[R-P] [Alberto Franzoia] Una sorpresa electoral anunciada.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Mar Jun 30 16:18:09 MDT 2009
Una sorpresa electoral anunciada
Por Alberto J. Franzoia
Los resultados electorales han afectado anímicamente a más de un
compañero. Algunos me han enviados mails cargados de bronca y
decepción. Para muchos ha resultado una sorpresa, tanto que en esa
lista de sorprendidos pueden inscribirse no pocos integrantes del
gobierno nacional. Sin embargo algunas cuestiones se venían planteando
en diversos escenarios (reales y virtuales) desde hace un rato largo.
En lo personal estaba convencido de que en Provincia de Buenos Aires
ganaría Kirchner pero por un margen muy estrecho (casi
insignificante), mientras que al igual que muchos otros compañeros
sabía que en distritos clave como Capital Federal, Córdoba y Santa Fe
la derrota sería brutal. Pero tan mal le fue al frente nacional que
inclusive me falló el pronóstico en la provincia bonaerense, no así
en mi ciudad, dónde les comenté a varios amigos que ganaríamos con los
candidatos locales pero perderíamos con Kirchner (lo mismo ocurrió en
Ensenada
y Berisso). Con sinceridad pocos datos me han resultado
definitivamente inesperados, entre ellos incluyo el resultado que se
dio en Santa Cruz. En la provincia de Buenos Aires, por otra parte,
si la derrota por dos o tres puntos hubiese sido triunfo por la misma
diferencia, no modificaba demasiado el abordaje estructural de la
cuestión. Un triunfo por esa mínima diferencia en un bastión
histórico y esencial del peronismo no deja de ser una derrota para
todo proyecto político que intente cambiar en serio la historia de
nuestra Patria. Ahora surgirán intentos de minimizarlo lo ocurrido,
realizando piruetas con los números como tan otras veces después de
una elección, independientemente de quién sea el derrotado. Sospecho,
sin embargo, que si no abordamos la realidad con un mínimo de
autocrítica nos veremos expuestos a nuevas y más duras derrotas.
Según mi punto de vista numerosos son lo factores que deberíamos
abordar para comprender que lo sucedido no resulta tan sorpresivo,
pero entre ellos destaco los siguientes:
1.habilidad táctica y estratégica del enemigo;
2,fragmentaciones del frente nacional y popular como producto de
ciertas 3.manifestaciones políticas vinculadas a un izquierdismo
abstracto;
4.sectarismo de sectores que apoyan al gobierno, encontrando su
expresión más acabada en una insistente confrontación con aquellos
que deben ser necesarios aliados en un futuro muy cercano más allá de
los errores que han cometido;
5.movimientos tácticos del kirchnerismo definitivamente impresentables
ya que alejan a las capas medias;
6. finalmente, pero subrayando que ésta es para mi la cuestión
central, una alarmante debilidad ideológica del campo nacional.
1.Es evidente que el bloque oligárquico-imperialista ha sabido
capitalizar a su favor algunos conflictos que tuvo con el gobierno
nacional, resultando el más destacado hasta ahora el que se dio con la
oligarquía agraria y el capital financiero imperialista en torno a la
Resolución 125. Debemos recordar al respecto que el gobierno inició
el enfrentamiento con un importante desconocimiento del tema, que lo
llevó a establecer un impuesto indiferenciado para un supuesto
colectivo “campo”, cuya heterogeneidad real ameritaba una política
sutilmente diferenciada según el tipo de propiedad y producción. Por
el contrario, el kirchnerismo transitó la primera etapa de los hechos
combatiendo al campo como si fuera un todo homogéneo, con lo cual
cargó contra una parte de su propio electorado (real y/o potencial) y
gestó un monstruo de varias cabezas difícil de contener. Funcionarios
como Alberto Fernández fueron las caras visibles del planteo
equivocado. Cada vez que aparecían en los medios confrontando por la
125 nos hacían saber que el adversario es el “campo”. Enorme favor le
hacían a los verdaderos enemigos que aprovecharon este error, con su
ya clásica habilidad táctica y estratégica, para esconder sus
mezquinos intereses de clase tras un gran colectivo social que incluye
a propietarios de medianas y pequeñas propiedades. Es cierto que
luego el gobierno descubrió el error y comenzó a dar pasos en la
dirección correcta, pero a esa altura el daño ya se había producido y
la desconfianza estaba instalada. Menos exitoso aparece hasta ahora el
intento de los medios oligopólicos de adoctrinamiento (mal conocidos
como medios “independientes” de comunicación) por combatir otra medida
esencial como el “proyecto de ley de servicios de comunicación
audiovisual” por representar, según dichos medios, un atentado a la
libertad de expresión. Sin embargo, los pocos
espacios audiovisuales con lo que cuenta el gobierno no han iniciado
hasta la fecha un anticipado debate esclarecedor para la opinión
pública que evite males futuros., ya que cualquiera que conozca la
historia argentina sabe que subestimar la aceitada táctica y
estrategia del bloque oligárquico-imperialista puede resultar suicida.
