[R-P] [C. Fazio] Los marines ya llegaron a México (con yapa)

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Mar 15 15:04:34 MDT 2009


[Una nota de “La Jornada” de México y tres anexos sobre
paramilitarismo mexicano. Cuando uno ve cómo se está insuflando el
terror en la clase media acomodada de la Argentina, no puede dejar de
echar una miradita a lo que pasa en los países donde hay motivos más
serios para que ese terror arraigue.]

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/03/09/index.php?section=politica&article=022a1pol

Los marines llegaron ya
Carlos Fazio
Finalmente, Estados Unidos tiene a México donde quería: en la fase de
colombianización. Es decir, al borde de una intervención larvada y por
etapas del Pentágono. Pasaron 13 años desde que el entonces secretario
de Defensa estadunidense William Perry dijera ante 10 mil soldados y
cadetes y la plana mayor de las fuerzas armadas mexicanas, en el Campo
Militar No. 1, que la seguridad nacional entre su país y México era el
tercer vínculo sobre el que ambas naciones cimentarían una relación
unida, ya, por lazos políticos y económicos. Desde entonces, la sana
distancia que había prevalecido en las relaciones entre los ejércitos
de Estados Unidos y México comenzó a acortarse, y los últimos residuos
de nacionalismo castrense cedieron paso a una remozada doctrina
contrainsurgente de cuño estadunidense, que tomó como el enemigo
interno al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y al
Ejército Popular Revolucionario (EPR), y en años recientes a los
ejidatarios de Atenco y La Parota y los pueblos de Oaxaca.

Con la coartada de la soberanía limitada y la seguridad democrática,
valiéndose de eufemismos tales como la cooperación militar y las
acciones mancomunadas de las fuerzas armadas de ambos países contra
los cárteles de la droga, el intervencionismo bueno del Pentágono no
será ahora con bombas, misiles y proyectiles, sino con asesores,
agentes encubiertos y mercenarios (que bajo la fachada de contratistas
privados de seguridad serán los encargados del trabajo sucio en la
guerra de Felipe Calderón contra los malos).

Todo eso ya existe, claro. Pero se intensificará con la ampliación de
la llamada Iniciativa Mérida, que al final resultó que era el Plan
México disfrazado, símil del fracasado Plan Colombia, según reveló sin
aspavientos Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados
Unidos. Y cosa curiosa: Mullen, el militar de más alto rango de la
administración de Barack Obama, cuyo comando había identificado a
México como un Estado fallido próximo a un colapso rápido y repentino,
y por tanto sujeto de una intervención militar de Estados Unidos, no
acaparó las primeras planas a su paso por México.

La razón es obvia: ya había hecho su tarea. La guerra de intoxicación
mediática que arreció en vísperas y tras la asunción de Obama en la
Casa Blanca en enero pasado, en la que participaron el presidente
saliente, George W. Bush (México, primera línea de guerra), el jefe
del Pentágono, Robert Gates, y los titulares de los principales
organismos de seguridad e inteligencia de la administración demócrata
(CIA, FBI, DEA, Seguridad Interna) lograron construir la noción de
México como Estado fallido, para el aterrizaje suave, ahora, de la
ayuda invasora (Javier Ibarrola dixit) que salvará a México de los
malos.

Como en la ex Yugoslavia –balcanizada en siete pequeñas naciones por
la alianza occidental comandada por Estados Unidos–, y después del 11
de septiembre de 2001 en Afganistán, Irak, Pakistán, Irán, Venezuela,
Cuba, Bolivia y otros puntos calientes del orbe, Washington libra una
guerra asimétrica contra México, con apoyo de sus alfiles locales. La
guerra infinita de Bush contra el terrorismo –un enemigo sin
fronteras– fue impuesta a Canadá y México por conducto de la Alianza
para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN, 2005),
y ante los fracasados intentos por fabricar una narcoguerrilla
creíble, bajo el calderonismo adquirió la forma de una guerra a los
cárteles de la droga, como elemento idóneo para la construcción social
del caos y el miedo.
En ello han venido trabajando, sin éxito aparente por ahora, expertos
en detonar desenlaces sociales y políticos mediante operaciones de
guerra sicológica orientadas a direccionar y controlar la conducta
social masiva.

La guerra asimétrica o de cuarta generación es descentralizada,
dispersa y utiliza escenarios combinados sobre un territorio. En su
desarrollo se borran las fronteras entre el soldado y los civiles,
entre los campos de batalla y la seguridad urbana, y adquiere la forma
de una violencia social extrema y sin orden aparente de continuidad.
Elementos que están presentes en el México actual, un día en Ciudad
Juárez, otro en Uruapan o Reynosa, otro más en Cancún o La Marquesa.

