[R-P] [Rosmarino, Vázquez, Zanarini] "La política de Macri es la expulsión"

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Mar 9 09:20:17 MDT 2009


TRES MIEMBROS DE LA ORGANIZACION AUKACHE DENUNCIAN COMO ACTUA LA
PATOTA DE LA UCEP

“La política de Macri es la expulsión”

/Lorena Vázquez, Rubén Rosmarino y Omar Zanarini fueron víctimas de la
Unidad de Control del Espacio Público en la ciudad, cuyo accionar
reveló ayer Página/12. Describen la connivencia de funcionarios y
aseguran que dentro de la fuerza hay barrabravas de San Lorenzo./
Por Gustavo Veiga

Aukache, en mapuche, significa pueblo que se rebela. En eso estaban
Lorena Vázquez, Rubén Rosmarino y Omar Zanarini la noche del 27 de
febrero, cuando el gobierno porteño desalojó por la fuerza a unas cien
familias de un viejo edificio en Paseo Colón 1588, en el barrio de La
Boca. Los tres integran la organización social que lleva aquel nombre
sonoro y vieron cómo una patota uniformada y de civil, la UCEP (Unidad
de Control del Espacio Público), la emprendía contra un numeroso grupo
de vecinos de bajos recursos y contra ellos mismos. Rosmarino terminó
detenido en un camión celular y con una causa por resistencia a la
autoridad, a Vázquez le habían dejado amenazas de muerte en su
teléfono unos días antes y Zanarini comprobó cómo el grupo de choque
lo disuadía, con su presencia intimidatoria, de acercarse a Horacio
Rodríguez Larreta, el jefe de gabinete de Mauricio Macri, una vez que
el inmueble había sido desocupado.

–¿Qué ocurrió aquella noche?

Lorena Vázquez: –Desde el día 25, cuando se anunció que iba a haber un
desalojo, el gobierno nunca presentó una orden judicial. Y el 27 a las
4 de la mañana me llamaron las familias que viven en Paseo Colón
diciendo que había un movimiento extraño. Nos acercamos y fuimos
viendo cómo se habían desplazado en el área camiones de la guardia de
emergencia, estaba el BAP (Buenos Aires Presente), la UCEP y la
policía. El gobierno se hizo presente a través del subsecretario de
Fortalecimiento Familiar, José Luis Acevedo, y varios funcionarios
más. Había un grupo de familias afuera e intentamos que se no
produjera ningún tipo de violencia. Ahí fue cuando actuó este grupo de
la UCEP. Apareció un asesor leyendo un párrafo de algo que
supuestamente era la orden de desalojo y empezó todo un forcejeo.
Querían entrar y los que accionaron primero fueron los de la UCEP.

–¿De qué manera?

L.V.: –Al principio dijeron que ellos iban a pasar y justo adelante
mío había un compañero con su nene y lo comenzaron a tironear. Estaban
vestidos con camperas negras y algunos con una gorrita del mismo color
hasta la nariz, que decía UCEP. Esas imágenes se ven en los videos.

–¿Ustedes conocían la existencia de este grupo de choque que depende
del ministerio de Ambiente y Espacio Público?

Omar Zanarini: –Yo me enteré de la UCEP por una campaña de afiches que
estábamos haciendo para una actividad de nuestro local, por la avenida
Corrientes. Uno de los artesanos nos comentó que él dormía en Plaza
Congreso y que a las 3 de la mañana un vehículo no identificado llegó
al lugar, se bajaron estos matones, los despertaron a las patadas y
les dijeron que retiren todas sus cosas. Procedieron a sacar los
colchones y enseguida llamaron a los de Cliba, y les tiraron las cosas
en el camión. Después nos vinimos a enterar que eran de la UCEP.
Cuando a las horas siguientes del desalojo en Paseo Colón apareció
Rodríguez Larreta, la actitud de estos tipos fue patoteril. Buscaban
el choque para que uno reaccionara. Y en esa reacción calculo que me
iban a fajar. Yo me acerqué para intentar dialogar con el jefe de
Gabinete y enseguida me rodearon. Rodríguez Larreta se hizo presente
ahí para felicitar a los del operativo. El trato que tenían hacia los
vecinos era también vejatorio. Les decían cualquier cosa.

–¿Usted fue detenido esa noche?

Rubén Rosmarino: –Sí. Dijeron que nos corriéramos de la puerta y uno
de la UCEP hacía fuerza para arrimarse a la entrada del edificio.
Entonces, hubo dos o tres forcejeos grandes, en un momento a algunas
compañeras las querían arrancar de la puerta y ahí fue cuando vi a
gente del gobierno que le señalaba a la policía, nos señalaba con el
dedo. Fue algo automático. Apareció gente de la UCEP y atrás la
policía. Yo no alcancé a ver más nada porque se me tiraron como diez
monos encima y me sacaron en andas.

O.Z.: –La primera línea era de la UCEP y lo que hacían era agarrar a
los compañeros, inmovilizarlos y dar paso para que los retire la
policía. Y a quienes señalaron, son los compañeros que hace años
venimos organizando a la gente en Paseo Colón y a los que estuvieron
participando en la reunión con Acevedo. Entre ellos se lo vio a este
funcionario. Él fue uno de los que señalaba a los que había que
agarrar. Decía a éste, a éste y a éste.

–Zanarini, usted pudo obtener imágenes sobre el accionar de la UCEP en
pleno desalojo. ¿De qué modo podría describir a sus integrantes?

