[R-P] [Mariano Grondona] La madre de todas las batallas es ideológica
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Dom Mar 1 11:35:38 MST 2009
[El Gran Maestro de la Orden del Sofisma anda de capa caída. Ahora
resulta que se perjudica a los "neutrales", y no a una camándula de
hijos de puta que son los responsables directos o indirectos de
centenares de miles de muertes en un país enfermo de despilfarro y
saqueo por parte de privilegiados incapaces de sumarse a un esfuerzo
nacional...]
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1104318
Mariano Grondona
La madre de todas las batallas es ideológica
Por Mariano Grondona
Domingo 1 de marzo de 2009
La principal noticia política de la semana no ocurrió el martes,
cuando la ministra Débora Giorgi y otros funcionarios recibieron a la
Comisión de Enlace, sino el miércoles, cuando los miembros de la
Comisión se reunieron con casi todo el arco opositor en el Senado. Sin
embargo, las expectativas de los observadores habían corrido en
sentido contrario. La noticia de que el Gobierno recibiría a los
dirigentes del campo después de meses de silencio ganó por novedosa
los titulares periodísticos, pero algo después, cuando se supo lo poco
que se había conversado, volvió el pesimismo que los interlocutores
tendrán que remontar como una cuesta empinada en su segunda reunión,
prevista en un principio para el martes próximo.
Después de un leve respiro, el pesimismo ha vuelto con tal fuerza que
ya no se sabe incluso si la segunda reunión, finalmente, se celebrará.
Una razón que alimenta el pesimismo es que tanto el campo como el
Gobierno han estado jugando otra partida simultánea en un segundo
tablero. Del lado del Gobierno, ahora se sabe que, al mismo tiempo que
se gestionaban las reuniones con el campo, el ex presidente Kirchner
había dado instrucciones a uno de sus más entusiastas soldados,
Ricardo Echegaray, para que sigilosamente proyectara la estatización
del comercio exterior de granos. Pero fue en el segundo tablero del
campo donde estalló otra novedad cuya importancia no podría
subestimarse: el acercamiento decisivo entre la Comisión de Enlace y
casi todo el arco opositor, que se manifestó en la reunión del último
miércoles en el Senado. La importancia de esta reunión no podría
subestimarse porque en ella se alumbraron dos acontecimientos
políticamente trascendentes. El primero, el paso puro y simple del
campo a la oposición. El segundo, el renovado protagonismo del
Congreso.
Hacía tiempo que algunos dirigentes políticos como Elisa Carrió habían
aconsejado a los miembros de la Comisión de Enlace que, en lugar de
seguir intentando dialogar con el Poder Ejecutivo, cuya mala voluntad
para con el sector rural ya está fuera de toda discusión, se
encaminaran al Congreso porque fue en él, después de todo, donde el
campo logró su primera victoria contra Néstor Kirchner mediante el
famoso desempate del vicepresidente Cobos. Pero no hace falta ser
memorioso para recordar que ese histórico desempate no habría sido
posible sin el empate que lo precedió, al cual concurrieron
precisamente los mismos legisladores que ahora están abandonando las
menguadas huestes del ex presidente.
¿Antes de octubre?
Antes de la semana que hoy termina, las mayores esperanzas de la
oposición apuntaban a octubre porque recién entonces, se suponía, el
kirchnerismo podría perder el control del Congreso si era derrotado en
las elecciones legislativas. La última semana, sin embargo, acaba de
iluminar otro posible escenario: que si la diáspora del kirchnerismo y
la asociación entre el campo y los opositores se acentúan y, por lo
tanto, si la votación que desempató Cobos pudiera repetirse de ahora
en adelante, la declinación política del matrimonio presidencial no
llegaría después sino antes de octubre. He aquí un escenario que
parecía impensable pocos días atrás: el giro copernicano del Congreso.
Quizá pocos describieron la situación tan brevemente como lo hizo
nuestro lector Oscar Bravo en la edición del viernes de LA NACION:
"Mientras los funcionarios del actual gobierno y, especialmente, el ex
presidente consultan encuestas, modifican índices de la economía y se
quejan por el comienzo de la estampida entre sus tropas? si Bill
Clinton fuera candidato diría "Es el campo, estúpido". Es difícil
desconocer en este sentido que la batalla entre Kirchner y el campo se
ha convertido en la madre de todas las batallas.
