[R-P] [Carlos Pagni] Kirchner, decidido a poner el cuerpo en la pelea bonaerense

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Mar 9 09:31:37 MDT 2009


[Sobre el arte de destilar ponzoña mientras se marca rumbo y al mismo
tiempo se señalan los peligros. Esta nota compensa, por su densidad y
claridad, la sarta de estupideces malintencionadas con que Morales
Solá saludó la victoria de Brizuela del Moral en Catamarca. Y pensar
que le pagan por esas cosas...]

Kirchner, decidido a poner el cuerpo en la pelea bonaerense
Carlos Pagni
Para LA NACION

Lunes 9 de marzo de 2009

Si las elecciones legislativas fueran mañana, la lista de candidatos
del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires sería la
siguiente: Néstor Kirchner, José Scioli, Graciela Ocaña, Sergio Massa,
Guillermo Vilas. Hay varias curiosidades en el elenco. Por ejemplo, la
postergación de Massa, que todavía no se anima a dar un portazo. O la
participación de Ocaña, cuya cabeza Kirchner le ofrece a Hugo Moyano.
Vilas sorprende menos, salvo porque aparece en el puesto que Daniel
Scioli le había reservado a Karina Rabollini. Pero a la primera dama
bonaerense la vetaron en Olivos. Son detalles de color. El dato
principal es que Kirchner está dispuesto a poner el cuerpo en la
batalla que definirá el destino del gobierno de su esposa y de todo su
proyecto político. Eso sí es crucial.

El ex presidente entiende su postulación como inevitable. Desde que
destronó a Eduardo Duhalde se ve como un líder bonaerense. Por lo
tanto, cree ser quien mejor podría detener el éxodo en el oficialismo
de la provincia. Hasta el senador provincial Carlos Mosse, de su
máxima confianza, secretario de Hacienda durante su mandato, acaba de
ponerse al lado de Felipe Solá. Mosse se sumó a un grupo de disidentes
que podría quitarle a Scioli el control de la Legislatura. Los
intendentes intentan resguardarse hablando con Solá, con Francisco De
Narváez y hasta con Julio Cobos. Quieren garantizarse el dominio de
sus concejos deliberantes. Temen futuras persecuciones. A cambio,
prometen prescindencia para octubre.

Un país distinto

Con su intervención electoral Kirchner busca también evitar que el
mapa de poder poselectoral lo registre como un actor irrelevante. Hace
bien en preocuparse. De las próximas legislativas emergerá un país muy
distinto del actual. El formidable protagonismo que adquirió la
Presidencia desde 2003 deberá replegarse ante dos actores que vuelven
a escena: el Congreso y el club de gobernadores.

La primera manifestación de esta tendencia se verá en la campaña. Los
caudillos provinciales del PJ alientan negociaciones con el campo para
ensayar otra discusión electoral en sus distritos. El acuerdo está muy
lejos de alcanzarse. Las concesiones de Cristina Kirchner a la
Comisión de Enlace fueron hasta ahora más mezquinas que las que había
autorizado a Julio De Vido en sus conversaciones con Hugo Luis
Biolcatti (por ejemplo: el martes pasado rechazó una reducción de los
derechos de exportación de carnes, que De Vido había aceptado).
Además, Kirchner se sigue negando a reducir las retenciones a los
granos: "Tráiganme 15.000 millones de pesos y se las concedo", propone
cuando le quieren hacer ver que sin ese cambio hay que esperar otra
convulsión de los chacareros.

Tal vez se rebajen las retenciones sobre el trigo y el maíz. Pero será
porque el Gobierno ya consiguió que las cerealeras liquidaran por
adelantado sus contribuciones. Sobre la soja, en cambio, no habrá
novedades. Salvo que las disponga la oposición en el Congreso: los
Kirchner ya fueron avisados de que no cuentan con los votos
suficientes para superar ese desafío. Sería una saga tan inquietante
como la que desembocó en el voto no positivo de Cobos.