Dado que el empleo planificado de la propaganda y el uso de tácticas y
estrategias de control social mediante la manipulación informativa y
la acción sicológica le son consustanciales, en este tipo de guerra
los medios de difusión masiva son los nuevos ejércitos de conquista.
El bombardeo militar es sustituido por el bombardeo mediático. Las
consignas y las imágenes sustituyen a las armas de destrucción masiva.
Sólo que las consignas de Calderón en pro de una cruzada masiva contra
los malos (vamos ganando por goleada, “negociar con el narco, idea
estúpida”, sin esta guerra el próximo presidente sería
narcotraficante) y las imágenes con montañas de decapitados desnudos y
otras expresiones de violencia extrema, así como la operación limpieza
de malos funcionarios (impuesta por el Congreso bipartidista de
Estados Unidos para liberar los fondos del Plan México) y los llamados
a los comunicadores a ejercer un periodismo patriótico no prenden
todavía en las audiencias objetivo del mensaje.

En el fondo, se busca anular la capacidad de pensar. Son consignas
dirigidas a destruir el pensamiento reflexivo
(información-procesamiento-síntesis) y a sustituirlo por una sucesión
de imágenes sin resolución de tiempo y espacio (alienación
controlada). El objetivo es que la gente no piense información (el
qué, por qué y para qué de cada noticia), sino que consuma órdenes
sicológicas direccionadas, de manera acrítica y pasiva. Cuando los
medios bombardean a Bin Laden o Al Qaeda, se están consumiendo
consignas de miedo asociadas con el terrorismo islámico. Igual ocurre
con Los Zetas y otras fabricaciones en México. Sólo que aquí es una
guerra de malos contra malos en un Estado fracasado. Y para que México
no colapse, Obama ya enviará a sus marines. A eso vino el almirante
Mullen.


1)

Fuente: http://espora.org/comitecerezo/spip.php?article475

Paramilitarismo mexicano
El Universal

¿Miedo? ¡Por supuesto! Nadie en su sano juicio quiere ser víctima del
hostigamiento, la tortura y el asesinato, pero no somos nosotros los
que con nuestra actividad en defensa de nuestros derechos provocamos
un final así; entendemos que existe el riesgo por decidir
conscientemente contribuir con nuestro esfuerzo a un México justo y
democrático, y cualquier daño a la integridad física y sicológica de
todos y cada uno de los miembros de la organización de derechos
humanos Comité Cerezo México es responsabilidad del Estado mexicano
ahora encabezado por el presidente Felipe Calderón, ya sea que lo
realice legalmente o a través de su nuevo y terrorífico grupo
paramilitar.

La amenaza de muerte que ha recibido el Comité Cerezo México demuestra
un fenómeno que no se había dado en nuestro país, aunque en Colombia
lleva ya varios años de ventaja: la oficialización de un grupo
paramilitar, es decir, la creación y operación dentro de la estrategia
represiva del Estado de un grupo de miembros de sus corporaciones
policiacas y militares con acceso a información clasificada de
inteligencia, con movilidad y recursos materiales, monetarios y
humanos ilimitados y, sobre todo, que trabaja en la clandestinidad;
esta última característica es un gran salto dentro de la estrategia
contrainsurgente, a diferencia del carácter estatal de la Dirección
Federal de Seguridad y su Brigada Blanca de los 70 y 80.

El Estado mexicano cubre varios objetivos al emplear esta forma represiva.

Primero: evadir la acusación de que emplea la desaparición forzada de
personas por motivos políticos, negando en reiteradas ocasiones que no
tienen nada que ver con la detención-desaparición de dos miembros del
EPR.

Segundo: mostrarse como un país democrático —recordemos que ratificó
el protocolo sobre desaparición forzada— al investigar legalmente la
denuncia de la desaparición forzada. Aunque no todas sus piezas
trabajan al mismo ritmo; a los familiares les negaron poner una
denuncia ante el Ministerio Público Federal, y cuando ésta se realizó
fue iniciada por el delito de secuestro y privación ilegal de la
libertad, negando el delito de desaparición forzada de personas,
intentando, en el tenor del primer objetivo, que queden como delitos
cometidos por particulares.