El costo para el campo ha sido, por lo pronto, la caída vertical de
sus exportaciones, sus inversiones y su producción, pero esta caída,
que afecta además la demanda del campo sobre los bienes industriales
-por ejemplo, sobre las maquinarias agrícolas- y deteriora la vida de
los pueblos del interior, se ha convertido en un retroceso general de
la economía. La contraofensiva de Kirchner por su derrota frente al
campo en 2008, por ello, ahora se traduce en un daño que va mucho más
allá del campo. Pero este retroceso económico también está afectando
políticamente al propio Kirchner. ¿Cómo explicar en efecto la caída
del kirchnerismo en las encuestas y la diáspora de sus antiguos
asociados, sin vincularlas con "la madre de todas las batallas"?
Se supone, sin embargo, que Kirchner es astuto. ¿Cómo comprender, si
no, el éxito político sin precedente que obtuvo desde 2003, cuando
ascendió al poder sin capital político propio, de la mano del ex
presidente Duhalde, hasta marzo de 2008, justo en vísperas de su
derrota frente al campo? Pero, si Kirchner es astuto, ¿qué razón lo
llevó a librar el único combate que perdería y a insistir un año en
seguir librándolo pese a la evidencia de que ha ingresado en un camino
nefasto no sólo para la economía sino también para él? ¿Cómo no ha
comprendido que, si recurriera al campo en vez de agredirlo, aún
podría encontrar en él la salvación que encontró su arrepentido mentor
a comienzos de 2002, cuando la Argentina se encontraba en una
situación todavía más grave que hoy? ¿Cómo entender entonces no ya al
campo o a la economía, sino al propio ex presidente?
El búnker
Cuando Marx propuso su versión de la palabra ideología , la definió
como un esquema mental que, ofreciendo una explicación aparentemente
científica de la realidad, apunta a convencer a propios y extraños de
la razón que asistiría a quien la emite. Más que una verdadera
descripción neutral de los hechos, pues, la ideología según Marx sería
un sofisticado intento de manipulación al servicio de sus promotores.
El peligro de las ideologías es que al fin atrapan a sus propios
autores. Sin pretender que han alcanzado la sofisticación de Marx,
¿podría sugerirse entonces que los Kirchner estarían sufriendo ahora
los efectos de su propia aventura ideológica? Porque tanto las
decisiones de él como las explicaciones de él que ofrece ella
provienen de una misma fuente ideológica: lo que ellos llaman el
modelo, una concepción del país y del Estado en virtud de la cual el
gobierno tiende a quedarse con el sobrante o plusvalía de lo que
producen los argentinos para acumular su propia riqueza y su propio
poder detrás de una explicación tan incierta como repetida: que lo
hacen para beneficiar a los pobres y para disciplinar a los ricos. Más
allá de las mentiras estadísticas, esto es doblemente cuestionable
porque en su gestión hay cada vez más pobres y sólo se disciplina a
los ricos que no son sus amigos.
El populismo que ellos comparten con Chávez, Morales y Correa procura
crear un esquema económico y social que, perjudicando a los neutrales,
sean ricos o pobres, sólo privilegia a los favoritos del régimen si
son ricos y apenas alivia, entre los pobres, a aquellos que acepten
someterse a la humillante red del clientelismo.
Lo peor de este sistema, sin embargo, no es tanto que sea falso sino
que, una vez que se lo ha enunciado imperiosamente desde el poder,
encierra a sus autores en el hermetismo, y crea como consecuencia un
verdadero búnker político al que no pueden llegar ni siquiera los más
subalternos. Y ésta es quizá la verdadera razón por la que tantos
kirchneristas se están alejando cada día más de la pareja
presidencial: que el aire del "búnker" de Olivos, donde ella habita
cada vez más aislada de la realidad, se les está volviendo
irrespirable.
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Néstor Gorojovsky
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