Lo que queda muy claro es que dicho bloque se ha valido de varios
conflictos surgidos entre sus intereses y el gobierno popular, para
instalar la falsa idea, sobre todo entre las capas medias, de que
estamos ante un gobierno (con los Kirchner a la cabeza) que promueve
el enfrentamiento entre argentinos.
2.Las fragmentaciones que viene experimentando el frente nacional y
popular no son nuevas pero han continuado durante los años del
gobierno kirchnerista, minando seriamente la posibilidad de construir
una relación de fuerzas cada vez más favorables para el conjunto de
las clases y sectores populares. Mucho ha tenido que ver en el proceso
de fragmentación un izquierdismo nacional en sus contenidos
programáticos pero abstracto en su comportamiento político. Tan
abstracto que por apostar a decisiones políticas de mayor profundidad
transformadora, ha restado apoyo a lo bueno que ya hizo el gobierno y
compromete seriamente la continuidad del modelo. Desde luego no son
comparables las posturas de Proyecto Sur de Pino Solanas con Libres
del Sur y Martín Sabatella. Los primeros se han convertido en críticos
tan duros que son eficientemente utilizados por el bloque
oligárquico-imperialista para combatir al oficialismo. Objetiva y
subjetivamente
están resultando muy funcionales a los intereses minoritarios que
intentan combatir. El apoyo obtenido en Capital Federal (un 24%) no
refleja de ninguna manera un enorme crecimiento político de una
izquierda del campo nacional entre el electorado porteño, como sí una
manera de canalizar desde el progresismo voluble el voto castigo a los
Kirchner. Desde luego Pino tiene sus votantes, pero el porcentaje
obtenido no es representativo. No casualmente los medios le dieron
tanto espacio en su programación, como tampoco fue un simple acto de
cortesía las felicitaciones que Macri (pensando en el 2011) le envió
por cámaras a dicho adversario político. Resulta bastante obvio que se
le agradece por los servicios prestados, aunque no haya sido ese el
objetivo de un viejo militante del campo nacional. Distinto es el caso
de Libres del Sur y Sabatella, si bien se han distanciado del gobierno
han reconocido sus méritos, pero van por más y para conseguirlo
intentan construir un espacio político nuevo. Sin embargo, ir por más
desde la fragmentación, habitualmente ha servido para debilitar el
original tronco común. Sabatella obtuvo casi el 6% de los votos en
Provincia de Buenos Aires, y si bien es imposible determinar con
precisión matemática si todos ellos hubiesen ido al kirchnerismo de
haberse salvado la unidad, resulta evidente que fragmentar es sinónimo
de debilitar el cambio necesario y posible.
3.La fragmentación del frente nacional y popular ha sido acompañada a
su vez por comportamientos insistentemente sectarios por parte de
compañeros que permanecen dentro del frente. Algunos de ellos han
dedicado más tiempo a combatir a Proyecto Sur y Libres del Sur que al
verdadero enemigo. Semejante despropósito no hace más que reproducir
un comportamiento clásico de la izquierda clásica, lo cual no deja de
ser curioso y preocupante si del campo nacional se trata. Resulta
evidente que no se puede aplaudir y mucho menos estimular las
fragmentaciones, pero minar todos los puentes para futuros encuentros,
tan necesarios para el frente nacional y popular como el agua en medio
de un desierto, resulta una miopía política de consecuencias
trágicas. Sobre todo porque sólo recomponiendo relaciones con dichos
sectores será posible obtener un mayor apoyo en diputados para sacar
leyes esenciales para gestar una Patria liberada. ¿Cómo se
conseguirá dicho objetivo si después de perder el quórum propio se
insiste en el sectarismo militante? Este tema ya lo he desarrollado
en un anterior artículo en el que sostuve que no todos son la
oligarquía. Los resultados obtenidos creo que pronto impondrán una
revisión de este formidable error, ya que acordar con Proyecto Sur y
con el espacio de Sabatella será esencial para impulsar leyes
transformadoras del statu quo. Y de paso abrir las compuertas del
reducido grupo que maneja la política oficial no vendría nada mal para
gestar consensos hoy ausentes.
4.Debemos reconocer que algunos movimientos tácticos del kirchnerismo
han contribuido muchísimo a su pérdida de credibilidad, sobre todo en
las susceptibles capas medias. Sabemos cuáles son las características
de ese sector social en la Argentina, también sabemos cuáles han sido
sus dificultades para integrar un frente nacional. Todo ello debe
conducir por lo tanto a evitar tácticas erróneas que actúen a modo de
piantavotos. Decía que el caso emblemático fue el manejo inicial del
conflicto con el colectivo “campo”. Allí el gobierno se cargó a los
sectores medios agrarios tanto con sus medidas económicas en principio
indiferenciadas, como con su discurso político contra todo el campo.
