[R-P] A SANGRE FRIA era SOBRE LA PENA DE MUERTE
maría Sola
mariadelsola en gmail.com
Dom Mar 8 17:24:55 MDT 2009
En la novela "A sangre fría "
el diminuto , talentoso e hipersensible Truman Capote descubre el
verdadero drama de la pena de muerte. Matar degrada al que mata. En
realidad el título no está destinado a los asesinos un par de tipos
execrables y penosos propios de las tristezas laterales del
capitalismo, el título está destinado al sistema penal norteamericano.
realmente buela no vuela muy alto.Esto parece que ya lo había dicho
Cicerón hace 2000 años y son los cristianos los que hacen descender
esta brutal práctica.
El 8/03/09, Prensa Schiavoni <prensaschiavoni en arnet.com.ar> escribió:
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
> Reenvío artículo recién recibido de Alberto Buela sobre la pena de muerte,
> desde la que ya anticipo no comparto fundamentos fácticos ni filosóficos.
>
> Pero pienso que al enviarla instalamos un nuevo tema para nuestros debates,
> en la que seguramente nos resultará muy provechosos a todos los compañeros
> los distintos puntos de vista.
>
> ¡Saludos afectuosos! M.
>
>
> ----- Original Message -----
> From: Alberto Buela
>
>
>
> Breve sobre la pena de muerte
>
>
> Alberto Buela (*)
>
> Argentina ha padecido, en la extensión de todo su territorio, un promedio de
> diez asesinatos por día y ocho mil muertes por accidentes de tránsito
> durante el 2008, pero esto no es de ahora viene desde hace una década con
> promedios similares. España con 45 millones de habitantes, cinco millones
> más que nosotros, solo registra dos mil ochocientos muertos en accidentes de
> tránsito. A esto hay que sumarle 36.000 heridos graves y un promedio de
> treinta y tres discapacitados por día. Además se estima en un millón los
> abortos clandestinos al año.
>
> Es interesante notar que estas tres cifras: Los 3000 asesinatos, los 8000
> muertos por tránsito y el millón de abortos se mantienen constantes desde
> hace una década.
> La primera paradoja es que Argentina es uno de los pocos países que festeja
> el “Día del niño por nacer”, día que los vagos bautizaron como “Día del
> feto”: Menem lo hizo.
>
> La segunda paradoja es que es una de las pocas sociedades donde se puede
> circular sin casco conduciendo las motos y sin cinturón de seguridad
> manejado los autos. Ninguna autoridad puede retirar el registro ni
> inmovilizar el auto o moto. No hay sanción.
>
> (Nota del transcriptor: esta afirmación es errónea. En muchas jurisdicciones
> provinciales y municipales -por ejemplo en las provincias y las ciudades
> capitales de Salta y Santiago del Estero (no conozco otras)- se llega,
> además de la multa onerosa, a secuestrar los rodados, a la tercera
> contravención).
>
> La tercera y más significativa paradoja es que, en general, los asesinatos
> son resueltos por la policía pero los asesinos, por mil motivos siempre
> nuevos y cambiantes, quedan en libertad.
>
> ¿Cuál es la reacción de una sociedad desquiciada como la nuestra? Salir a
> los gritos proclamando “el que mata tiene que morir”. Cosa que nunca
> sucederá porque nuestra Constitución no prevé la pena de muerte. En estos
> días acaba de anularse la pena de muerte prescripta en los códigos
> militares. De modo tal que no existe ninguna posibilidad de matar a un
> criminal convicto y confeso autor de crímenes horribles incluso de "lesa
> humanitas" en la República Argentina.
>
> Fidel Castro en Cuba hasta hace muy poco fusiló en forma expeditiva a dos de
> sus generales por traición a la revolución cubana y a nadie se le ocurrió
> pensar que Castro era un asesino, porque la pena de muerte está contemplada
> en la constitución cubana o en las actas de su revolución. Pero en Argentina
> no. Motivo por el cual los generales y jefes de la dictadura militar
> 1976-1983 no pudieron ser ajusticiados y están hoy recluidos en sus casas
> mirando televisión o escribiendo sus memorias.
>
> (Nota del transcriptor: Información relativamente veraz. Muchos genocidas
> condenados están en cárcel pública o en lugares de detención, adaptados para
> tal fin, por ej. unidades militares).