Tercero: salir del atolladero políticamente, acusando a algunos de sus
miembros de bajo rango de “malos elementos” que por su cuenta y
“olvidando” sus obligaciones realizaron la detención-desaparición, con
lo cual oculta la cadena de mando de responsabilidades y se exonera de
la utilización de la desaparición forzada como estrategia del
terrorismo de Estado.

Cuarto: el Estado pone en operación a un grupo que crea el imaginario
social de que es una venganza de personas ajenas al Estado,
deslindando así su participación y creando de manera artificial a un
tercer actor, que tratará de convencernos de que no sólo no es parte
orgánica del Estado, sino de que no está bajo su control.

Este cuarto punto es la oficialización de la utilización de los
métodos ilegales para el combate a la subversión y todo aquello que se
le parezca, así sean miembros de grupos insurgentes y todo lo que
considere su entorno; sus familias, los defensores de los derechos
humanos y del movimiento estudiantil, social y popular empezaremos a
sufrir hostigamientos, amenazas de muerte, desapariciones forzadas y
ejecuciones extrajudiciales no sólo desde las fuerzas
policiaco-militares regulares del Estado, sino desde la mano siniestra
de éste, manteniendo así en la impunidad su actuar ilegal.

Generaremos entonces una larga cauda de averiguaciones previas, tal
vez hasta iniciadas de oficio por el Estado en su “preocupación” por
“impartir justicia” y “castigar a los responsables”, mientras
ilegalmente intenta destruir el tejido social provocando terror para
detener la lucha social y el descontento generado por las reformas
estructurales que ha venido impulsando en los últimos años. No nos
extrañemos de que pronto y debido a la lucha que seguiremos dando las
organizaciones de derechos humanos y familiares de las víctimas de
este grupo paramilitar, el Estado se vea forzado a crear una
institución de protección a defensores de los derechos humanos, y en
unos 30 años logremos —lo que pasa en Colombia— probar judicialmente
que aquellos que hoy están en las altas esferas del Estado son los
principales promotores de los grupos paramilitares.

¿Miedo? ¡Por supuesto! Nadie en su sano juicio quiere ser víctima del
hostigamiento, la tortura y el asesinato, pero no somos nosotros los
que con nuestra actividad en defensa de nuestros derechos provocamos
un final así; entendemos que existe el riesgo por decidir
conscientemente contribuir con nuestro esfuerzo a un México justo y
democrático, y cualquier daño a la integridad física y sicológica de
todos y cada uno de los miembros de la organización de derechos
humanos Comité Cerezo México es responsabilidad del Estado mexicano
ahora encabezado por el presidente Felipe Calderón, ya sea que lo
realice legalmente o a través de su nuevo y terrorífico grupo
paramilitar.

Miembros del Comité Cerezo México

El Universal

2)

Fuente: http://espora.org/comitecerezo/spip.php?article372

Terrorismo de Estado: La “colombianización”; la criminalización de la
lucha social como estrategia represiva.
La criminalización de la lucha social es una estrategia estatal que no
implica solamente la modificación y uso de las leyes para detener y
condenar con altas penas a los luchadores sociales como en el caso de
Ignacio del Valle y compañeros sentenciados a 67 años de prisión, sino
que va mucho más allá y es lo que las organizaciones de DH y sociales
aún no tomamos, del todo, en cuenta.

La criminalización implica el “pónernos el dedo”, “señalarnos”,
equipararnos y convertirnos en delincuentes organizados y/o
terroristas, lo que permite que una gran parte de la sociedad vea
nuestro trabajo de defensa de los derechos humanos como fuente del
conflicto social y permitirá más adelante que el Estado nos
criminalize o que los grupos paramilitares a sus servicio nos ataquen.

Esta estrategia aunada a lo mediático como voz del Estado, que no
cuarto poder, permite la inmovilidad social cuando somos detenidos,
torturados, violados y sentenciados a pasar años en prisión, como en
Atenco o en Oaxaca.

La experiencia en Guatemala y Colombia, nos indica que la primera
parte de esta gran estrategia represiva de Estado, es el invento del
pretexto para militarizar la vida civil, sacar al ejército de los
cuarteles y aplicar “el estricto estado de derecho” contra los
luchadores sociales y la población en general, este pretexto se ha
llamado “lucha o guerra contra el narcotráfico”

Otro pretexto muy usado es la supuesta “debilidad del Estado”, cuando
en realidad lo que estamos viendo es su fortalecimiento en la esfera
represiva, como prevención ante el descontento generalizado de la
sociedad que empieza a sufrir el embate de las reformas estructurales
ya aprobadas; el aumento en los productos de la canasta básica y el
alto desempleo y bajos salarios producto de la implementación y
desarrollo acelerado del neoliberalismo en nuestro país.

