
Para el gobernador, la novedad de estos días es que las tres 
turbulencias que enumeró ante Kirchner han comenzado a corroer la base 
electoral del oficialismo. La inquietud por la falta de seguridad 
atraviesa a todos los sectores sociales, pero castiga sobre todo a los 
menos acomodados. El paro docente deja a los chicos sin clases y, por lo 
tanto, sin comida, en muchísimos casos. El entredicho con el campo 
terminará, calcula el gobernador, provocando desabastecimiento y suba de 
precios entre la población más humilde, sobre la que el Gobierno aspira 
a ejercer una especie de monopolio electoral.

Scioli le estaba hablando al Kirchner candidato. Le comunicaba una 
noticia cada vez más frecuente en la intimidad oficial: "Podemos perder".

Esta sensación de que el poder se evapora ataca al kirchnerismo con 
mayor frecuencia. Por ejemplo, fue necesario que ayer los dos senadores 
que representan al gobierno fueguino formaran un bloque distinto del de 
la Coalición Cívica y el socialismo, para que Juan Carlos Mazzón, José 
Pampuro y Miguel Pichetto dijeran a los Kirchner que podían dormir 
tranquilos frente a la inminente aprobación del adelantamiento 
electoral. Ese trío es el responsable del resultado de la votación.

El peronismo superó, de mala manera, ese sobresalto. Pero quienes 
intervienen en la campaña comienzan a mortificarse por el agotamiento de 
recursos para movilizar a la opinión pública. "Todas las semanas hay un 
anuncio distinto que se traga al anterior. Pero no conseguimos revertir 
la tendencia declinante", explicó ayer, al borde del sincericidio, un 
habitué de Olivos.

El Gobierno ha comenzado a padecer una experiencia habitual en las 
caídas: la disfonía política. Se emiten mensajes que no consiguen 
conmover al destinatario. Cuando se llega a esta instancia, quienes 
conducen el equipo se ilusionan, a menudo, con la misma solución: el 
cambio de gabinete. De esto ha comenzado a hablarse en la Casa Rosada en 
las últimas horas.

La excusa la ofrece la versión de la inminente salida de Sergio Massa, 
que todo el oficialismo da por segura. Salvo Massa, claro, que promete 
quedarse hasta las elecciones. El jefe de Gabinete ha abandonado la 
escena mediática, a la que sólo puede acceder para cumplir con alguna 
penitencia dispuesta por el esposo de la Presidenta. La última ocasión 
fue para anunciar el proyecto de ley de "servicios audiovisuales", con 
el que disiente. Tal vez le gustaría, a pesar de Kirchner, volver a la 
intendencia de Tigre. O, mejor dicho, evitar el mortificante destino de 
integrar la lista oficial de diputados en cuarto lugar.

La salida de Massa desencadenaría un movimiento de dominó. A su lugar, 
especulan en el corazón de la pingüinera, iría Florencio Randazzo. Y en 
lugar de Randazzo, Aníbal Fernández, quien regresaría a Interior, pero 
desprendiéndose del área de Seguridad. ¿Quién se haría cargo de Justicia 
y Seguridad? Este dibujo ubica allí a León Arslanian, quien a diferencia 
de Fernández cuenta con inmejorables relaciones con la Corte Suprema.

En la cadena de reemplazos queda un eslabón perdido: Graciela Ocaña. 
Pero tal vez su situación sea distinta de la de sus colegas. En su 
ministerio aseguran que ella podría pedir licencia, concurrir a la 
campaña y, una vez reconquistada su banca, volver al cargo actual, al 
menos hasta fin de año. En rigor, nadie sabe si se trata de un 
pronóstico o de una broma de mal gusto destinada, es obvio, a Hugo Moyano.



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