[R-P] (Carlos del Frade) Obscenidades

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Mar 19 09:26:34 MDT 2009


(Carlos del Frade, a quien respetamos por muchos otros motivos,
denuncia la obscenidad (o sea "aquello que no debe mostrarse") de
pijotear una ayuda social a ladrilleros correntinos mientras que se
entrega una suma para desarrollar un teléfono celular argentino. El
tipo que hizo este desarrollo, relata del Frade, no logró que ninguna
de las operadoras privadas acogiera su producto. Pero luego,
obscenamente, en lugar de exigir del gobierno que nacionalice las
operadoras locales, en lugar de luchar contra los verdaderos
promotores y beneficiarios de la desigualdad social argentina, se las
toma mal con el gobierno cuyos esfuerzos por crear tecnología,
industria, empleo -y por lo tanto mejores salarios- quedan trabados
por las operadoras privadas a las que del Frade no coloca en el centro
de la cuestión. Al colocar al gobierno, opera para las operadoras. Y
la miserable suma de dinero destinada a un desarrollo tecnológico
autónomo se transforma en "plata tirada a la basura" mientras no se le
da un subsidio a los ladrilleros correntinos. La culpa de todo la
tiene Cristina.

Obsceno, realmente. Lo de las operadoras, y lo de del Frade, en esta
oportunidad, es obsceno)

 Obscenidades
Escrito por Carlos del Frade
Viernes, 13 de Marzo de 2009 10:11
311328-franja1(APe).- Quizás sean extremos. Pero son dos realidades de
un mismo país, la Argentina.

En la provincia de Corrientes, donde los que menos tienen cada día son
más, casi una docena de ladrilleros coparon la esquina donde funciona
la llamada Secretaría de Desarrollo Humano.

No estaban solos, vinieron con sus carros y caballos. Reclamaban un
cachito de atención.

Tan sólo un cachito: ampliar un subsidio que reciben a solamente
doscientos pesos y pidieron, también, útiles escolares.

Así de insaciables son los hacedores de ladrillos correntinos:
doscientos pesos y útiles para sus hijos porque empezaron las clases y
no tienen qué darle a sus pibes.

Hasta ahora venían recibiendo cien pesos y hasta comenzaron a notar
que casi no quedaba tierra para cocinar y parir los ladrillos.

En la hermosa capital correntina hay más de dos mil ladrilleros y para
producir cinco mil ladrillos necesitan más de quinientos pesos
semanales. ¿Cómo hacen? ¿Cómo viven los ladrilleros correntinos?

Por eso cometieron el “delito” de hacerse visibles y pedir doscientos
pesos mensuales, ayuda alimenticia y cuadernos y lápices para sus
hijos.

La postal de los ladrilleros es uno de los posibles extremos de los
cuales hablaba el principio de esta crónica.

Ahora viene el otro.

Hay que prepararse porque las diferencias son muy grandes y ocurren en
la misma geografía estragada de la Argentina.

La historia arrancó el 26 de agosto de 2005. Fue cuando el entonces
presidente Néstor Kirchner se reunió con el ministro de Planificación,
Julio de Vido, y con empresarios de la industria de las
telecomunicaciones.

Allí estuvieron, entre otros, el titular de la Bolsa de Comercio,
Anselmo Gabbi, y el presidente de la empresa local NG Electrónica,
Gustavo Pizarro, elegida para llevar adelante la iniciativa de
construir el primer celular argentino que, supuestamente, sería el más
barato del mundo.

“Es decir que este celular argentino no solamente va a tener la
posibilidad de llegar a todos los niveles del país, sino que también
vamos a contribuir con financiamiento a la exportación de mano de obra
argentina, de técnicos argentinos, y que va a ir por el mundo a
precios absolutamente competitivos”, apuntó un eufórico Anselmo Gabbi.

El proyecto tuvo un aporte inicial de ochocientos mil pesos de parte
del gobierno nacional, el mismo gobierno nacional que no sabe que en
una de las más hermosas provincias argentinas, Corrientes, hay
ladrilleros que piden ganar doscientos pesos mensuales y que alguien
repare que ellos tienen hijos que deben ir a la escuela.

Gustavo Pizarro, presidente de NG Electrónica, la empresa designada
para llevar adelante el proyecto, aseguró que el dinero se usó para
desarrollar el primer y único modelo del celular argentino, pero que
“el desarrollo del modelo llevó dos años y que, una vez finalizado, no
lo pudieron colocar en ninguna de las tres prestadoras del mercado
(Movistar, Personal y Claro). ‘No me puedo parar en el medio de la 9
de Julio a vender el teléfono. Lamentablemente las prestadoras no se
mostraron interesadas y entonces el proyecto quedó en la nada’”,
explicó Pizarro.

Ochocientos mil pesos tirados por el gobierno nacional para un
teléfono que jamás llegó a sonar y, por el otro, dos mil ladrilleros
correntinos que piden ganar doscientos pesos por mes. Postales
extremas de un mismo país. Obscenidades argentinas.


Fuentes de datos:
 Diarios El Litoral - Corrientes y Perfil 10-03-09


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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