O.Z.: –Cuando el lunes siguiente al desalojo estábamos tratando de
tramitar el subsidio de los compañeros de Paseo Colón, tuve la
posibilidad de dialogar con funcionarios de planta del gobierno y
ellos me decían que eran barras bravas de San Lorenzo. Me confirmaban
que el mismo día del desalojo, uno de la UCEP se jactaba de ser de la
barra de San Lorenzo y que se la re-aguantaba. Son bastante
intimidatorios.

–¿Cómo militantes sociales del barrio de La Boca habían vivido alguna
situación similar en un desalojo durante los casi diez años de
existencia de la agrupación?

R.R.: –No, para nosotros fue una sorpresa. Antes actuaba la policía,
había una orden del juzgado de desalojo, es más, había un aviso previo
de 48 horas. Y el gobierno intervenía como auxiliar al desalojo una
vez que se iniciaba, pero nunca había un operativo así, donde se
interviene con funcionarios del gobierno a la cabeza y una patota.

O.Z.: –(Interrumpe para explicar lo que sucedió con Vázquez en el día
previo al desalojo) Durante el transcurso del jueves 26, la compañera
Lorena recibió varios llamados con amenazas de muerte, diciéndole que
si seguía rompiendo las pelotas le iban a meter un tiro en la cabeza.
Pensaba que con el retorno de la democracia este tipo de prácticas
habían cesado, pero esto pasa en un gobierno donde el propio Macri
habla loas de Cacciatore. Es decir que él pretende emular su
experiencia. Y no hay duda por cómo se está manejando con este grupo
de tareas.

–¿En qué condiciones vivía la gente en el edificio desalojado?

L.V.: –Las condiciones en las que vivían habían sido medianamente
mejoradas desde el desalojo en adelante. Desde el 2007, cuando se
inició el proceso del desalojo legal. Las condiciones obviamente no
eran las óptimas, pero pagaban la luz, tenían agua y gas de garrafas.
Estaban muy bien organizados.

–¿A dónde fueron a parar los vecinos desplazados?

R.R.: –Ese es el problema del que veníamos hablando con el gobierno,
porque lo que hicieron, obviamente, no es la solución. Y todavía hay
compañeros que siguen dando vueltas, viviendo en la casa de algún
familiar, en la casa del algún amigo, porque todo está muy complicado.
No se consigue con facilidad alquilar. Nosotros hemos conversado con
60 y pico de familias que están en una situación muy difícil.

–¿Y las familias que se quedaron sin casa de qué vivían?

R.R.: –Había muchos empleados, muchos que hacían changas. Una cosa que
nos llamó la atención hace un año y medio atrás es que había un 85 por
ciento de compañeros que tenían alguna changa...

–¿Y qué promedio de antigüedad tenían ocupando el edificio?

R.R.: –Muchos años, quince, veinte... Todos los pibes iban a la
escuela y algunos hoy están viviendo en la casa de un familiar en
Florencio Varela que los está bancando, otros en Villa Celina y se
tienen que trasladar todos los días en colectivo.

–¿Y el gobierno qué respuesta dio para esa situación?

L.V.: –Sólo los 7 mil pesos que ofreció para que se vayan. No se
movieron de ahí. Es más, los que habían caído presos y que vivían en
Paseo Colón no pudieron ir a cobrar el subsidio y otras familias, por
la desprolijidad del censo del año pasado y la del que se hizo
después, tuvieron problemas para cobrar. Había una treintena de
familias pidiendo el subsidio porque estaban en la calle. Tuvimos una
pelea con los funcionarios del gobierno en que nos tuvimos que quedar
hasta las 9 de la noche para que les pagaran a familias que estaban
censadas y no querían pagarles.

–¿El gobierno utilizó el argumento de que había tráfico de drogas en
el edificio para robustecer su política del desalojo compulsivo?

R. R.: –Sí, habían detenido a un grupo con cierta dosis de paco. Cosa
que había sido denunciada en reiteradas oportunidades por los vecinos.
En ese aspecto, la casa estaba quemada por la venta de drogas, porque
se dejaba hacer y deshacer. Ellos se llevaron a quienes se tenían que
llevar y vino el desalojo en el que si la gente no agarraba los siete
u ocho mil pesos, porque dijeron que se estirarían mil más, a las 48
horas se iban a ir con 400 pesos cada uno, que es lo que dan en otros
desalojos en que pagan 400 pesos durante seis meses. El dinero lo
aceptó entre el 15 y el 20 por ciento de los compañeros del edificio.

–¿Cuál es la visión que tiene la agrupación que ustedes integran sobre
la política de vivienda de Macri para Buenos Aires?

R.R.: –La solución que da el gobierno para nosotros es lisa y
llanamente la expulsión de la ciudad. Una familia es sacada de su
vivienda y va a parar a la calle, en la calle tenemos la patota ésta
que se encarga de expulsarla de la plaza o del parque y el tercer paso
es que irá a parar al segundo o tercer cordón de la provincia de
Buenos Aires, con suerte. Eso sintetiza un poco la política de Macri.
Las leyes no se cumplen, no hay nuevas y la solución es ésta: los
desalojos y la expulsión. Como lo que pasó en el banco de Italia y Río
de la Plata de La Boca, donde murieron quemados seis hermanos. El
gobierno estaba al tanto de lo que pasaba y nunca intervino, hubo una
suerte de incendio y no se esclareció qué pasó.


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Néstor Gorojovsky
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