El 16 de enero del 2005, con la entrada de la PFP al CEFERESO #1 para
supuestamente poner orden debido al poder incontrolable del narco,
mencionabamos ya que esto era un Golpe de Estado light, por una parte
poner la Seguridad Pública en manos de los militares y empezar a
construir una coartada, ahora sabemos que se llama “Guerra contra el
narcotráfico” que permitiera golpear al movimiento social, además
afirmábamos que “el PAN no logrará mantenerse en el poder, pero la
ultraderecha en él acusa una tentación grande por mantenerse
utilizando su lado más poderoso, el militar.”, evidentemente el PAN se
mantuvo en el poder utilizando a los militares como pilar fundamental,
sin menoscabar todas las mapacherías electorales y cibernéticas
posibles. Hoy el Estado mexicano va más adelantado que los análisis de
todos nosotros, mientras muchos estaban embelezados con la aparente
derrota del Priísmo y la alternancia en el poder, en esos seis años el
foxismo preparó las herramientas jurídicas, políticas y mediáticas
para lo que hoy Calderón nos aplica a los defensores de los derechos
humanos y luchadores sociales.

Detenciones masivas, tortura de castigo a diestra y siniestra, tortura
sexual en contra de mujeres y hombres, penas altas de prisión para los
dirigentes y procesos interminables para los detenidos.

A partir de mayo vemos un nuevo fenómeno que necesitamos con urgencia
analizar, el Estado en Atenco y Oaxaca probó la capacidad de respuesta
ante la represión de las organizaciones y sociedad organizada y nos ha
visto débiles y fragmentados y creemos que ha elevado el grado
represivo y así seguira escalando su “Guerra contra la inconformidad y
la defensa de los derechos humanos”, el 25 de mayo son detenidos por
fuerzas policiacas en el convulsionado Estado de Oaxaca dos militantes
de un grupo insurgente Raymundo RIVERA BRAVO de 55 años y Edmundo
REYES AMAYA de 50 y hasta la fecha no han sido presentados y están
considerados como detenidos-desaparecidos; como es usual, no muchas
organizaciones de la sociedad civil responden a esta situación
preocupante por el riesgo elevado de ponernos ante el Estado como
“fachadas de grupos armados”, ya nosotros lo vimos y vivimos en la
detención de los hermanos Cerezo, quienes a pesar de haber probado
jurídicamente su inocencia y no vinculación con grupos armados, llevan
ya casi 6 años en prisión y nuestro Comité Cerezo no hay año que no se
nos trate de vincular o estigmatizar como una fachada, sin olvidar el
reiterado hostigamiento y las amenazas de muerte en nuestra contra.

Si dejamos pasar este hecho, nos encontraremos ahora nosotros a merced
de la estrategia represiva del Estado, y Veracruz es el ejemplo más
sentido, en un acto represivo de la policía estatal contra la
recuperación de tierras de la organización campesina “Dorados de
Villa” adherente a la Otra Campaña, se está viviendo lo más temido por
todos nosotros, la reedición, aunque debemos decir remasterización de
la guerra sucia de los 70’s, que aunque nosotros decimos que nunca
acabó, hoy vemos un rebrote, la detención-desaparición de un dirigente
campesino, Gabino FLORES CRUZ y la detención-desaparición de un
defensor de los derechos humanos quien estaba presente como observador
Javier ISLAS CRUZ, de la Red Unidos por los Derechos Humanos, nos debe
poner a todos en alerta máxima, es posible que aparezcan despúes de
varias sesiones de tortura, como ha pasado ya en México, una detención
temporal, pero me pregunto, qué vamos a hacer si no aparecen ya; hoy
la coordinación se hace indispensable, que aunque ha costado mucho
trabajo y esfuerzo nos permitirá talvés frenar el ímpetu represivo del
nuevo Estado mexicano, ahora adquiriendo algunas características de un
Estado terrorista.

Terminamos parafraseando muy libremente ese trillado poema que dice:

Detuvieron y desaparecieron a los del EPR y no actuamos porque son
guerrilleros y no tenemos nada que ver con ellos.

Detuvieron y desaparecieron a un lider campesino y no actuamos porque
el problema está lejos de casa.

Detuvieron y desaparecieron a un defensor de los derechos humanos,
pero es posible que sea sólo un error del Estado y no se repita.

