[R-P] (Jorge Raventos) UNA CAIDA PERSONAL SIN PISO. MORALES SOLÁ YA TIENE REEMPLAZANTE
hugopresman en yahoo.com.ar
hugopresman en yahoo.com.ar
Mie Mar 4 07:15:03 MST 2009
Estados alterados
Autor: Jorge Raventos
La mujer del gobernador chaqueño Jorge Capitanich estrelló voluntariamente
una camioneta cuatro por cuatro contra un muro de la Casa de Gobierno, en
Resistencia. La señora Sandra Mendoza ocupa un ministerio en el gabinete de
su esposo y al parecer reaccionó contra la sugerencia de su cónyuge de que
abandone ese cargo para encabezar en octubre las listas legislativas del
Frente para la Victoria. Hasta el momento muchos dirigentes han optado por
no figurar en las boletas del kirchnerismo, pero nadie lo hizo con un
estilo tan dramático y espectacular.
Al borde de un ataque de nervios
Evidentemente, un intenso ataque de nervios trastorna el espíritu y las
conductas del oficialismo. La alocada decisión presidencial de retirar la
tradicional guardia de granaderos del templete que recuerda en Yapeyú el
nacimiento del General San Martín es una muestra más de esa perturbación. La
señora de Kirchner ordenó que no quedara ni un efectivo del tradicional
regimiento en la ciudad correntina con el objetivo de dañar la presencia del
vicepresidente Julio Cobos en los actos de homenaje al prócer en su
natalicio. Los Kirchner le hacen la vida difícil al vicepresidente: sus
lenguaraces le reclaman que renuncie, sus amanuenses le niegan medios para
traslados tan plausibles como el viaje que Cobos quiso hacer a Tartagal en
medio de la crítica situación que pasó la localidad salteña. Pero sobre
todo, no quieren que el vicepresidente ocupe situaciones que evoquen ciertas
aristas de su rol institucional: en el caso de Yapeyú, no querían que el
cuerpo de escolta presidencial desfilara ante el hombre que fue elegido
para reemplazar a la presidente en caso de ausencia. Más allá de que, ya que
el fin era dañar a Cobos, el tiro salió por la culata y el vicepresidente
atrajo cámaras y simpatías solidarias, lo significativo del episodio es la
falta de límites de los Kirchner, que no vacilan en atropellar instituciones
y tradiciones impulsados por motivos de pequeña política o directamente
facciosos. Antes del episodio de San Martín y los granaderos, el gobierno K
ya había suspendido más de una vez el tradicional Te Deum del 25 de mayo
para no oír las homilías del Cardenal Jorge Bergoglio.
Como la señora de Kirchner no quiso escuchar directamente lo que ya sabía
que la Mesa de Enlace agropecuaria le quería decir al gobierno, envió a esa
reunión una delegación de intermediarios, miembros del gabinete que jamás se
reúne. No estuvo presente siquiera el jefe de gabinete, Sergio Massa;
tampoco el ministro de Economía, Carlos Fernández. Pero fue de la partida
el ministro de Interior, Florencio Randazzo, como para subrayar que el
gobierno considera a los dirigentes del campo protagonistas políticos
(enemigos políticos, más bien) antes que representantes de un sector
productivo. Sólo porque los líderes de la Mesa de Enlace parecen persuadidos
de que deben exhibir mansedumbre y paciencia pudieron calificar la reunión
con un 4 ("De cero a diez, un cuatro", resumió Eduardo Buzzi) o considerarla
"el inicio de algo", ya que Randazzo y sus dos acompañantes (la ministra de
Producción y el secretario de Agricultura) dejaron en claro que está vedado
el tema central, clave para resolver el conflicto, que es el de las
retenciones a la soja.
