[R-P] FIESTA DE UNOS POCOS
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Vie Mar 13 14:45:00 MDT 2009
Gentileza de Cristóbal Maggi, cuya es la siguiente introducción (qué
tal, Enrique Piccotto, ¿te gusta el modo latinísimo y pronominal de
usar el "cuya"?):
[Bueno realmente muy buen articulo de Roberto Navarro, porque anticipo
esto porque en un corto articulo podemos ver cifras que antes parecian
escondidas, como por ejemplo como afecto el porceso de sojizacion
sobre otros cultivos, que afecto y cuanto y tambien algunas cifras de
como este proceso afecto la calidad alimentaria, comparando algunos
precios, simple entendible y muy didactico.]
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/subnotas/121263-38655-2009-03-10.html
EL IMPACTO DE LA SOJA
Por Roberto Navarro
En las últimas semanas el Gobierno expuso la principal razón por la
que aspira a sostener el nivel de los Derechos de Exportación a la
soja: la necesidad fiscal. Para este año se estima que la actual
alícuota de ese arancel dejará en las arcas del Tesoro aproximadamente
20 mil millones de pesos. La actual crisis económica internacional,
como mínimo, desacelerará el ritmo de la recaudación. Entonces, la
decisión de mantener, reducir o eliminar las retenciones es una
discusión que define ¿quién pagará la cuenta de la crisis? Hasta el
momento ninguno de los que propone modificar el esquema actual propuso
reemplazarlo por un gravamen a otro sector económico. Por lo tanto, lo
que están pensando es cargar la cuenta sobre la sociedad toda, ya sea
por medio de un ajuste de gastos del Estado o aumentando el
endeudamiento.
Detenerse en el nivel de los Derechos de Exportación de la soja sólo
en el tema fiscal significa restarle importancia a una serie de
perjuicios que trajo consigo el impresionante desarrollo de la
oleaginosa en el campo. En el libro Consecuencias económicas de la
soja transgénica, el economista Javier Rodríguez las explica con
precisión. La explosión del cultivo de soja surgió en 1996, luego de
que en el país se generalizara el uso de la resistente y rendidora
semilla genéticamente modificada. En diez años (1996-2006), sólo en la
región pampeana, la superficie sembrada de soja pasó de 5,6 a 12,6
millones de hectáreas. En el resto del país el crecimiento fue aún
mayor: pasó de 6,2 a 15,6 millones de hectáreas. El 84,8 por ciento de
este avance se hizo reemplazando a otros cultivos. Así se perdió el 10
por ciento de la superficie cultivada de yerba mate, el 15 por ciento
de la superficie destinada al té, el 22 por ciento de la de arroz, el
31 por ciento de la de avena, el 43 por ciento de la de girasol, el 60
por ciento de la de algodón y el 81 por ciento de la de lino.
Este corrimiento generó una serie de perjuicios económicos y sociales.
En primer lugar se fue concentrando las exportaciones agropecuarias en
un solo cultivo y pocos clientes, siendo China el principal. Además,
la importante reducción de algunos cultivos generó una fuerte suba de
los precios internos de esos productos y de sus derivados. Algunas
caídas son tan pronunciadas que amenazan la soberanía alimentaria del
país. El crecimiento de la soja sobre los otros cultivos generó
también una fuerte concentración de la producción, una caída de la
masa salarial de los empleados del campo y la migración de población
de la zonas rurales.
Un caso paradigmático del aumento de precios internos debido a la
reducción de la producción es el incremento del precio del aceite de
girasol: subió 547 por ciento desde la salida de la convertibilidad,
el doble del aumento de la oleaginosa en el mercado internacional en
el mismo período. En cuanto a la soberanía alimentaria, uno de los
negocios que más sufrió el fuerte impacto por el desarrollo de la soja
fue la cría y engorde de ganado. El equipo de trabajo de Javier
Rodríguez elaboró un escenario alternativo para estimar cuál hubiera
sido la producción ganadera si no hubiera perdido terreno frente al
área de expansión de la soja en una década. Aun con el avance del
feedlot, la producción ganadera perdió un 40 por ciento de crecimiento
potencial.
La soja está concentrada en los grandes productores. Los que trabajan
más de 1000 hectáreas destinan el 66 por ciento de la superficie de la
que disponen al cultivo de soja; los que explotan menos de 1000
hectáreas utilizan el 46 por ciento para la oleaginosa; los que
trabajan hasta 50 hectáreas, sólo el 18 por ciento. La razón es que la
explotación de soja requiere de un paquete tecnológico que no está al
alcance de los chacareros con menor poder adquisitivo. Por otra parte,
el cultivo de la soja genera menos puestos de trabajo que el de
cualquier otro cultivo. Con datos del INTA, la Secretaría de
Agricultura y la revista Márgenes Agropecuarios, Rodríguez estimó una
pérdida de 1854 millones de pesos del total de la masa salarial en el
sector agropecuario entre 1996 y 2006. La concentración de la
producción y la reducción del empleo trajeron como consecuencia una
caída de la población rural. Tomando el caso de Córdoba, la principal
provincia sojera, en el censo 2001 vivían en ese distrito 3,06
millones de personas, de las cuales 343 mil residían en zonas rurales.
En la comparación con el censo 1991 se observa una suba de la
población total del 10 por ciento y una caída de la rural del 22,7 por
ciento.
La conclusión de este trabajo es que la impresionante evolución de la
soja fue una fiesta para pocos. Mantener una fuerte diferencia entre
los Derechos de Exportación de la soja y el resto de los cultivos es
una estrategia adecuada para frenar este proceso. Además, disminuir la
alícuota significaría resignar miles de millones de pesos de
recaudación, que irían a parar en su mayor parte a unas pocas manos.
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Néstor Gorojovsky
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