Hace 103 años Pancho Villa invadía Estados Unidos
escobar45 en infovia.com.ar
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Lun Mar 9 10:30:32 MDT 2009
Hoy hace 103 años.
El Faro del Fin del Mundo eva.troxler en gmail.com
EL DÍA QUE PANCHO VILLA INVADIO ESTADOS UNIDOS.
[Investigación histórica,
gentileza de ARGENPRESS.info]
Antes del amanecer del jueves 9 de marzo de 1916, el general Francisco Villa
cruzó la frontera de Estados Unidos al frente de quinientos hombres a
caballo.
Los revolucionarios atacaron el poblado de Columbus, en Nuevo México, de
trescientos cincuenta habitantes y custodiado por tropas del ejército
norteamericano.
Entraron al galope y a los tiros por Broadway, la calle principal de tierra.
Una bala detuvo el reloj del campanario a las 4:11 horas de la mañana.
Después de dos horas de combate huyeron, dejando un saldo de víctimas
desfavorable, en que murieron más atacantes (67) que atacados (17).
La operación era una represalia.
Poco antes, una pandilla de norteamericanos del lugar había decidido
“despiojar” a un grupo de trabajadores mejicanos. Les arrojaron combustible
y los quemaron vivos.
Durante varios días exhibieron los cuerpos calcinados en las calles del
pueblo. Existen fotografías de archivo que muestran los cadáveres.
Hacía más de cien años que una fuerza extranjera no invadía la Unión
Americana. De 1777 a 1783 los colonos combatieron a los ocupantes británicos
en la guerra de la independencia.
De 1812 a 1815 ambas fuerzas se enfrentaron nuevamente, esta vez por la
frustrada conquista del vecino Canadá.
El verdadero nombre de Villa era Doroteo Arango.
Desde joven se le conocía por su destreza con los caballos, las armas y las
mujeres. A los 16 años de edad se había convertido en prófugo de la ley por
matar a un hombre que abusó de una de sus hermanas.
El presidente Woodrow Wilson estalló de furia. Si bien la incursión a
Columbus no constituyó ningún éxito militar, Pancho Villa se transformará en
el enemigo público número uno, el hombre más buscado por las autoridades de
Estados Unidos.
Una semana más tarde, doce mil soldados de infantería, caballería y marines,
batallones de artillería y un escuadrón de aeroplanos al mando conjunto del
general John Pershing invadieron Méjico.
Es la primera vez en la historia que se utilizan aeroplanos de combate.
El operativo se denomina “expedición punitiva”. Además, ciento cincuenta mil
efectivos -el mayor contingente militar desde la Guerra Civil
estadounidense- se despliegan a lo largo de la frontera, desde California
hasta Texas.
El 12 de abril se produce una escaramuza entre los invasores estadounidenses
y los guerrilleros mejicanos. Villa, jefe de la famosa División del Norte,
huye desplazándose continuamente por Chihuahua, cuyo territorio conoce como
la palma de su mano.
Con una rodilla herida, mal curada e infectada, se refugia en los míseros
ranchos de sus simpatizantes.
Los campesinos no saben nada, no dicen una palabra, no conocen a nadie.
Cuando son atados y golpeados, dan pistas falsas.
En varias aldeas, el tenaz Pershing descubre infinidad de tumbas –por
supuesto, vacías- que dicen: “Aquí yace Pancho Villa”.
Los invasores terminan marchando en ridículos zigzag o en extensos círculos,
en un territorio árido en el que no se encuentra agua y saturados de tragar
polvo.
En la última etapa de su huida, custodiado sólo por dos lugartenientes de
confianza,”El centauro del norte” viajó en burro a la llamada cueva de
Coscomate, donde se ocultó durante dos meses y se repuso de su herida.
La “expedición punitiva” duró casi un año, se extendió por ochocientos
kilómetros cuadrados y fue un fracaso absoluto. La presencia militar
extranjera incrementó el odio a los ocupantes y la admiración por Villa.
Su leyenda en vida fue creciendo: es un justiciero como Robin Hood, un
estratega como Napoleón, un mujeriego como Don Juan. Un auténtico macho con
sus atributos bien puestos.
En febrero de 1917, el general Pershing regresó a su país con la cabeza
baja. Tras él, una larga columna de soldados desmoralizados: los de
caballería hartos de cabalgar; los de infantería agotados de marchar a pie.
Dos jóvenes tenientes egresados de West Point recibieron su pobre bautismo
de fuego contra un enemigo invisible: George Patton y Dwight Eisenhower,
quienes ganarían fama en la Segunda Guerra Mundial.
Eisenhower llegará a ser presidente de los Estados Unidos.
La invasión a Méjico fue la última acción de la caballería del ejército
estadounidense.
“Vinieron como águilas y se van como gallinas”, dicen que dijo Villa,
observándolos desde la cumbre de un cerro.
El propio Pershing reconoció años más tarde: “Cuando se escriba la verdadera
historia de esta expedición, no será un capítulo muy alentador para nuestros
estudiantes”.
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