Ocurrencias anacrónicas
Como para que no quedara duda alguna de que la voluntad del gobierno apunta
a chucear al campo antes que a negociar un acuerdo plausible, hacia fines de
la semana el gobierno hizo trascender que estudia un proyecto de
estatización del comercio de granos y derivados. Tres semanas atrás, a
través de un columnista porteño que suele difundir ocurrencias y bluffs
del jefe del kirchnerismo, se difundió la idea de que estaba a estudio la
expropiación de Siderar, la gran empresa de San Nicolás, propiedad del grupo
Techint. Ahora se lanza a rodar esta idea referida al comercio de granos,
una caricatura anacrónica del IAPI del primer peronismo. Estas amenazas
intervencionistas y expropiatorias constituyen nuevas expresiones de la
excitación, a veces delirante, que altera el pensamiento oficialista.
Muchos consideran este último arranque como una presión desesperada
tendiente a forzar al campo a los productores a vender la soja que aún
conservan en sus campos, guardada en silos-bolsa. El gobierno tiene
ansiedad por cobrar los derechos de exportación sobre esa soja, y hasta
sobreestima su existencia: considera que la soja retenida llega a 9 millones
de toneladas, aunque los cálculos técnicos aseguran que no llega a los 6
millones. Kirchner y dos de sus mosqueteros, Guillermo Moreno y Ricardo
Etchegaray, creen que la mera amenaza de estatizar el comercio de granos
volcará al mercado una parte sustancial de las existencias. Y si la amenaza
no alcanza.
A diferencia del IAPI de Juan Perón, y más allá del juicio que se tenga
sobre aquel instrumento económico, la diferencia sustancial con lo que
maquina actualmente el gobierno reside en que, en los años 40, los
productores no contaban con ese formidable instrumento de poder propio (de
"empowerment", dice la literatura anglosajona) que son los silos-bolsa;
estos les permiten almacenar en los campos, no depender de acopiadores y
exportadores para elegir la oportunidad de venta y, así, tener decisión
autónoma para adaptarse a las condiciones y precios del mercado. Si en los
40 el peronismo podía argumentar que el IAPI apuntaba contra el exceso de
poder de acopiadores y grandes firmas exportadoras, ahora no hay duda
alguna de que la medida que estudian en Olivos, de aplicarse, estaría
dirigida contra los agricultores y sus silos-bolsa. Este monopolio estatal
proyectado no tendería a acotar o contener monopolios privados, sino que se
ejercería sobre la libertad de los productores, independientemente del
tamaño y rasgos de sus emprendimientos.
Lo primero que consiguió la ocurrencia de Olivos no fue, sin embargo, un
retroceso temeroso del campo, sino una reacción unánime de entidades
productoras y comercializadoras: veintisiete de ellas (que, además de las
cuatro Mesa de Enlace, incluyen desde la Cámara de Puertos hasta centros de
consignatarios, productores avícolas y de legumbres, industriales
fabricantes de maquinaria agrícola, etc.) suscribieron una solicitada el
sábado 28 de febrero titulada "Argentina en retroceso". Si el gobierno no
retrocede silenciosamente después de esa respuesta, deberá tomar nota de que
la próxima vez que la Mesa de Enlace adopte una medida su representatividad
será más amplia que hasta esta semana. Gracias a los Kirchner.
Lo que vio la CIA
Si faltaba algo para enajenar el humor de los Kirchner, lo introdujo León
Panetta, el hombre que fuera jefe de gabinete de Bill Clinton y al que
Barack Obama designó como número uno de la CIA, la Agencia Central de
Inteligencia estadounidense.
Panetta incorporó en el menú diario de información que la CIA le entrega al
presidente Obama un análisis sobre las repercusiones políticas que la crisis
económica global puede ocasionar en diferentes regiones. En el primero de
estos nuevos informes, la agencia señaló que Argentina, Ecuador y
Venezuela afrontan serios problemas económicos y que su estabilidad política
corre peligro. Obviamente, los periodistas no tienen acceso al informe que
recibe el presidente de los Estados Unidos; Panetta habló con la prensa y él
personalmente resumió esos conceptos. "On the record".