Nos van a detener y desaparecer, pero ya no habrá nadie que nos defienda.

Francisco Cerezo Contreras

3)

Fuente: http://espora.org/comitecerezo/spip.php?article335

Publicado: Miércoles 17 de enero de 2007; 1174 lecturas
Aplican en Oaxaca modelo antisubversivo colombiano
Bernardo Herrera-Noticias de Oaxaca

El modelo antisubversivo de Colombia para combatir el narcotráfico y
las guerrillas se está aplicando en México para reprimir protestas
sociales como la de Oaxaca, pues en nuestro país se está
criminalizando la inconformidad popular a ese nivel.

El modelo antisubversivo de Colombia para combatir el narcotráfico y
las guerrillas se está aplicando en México para reprimir protestas
sociales como la de Oaxaca, pues en nuestro país se está
criminalizando la inconformidad popular a ese nivel. La represión
brutal sufrida en aquella entidad por parte de las fuerzas armadas del
Estado -soldados y marines de la Policía Federal Preventiva (PFP), y
cuerpos policiacos y paramilitares del gobierno oaxaqueño-, y que ha
dejado un saldo de más de 20 muertos y cientos de detenidos,
desaparecidos, torturados y heridos, así lo demuestra.

«Es el modelo antisubversivo y contrainsurgente ejecutado contra el
narcotráfico y las guerrillas en Colombia aplicado en México, y que se
vio claramente en San Salvador Atenco y ahora en Oaxaca», aseveró el
presidente del Comité Cerezo, Francisco Cerezo Contreras.

«El grave problema es que este modelo antisubversivo, en Colombia, va
contra los grupos guerrilleros que llevan 40 años en lucha y que
dominan grandes extensiones de ese país. Pero aquí van primeramente
contra las organizaciones sociales», explicó. Juzgó que la fusión de
la PFP y la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), así como la
militarización de la PFP -que acaba de integrar a sus filas a diez mil
efectivos más del Ejército y la Marina- para realizar supuestas
funciones de policía, es prueba de que el gobierno federal está
implementando métodos y estrategias represivos de «alto impacto», como
los operados en Colombia.

No por nada -argumentó-, el titular de la Secretaría de Seguridad
Pública federal, Genaro García Luna, es egresado de la Escuela de
Cartagena, Colombia, la cual es considerada extensión de la Escuela de
las Américas, «una escuela de torturadores en la que se formaron los
dictadores más sanguinarios de Centro y Sudamérica».

En entrevista, el defensor de derechos humanos dijo que el término
«colombianización» es un concepto mediante el que el Estado mexicano
está «asociando la protesta social a la guerrilla y al narcotráfico».

Los sucesos de Atenco y Oaxaca son la evidencia de que en México «se
está colombianizando la antisubversión», consideró.

«Desde el punto de vista de los derechos humanos, la colombianización
es la creación de grupos paramilitares de lucha antisubversiva y la
militarización de la seguridad pública para aplastar el descontento de
la gente», apuntó.

Adujo que el objetivo del Estado «es criminalizar las manifestaciones
de inconformidad que se dan en el movimiento social», por un lado, y,
por otro, «infundir miedo y terror entre la sociedad».

«A esto se le llama fascismo», aseguró. «Atenco fue el comienzo;
Oaxaca es toda la evidencia de la aplicación de estas medidas
fascistas», subrayó.

Cerezo Contreras señaló que para criminalizar la lucha social, los
«delitos políticos» de rebelión, sedición y motín -por lo que un
activista y luchador social puede ser detenido en un acto de
manifestación y protesta- están entrando en desuso y la autoridad los
sustituye por delitos del fuero común y federal, como robo, homicidio,
delincuencia organizada, secuestro, daño en propiedad privada y
terrorismo.

En este orden, agregó que las modificaciones al Reglamento de Penales
Federales, realizadas el año pasado, permiten a la autoridad que
personas acusadas por delitos del fuero común sean trasladados a
penales federales, incluyendo a mujeres, como sucedió en Oaxaca.

Dijo que estas medidas atentatorias de las garantías individuales
consagradas en la Constitución y de la integridad física y emocional
de las personas «están bien planificadas por el Estado mexicano» para
reprimir la inconformidad, criminalizar a los disidentes y crear un
«imaginario colectivo» de terror, con el fin de mantener subyugada a
la población.

«Los derechos humanos que defiende la Constitución no fueron una
prioridad para (el ex presidente Vicente) Fox, y mucho menos para (el
presidente Felipe) Calderón», advirtió.


-- 

Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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