Por otra parte, dibujar estadísticas (desde el INDEC) con cifras que
son refutadas fácilmente en la calle confrontando el dibujo oficial
con el dato concreto (por lo tanto observable) es de una ingenuidad
increíble. En la misma dirección han
actuado las candidaturas testimoniales ya que, salvo en aquellos casos
en los que existe una clara identificación con el proyecto político,
no es sencillo conseguir el voto de quienes privilegian al candidato
y por lo tanto desconfían de los que probablemente nunca asumirán el
cargo en caso de ganar. No digo que esto sea bueno o malo, digo que es
así y lo puede percibir cualquiera que haga compras, viaje en micro,
vaya a ver fútbol o realice cualquier otra actividad cotidiana más
allá de la militancia política. Lo que deseo señalar con estos
ejemplos puntuales es que la susceptibilidad de franjas
significativas de las capas medias conduce a que se sientan
subestimadas, engañadas o estafadas por este tipo de comportamientos
políticos, por lo tanto, insistir con ellos, favorece el proceso que
las convierte rápidamente en oposición (si todavía no lo son).
5.Dejo para el cierre una cuestión que considero clave, cuestión que
por lo tanto he convertido en eje de buena parte de mis abordajes de
los últimos años: la debilidad ideológica o cultural del campo
nacional y popular. No niego la existencia de una gran cantidad de
compañeros que con su esfuerzo cotidiano producen y difunden ideas
alternativas a las dominantes, pero es evidente que esta labor no es
aún suficiente ni tiene el apoyo necesario. No es suficiente y
requiere de todo el apoyo porque venimos de una derrota descomunal en
ese terreno. De otra manera nunca hubiese sido posible un personaje
como Carlos Menem. Se equivocan quienes creen que el riojano produjo
el menemismo, el proceso ha sido exactamente al revés: fue la
presencia agazapada de un incipiente menemismo (liberalismo) en el
seno del frente nacional lo que hizo posible al patético Menem y
desencadenó la catástrofe. Si bien hemos librado grandes batallas y
algunos
triunfos nos han permitido iniciar el proceso que transitamos desde
2003, resulta evidente (y los resultados de estas elecciones
legislativas lo confirman) que la guerra de ideas aún no se ha ganado
ni mucho menos. Aquello que se presenta como el peronismo disidente
representa la huella profunda que los noventa dejaron en el
Justicialismo. Tan profunda que fueron la primera minoría con casi el
35% de los votos en provincia de Buenos Aires, bastión del peronismo
histórico, y con votos que en algunos casos provienen de sectores bien
populares como ocurrió en la periferia de la ciudad de La Plata,
Ensenada o Berisso. Desde luego la explicación de este fenómeno
electoral supone, como decía al comienzo del artículo, considerar los
otros factores mencionados, más aquellos que seguramente analizarán
otros compañeros, ya que el proceso es tan complejo que ninguna
individualidad lo podrá agotar. Sin embargo estoy convencido de que
sin un trabajo
cultural orgánico será imposible modificar estructuralmente la
realidad argentina. El resultado de una elección es importante pero no
modifica la historia de un país si no es acompañado por un cambio
sustancial en el cuerpo de ideas dominantes. Sabemos que las ideas
surgen de las clases sociales que interactúan en una sociedad, pero su
desarrollo nunca es lineal. Entre la realidad material y el desarrollo
de determinadas ideas no existe una relación mecánica tal como: por
pertenecer a una clase X se tienen las ideas Z. Por lo tanto se
requiere una acción conscientemente planificada para favorecer el
desarrollo y difusión de las ideas del bloque nacional y popular. No
alcanza con que objetivamente seamos la mayoría, hace falta que
ejerzamos esa mayoría desde nuestra subjetividad. El trabajo de los
compañeros en la calle como en los medios alternativos ha sido y es
fundamental, pero si el Estado nacional no se involucra en la tarea
será
todo más difícil. Es necesario por lo tanto que se apoyen los trabajos
que ya se realizan y se promuevan otros, entre los cuales resulta
esencial una presencia activa del canal estatal. No todos los que no
votan por el gobierno son la oligarquía, es más, la gran mayoría no
los son, pero para que no terminen pensando como ella se impone un
trabajo cultural consecuente. Desde luego la organización política es
insustituible, pero si simultáneamente no se gesta un clima cultural
adecuado, el partido puede freírse en un desierto. Triunfos como el
que obtuvo De Narváez en bastiones peronistas no son un fenómeno
anecdótico, en realidad nos retrotrae a tiempos que algunos creían
ingenuamente superados. Para no retroceder será fundamental asumir la
gravedad de esta falencia, en su defecto el cambio necesario no será
posible, porque es tan profundo que no podrá ser resulto por una
elección. Por el contrario, requiere de un proceso de largo
alcance en el que se involucren la mayoría de las clases y sectores
sociales que integran el campo nacional y popular.
La Plata, 29 de junio de 2009
Lic. Alberto J. Franzoia
albertofranzoia en yahoo.com.ar
Director General del Cuaderno de la IN
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Director General del Cuaderno
de la Ciencia Social
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