>
> Este es el muro con que choca cualquier iniciativa a favor de la pena de
> muerte, y es que no está contemplada en nuestra leyes ni en nuestra
> Constitución y además tanto el staff político del gobierno como los
> funcionarios del Estado, los poderes indirectos y los diferentes lobbies y
> grupos de presión (Madres, Piqueteros, Sindicalistas, iglesias, cámaras,
> universidades, etc.) no la aceptan por principio y ni siquiera contemplan su
> discusión.
>
> Esta actitud de aquellos que ostentan el poder en nuestra sociedad produce,
> a su vez, una primera paradoja enunciada por Gustavo Igounet: “¡Qué extraña
> paradoja!: la mayoría de los que están en contra de la pena de muerte para
> los delincuentes, están a favor del aborto, que es la pena de muerte para
> los angelitos”.
>
> Pero en nuestra opinión, la gran paradoja es que no se puede hablar de la
> pena de muerte en nuestra sociedad. Es más o menos como negar el genocidio
> en Israel o en Alemania. Queda uno automáticamente demonizado: troglodita,
> fascista, represor, nazi, reaccionario y siguen los calificativos. Incluso
> gente de buena fe llega a afirmar que “como soy cristiano estoy en contra de
> la pena de muerte”. El cristianismo no obliga a este juicio sino en todo
> caso a obedecer el mandamiento de no matar. La confusión de todo pelo, marca
> y señal que se ha introducido en el asunto lo ha tornado confuso y
> arrevesado. (N. del T.: esta afirmación desnuda su inconsistencia con las
> penas de muerte ordenadas por el Santo Oficio, que desgraciadamente era
> cristiano).
>
> En realidad y si uno toma un poco de distancia para mirar lo que sucede en
> la sociedad civil argentina respecto de los asesinatos y los accidentes de
> tránsito (la mayoría son jóvenes) da la sensación que nos gozamos de una
> anomia generalizada como un lujo social de una sociedad potencialmente
> opulenta. Tiene todos los medios a su alcance para vivir muy bien y
> simplemente vive de manera frívola mandando por año entre 11 y 12 mil
> jóvenes al matadero. Esta superficialidad alcanza al hecho de que nadie es
> responsable de nada ni ante nadie pero, por otra parte, se maneja con la
> mordaza del silencio ante la pena de muerte. Vemos, ante el espanto del
> pueblo llano que nuestros dirigentes son en su gran mayoría poco serios ante
> los temas y soluciones en que se va por el albañal del olvido la vida de
> muchos de nuestros conciudadanos.
>
> Observación filosófica
>
> La oposición a la pena de muerte se funda en el hecho cierto de la
> falibilidad del juicio de los hombres. Así, puesto que nos podemos
> equivocar no podemos aplicar una medida límite como la pena de muerte de la
> que no se puede dar marcha atrás en caso que se condene a un inocente. De
> esto estamos convencidos.
>
> Pero aun cuando no se esté a favor de la pena de muerte no tiene ningún
> sentido privar a una comunidad política de la posibilidad de la pena de
> muerte, pues la sola posibilidad de ella otorga a dicha comunidad la
> seguridad de límites que no serán sobrepasados. ¿Si hubiera existido la
> posibilidad de aplicar la pena de muerte en nuestra Constitución, hubieran
> inventado la teoría del desaparecido las autoridades de la dictadura
> militar?¿Hubieran actuado impunemente sabiendo que no tendrían un castigo
> adecuado a sus crímenes?
>
> “Totalitario es aquel gobernante que obra a su arbitrio sabiendo que no
> habrá sanción” (Platón).
>
> Además negar la posibilidad de la pena de muerte es creerse un “dios laico”
> que puede regular con un absoluto ético: no a la pena de muerte, el obrar
> humano que siempre es contingente y en el mejor de los casos verosímil pero
> nunca exacto.
> Elevar el “no a la pena de muerte” como una certeza absoluta, no solo es un
> sin sentido ético pues el hombre actúa, cuando mejor actúa, siempre sobre lo
> probable, sino que produce un daño a la comunidad política privada de esa
> posibilidad.
>
> Esta posibilidad de la pena de muerte no debe entenderse como susto, temor o
> miedo que da ella, pues los delitos no necesariamente se reducen por este
> hecho, sino que tiene que existir esta posibilidad como lo que es: otorgar a
> la comunidad política el poder limitar los atentados contra ella y sus
> miembros, que ponen en riesgo su propia existencia.
>
> En una palabra no se puede estar "simpliciter" = absolutamente, contra la
> pena de muerte sino "secundum quid" = relativamente, lo que permite la
> posibilidad de usarla.
>
> (*) alberto.buela en gmail.com
>
>
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