Si, a pesar de estas dificultades, el oficialismo consigue la
indiferencia rural -no puede aspirar a más-, será al costo de que se
provincialice la discusión electoral en todo el interior. También por
eso Kirchner debe subir al ring bonaerense. Su injerencia en la
confección de listas en las demás provincias disminuirá y los
legisladores del próximo Congreso le deberán menos obediencia.

Sólo por una ficción consentida se dirá que en Formosa, San Juan,
Santiago del Estero, Salta o Jujuy "ganaron los Kirchner". Además, en
el mejor escenario, el Gobierno perderá la mayoría con que cuenta en
la Cámara de Diputados. El Senado también será esquivo: ya son 13 los
peronistas disidentes.

Hay un dato más para vislumbrar mejor la dinámica poselectoral: las
restricciones fiscales reabrirán la discusión Nación-provincias. El
interior será a partir de octubre un determinante de la vida
institucional. Nadie como Néstor Kirchner conoce los riesgos que
entraña este rebalanceo de poder. El se nacionalizó en los 90 gracias
a las tensiones por la distribución federal de los recursos fiscales.
Si hoy fuera gobernador estaría envuelto en la bandera de la
coparticipación de las retenciones.

La política camina hacia un orden multipolar que hasta algunos jueces
federales parecen advertir. El esposo de la Presidenta intuye que sólo
con una victoria personal en la provincia de Buenos Aires conseguirá
aplazar el eclipse que ese orden promete para él y su esposa. La
transición es tan evidente que en el PJ ya está abierto el proceso
sucesorio.

El primero en registrar el fenómeno es Kirchner. Hace 10 días, durante
una conversación telefónica, le dijo a Daniel Scioli: "Sabés que lo
nuestro está terminado. No hay 2011 ni para Cristina ni para mí.
Queremos que pienses en ser el candidato. Te vamos a ayudar con todo.
Eso sí: tenemos que poner mucha fuerza para ganar la provincia porque
si no, estamos perdidos".

Las mismas palabras había escuchado, antes de fin de año, Carlos
Reutemann. Pero el propósito duró poco: el santafecino ya no es el
candidato de Olivos. Aunque tampoco lo menosprecia. "En el Senado
siempre fue amigo de Cristina. Además, no tengo de qué quejarme porque
nunca estuvo conmigo. En eso, lo de Reutemann es distinto de lo de
Solá, que me debe casi todo y va a terminar siendo candidato a vice
con Macri", se despachó Kirchner en la intimidad.

La falta de encono con Reutemann tal vez se deba a que se lo considera
inofensivo: "Por ahí no se presenta siquiera como senador. Para él la
financiación es clave. Y no la tiene", le oyeron decir a Kirchner.

Sin embargo, la magnanimidad con Reutemann puede tener otro motivo: si
ganara en su provincia podría convertirse en el candidato presidencial
de varios caudillos que hoy tributan lealtad a la Casa Rosada. José
Luis Gioja, Gildo Insfrán, Eduardo Fellner, José Alperovich y Rubén
Marín lo miran con expectativa. Ni siquiera Juan Carlos Mazzón, tan
cercano al ex presidente, ha dejado de hablar con él. Y disidentes
como Juan Carlos Romero lo prefieren a cualquier otro.

Sería un error, sin embargo, suponer que Kirchner está mirando las
elecciones bonaerenses con un ánimo defensivo, como el comienzo de su
retirada. Menos aún contempla la posibilidad de una derrota. Al
contrario, cuando no hay extraños la colonia pingüina recibe una
arenga vedada a Scioli o a Reutemann: "Si en octubre ganamos Buenos
Aires, en 2011 me postulo de nuevo. Y en 2015, otra vez. Ya se lo dije
muchas veces: necesito 15 años para cambiar el país".


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Néstor Gorojovsky
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