La noticia alteró tanto a Olivos como a la Casa Rosada, pero esta vez el
disgusto no se tradujo en una reacción directa de la pareja presidencial,
como sino en un llamado a la Cancillería para que fuera Jorge Taiana quien
respondiera. El ocupante del Palacio San Martín se cuidó, a su vez, de no
tomarlas con el gobierno americano en su conjunto, sino sólo con la agencia
de inteligencia. Cristina Kirchner deberá cruzarse con Obama (si es que éste
concurre) a principios de abril, en la cumbre del G20 en Londres y aspira,
al menos, a sacarse una foto con él, como la que consiguió con Fidel
Castro. El presidente americano por ahora está protegido hasta de los
arranques de ira del gobierno argentino. La CIA es otra cosa. Para los
Kirchner es como el FMI. Creen que se puede maldecir a bajo costo.
Kirchner, por ejemplo, acaba de afirmar que no quiere plata del FMI "ni
regalada", aunque Argentina afronta este año y en 2010 vencimientos de deuda
por valor de 40.000 millones de dólares y nadie está demasiado entusiasmado
por prestarle ni creer en su palabra, que se sepa.
El Wall Street Journal disparó esta semana que "en esta crisis económica
global, el comportamiento financiero argentino es especialmente preocupante.
Su estatus de mayor país con deudas con default, su repudio sin precedentes
en 2005 de los bonos mantenidos por aquellos que obstaculización los
términos para la reestructuración, y la falta de transparencia y empalagosa
revelación respecto de su capital corriente, creó un ejemplo peligroso". El
diario lanzó esa fuerte opinión ante la noticia de que Argentina intenta
presentar a la Comisión de Garantías e Intercambio la aprobación para entrar
nuevamente al mercado de capitales de Estados Unidos. "Si la SEC falla en
mantener a la Argentina fuera del mercado de capitales -publkicó el
influyente matutino- podría favorecer a otras naciones en seguir el camino
irresponsable de ese país".
La Argentina de los Kirchner no tiene buena reputación. Y pasa, sin duda por
graves dificultades económicas, muchas de las cuales no han alcanzado
todavía la superficie, pero emergerán en el curso de este año.
La información que el señor Panetta le facilitó a su jefe en la Casa Blanca
apuntó, seguramente a subrayar que, además de los problemas económicos (al
fin de cuentas no hay país que no los atraviese en mayor o menor grado en
tiempos de crisis global) Argentina puede atravesar altibajos políticos,
como ya han sufrido (o están sufriendo) algunas de las naciones sacudidas
por el tsunami económico-financiero (Islandia, Irlanda, Inglaterra, Grecia,
Ucrania, Letonia han visto caer abruptamente la popularidad de sus
gobiernos.y en algunos casos lo que cayó fue el gobierno mismo).
No hace falta un gran aparato de inteligencia ni un ejército de espías para
detectar esa realidad: la información es pública; las empresas demoscópicas
registran en sus encuestas el derrumbe de la imagen de la familia
presidencial, los diarios dan cuenta de las aceleradas sangrías que sufre
el oficialismo, de los diputados, senadores y legisladores locales que se
alejan de la fuerza kirchnerista; cualquiera puede observar que el gobierno
no cierra el conflicto con el campo, que tanto lo debilitó en 2008, sino
que, en cambio, pretende profundizarlo en busca de una dudosa revancha. En
fin, los observadores hablan ya desde la perspectiva del sentido común del
"comienzo del fin de Kirchner" (La Vanguardia de Barcelona) y del
postkirchnerismo. Y muchos (sin excluir a políticos prudentes como el
santafesino Carlos Reutemann) temen que si la crisis no es adecuadamente
manejada - es decir, con racionalidad y audacia, serenamente, sin espíritu
faccioso, sin ánimos vengativos- se encuentre en peligro inclusive la
elección de octubre
__________________________________________________
Correo Yahoo!
Espacio para todos tus mensajes, antivirus y antispam ¡gratis!
¡Abrí tu cuenta ya! - http://correo.yahoo.com.ar
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular